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Asbestosis

Asbestosis

AsbestosisEs una enfermedad crónica pulmonar causada por la inhalación de fibras de amianto. La exposición prolongada a estas fibras puede causar cicatrización del tejido pulmonar y dificultad para respirar. El asbesto es un producto mineral natural que es resistente al calor y a la corrosión. Fue utilizado ampliamente en el pasado en productos tales como aislamiento, cemento y algunas baldosas del suelo.
La mayoría de las personas adquirieron la asbestosis en el trabajo antes de que el gobierno federal comenzara a regular el uso de amianto y productos en la década de 1970. Hoy en día, su manejo está estrictamente regulado. Es muy poco probable, en la actualidad, obtener asbestosis si se siguen los procedimientos de seguridad de su empleador. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas.

Causas

Si se está expuesto a altos niveles de polvo de amianto durante un largo período de tiempo, algunas de las fibras en el aire pueden introducirse dentro de los alvéolos – los diminutos sacos dentro de los pulmones, donde se intercambia oxígeno por dióxido de carbono en la sangre. Las fibras de asbesto irritan el tejido pulmonar, cicatrizando y haciendo que los pulmones se vuelvan rígidos. Esto hace que sea difícil respirar, el tejido pulmonar se vuelve tan rígido que no puede contraerse y expandirse normalmente.
El fumar cigarrillos parece aumentar la retención de fibras de amianto en los pulmones y con frecuencia se traduce en una progresión más rápida de la enfermedad.

Síntomas

Los síntomas asbestosis pueden variar de leves a severos, y por lo general no aparecen hasta muchos años después de la exposición continuada.
Los efectos de la exposición a largo plazo generalmente no se presentan de 10 a 40 años después de la exposición inicial. Los síntomas pueden incluir:

• Dificultad para respirar
• Tos persistente, seca
• Pérdida del apetito con pérdida de peso
• Yemas de los dedos de manos y pies aparecen más amplios y más redondos de lo normal.
• Opresión en el pecho o dolor

Si se tiene un historial de exposición al amianto y está experimentando el aumento de dificultad para respirar, deberá consultar al médico para descartar alguna posibilidad de asbestosis.

Diagnostico

La asbestosis puede ser difícil de diagnosticar porque sus síntomas son similares a los de muchos otros tipos de enfermedades respiratorias Una variedad de pruebas de diagnóstico puede ser necesario para ayudar a determinar el diagnóstico.

Las pruebas de imagen

  • La radiografía de tórax. Si la asbestosis es grave, la totalidad de sus pulmones podrían verse afectados, dándoles una apariencia de panal blanquecina.
  • La tomografía computarizada (TC). Rayos X tomadas desde diferentes ángulos para obtener imágenes de cortes transversales de los huesos y los tejidos blandos dentro de su cuerpo. Estas exploraciones generalmente proporcionan mayor detalle y podrían ayudar a detectar la asbestosis en sus primeras etapas, incluso antes de que aparezca en una radiografía de tórax.

Pruebas de función pulmonar

  • Estos exámenes determinan qué tan bien están funcionando los pulmones. Las pruebas de función pulmonar miden cuánto aire pueden contener los pulmones y el flujo de aire dentro y fuera de los pulmones.

Tratamiento

No hay ningún tratamiento para revertir los efectos del amianto en los alvéolos. El tratamiento se enfoca en retrasar la evolución de la enfermedad y aliviar los síntomas. Se necesita atención de seguimiento de rutina, como radiografías de tórax y pruebas de función pulmonar a intervalos regulares, dependiendo de la severidad de la condición.

Terapia
Para aliviar la dificultad para respirar causada por asbestosis avanzada, el médico puede prescribir oxígeno suplementario. Éste es administrado a través de un tubo de plástico delgado con puntas que encajan en los orificios nasales o una máscara.

Cirugía
Si los síntomas son graves, es posible que se requiera de un trasplante de pulmón.

Prevención

La reducción de la exposición al amianto es la mejor prevención contra la asbestosis. En los Estados Unidos, la ley federal requiere que los empleadores en las industrias que trabajan con productos de asbesto – como la construcción – deberán estar protegidos con máxima seguridad.
Muchas casas construidas antes de 1970 tienen materiales como tuberías y baldosas que contienen amianto. En general, no hay motivo de preocupación, siempre que el amianto esté encerrado y sin molestias. El peligro es latente cuando los materiales que contienen asbesto están dañados y surge peligro de que las fibras de amianto se liberen en el aire. Sin embargo, la asbestosis normalmente se produce sólo después de la exposición prolongada a la fibra de amianto.

