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La glomerulonefritis

La glomerulonefritis

Es la inflamación de los pequeños filtros en los riñones (glomérulos), éstos eliminan el exceso de líquido, electrolitos y desechos de la sangre y luego los pasar en la orina. También se llama enfermedad glomerular, glomerulonefritis puede ser aguda: un ataque repentino de la inflamación, o crónica: que viene de manera gradual.
Si la glomerulonefritis se produce por su cuenta, se le conoce como glomerulonefritis primaria. Si otra enfermedad, como el lupus o la diabetes, es la causa, se llama glomerulonefritis secundaria. Si es grave o prolongada, la inflamación asociada a glomerulonefritis puede dañar sus riñones.

Causas

Una variedad de condiciones pueden causar la glomerulonefritis, que van desde infecciones que afectan los riñones a las enfermedades que afectan todo el cuerpo, incluyendo los riñones. A veces la causa es desconocida. Aquí hay algunos ejemplos de condiciones que pueden conducir a la inflamación de los glomérulos del riñón:

Infecciones

  • Esta afección puede desarrollar la glomerulonefritis una o dos semanas después de recuperarse de una infección de garganta por estreptococos o, raramente, una infección de la piel (impétigo). Una sobreproducción de anticuerpos estimulados por la infección puede llegar a establecerse en los glomérulos, causando inflamación.
  • Las bacterias endocarditis bacteriana. De vez en cuando se puede propagar a través del torrente sanguíneo y se alojan en el corazón, causando una infección de uno o más válvulas del corazón. Los que están en mayor riesgo son las personas con defecto del corazón, como válvula cardíaca dañada o artificial. La endocarditis bacteriana se asocia con enfermedad glomerular, pero la conexión exacta entre los dos no está claro.
  • Las infecciones virales. Entre las infecciones virales que pueden provocar glomerulonefritis son el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del SIDA, la hepatitis B y virus de la hepatitis C.

Enfermedades inmunes

  • Lupus. Una enfermedad inflamatoria crónica de lupus, puede afectar a muchas partes de su cuerpo, incluyendo la piel, las articulaciones, los riñones, células de la sangre, el corazón y los pulmones.
  • El síndrome de Goodpasture. Una enfermedad pulmonar rara inmunológico que pueden confundirse con neumonía, el síndrome de Goodpasture causa sangrado (hemorragia) en los pulmones, así como glomerulonefritis.
  • La nefropatía por IgA. Se caracteriza por episodios recurrentes de sangre en la orina, esto se traduce glomerulares primarias de la enfermedad de depósitos de inmunoglobulina A. (IgA) en los glomérulos. La nefropatía por IgA puede progresar durante años sin síntomas perceptibles. El trastorno parece ser más común en hombres que en mujeres.

Vasculitis

  • Poliarteritis. Esta forma de vasculitis afecta los vasos sanguíneos pequeños y medianos en muchas partes de su cuerpo, como el corazón, los riñones y los intestinos.
  • La granulomatosis de Wegener. Esta forma de vasculitis afecta los vasos sanguíneos pequeños y medianos en los pulmones, las vías respiratorias superiores y los riñones.

Condiciones que pueden provocar la cicatrización de los glomérulos

  • La presión arterial alta. El daño a los riñones y su capacidad para realizar sus funciones normales puede ocurrir como resultado de la presión arterial alta. La glomerulonefritis puede causar presión arterial alta ya que reduce la función renal.
  • La enfermedad renal diabética. Enfermedad renal diabética (nefropatía diabética) puede afectar cualquier persona con diabetes. La nefropatía diabética suele tardar años en desarrollarse. Un buen control de los niveles de azúcar en la sangre y la presión arterial puede prevenir o retrasar el daño renal.
  • Glomeruloesclerosis focal y segmentaria. Se caracteriza por marcar cicatrices dispersas de algunos de los glomérulos, esta condición puede ser consecuencia de otra enfermedad o se producen sin ninguna razón conocida.

