Archivo de la etiqueta: vascular

Arteriosclerosis

Arteriosclerosis

ArteriosclerosisLa arteriosclerosis se produce cuando los vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes desde el corazón hasta el resto del cuerpo (arterias) se vuelven gruesas y rígidas, restringiendo el flujo sanguíneo a los órganos y tejidos. Las arterias sanas son flexibles y elásticas pero con el tiempo las paredes de las arterias pueden endurecerse.
La arteriosclerosis es una forma de enfermedad cardiovascular y se confunde a menudo con otro tipo de enfermedad cardiovascular llamada ateroesclerosis. Los principales factores de riesgo para la arteriosclerosis son la edad, el sexo, la presión arterial alta, colesterol alto, tabaquismo y diabetes.

Causas

Por lo general, este problema no se detecta hasta que no se produce el infarto de miocardio o el ictus cerebral. A la hora de diagnosticar esta enfermedad es importante sospechar su existencia cuando el paciente presenta varios factores de riesgo cardiovascular, por ejemplo si se trata de un fumador con el colesterol elevado y sobrepeso.
En relacion a los problemas circulatorios de los miembros inferiores, el diagnóstico suele basarse en una historia clínica bien detallada. Ante la presencia de dolor con el ejercicio, que se alivia con el reposo y que reaparece al retomarse la actividad, es fácil sospechar que el problema de base es la arteriosclerosis. Una forma sencilla de confirmarlo es medir la presión arterial en un brazo, así como en el tobillo del mismo lado; cuando existe una diferencia entre ambos valores, de forma que la presión en el tobillo es menor que la del brazo, esto suele significar que las arterias a nivel de la pierna se encuentran estrechadas por la arteriosclerosis.

Síntomas

Generalmente aparecen primero a nivel de las piernas o los pies. Cuando las arterias principales se estrechan disminuye el riego sanguíneo en estas zonas, y suele manifestarse característicamente como un dolor en las piernas cuando se camina continuadamente unos 100 o 200 metros. Esto se debe a que al iniciar la actividad física los vasos más pequeños asumen el aporte de sangre, pero posterior inmediato se necesita de un aporte mayor, lo que depende de vasos más importantes que, en este caso, se encuentran afectados por la arteriosclerosis, la necesidad no se satisface y se origina el dolor. Cuando se detiene la actividad el dolor desaparece casi al instante para volver a instaurarse si se continúa la actividad. A este conjunto de síntomas, dolor, reposo, y de nuevo dolor, se le conoce como claudicación intermitente, y es una forma muy típica de manifestación de la arteriosclerosis. También se manifiesta cuando algunos de los vasos sanguíneos quedan totalmente ocluidos. Si esta obstrucción se produce de forma paulatina se pueden formar nuevos circuitos vasculares que rieguen esa zona, aunque de manera más precaria. La circulación arterial deficiente reduce la sensibilidad al calor o al frío, incluso a la presión, por lo que los pies se vuelven más vulnerables a los traumatismos menores e infecciones.

Diagnóstico

Entre las pruebas diagnósticas que pueden realizarse para obtener un diagnóstico de la arteriosclerosis más certero destacan la ecografía, el eco-doppler o la angiografía. Con estas pruebas se puede determinar a qué nivel se encuentra la oclusión arterial, y valorar la necesidad o no de tratamiento quirúrgico.

Tratamiento

Está basado en la modificación del estilo de vida. El uso de fármacos e incluso la cirugía solo cuando sea necesario.
En la actualidad no existe ningún tratamiento médico que haya demostrado su efectividad para curar la arteriosclerosis. Los fármacos que el médico receta a los pacientes suelen ir encaminados al tratamiento de alteraciones específicas, como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la diabetes.
Si el paciente presenta manifestaciones clínicas a nivel de circulación de las piernas se puede utilizar ácido acetilsalicílico, u otro analgésico con actividad antiinflamatoria similar. Si no se produce ninguna mejora con las modificaciones en el estilo de vida, se pueden prescribir fármacos como la pentoxifilina, que ayudan a mejorar la circulación sanguínea.
Cirugía y otros tratamientos intervencionistas
Cuando una de las arterias principales de la pierna queda ocluida puede ser necesaria la intervención quirúrgica. Entre las técnicas quirúrgicas más empleadas está la denominada angioplastia con balón.
Consiste en la introducción de un catéter que consta de un globo en su extremo, que se hincha una vez localizada la obstrucción, abriéndose de esta forma la luz del vaso ocluido. Otro tipo de técnicas se basa en el uso del láser y otros dispositivos para abrir las arterias obstruidas.
La cirugía propiamente dicha se reserva para aquellos pacientes que tienen dolor, dificultades para caminar, alteraciones en la piel debido a la isquemia o riesgo elevado de amputación. La técnica consiste en abrir la arteria y limpiarla del material ocluyente, o bien realizar un by-pass o puenteo del vaso obstruido al derivar la circulación por un vaso sanguíneo artificial.

Prevención

Evitar todos aquellos factores de riesgo cardiovascular que se pueden controlar, estableciendo un estilo de vida saludable es, además, la mejor forma de prevenir el desarrollo de arteriosclerosis.
Lo mejor es reducir al máximo los factores que puedan suponer un daño a los vasos sanguíneos, para evitar así la aparición de la arteriosclerosis. Para conseguirlo, es importante tener en cuenta:

  • Dieta: Una alimentación saludable, que evite las grasas animales y contribuya a alcanzar y mantener un peso apropiado, es imprescindible para prevenir el depósito de grasas en las paredes vasculares y la consecuente disminución del calibre arterial. Una dieta equilibrada ayudará, además, a combatir la obesidad, que está asociada a otros trastornos como la diabetes, la hipertensión, o la hipercolesterolemia, que son factores de riesgo para desarrollar arteriosclerosis.
  • Actividad física: Es un punto fundamental a la hora de reducir el riesgo cardiovascular y mejorar el estado del sistema circulatorio. Basta con realizar un ejercicio moderado, pero diario, y preferiblemente tipo aeróbico como caminar a paso rápido, nadar o ir en bicicleta.
  • Alcohol y tabaco: Evitar cualquier hábito nocivo como el tabaquismo y el consumo de alcohol. Los fumadores son especialmente propensos a la arteriosclerosis, porque fumar reduce la cantidad de oxígeno que circula por la sangre y favorece el depósito de grasa en las arterias. El abandono de estos hábitos puede frenar e incluso mejorar la circulación en las personas afectadas por este problema.
  • El estrés: Se ha visto que el estrés también influye negativamente en el estado de las arterias. Un estilo de vida sin tensiones y libre de estrés contribuye al buen funcionamiento de los vasos sanguíneos.
  • Hipertensión arterial: Es uno de los factores de riesgo fundamentales que es imprescindible vigilar, ya que la hipertensión arterial produce un daño muy importante en las paredes arteriales que, favorece la aparición de arteriosclerosis. El control estricto de las cifras tensionales es una buena forma de prevenir este trastorno.
  • Cuidado de los pies: En el caso de enfermedad vascular en miembros inferiores hay que tener en cuenta ciertos aspectos en el cuidado diario de los pies. Se usará siempre un calzado del tamaño apropiado, y las pequeñas heridas y rozaduras se tratarán con mucha más atención que en condiciones normales, debido a la lenta cicatrización que tienen estos pacientes y al riesgo aumentado de infección.
VN:F [1.9.20_1166]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)
VN:F [1.9.20_1166]
Rating: 0 (from 0 votes)