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Bisinosis

Bisinosis

Es una enfermedad pulmonar ocupacional ocurre comúnmente en trabajadores que están empleados en hilado y tejido de las industrias de fabricación.

Causas

La inhalación del polvo producido por el algodón sin procesar puede causar bisinosis. Es más común en personas que trabajan en la industria textil.
Aquellos que son sensibles al polvo pueden tener una condición parecida al asma después de haber sido expuesto.
Los métodos de prevención en los EE.UU. han reducido el número de casos, pero esta enfermedad aún es común en los países en desarrollo. Fumar aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad. La exposición al polvo puede causar enfermedad pulmonar crónica y dificultad para respirar o sibilancias.

Síntomas

Los síntomas de bisinosis incluyen:
• Opresión en el pecho
• Tos
• Sibilancias
• Dificultades para respirar

Estos síntomas tienden a empeorar al inicio de trabajo y luego mejoran al no estar en el trabajo o después de trabajo. Si ha estado expuesto durante un largo período, los síntomas pueden continuar durante toda una semana sin mejoría. En última instancia el pulmón, puede dar lugar a un estrechamiento de las vías aéreas, la cicatrización pulmonar y la muerte por infección o insuficiencia respiratoria .

Dia

La bisinosis se detecta a través de:
• Historia clínica detallada
• Examen físico
• Radiografía de tórax
• Pruebas de función pulmonar

Tratamiento

  • Se debe suspender la exposición al polvo que causó la enfermedad. Puede que tenga que cambiar de trabajo para evitar la exposición a más polvo.
  • El médico puede prescribir medicamentos como broncodilatadores para mejorar los síntomas. Si tiene un caso más grave, el médico puede prescribir corticosteroides.
  • Bisinosis crónica puede tratarse con tratamientos respiratorios, como los nebulizadores.
  • Si los niveles de oxígeno en la sangre son bajos el médico puede prescribir oxigenoterapia domiciliaria.

Prevención

La mejor forma de prevenir la bisinosis y trastornos más graves es la de evitar la exposición repetida al polvo orgánico del algodón. El uso de máscaras faciales y otras medidas laborales pueden reducir el riesgo, incluyendo el dejar de fumar.

Puede beneficiarse de los programas de ejercicios físicos, ejercicios de respiración y programas de educación para el paciente.

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Bronconeumonía

Bronconeumonía

La bronconeumonía es una inflamación aguda o crónica de los pulmones, en la que los alvéolos y / o intersticial se ven afectados. Las neumonías son la causa más común de muerte entre las enfermedades infecciosas. Ellos toman el quinto lugar en las estadísticas de las enfermedades que causan la muerte.

Causas

En la mayoría de los casos se debe a una infección de los bronquios. Se forman focos inflamatorios de diferentes tamaños en el parénquima pulmonar, que contiene exudado purulento cuando hay causal bacteriano. Estas secreciones se endurecen, son de color grisáceo, podría ser en número grande o fusionarse entre sí (neumonía confluente).
Por lo general, afecta principalmente a niños y ancianos, ya que se desarrolla debido a la baja resistencia del cuerpo y causa deterioro en las vías respiratorias.

Síntomas

Los síntomas de la neumonía cruposa
La enfermedad comienza a menudo después de los resfriados y la aparición de herpes labial.

  • Aparición súbita de fiebre alta (alrededor de una semana, mal estado general);
  • Tos, disnea (dificultad para respirar). 
  • Esputo rojo-marrón en el segundo día con gran cantidad de leucocitos. 
  •  Dolor en el pecho al respirar debido a la pleuresía.