La glomerulonefritis crónica a veces se desarrolla después de un combate de glomerulonefritis aguda. En algunas personas, no hay antecedentes de enfermedad renal, por lo que la primera indicación de la glomerulonefritis crónica es la insuficiencia renal crónica. Con poca frecuencia, la glomerulonefritis crónica se da en familias. Una forma hereditaria, el síndrome de Alport, también puede implicar la audición o problemas de visión.

Síntomas

Los signos y síntomas de la glomerulonefritis pueden depender de si tiene la forma aguda o crónica y la causa. Su primera indicación de que algo anda mal puede venir de los síntomas o de los resultados de un análisis de orina rutinario. Los síntomas pueden incluir:

  • Orina color rosa, sangre en la orina (hematuria)
  • Orina espumosa, debido al exceso de proteínas (proteinuria)
  • La presión arterial alta (hipertensión)
  • La retención de líquidos (edema) con hinchazón evidente en su cara, manos, pies y el abdomen
  • Fatiga por anemia o insuficiencia renal

Haga una cita de inmediato si está experimentando cualquiera de los signos o síntomas de la glomerulonefritis.

Diagnóstico

Los síntomas específicos pueden sugerir la glomerulonefritis, condición que a menudo sale a la luz cuando un análisis de orina de rutina es anormal. Los exámenes para evaluar su función renal y realizar un diagnóstico de glomerulonefritis incluyen:

  • Examen de orina. Un análisis de orina puede mostrar glóbulos rojos y en la orina, un indicador de posible daño a los glomérulos. Los resultados del análisis de orina también puede mostrar las células blancas en la sangre, un indicador común de la infección o la inflamación y aumento de proteínas, lo que puede indicar daño nefrona.
  • Los análisis de sangre. Estos pueden proporcionar información acerca de daños en los riñones y el deterioro de los glomérulos mediante la medición de los niveles de los productos de desecho, como la creatinina y nitrógeno de urea en sangre.
  • Las pruebas de imagen. Si su médico detecta indicios de daños, puede recomendar estudios de diagnóstico que permiten la visualización de los riñones, como por ejemplo rayos X, ultrasonido o tomografía computarizada (TC).
  • Una biopsia del riñón. Este procedimiento implica el uso de una aguja especial para extraer pequeños trozos de tejido del riñón en el examen microscópico para determinar la causa de la inflamación. La biopsia renal es casi siempre necesaria para confirmar el diagnóstico de glomerulonefritis.

Tratamiento

El tratamiento de la glomerulonefritis y su resultado dependerá de:
• Si usted tiene glomerulonefritis aguda o crónica.
• Causa subyacente
• Tipo y la gravedad de los signos y síntomas

Algunos casos de glomerulonefritis aguda, especialmente aquellos que siguen a una infección por estreptococos, tienden a mejorar por su cuenta y, a menudo no requieren tratamiento específico.
En general, el objetivo del tratamiento es para proteger sus riñones contra daño adicional.

El tratamiento para la presión arterial alta
Mantener su presión arterial bajo control es clave para proteger sus riñones. Para controlar la presión arterial alta y disminuir el deterioro de la función renal, su médico puede prescribir uno de varios medicamentos, incluyendo:
• Los diuréticos
• Enzima convertidora de angiotensina (IECA)
• La angiotensina II agonistas de los receptores

El tratamiento para una causa subyacente
Si hay una causa subyacente de la inflamación del riñón, el médico puede prescribir otros medicamentos para tratar el problema de fondo, además del tratamiento para controlar cualquier hipertensión:

  • Estreptocócica o de otra infección bacteriana. Su médico probablemente le recetará un antibiótico apropiado.
  • Los médicos del lupus o vasculitis a menudo recetan corticoides y fármacos inmunosupresores para controlar la inflamación.
  • La nefropatía por IgA. Ambos suplementos de aceite de pescado y ciertos medicamentos supresores del sistema inmune han tenido éxito en algunas personas con nefropatía por IgA. La investigación adicional que se está haciendo.
  • El síndrome de Goodpasture. La plasmaféresis se utiliza a veces para tratar a las personas con síndrome de Goodpasture. La plasmaféresis es un proceso mecánico que se extraen los anticuerpos de su sangre, tomando un poco de plasma de la sangre y reemplazarlo con otro líquido o plasma donado.

