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Aneurisma Cerebral

Posteado por admin en enero - 26 - 2012

Aneurisma Cerebral

Un aneurisma cerebral es una deformación en una zona de debilidad en una arteria cerebral. A menudo se lo describe como un “globo” que sobresale de la pared del vaso y que, por lo general, con el pasaje del tiempo aumenta de tamaño. Los aneurismas cerebrales tienen tamaños, formas y localizaciones diferentes. La forma más común es la sacular o con forma de cereza. El saco de un aneurisma puede medir apenas 1-2 mm, pero también puede crecer y llegar a medir más de 25 mm de diámetro. Los aneurismas se producen con mayor frecuencia en los puntos de ramificación de los vasos cerebrales.

Causas

La mayoría de los aneurismas cerebrales es congénita, debido a una anormalidad innata de una pared arterial.  Los aneurismas cerebrales son más comunes en las personas con ciertas enfermedades genéticas, como trastornos del tejido conjuntivo y enfermedad del riñón poliquístico, y ciertos trastornos circulatorios, como malformaciones arteriovenosas (Una malformación congénita donde una maraña de arterias y venas cerebrales interrumpe el flujo sanguíneo).
Otras causas pueden ser trauma o lesión craneana, alta presión arterial, infección, tumores, aterosclerosis (una enfermedad de los vasos sanguíneos donde las grasas se acumulan dentro de las paredes arteriales) y otras enfermedades del sistema vascular, fumar cigarrillos y el abuso de drogas.  Algunos investigadores han especulado que los anticonceptivos orales pueden aumentar el riesgo de desarrollar aneurismas.
Los aneurismas que son consecuencia de una infección en la pared arterial se llaman aneurismas micóticos.  Los aneurismas relacionados con el cáncer a menudo se asocian con tumores primarios o metastáticos de la cabeza y el cuello.  El abuso de drogas, particularmente el consumo habitual de cocaína, puede inflamar los vasos sanguíneos y llevar al desarrollo de aneurismas cerebrales.

Síntomas

Una persona puede tener un aneurisma sin presentar ningún síntoma. Este tipo de aneurisma se puede encontrar cuando se hace una resonancia magnética o una tomografía computarizada del cerebro por otra razón.
Un aneurisma cerebral puede empezar a “dejar escapar” una pequeña cantidad de sangre, lo cual puede causar un dolor de cabeza muy fuerte que un paciente puede describir como “el peor dolor de cabeza de su vida”. Otra frase usada para describir esto es cefalea centinela. Esto significa que el dolor de cabeza podría ser un signo de advertencia de una ruptura días o semanas después de que el dolor de cabeza sucede por primera vez.
Los síntomas también pueden ocurrir si el aneurisma ejerce presión sobre estructuras cercanas en el cerebro o se abre (se rompe) y causa sangrado intracerebral.
Los síntomas dependen de la localización del aneurisma, si se rompe o no y sobre qué parte del cerebro está ejerciendo presión, pero pueden abarcar:
  • Visión doble
  • Pérdida de la visión
  • Dolores de cabeza
  • Dolor en el ojo
  • Dolor en el cuello
  • Cuello rígido
Un dolor de cabeza intenso y repentino es un síntoma de que un aneurisma se ha roto. Otros síntomas de la ruptura de un aneurisma pueden abarcar:
• Confusión, letargo, somnolencia o estupor
• Párpado caído
• Dolores de cabeza con náuseas o vómitos
• Debilidad muscular o dificultad para mover cualquier parte del cuerpo
• Entumecimiento o disminución de la sensibilidad en cualquier parte del              cuerpo
• Crisis epiléptica
• Problemas del habla
• Cuello rígido (ocasionalmente)
• Cambios en la visión (visión doble o pérdida de la misma)
Un aneurisma que presente ruptura es una emergencia médica. Busque ayuda médica de inmediato.