Síntomas de la neumonía atípica

  • Dolor de cabeza
  • Dolor muscular (mialgias) 
  •  Poco temperatura (sin fiebre) 
  • Tos seca irritante sin expectoración (esputos) 
  • Débiles resultados de la auscultación estertores (casi desapercibida)

Diagnóstico

Las crepitaciones se escuchan al auscultar el tórax con un estetoscopio. Otros ruidos respiratorios anormales también se pueden escuchar a través del estetoscopio.
El médico puede ordenar una radiografía de tórax si tiene sospecha de neumonía.
Algunos pacientes pueden necesitar otros exámenes, incluyendo:

  1. CSC para verificar el conteo de glóbulos blancos
  2. La gasometría arterial para ver si llega suficiente oxígeno a la sangre desde los pulmones
  3. Tomografía computarizada del tórax
  4. Cultivo de esputo para buscar el organismo causante de sus síntomas
  5. Cultivo de líquido pleural si hay líquido en el espacio que rodea los pulmones

Tratamiento

Eventos generales
La calma física, cuando hay temperaturas – el reposo en cama y la prevención de trombo-embólica.

  • Los medios secretoras, ejercicios de respiración, terapia de inhalación (humidificación)
  • Tratamiento de la insuficiencia cardíaca 
  • hipoxia, el oxígeno a través de sonda nasal. En caso de insuficiencia respiratoria aguda se debe hacer ventilación mecánica.
  • Tomar suficientes líquidos (por pérdida debido a la alta temperatura)

Antibióticos
El tratamiento 1. Debe iniciar inmediatamente sin esperar los resultados del examen bacteriológico.
El tratamiento 2.Targeted se inicia después de recibir los resultados de la microbiología, según el antibiograma. Si fuera necesario el antibiótico tiene que ser cambiado.
3. En los casos graves, el tratamiento de la bronconeumonía se lleva a cabo con una combinación de 2 antibióticos.

Prevención

• Evite las multitudes durante la temporada de gripe.
• No fume .
• Evite la exposición al humo.
• Vacúnese contra la gripe
• Lávese las manos con frecuencia.

la vacuna contra la neumonía ayuda a prevenir la forma más común de neumonía bacteriana :

• Pneumovax

El Pneumovax vacuna se recomienda para:

• mayores de 65 años
• los que padecen Cáncer
• Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
• Enfisema
• Diabetes
• Enfermedad del corazón
• SIDA
• La infección por VIH

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Gripe común, gripa o influenza

Gripe común

La gripe, gripa o influenza, es una enfermedad infecciosa de aves y mamíferos causada por un tipo de virus de ARN de la familia de los Orthomyxoviridae. En los seres humanos afecta a las vías respiratorias, inicialmente puede ser similar a un resfriado y con frecuencia se acompaña de síntomas generales como dolor de garganta, debilidad, dolores musculares (mialgias), dolor estomacal, articulares (artralgias) y de cabeza (cefalea), con tos (que generalmente es seca y sin mucosidad), malestar general y algunos signos como pueda ser fiebre. En algunos casos más graves puede complicarse con pulmonía (neumonía), que puede resultar mortal, especialmente en niños pequeños y sobre todo en ancianos. Aunque se puede confundir con el resfriado (catarro) común, la gripe es una enfermedad más grave y está causada por un tipo diferente de virus. También puede provocar, más a menudo en niños, náuseas y vómitos, que al ser síntoma de gastroenteritis hace que se denomine gripe estomacal o abdominal.

Causas

La gripe está causada por un grupo de virus llamados virus de la gripe o de la influenza, de los que existen tres tipos A, B, y C. La mayor parte de las epidemias de gripe se deben al virus de la gripe tipo A, mientras que el tipo B produce epidemias menos extensas y enfermedad más leve, y el tipo C causa muy raramente enfermedad.
El virus de la gripe se transmite de persona a persona, habitualmente a través de las secreciones respiratorias, por la tos y el estornudo.

Síntomas

Los síntomas de gripe generalmente comienzan de manera rápida y aparecen de 1 a 7 días después de entrar en contacto con el virus. Por lo regular, afectan al cabo de 2 a 3 días.
La gripe se propaga fácilmente y por lo general irrumpe de manera repentina en una comunidad. Los estudiantes o los trabajadores se enferman al cabo de 2 o 3 semanas de la llegada de la gripe a una escuela o sitio de trabajo.
El primer síntoma es una fiebre entre 39º y 41º C. Un adulto normalmente tiene una fiebre más baja que un niño.
Otros síntomas comunes comprenden:
  • Dolores en el cuerpo
  • Escalofríos
  • Mareos
  • Rubefacción de la cara
  • Dolor de cabeza
  • Decaimiento
  • Náuseas y vómitos
Entre el segundo y el cuarto día de la enfermedad, la fiebre y los dolores comienzan a desaparecer, pero se presentan nuevos síntomas, como:
• Tos seca
• Aumento de los síntomas respiratorios
• Rinorrea (transparente y acuosa)
• Estornudo
• Dolor de garganta
Estos síntomas (a excepción de la tos) por lo regular desaparecen al cabo de 4 a 7 días. A veces, la fiebre regresa. La tos y la sensación de cansancio generalmente pueden durar semanas.
Es posible que algunas personas no tengan ganas de comer.
La gripe puede empeorar el asma, los problemas respiratorios y otras enfermedades prolongadas.