Las terapias para la insuficiencia renal asociada
Para la glomerulonefritis aguda e insuficiencia renal aguda, la diálisis pueden ayudar a eliminar el exceso de líquido y controlar la presión arterial alta. Los únicos tratamientos a largo plazo para la insuficiencia renal en etapa terminal son la diálisis renal y trasplante renal. Cuando un trasplante no es posible, a menudo debido a la mala salud general, la diálisis se convierte en la única opción.

Prevención

Para prevenir la glomerulonefritis después de una infección, debe ser tratada inmediatamente.
La mayoría de las formas de glomerulonefritis no pueden evitarse. Una vez que la enfermedad renal, como glomerulonefritis está presente, debe evitar ciertos medicamentos (tales como ibuprofeno, naproxeno u otros medicamentos anti-inflamatorios) puede prevenir el empeoramiento repentino. Las complicaciones de la enfermedad renal, como la anemia y los problemas óseos, pueden prevenirse o minimizarse mediante un adecuado seguimiento y tratamiento médico oportuno.

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Uropatía Obstructiva

Uropatía Obstructiva

La Uropatía obstructiva es una condición en la que se obstruye el flujo de la orina, haciendo que éste se represe y lesione uno o ambos riñones.

Causas

La uropatía obstructiva se produce cuando la orina no puede drenar a través de un uréter (conducto que transporta la orina desde los riñones hasta la vejiga). La orina se acumula en el riñón y hace que se hinchen (hidronefrosis).
Esta enfermedad se clasifica en función de si afecta a uno o ambos riñones, y si se presenta súbitamente o es a largo plazo:
•    Crónica Uropatía obstructiva unilateral – Uropatía a largo plazo que afecta a un riñón
•    Uropatía obstructiva bilateral crónica – Uropatía a largo plazo que afecta a ambos riñones
•    Uropatía obstructiva unilateral aguda – Uropatía súbita que afecta a uno de los riñones
•    Uropatía obstructiva bilateral aguda – Uropatía súbita que afecta a ambos riñones
Las causas más comunes de la Uropatía obstructiva incluyen las siguientes:
•    Piedras de las vías urinarias
Los cálculos ureterales
Cálculos en la vejiga
•    Los tumores del tracto urinario
•    La fibrosis retroperitoneal
•    La hiperplasia prostática benigna (agrandamiento de la próstata)
•    Los tumores de los órganos cercanos
•    La vejiga o cáncer de uréter
•    El cáncer de colon
•    El cáncer cervical
•    El cáncer uterino
•    Cualquier cáncer que se disemina
•    Idiopática hidronefrosis del embarazo

Síntomas

Los síntomas asociados con la uropatía obstructiva varían dependiendo de si la obstrucción es aguda o crónica, ya sea unilateral o bilateral, ya sea total o parcial y qué lo causó. Los síntomas comunes de la uropatía obstructiva incluyen las siguientes:
•    Dolor en el flanco
Unilateral o bilateral
Cólico o severo
•    Infección del tracto urinario
•    Fiebre
•    Dificultad o dolor al orinar
•    Náuseas o vómitos
•    La insuficiencia renal
•    El aumento de peso o hinchazón (edema)
•    Disminución del gasto urinario
•    La sangre en la orina

Diagnóstico

El diagnóstico de la uropatía obstructiva se hace en los estudios de imagen. Estudios radiográficos comunes utilizados para diagnosticar la uropatía obstructiva incluyen:
•    La ecografía abdominal
•    Tomografía computarizada del abdomen
•    Pielografía intravenosa (PIV)
•    Cistouretrografía miccional
•    Gammagrafía renal