Diagnóstico

Un aneurisma cerebral a menudo se descubre después de su ruptura o por azar durante exámenes de diagnóstico como una tomografía computarizada (CT), imágenes por resonancia magnética (MRI) o una angiografía, que se realizan debido a otros trastornos.
Además del examen y la historia clínica completa, los procedimientos para diagnosticar un aneurisma cerebral pueden incluir:
  • Angiografía digital de substracción (DSA) – ofrece una imagen de los vasos sanguíneos del encéfalo para determinar si existe algún problema con el flujo de sangre. Durante el procedimiento se introduce un catéter (un tubo pequeño y delgado) en una arteria de la pierna y se lleva hasta los vasos sanguíneos del encéfalo. Se inyecta un contraste a través del catéter y se toman imágenes de rayos X de los vasos sanguíneos.
  • Tomografía computarizada (CT o CAT) – procedimiento de diagnóstico por imagen que utiliza una combinación de radiografías y tecnología computarizada para obtener imágenes de cortes transversales (a menudo llamadas “rebanadas”) del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Este procedimiento muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, la grasa y los órganos. La tomografía computarizada muestra más detalles que los rayos X estándar; y se utiliza para detectar anormalidades y para ayudar a identificar la ubicación y el tipo de derrame cerebral.
  • Imágenes por resonancia magnética (MRI) – procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para producir imágenes detalladas de órganos y estructuras dentro del cuerpo. Una MRI utiliza campos magnéticos para detectar cambios pequeños en el tejido cerebral a fin de ayudar a localizar y diagnosticar un derrame cerebral.
  • Angiografía por resonancia magnética (MRA) –  procedimiento de diagnóstico no invasivo que utiliza la combinación de tecnología de resonancia magnética (MRI) y una solución de contraste intravenosa (IV) para visualizar los vasos sanguíneos. La solución de contraste hace que los vasos sanguíneos aparezcan opacos en la imagen de MRI , lo que permite que el médico visualice los vasos sanguíneos que se están evaluando.

Tratamiento

Antes de la rotura, el tratamiento se enfoca en disminuir el riesgo de rotura. Normalmente un aneurisma cerebral no genera síntomas sino hasta que ha empezado a sangrar (hemorragia), y en ese momento es una urgencia médica. El tratamiento se enfoca entonces en controlar los síntomas para prevenir más sangrado, o la aparición de complicaciones en potencia graves.
El tratamiento primario para aneurisma cerebral es un procedimiento quirúrgico conocido como colocación de clip. Se abre el cráneo, y el área que está entre el vaso sanguíneo normal y el aneurisma (cuello del aneurisma) se identifica. Una vez que se localiza esta área debilitada, el cirujano coloca un clip (o una pinza o un punto de sutura) a través de él para evitar el flujo de sangre por del aneurisma.
Si el individuo no es idóneo para intervención quirúrgica para colocación de clip, puede efectuarse intervención quirúrgica endovascular o de embolización. El cirujano insertará un catéter en la arteria cerebral a través de una arteria en la parte superior del muslo (arteria femoral). Mientras se ve en radiografías, el catéter se introduce hasta el aneurisma. Después se inyecta una sustancia parecida a silicona o endoprótesis pequeñas para llenar el aneurisma, y sellarlo. El revestimiento del vaso sanguíneo a la postre crecerá sobre el cuello del aneurisma. Si la intervención quirúrgica no es factible debido a la localización del aneurisma o el tamaño del mismo, o al padecimiento médico del individuo, el tratamiento consta de medidas conservadoras. Esto incluye reposo completo en cama en una habitación tranquila y oscurecida, con visitas limitadas. Quizá se prescriban un sedante para minimizar el estrés, un analgésico narcótico para alivio del dolor y, si es necesario, un medicamento para prevenir crisis convulsivas (antiepiléptico). Se recomienda al individuo que evite tomar aspirina, café y estimulantes.
En caso de hipertensión, el paciente recibirá un antihipertensivo para disminuir la presión arterial. El prestador de cuidado de la salud puede ordenar un bloqueador de los canales del calcio para controlar espasmos de vasos sanguíneos que podrían precipitar una rotura. Además, se administran corticosteroides, y la ingestión de líquido se restringe para disminuir la hinchazón (edema). Se colocará al individuo a un ángulo de 45 grados, y puede aplicarse una bolsa de hielo para aliviar dolores de cabeza. También pueden instituirse medidas de enfriamiento para disminuir el flujo sanguíneo hacia el cerebro y aminorar el riesgo de rotura del aneurisma.
Las controversias respecto al manejo neuroquirúrgico de aneurisma cerebral comprenden la disputa en lo que se refiere a tratamiento temprano en contraposición con tardío, y el uso del bloqueador de los canales del calcio nimodipina.

Prevención

No hay forma conocida de prevenir la formación de un aneurisma cerebral saculado. El tratamiento de la hipertensión arterial puede reducir la posibilidad de ruptura de un aneurisma existente. Igualmente, el control de factores de riesgo para la ateroesclerosis puede disminuir la probabilidad de algunos tipos de aneurismas.
Si se descubren a tiempo, los aneurismas que no han presentado ruptura se pueden tratar antes de que causen problemas.
La decisión de reparar un aneurisma cerebral que no ha presentado ruptura se basa en el tamaño, el lugar donde se localiza, la edad del paciente y en su estado general de salud. Se deben considerar cuidadosamente los riesgos inherentes tanto de la operación como de la espera atenta.