Diagnóstico

El diagnostico de la gripe suele ser clínico, al detectarse un caso con signos y síntomas compatibles con gripe dentro de un contexto adecuado (temporada gripal, casos de gripe cercanos al paciente).
La gripe, sin embargo, puede ser difícil de diferenciar de otro tipo de infecciones respiratorias si nos basamos sólo en los síntomas clínicos, ya que los síntomas iniciales pueden ser similares a los que producen otros virus u organismos que afectan a las vías respiratorias.
Hay algunas pruebas de laboratorio que pueden ayudar al diagnóstico de gripe, aunque este tipo de confirmación no es necesario realizarlo a todos los pacientes con sospecha de gripe si se está dentro de la temporada gripal.

Tratamiento

Para la gripe se requiere de un tratamiento sintomático para el malestar general, fiebre, etc. La tos habitualmente desaparece por sí sola, por lo general no están indicados los antitusígenos.
Para los casos leves de la enfermedad en personas que no están en alto riesgo, se deben tomar las siguientes medidas:
• Reposar.
• Tomar medicamentos para aliviar los síntomas y ayudar a descansar.
• Tomar mucho líquido.
• Evitar la aspirina (especialmente en adolescentes y niños)
• Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
• Evitar los antibióticos, a menos que sean necesarios para tratar otra enfermedad.
En caso de que la influenza se detecte dentro de las 48 horas después de iniciados los síntomas, en especial en los grupos de alto riesgo de presentar complicaciones, se puede disponer de algunos medicamentos antivirales que pueden disminuir la duración de dichos síntomas en 1 día aproximadamente.

Prevención

 Medidas generales
 Evitar el contacto con personas que tengan gripe debido a la diseminación a través del habla, estornudo o tos.
 Evitar los locales cerrados o con aglomeraciones ya que son lugares de fácil transmisión.
 Lavar las manos frecuentemente para reducir el riesgo de contagio.
 Quimioprofilaxis
Supone el único método claramente demostrado para la prevención de la gripe es la vacuna. Su objetivo es exponer a las personas a la acción de virus inactivados para que el organismo pueda responder al virus mediante la formación de anticuerpos. La vacuna al estar constituida por virus inactivados no puede provocar la gripe.
La vacunación se realiza anualmente, con las cepas de virus recomendadas por la OMS. El periodo ideal es el otoño (septiembre y octubre). A los 10-15 días de la vacunación comienzan a producirse los anticuerpos que nos van a proteger de la infección y esta protección suele durar entre 6 y 12 meses.
La vacuna no protege, necesariamente, a todas las personas, pudiendo disminuir su eficacia en las de edad avanzada y con las defensas disminuidas. Pero aunque no siempre prevenga la infección sí que reduce el número de complicaciones.
Se recomienda la vacunación en:
  • Mayores de 65 años.
  • Enfermos crónicos: cardiópatas, respiratorios, renales, trastornos metabólicos.
  • Niños con cardiopatías cianóticas congénitas.
  • Pacientes con tratamiento inmunosupresor (que origina un descenso de las defensas del organismo) y el personal que los atiende.
  • Residentes en hogares de ancianos o clínicas de cuidados crónicos y personal que los atiende.
Está contraindicada en:
  • Hipersensibilidad a las proteínas del huevo y derivados.
  • Enfermedades febriles agudas.
  • Mujeres embarazadas.
Reacciones indeseable tras la administración:
  • Los niños presentan mayor reacción que los adultos.
  • Dolor en el lugar de la inyección.
  • Síntomas leves transitorios (no es frecuente): fiebre, malestar, dolores musculares; tienen lugar entre 6 y 12 horas después de la vacunación y duran uno o dos días.
  • Anafilaxia o urticaria, en casos de hipersensibilidad al huevo.
La eficacia de la vacuna depende de:
  • Edad y nivel de defensas del individuo.
  • Grado de similitud entre el virus usado en la vacuna y los que están circulando causando la gripe de ese año.
  • El tiempo transcurrido entre la vacunación y la exposición al virus. La vacuna va perdiendo eficacia con el paso de los meses.
  • Es más eficaz en pacientes jóvenes que en los de edad avanzada.
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Bronquitis crónica