Tratamiento

Los stents o drenajes colocados en el uréter o en la pelvis renal pueden brindar alivio a corto plazo de los síntomas. Tubos de nefrostomía, que drenan la orina desde los riñones a través de la espalda, pueden ser utilizadas para eludir la obstrucción. Un catéter de Foley, insertado a través de la uretra, también puede ser útil.
Aunque el alivio temporal de la obstrucción se puede alcanzar sin cirugía, la causa de la obstrucción se debe quitar y reparar el aparato urinario. El alivio a largo plazo de la uropatía obstructiva requiere una cirugía.
Expectativas (pronóstico)
Si una obstrucción aguda se diagnostica y corrige rápidamente, el daño renal es mínimo o reversible – independientemente de si es unilateral o bilateral.
Si la obstrucción unilateral crónica no se alivia rápidamente, podría haber un daño permanente en el riñón. La obstrucción unilateral crónica usualmente no causa insuficiencia renal, porque la mayoría de los pacientes tienen la función normal del riñón otros.
La obstrucción bilateral crónica puede conducir a insuficiencia renal, debido a que ambos riñones pueden resultar dañados y no funcionar incluso después de corregida la obstrucción.

Posibles complicaciones

La uropatía obstructiva puede causar daño permanente y severo a los riñones, ocasionando insuficiencia renal. La uropatía obstructiva causada por la obstrucción del tracto urinario inferior puede dar lugar a daño permanente y severo a la vejiga, dando lugar a problemas como la incontinencia y retención urinaria.

Prevención

La Uropatía obstructiva se puede prevenir abordando cualquiera de los trastornos subyacentes que puedan ocasionar.
Póngase en contacto con médico si se presentan síntomas de Uropatía obstructiva o cree que puede estar sufriendo de esta condición.

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PIELONEFRITIS O INFECCIÓN URINARIA ALTA

PIELONEFRITIS O INFECCIÓN URINARIA ALTA

Es una infección del riñón y de las vías urinarias (las vías de salida de la orina desde el riñón hacia la vejiga).

Causas

La pielonefritis se presenta con más frecuencia como resultado de una infección urinaria, particularmente en presencia de reflujo de orina ocasional o constante de la vejiga hacia los uréteres o un área llamada la pelvis renal.

Diagnóstico

El diagnóstico de pielonefritis se basa primordialmente en el interrogatorio, el examen físico, el examen microscópico del sedimento urinario y el urocultivo.
Las imágenes radiográficas son útiles para delinear la silueta renal y detectar anomalías que afecten el tratamiento (anomalías congénitas, cálculos renales, hipertrofia prostática). En los pacientes con pielonefritis aguda se realiza ecografía renal para excluir la presencia de obstrucción o absceso.
El estudio más sensible para detectar pielonefritis bacteriana aguda es la gammagrafía con radioisótopos usando tecnecio 99 m succiner o 99 m gluceptato. La sensibilidad es del 80-85% y la especificidad del 81%.

Síntomas

• Malestar general
• Fiebre: Mayor de 39°C (102°F); persiste durante más de dos días
• Escalofríos
• Dolor del costado o de espalda
• Dolor abdominal (ocurre ocasionalmente)
• Náuseas y vómitos
• Dolor al orinar
• Necesidad de orinar muy a menudo, por la noche, etc.
• Color de la orina turbio o anormal
• Sangre en la orina
• Fuerte olor de la orina

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento son:
• Controlar la infección
• Reducir los síntomas
Debido a la alta tasa de mortalidad en la población de edad avanzada y al riesgo de complicaciones, se recomienda realizar un tratamiento oportuno. Los síntomas súbitos (agudos) por lo general desaparecen al cabo de 48 a 72 horas después del tratamiento adecuado.
El médico seleccionará los antibióticos apropiados después de identificar en un urocultivo las bacterias que están causando la infección. En los casos agudos, uno puede recibir una tanda de antibióticos de 10 a 14 días.
Si usted tiene una infección severa o no puede tomar antibióticos por vía oral, al principio se le pueden administrar antibióticos por vía intravenosa.
La pielonefritis crónica puede requerir terapia antibiótica a largo plazo y es indispensable que se termine la terapia completa de los antibióticos prescritos.
Entre los antibióticos comúnmente utilizados están los siguientes:
• Amoxicilina
• Cefalosporina
• Levofloxacina y ciprofloxacina
• Sulfamidas como el sulfisoxazol/trimetoprima