Apoplejía o Derrame cerebral

Posteado por admin en agosto - 15 - 2011

Apoplejía o Derrame cerebral

Apoplejía o derrame cerebralUna apoplejía (comúnmente conocida como “derrame cerebral” o “ataque cerebral”) ocurre cuando uno de los vasos sanguíneos que lleva el oxígeno al cerebro se tapa o revientan.
Cuando esto sucede, las células nerviosas de la parte afectada del cerebro no pueden funcionar. Es por ello que la apoplejía afecta a diferentes personas de diferentes maneras, algunas veces causando problemas en el habla, por ejemplo, algunas veces problemas en el movimiento, en la memoria o a veces  varios de estos problemas a la vez.

Tipos de apoplejía

Derrame isquémico: Ocasionado por una obstrucción arterial, es responsable de alrededor del 85% de los derrames cerebrales. Pese a la evaluación exhaustiva de cada caso, aún se desconoce la etiología de muchos derrames de este tipo. Por fortuna, los tratamientos preventivos son eficaces para todo tipo de derrame isquémico. Los subtipos más comunes son los siguientes:

  • Trombótico: Se forma un trombo  coágulo de sangre en una arteria del cuello o del cerebro, posiblemente debido a una acumulación en arterias de materias grasas llamadas placas.
  • Embólico: Se produce una obstrucción a causa de coágulos sanguíneos que se forman en otras partes del cuerpo (generalmente en el corazón) y se desplazan hacia el cerebro. El problema suele originarse cuando las dos cámaras superiores del corazón (aurículas) laten a un ritmo anormal (fibrilación auricular), lo cual puede ocasionar que se formen coágulos.

Derrame hemorrágico: Este tipo de derrame cerebral se produce por la ruptura de una arteria en el cerebro o en su superficie. Dichas rupturas pueden ser causadas por un aneurisma (presencia de una zona delgada o débil en una pared arterial) o por una malformación del sistema vascular del cerebro. Las hemorragias pueden ocurrir en el cerebro propiamente dicho, o bien en el espacio existente entre éste y su capa protectora externa. Alrededor del 15% de los derrames cerebrales son causados por hemorragias.
Accidente isquémico transitorio (TIA, por sus siglas en inglés): Los TIA, con frecuencia llamados “mini derrames”, son en realidad breves episodios (suelen durar unos pocos minutos) de síntomas similares a los de un derrame cerebral. Su causa es una disminución temporaria de la irrigación sanguínea en una parte del cerebro, y no dejan secuelas duraderas evidentes. No obstante, los TIA se consideran una advertencia de que existe un mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral, de modo que deben ser evaluados de inmediato por un médico.

Causas

A como se dijo anteriormente, la mayoría de los casos de apoplejías se debe a una obstrucción arterial producida por una trombosis o embolismo. La trombosis implica la formación progresiva de sustancias grasas, o placa aterosclerótica, en el interior de una o más de las cuatro arterias principales que irrigan el cerebro. Según se produce el estrechamiento de estas arterias el paciente experimenta a menudo episodios recidivantes de parálisis transitoria, de un brazo o de una pierna, o de un lado de la cara, o presenta alteraciones en el lenguaje, visión, u otras funciones motoras. En esta fase, los depósitos endoteliales en las arterias cerebrales pueden tratarse mediante cirugía, incluyendo cirugía con láser y bypass de la obstrucción mediante microcirugía. También se utilizan fármacos anticoagulantes, cambios en la dieta, e incluso dosis diarias de aspirina. La trombosis se origina cuando una arteria se ha ocluido dando lugar a una lesión cerebral permanente.

Los embolismos se producen cuando una arteria se ve bloqueada de forma brusca por un material que procede de otra parte del torrente sanguíneo. Estas masas sólidas, o émbolos, tienen su origen en los coágulos formados en enfermedades o alteraciones del funcionamiento del corazón, aunque también pueden proceder de fragmentos de placas ateroscleróticas o incluso de burbujas de aire. El tratamiento es sobre todo preventivo, y consiste en el control de la dieta, y si es posible, el empleo de anticoagulantes.

La hemorragia de los vasos cerebrales es una causa menos frecuente de apoplejía, y suele asentar en zonas donde aparecen aneurismas (dilatación de la pared de un vaso) en los lugares de bifurcación de las grandes arterias de la superficie cerebral. La ruptura de los aneurismas produce lesión cerebral debida a la infiltración de los tejidos cerebrales por sangre o a la reducción del aporte sanguíneo a la zona del cerebro más allá del punto de ruptura del vaso.