Bronquitis crónica

La bronquitis crónica es una enfermedad inflamatoria de los bronquios respiratorios asociada con exposición prolongada a irritantes respiratorios no específicos, incluyendo microorganismos y acompañado por hipersecreción de moco y ciertas alteraciones estructurales en el bronquio, tales como fibrosis, descamación celular, hiperplasia de la musculatura lisa, entre otros.

Causas

Un resfriado puede causar un ataque breve de bronquitis. Otra causa de la bronquitis es el reflujo ácido (también conocido como enfermedad de reflujo gastroesofágico o ERGE), el cual ocurre cuando el ácido estomacal se vierte en la parte superior del tubo digestivo. El reflujo puede irritar las vías respiratorias, causando bronquitis. La contaminación del aire, polvo o emanaciones, también pueden causar irritación que puede llevar a la bronquitis. Respirar el humo del cigarro también puede provocar bronquitis. En todos estos casos, la bronquitis se alivia cuando se elimina el factor irritante.
Algunas veces, si la bronquitis persiste por demasiado tiempo, puede convertirse en bronquitis crónica. Las vías respiratorias, o tubos bronquiales, sufren daño permanente. Aunque el fumar tabaco es la causa más común de la bronquitis crónica, algunas personas pueden contraer bronquitis crónica porque sus tubos bronquiales se han debilitado por infecciones previas.

Síntomas

Los síntomas de la bronquitis crónica empeoran cuando aumentan las concentraciones de dióxido sulfúrico y de otros contaminantes en el aire, y lo hacen aún más cuando los afectados fuman. A menudo las personas no prestan atención a la bronquitis crónica hasta que la enfermedad está en una etapa avanzada, porque creen erróneamente que la bronquitis no supone un riesgo importante. Cuando el paciente finalmente va al médico, muchas veces sus pulmones ya están gravemente lesionados y el riesgo de padecer problemas respiratorios graves o de sufrir un fallo cardiaco es elevado.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante la anamnesis o historia, ya que su definición es la citada de tos y expectoración durante más de tres meses al año, dos o más años.
Es conveniente la realización de radiografías de tórax para descartar una enfermedad subyacente y para tener un punto de comparación para el futuro.
Muchos otros desórdenes cardíacos y pulmonares causan síntomas idénticos a los de la bronquitis crónica. Las pruebas médicas excluirán estas posibilidades a la hora de realizar un diagnóstico.
Un cultivo de esputo puede indicar la necesidad de otro tipo de antibióticos cuando los síntomas son persistentes o recurrentes o cuando la bronquitis es muy grave.

Tratamiento

Es importante aclarar que la bronquitis crónica no tiene cura y el objetivo principal del tratamiento va dirigido a disminuir el progreso de la enfermedad, las posibles complicaciones y, en los casos de suma gravedad, reducir el número de hospitalizaciones.
No puede curarse, pero el manejo médico adecuado y unos hábitos de vida saludables pueden ayudar a aquellas personas con la enfermedad a gozar de una mejor calidad de vida, aumentar la tolerancia a la actividad física habitual y reducir las perspectivas de complicaciones.

1. Medicación

  • Broncodilatadores: Mediante la relajación y el ensanchamiento de los bronquios, estos medicamentos permiten que se introduzca más oxígeno en los pulmones. Hay broncodilatadores en jarabes, en comprimidos o en aerosol.
  • Vacunas. Dado que algunas enfermedades comunes, relativamente leves en otros pacientes, pueden presentar graves riesgos para la salud en los pacientes con EPOC, suele recomendarse en estos pacientes una vacuna antigripal (administrada en octubre o noviembre antes del comienzo de la estación de la gripe) y una vacuna contra la neumonía (una inyección de una sola vez).
  • Antibióticos: Pueden ser necesarios para tratar una infección respiratoria aguda y, en algunos casos, para ayudar a prevenir una infección bacteriana.