Prevención

Para ayudar a prevenir la pielonefritis si tuvo episodios anteriores o tiene riesgo de tenerla:
  • Beba varios vasos de agua por día: los líquidos detienen el crecimiento de las bacterias que causan infección al purgar sus vías urinarias. El agua también ayuda a prevenir los cálculos renales, que pueden incrementar el riesgo de pielonefritis.
  • Si es mujer, límpiese desde adelante hacia atrás: para evitar la diseminación de las bacterias intestinales y de la piel desde el recto hacia las vías urinarias, las mujeres deberían siempre limpiarse con papel higiénico desde adelante hacia atrás después de defecar.
  • Disminuya la diseminación de bacterias en las relaciones sexuales: las mujeres deberían orinar después de tener relaciones sexuales para expulsar las bacterias de la vejiga. Algunas mujeres que tienen frecuentes infecciones urinarias después de las relaciones sexuales pueden tomar antibióticos antes de tener relaciones para prevenir la infección.
  • Alimentos recomendados: Los alimentos que puede ir incluyendo en Su dieta son: vegetales crudos, jugos de vegetales, frutas (sin combinarlas con nada más, comerlas solas y con el estómago vacío), cereales y granos integrales, legumbres, semillas y leches y aceites vegetales. Todos estos alimentos ayudaran a nutrir el cuerpo y a revitalizar el sistema inmune, ayudándole al cuerpo a generar sus propias defensas. Además, mantendrán al cuerpo libre de toxinas.
  • Alimentos no recomendados para la Pielonefritis: Es importante hacer un máximo esfuerzo para erradicar productos de procedencia animal como el queso, leche, carnes, huevo, etc. También deben excluirse harinas y azúcares refinados, comida chatarra o procesada, así como lo frito. Todo esto sólo aumenta las toxinas en el cuerpo y hace muy difícil la desaparición de cualquier infección. Evita además el consumo de irritantes, alcohol picantes y vinagres.
Dieta previa:
Lo primero para sanar cualquier infección es depurar el cuerpo de toda sustancia tóxica y desecho innecesario. Para esto, lo mejor es iniciar una dieta depurativa. En jóvenes y adultos se recomienda seguir la dieta de los cítricos para limpiar sangre e intestinos a profundidad y así evitar la proliferación de la infección.
Si hay un problema estructural con el sistema urinario, como obstrucción por un cálculo o una anomalía en el desarrollo, puede hacerse una cirugía para restablecer la función urinaria normal y prevenir futuros episodios de pielonefritis.
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Insuficiencia Renal

Insuficiencia Renal

La insuficiencia renal consiste en la pérdida total o parcial de la función de los riñones. Puede ocurrir de forma aguda o bien crónica. La función principal del riñón consiste en “aclarar” la sangre de productos finales del metabolismo y en regular el volumen de líquidos corporales. Conlleva una alteración en la regulación del medio interno, principalmente con retención de líquidos y minerales, y un cúmulo de productos de desecho (urea, creatinina, ácido úrico…). Los productos nitrogenados derivan principalmente del metabolismo de las proteínas. Nos referiremos a la dieta de la insuficiencia renal crónica, ya que la insuficiencia renal aguda se maneja principalmente en el ámbito hospitalario.
La insuficiencia renal crónica se manifiesta con el llamado síndrome urémico que se manifiesta a todos los niveles del organismo.

Causas

Existen numerosas causas posibles de daño a los riñones, tales como:
  • Necrosis tubular aguda (NTA)
  • Enfermedad renal autoinmunitaria, como:
– síndrome nefrítico agudo
-nefritis intersticial
  • Disminución del flujo sanguíneo debido a presión arterial muy baja, lo cual puede resultar de:
o quemaduras
o deshidratación
o hemorragia
o lesión
o shock séptico
o enfermedad grave
o cirugía
  • Trastornos que causan coagulación dentro de los vasos sanguíneos del riñón, como
o síndrome urémico hemolítico
o púrpura trombocitopénica idiopática (PTI)
o hipertensión maligna
o reacción a transfusión
o esclerodermia
  • Infecciones que causan lesión directamente al riñón como:
o pielonefritis aguda
o septicemia
  • Complicaciones del embarazo, como:
o desprendimiento prematuro de placenta
o placenta previa
  • Obstrucción de las vías urinarias