Diagnóstico

Cuando la persona esté experimentando los síntomas de una apoplejía, se debe hacer un diagnóstico de emergencia lo más pronto posible. El tiempo es crucial para prevenir daño adicional a su cerebro y revertir el daño que ya está hecho. Por esta razón, se deberé acudir a una sala de emergencias lo más rápido posible.
Después de la revisión inicial de sus síntomas e historial médico, una exanimación física se enfocará en identificar el área de su cerebro que está siendo dañada. Su condición se estabilizará con respecto a su presión arterial y cualquier otro problema médico que pudiera tener. Se empezará una línea intravenosa (IV); se recolectarán exámenes de sangre y de orina; y es muy probable que  se someta a una exanimación de su cabeza mediante imagen computarizada; ya sea una  imagen de resonancia magnética (MRI) o una  tomografía computarizada (CT) .

Factores de riesgo

Factores de riesgo que pueden provocar apoplejía como son:
•    Hipertensión arterial.
•    Diabetes.
•    Sedentarismo.
•    Varices.
•    Colesterol.
•    Tabaquismo.
•    Algunas medicaciones (consultar al médico o farmacéutico)
Estos factores de riesgo son los que tienen que ver con que la densidad de la sangre sea más espesa (más posibilidades de trombo) o haya más fragilidad capilar (riesgo de hemorragia).

Prevención

Los expertos médicos están avanzando poco a poco  pero determinadamente en el campo de la prevención de la apoplejía Aunque el número total de muertes por apoplejía continúa elevándose, su índice de mortalidad (muertes por cada 100,000 personas) ha caído por aproximadamente 12.3%. Este éxito parcial se puede atribuir a estilos de vida más sanos y la asistencia médica mejorada. Aquí está un resumen de los progresos recientes que están ayudando a prevenir apoplejías en aquellos que están en mayor riesgo. Los expertos médicos están avanzando tranquila pero determinadamente en el campo de la prevención de la apoplejía Aunque el número total de muertes por apoplejía continúa elevándose, su índice de mortalidad (muertes por cada 100,000 personas) ha caído por aproximadamente 12.3%. Este éxito parcial se puede atribuir a estilos de vida más sanos y la asistencia médica mejorada. Aquí está un resumen de los progresos recientes que están ayudando a prevenir apoplejías en aquellos que están en mayor riesgo.

Tratamiento

Una de las razones por las que es imperioso evaluar cualquier señal de alerta de un derrame cerebral es que los investigadores han descubierto que el daño cerebral que ocasiona puede extenderse más allá de la región afectada y empeorar durante las primeras 24 horas. Si la situación así lo requiere, el personal médico hará lo posible por limitar o prevenir este daño secundario administrándole al paciente medicamentos específicos en las primeras horas posteriores al derrame.
Cuando una persona tiene un derrame cerebral, es preciso hospitalizarla para determinar la causa y el tipo de derrame sufrido, tratarlo y prevenir posibles complicaciones. Es posible que, además de administrarle medicamentos, haya que operar al paciente.
Una vez que el sobreviviente de un derrame cerebral se encuentra estable y el avance de las deficiencias neurológicas se detiene, comienza el proceso de rehabilitación.
La rehabilitación no es una cura, sino que apunta a minimizar el daño permanente y a mejorar la adaptación del paciente. Puede requerir que éste tenga que volver a capacitarse, de manera intensiva, en lo que respecta a la movilidad, el equilibrio, la percepción espacial y corporal, el control de esfínteres, el lenguaje y los nuevos métodos de adaptación psicológica y emocional. Los programas de rehabilitación para personas que sufrieron derrames cerebrales exigen los esfuerzos coordinados de muchos profesionales de la salud.
Alrededor del 80% de los sobrevivientes de derrames cerebrales padecen deficiencias físicas, perceptivas y de lenguaje que se pueden mejorar mediante rehabilitación. En ocasiones, la gente no recibe la atención necesaria porque no se la deriva a los servicios adecuados o porque los seguros de salud no cubren los costos. Es posible que usted deba hacer muchas preguntas y actuar en forma decidida para conseguir la ayuda necesaria. La persona que da de alta a los pacientes en el hospital debe ayudar a derivarlos a centros de rehabilitación. También puede ser necesaria la participación de asistentes sociales en la planificación especial para los cuidados a largo plazo y las derivaciones a centros comunitarios.