2. Ejercicio

Un programa de ejercicio moderado –siempre bajo supervisión médica– puede ayudar a los pacientes con EPOC a que lleven vidas más activas. La forma física no puede mejorar la función de los pulmones, pero puede aumentar la tolerancia de una persona al esfuerzo, al permitir al corazón y otros músculos utilizar el oxígeno disponible de forma más eficiente. A veces puede ser necesario algún medicamento broncodilatador antes de una sesión de ejercicio.
Son muy importantes los ejercicios de respiración para aumentar la fuerza y la resistencia de los músculos que controlan la inspiración y la espiración, así como ciertas técnicas para ayudar a despejar los pulmones de secreciones mucosas.

3. Nutrición e hidratación

Los hábitos nutricionales adecuados desempeñan una función importante en la forma física y la resistencia a la infección.
Los pacientes con EPOC que experimentan disnea al comer, pueden tolerar mejor comidas más pequeñas y más frecuentes. Pueden estar indicados ciertos suplementos nutricionales si su médico sospecha que no están satisfaciéndose las necesidades nutricionales de un paciente.
Es fundamental para todo paciente con EPOC permanecer bien hidratado(a), bebiendo al menos ocho vasos de agua u de otros líquidos al día, lo que ayudará a mantener una expectoración más floja y fluida, y por lo tanto una tos más eficaz.

Prevención

La bronquitis aguda y la bronquitis crónica no siempre se pueden prevenir. Sin embargo, se pueden tomar medidas para que el riesgo de contraerlas sea menor. Lo más importante es dejar de fumar o no empezar a hacerlo.
Lávese las manos con frecuencia para disminuir la exposición a todo tipo de microbios. Tal vez el médico le recomiende que se ponga la vacuna contra la gripe todos los años y la vacuna contra la neumonía.
No fumar NUNCA. Evitar áreas cerradas donde están fumando otras personas.
Evitar el contacto con personas que sufren resfriados o gripe.
Al primer signo de una infección respiratoria, contactar con el médico.
Respirar siempre por la nariz, como manera de introducir en los pulmones aire más caliente.
En pleno invierno, use una bufanda sobre la boca y la nariz.
En días de especial polución atmosférica, debido al ozono alto u otros contaminantes, permanezca dentro de casa con las ventanas cerradas.
Evite respirar polvo, gases del automóvil, pintura, aerosoles, etc.
Emplee un humidificador si el aire en su hogar es muy seco.
En el futuro, nuevas terapias médicas –ahora bajo investigación– puede que mejoren la calidad de vida de las personas que desarrollan la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica EPOC.
Es evidente, sin embargo, que la mejor manera de prevenir esta enfermedad tan incapacitantes es crear un mundo libre de humo.

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ASMA BRONQUIAL

ASMA BRONQUIAL

asma bronquialEl asma es una enfermedad pulmonar con las siguientes características:
•    Obstrucción de la vía aérea total o parcialmente reversible, bien espontáneamente o con tratamiento.
•    Inflamación bronquial y remodelado (fibrosis) de la arquitectura del bronquio, con infiltración de la mucosa por eosinófilos y otras células, y un mayor o menor grado de fibrosis subepitelial permanente, aún en ausencia de síntomas.
•    Hiperreactividad bronquial, o respuesta aumentada de la vía aérea frente a distintos estímulos, pero no específica de esta enfermedad.
De estas características, la inflamación de la mucosa bronquial debe existir siempre para poder hacer un diagnóstico de asma, las demás pueden pasar por periodos de mayor o menor actividad y presencia.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes son:
Tos: más intensa en la noche y en la mañana, se desencadena con los cambios de temperatura, la risa o al respirar profundo. Habitualmente es con escasa expectoración, de color blanco, denso y difícil de eliminar.
Pecho apretado: sensación de opresión que impide la entrada y salida fácil de aire a los pulmones.
Falta de aire: sensación de ahogo.
Respiración sibilante: la entrada y salida del aire produce un silbido, más frecuentemente percibido en posición acostada.