Síntomas

Son el resultado de una acumulación lenta de desechos en la sangre y la insuficiencia progresiva de las funciones regulatorias de los riñones.
Los líquidos en exceso se acumulan en el cuerpo porque la insuficiencia de los riñones no produce bastante orina. Esto puede dar origen a un estado conocido como edema. Este exceso de líquidos provoca síntomas como hinchazón alrededor de los ojos, en las manos, tobillos y pies. Si este líquido en exceso sigue acumulándose, ocurre una sobrecarga de líquidos. Los líquidos también pueden acumularse en los pulmones, provocando edema pulmonar.
Si usted tiene sobrecarga de líquidos, también aumentará su presión arterial porque su sangre contiene más agua de lo normal, lo cual aumenta la presión en sus vasos sanguíneos.
Cuando se dañan los riñones se hará más lenta la producción de la hormona eritropoyetina, lo que significa que el cuerpo no tendrá suficientes células sanguíneas rojas. Esto provoca anemia, una complicación común de la insuficiencia renal. Si no tenemos suficientes células sanguíneas rojas para llevar oxígeno a nuestro cuerpo, nos debilitamos, sentimos frío, nos sentimos cansados y con dificultad para respirar.
En vista de que los síntomas de la insuficiencia renal aparecen poco a poco, durante un tiempo muy prolongado, es muy fácil pasarlos por alto, o puede ser que pensemos que son respuestas normales al estrés y las actividades de la vida cotidiana, retardando el diagnóstico y tratamiento y aumentando el daño a los riñones.
Si usted experimenta alguno de los síntomas de insuficiencia renal que se mencionan a continuación, coméntelos con su doctor:
• un sabor metálico u otro sabor extraño en su boca
• cansancio
• sensación de frío
• dolores de cabeza
• presión arterial alta
• insomnio
• prurito y resequedad de la piel
• pérdida de apetito o náusea
• dolor en la región lumbar en el área de los riñones
• mala concentración, confusión, olvido
• deficiente impulso sexual
• piernas sin reposo o acalambradas
• dificultad para respirar
• hinchazón en manos, pies o cara, especialmente alrededor de los ojos (al            levantarse)
• alteraciones de la orina, como orina espumosa o sanguinolenta, más o                 menos orina de lo normal, o un cambio en la frecuencia de la micción.