Causas

El asma es la respuesta a determinados estímulos que producen alergia: polen, ácaros que están en el polvo, partículas de la piel de gatos y perros, humo, aire frío, ciertas comidas o aditivos alimenticios. El asma también puede ocurrir por el llanto o la risa fuerte, el estrés, ejercicio físico y ansiedad. Se cree que en respuesta a estos estímulos (alérgenos), los basófilos (un tipo de glóbulos blancos) distribuidos en los bronquios liberan sustancias que causan la contracción del músculo liso y atraen otros glóbulos blancos.
En los niños menores de 5 años, los virus son los principales inductores de hiperreactividad bronquial y, para muchos expertos, la existencia de dos episodios de sibilancias asociados a infección respiratoria se considera ya diagnóstico de asma bronquial. Sin embargo, en los niños escolares, aunque los virus pueden comportarse como desencadenantes de una crisis de asma, una base alérgica demostrada es la responsable de la inflamación de la vía aérea y, en consecuencia, del asma en más del 80% de los casos.

Para desarrollar asma bronquial en la infancia, se describen los siguientes factores de riesgo:
•    Historia familiar de alergia.
•    Padecer dermatitis atópica y/o rinitis alérgica.
•    Exposición permanente a alérgenos en el interior de los domicilios, tales como epitelios de mascotas o ácaros del polvo.
•    Abandono precoz de la lactancia materna.
•    Infecciones virales repetidas durante la primera infancia.
•    Exposición pasiva al humo del tabaco, principalmente cuando la madre es la fumadora.
Tradicionalmente el asma se ha clasificado en:
1.    Asma extrínseca: Engloba todos aquellos casos en los que se demuestra la existencia de IgE específica para un alérgeno relevante concordante con la clínica del paciente. Supone aproximadamente entre el 70-85% de los casos, según los estudios. Se denomina también asma alérgica e incluye el asma por inhalantes (pólenes, ácaros, animales, hongos y agentes ocupacionales) y las crisis de asma por alimentos, medicamentos e himenópteros. El asma alérgica puede, a su vez, dividirse en estacional y perenne, en función del ciclo temporal que tengan los inhalantes que lo provocan.
2.    Asma intrínseca: Recoge el resto de los casos en los que no es posible identificar una causa alérgica. Ejemplos típicos son el asma asociada a procesos infecciosos, el asma inducido por la existencia de reflujo gastroesofágico o el asma por inhalación mantenida de vapores irritantes. Incluye también los casos de ASA-tríada en los que el asma se asocia a poliposis nasosinusal y/o a intolerancia a AINES (antiinflamatorios no esteroideos) como la aspirina, que desencadenan crisis de asma.
Existe una serie de agentes que, si bien no son causantes del asma, sí pueden desencadenar una crisis en individuos asmáticos:
•    Contaminantes ambientales, como partículas de motores diesel, ozono, óxido nitroso y compuestos azufrados, pueden propiciar una crisis asmática. En los días de mayor contaminación ambiental se ha comprobado una mayor demanda en los servicios de urgencias por crisis de asma. Además, la contaminación puede aumentar la potencia de algunos alérgenos, como ciertos pólenes (el más estudiado es el abedul).
•    El humo del tabaco tiene un efecto irritante directo sobre la mucosa de los bronquios, lo que perjudica aún más la función respiratoria de los pacientes asmáticos. Por otra parte, parece aumentar la posibilidad de desarrollar asma en los niños expuestos de forma pasiva, posiblemente por un efecto también irritativo de la vía aérea.
•    La inhalación de productos irritantes como la lejía, amoníaco, etc. por su efecto irritativo sobre la mucosa de la vía respiratoria.
•    El ejercicio puede producir una obstrucción de la vía aérea, especialmente si se realiza en un ambiente frío. El aire se debe calentar antes de llegar al alvéolo pulmonar, acción que normalmente se realiza en la mucosa nasal. Cuando hacemos ejercicio, los volúmenes de aire movilizados son mayores y no es posible calentarlos adecuadamente por la mucosa nasal, por lo que es la mucosa bronquial la que realiza parte de dicho cometido. Esto puede originar alteraciones locales en la mucosa, ya afectada previamente, que derivan en crisis de asma.
•    Fármacos: Los betabloqueantes (usados en el tratamiento de la hipertensión arterial, cardiopatía isquémica y glaucoma) pueden provocar una crisis de broncoespasmo en pacientes asmáticos. La toma de aspirina y otros AINES puede desencadenar una crisis en asmáticos con ASA-tríada que padecen intolerancia a antiinflamatorios no esteroideos.
El diagnóstico del asma se basa, fundamentalmente, en la realización de una exhaustiva historia clínica. El paciente tiene tos (con o sin expectoración), sensación de falta de aire, sibilancias y/u opresión torácica (sobre todo con el esfuerzo o por las noches). Con frecuencia se asocia sintomatología nasal y/u ocular. Además, hay que valorar la posible asociación de los síntomas con una mayor concentración de alérgeno en el ambiente.

Los síntomas referidos no siempre están presentes al mismo tiempo. Con frecuencia, sobre todo en la infancia, el único síntoma es la tos. Dependiendo de la intensidad y frecuencia de sus manifestaciones, el asma se clasifica por su intensidad en asma episódica, leve persistente, moderada y grave. La mayor parte de los pacientes tienen los primeros grados de la enfermedad y muchos no piensan que lo que realmente padecen es asma.

Tratamientos y recomendaciones

Un ataque de asma puede prevenirse evitando las causas que lo provocan. En cuanto a los fármacos que se utilizan para aliviar los ataques de asma se pueden mencionar a los broncodilatadores, que se administran en comprimidos, líquidos o aerosoles.
Estos últimos se usan en general como preventivos o, en caso de necesitarlo, para frenar un ataque de asma repentino. La inhalación de la medicación permite que el fármaco actúe directamente en el lugar de la obstrucción.
También se pueden usar nebulizadores (el fármaco se mezcla con una vaporización de agua) para llegar a los pulmones a través de la inhalación. Se aplicará la medicación por inyección cuando no se consiga aliviar los síntomas por otras vías. Los corticoides se utilizan para prevenir y aliviar los síntomas.
Se pueden administrar vía oral, por inyección o vía inhalatoria. Cuando se producen ataques de asma, se usan en general los mismos fármacos pero en dosis más elevadas. Si es necesario, se administran oxígeno y antibióticos. En algunos casos se debe hospitalizar a la persona para mejorar la dificultad respiratoria, incluso recurrir a respiración asistida.

Tratamientos naturales

El asma bronquial generalmente es entendida como una alergia pero es importante considerar que ciertos estados de ansiedad o estrés pueden desencadenar los ataques y/o muchas veces agudizarlos.
Dichos ataques de asma bronquial se presentan en horarios más bien nocturnos y consisten en alteraciones en la respiración (llegando en ocasiones al ahogo) y mucha agitación.
Ambos síntomas van en aumento durante el ataque por eso es necesario brindar cuanto antes alivio a quien padece de asma bronquial. Estos cuadros de alergia severos tienen curación pero en su mayoría es factible evitar que se produzcan teniendo presente una serie de factores que pueden llegar a provocarlos.

Consejos para la prevención del asma bronquial

1. Evitar el contacto con mucho polvo tratando de utilizar algún tipo de barrera en boca y nariz al momento de realizar algún tipo de limpieza;
2. Tratar en lo posible de no permanecer en lugares muy húmedos (como por ejemplo sótanos);
3. Evitar la exposición al frío y/o a cambios bruscos de temperatura; tratar de no consumir tabaco y en caso de hacerlo, disminuir al mínimo posible el consumo;
4. Intentar evitar excederse en el peso en tanto un sobrepeso exige mayor esfuerzo respiratorio.

Medicinas naturales para el asma infantil

Ahora veremos recomendaciones que, si bien son extensivas a todos los asmáticos, no pueden dejarse de lado nunca para el asma infantil. La habitación de una persona con reiterados ataques asmáticos de este tipo debe tratar de ser un lugar ni muy húmedo ni muy seco. Una vez desencadenada la crisis asmática se buscará ayudar al enfermo a encontrar una posición cómoda para poder respirar mejor sin tanto esfuerzo, por ejemplo sentado.

En cuanto a las medicinas naturales para el asma infantil, empezaremos por lo que se ingiere, por la vía oral. La alimentación recomendable para un niño que padece de asma bronquial debe incorporar alimentos como ser yogures,  ajo,  cebolla,  zanahoria. Este tipo de alimentos reducen la aparición y la intensidad de los ataques. Como métodos de curación caseros, se recomiendan baños de orégano (hervir 50 gr. en un litro de agua) o plantas con efectos calmantes como el tilo y la verbena. Estas plantas se utilizan para sedar al paciente al momento de la crisis asmática. Una infusión con muy buenos resultados consiste en la mezcla de  hojas de fárfara, tomillo y eucalipto en cantidades iguales. Tomar dos cucharaditas y realizar una infusión de diez minutos en una taza de agua.

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