Diagnóstico

La mejor guía para hacer esta diferenciación consiste en una buena historia clínica: estudios analíticos anteriores ayudan a valorar el grado de insuficiencia renal en ese momento y si el enfermo tenia nefropatía previa o no, de manera que si no aparecen alteraciones hematológicas, bioquímicas o en el sedimento de orina, suponemos que se trata de una IRA.
Si no existen análisis previos, preguntar por la existencia de hipotensión o hipertensión arterial, cólicos nefríticos o cambios en el aspecto de la orina o ritmo de la diuresis. Poliuria, orinas claras y nicturia junto con anemia, hematomas espontáneos no justificados, calambres musculares, prurito, disminución de la lívido y alteraciones menstruales indican la existencia de una IRC. La historia familiar puede ser de ayuda y el estudio radiológico simple de abdomen para objetivar el tamaño de las siluetas renales permitirán sospechar una IRA si el tamaño renal esta aumentado (eje longitudinal 3.7 veces la altura de la segunda vértebra lumbar) o una situación crónica de disfunción renal si el tamaño renal esta disminuido o sus riñones son asimétricos.
En segundo lugar se debe descartar la existencia de una causa obstructiva que suele ser  fácil de diagnosticar y se debe de sospechar en pacientes con patología urológica previa y con clínica de prostatismo. La palpación abdominal, y el tacto rectal en busca de masas abdominales y pélvicas y para la evaluación del tamaño y forma prostático no deben de olvidarse. La RX simple mostrará una silueta renal aumentada de tamaño. Sin embargo la forma más fácil, fiable y desprovista de riesgo es la ecografía abdominal.
El paso siguiente y fundamental consiste en definir si el deterioro agudo de la función renal es de origen prerrenal  o parenquimatoso y en este caso, será preciso además descartar la presencia de NTA de origen isquémico o tóxico o por el contrario de enfermedades intrínsecas del parénquima no relacionadas con la NTA (enfermedad de grandes y pequeños vasos, gromerolupatías , síndrome hemolíticos-urémico o púrpura trombocitopénica trombótica, hipertensión arterial maligna, enfermedades agudas del intersticio tubular , etc. ). Esta última posibilidad no será estudiada aquí con detalle, limitándonos en lo que sigue al estudio de la insuficiencia renal aguda prerrenal y de la necrosis tubular aguda así como al diagnóstico diferencial entre ambas.
La insuficiencia renal aguda prerrenal debe ser sospechada en situaciones de depleción de volumen verdadera (hemorragias, pérdidas gastrointestinales, urinarias o cutáneas excesivas, etc.) o, en su caso, de disminución del volumen circulante eficaz (insuficiencia hepática, tratamientos con antiinflamatorios no esteroideos o inhibidores de la  enzima convertidor de la angiotensina -IECAs-, etc.).
Los enfermos con depleción verdadera de volumen, suelen tener “sed” (si están conscientes), hipotensión ortostática (disminución de la presión arterial diasistólica mayor de 10 mmHg al adoptar la bipedestación) sintomática (mareo ortostática), taquicardia, disminución de la presión venosa yugular, frialdad cutánea, sequedad de mucosas y ausencia de sudoración, aunque es necesario saber que puede perderse hasta un 2% del volumen líquido extracelular sin que aparezcan síntomas.
En todos los casos, el disponer de datos de analíticas previas, diuresis, peso, uso de fármacos neurotóxicos, agentes de contrastes, quimioterápicos, etc. es útil para alcanzar un diagnóstico exacto.
Mientras más pronto le diagnostiquen y comience su tratamiento, más posibilidades tendrá de sentirse mejor y demorar el avance de la enfermedad renal. Cuando uno pierde la función renal, ésta puede no recuperarse. Es posible que los síntomas empeoren sin tratamiento médico. Todo lo que pueda hacer, bajo la atención de su médico, para demorar esta pérdida de la función renal vale la pena

Tratamiento

Cuando se recibe el tratamiento adecuado para la insuficiencia renal crónica, en especial durante la primera etapa de la insuficiencia renal, es posible hacer más lento o incluso detener el curso del daño a los riñones. Durante las primeras etapas de la insuficiencia renal es importante hacer visitas regulares a su médico y seguir sus instrucciones. El manejo cuidadoso de la presión arterial y la vigilancia de su salud utilizando los resultados de las pruebas son primordiales para prolongar la función de sus riñones tanto como sea posible.
La mayoría de las personas pueden mejorar su salud tomando medidas sencillas como dejar de fumar, alimentándose sanamente y haciendo ejercicio regular. Una vez que se le haya diagnosticado insuficiencia renal, se le enviará a un equipo médico que se especializa en los cuidados de pacientes renales. Los nefrólogos (especialistas en riñones), las enfermeras renales y otro personal médico lo vigilarán cuidadosamente. Se deberá tener  citas regulares en la unidad renal. Se le practicarán pruebas de sangre y orina para determinar la función de sus riñones.

Prevención

Siempre se ha dicho que “más vale prevenir que curar”. Las tendencias en la Medicina moderna van encaminadas a actuar sobre el individuo sano para evitar la aparición de la enfermedad. Sin embargo, cuando hablamos de Insuficiencia Renal, este precepto puede llegar a ser relativo. Muchas veces, antes de que aparezcan los síntomas de una insuficiencia renal, ya está establecida la enfermedad base que la causa. En estos casos, las medidas irán destinadas a retrasar la aparición del fracaso renal.
Podemos, de una forma genérica, tomar una serie de medidas preventivas actuando sobre las diversas causas que provocan la Insuficiencia renal.
1. Enfermedades hereditarias:
• Es necesario que efectúen un estudio genético y un buen                                            asesoramiento en planificación familiar, ya que la única prevención
que se puede aplicar consiste en evitar descendencia.
2. Enfermedades inflamatorias del riñón
• Tratamiento eficaz de procesos infecciosos que puedan producir                            glomerulonefritis (endocarditis bacteriana, amigdalitis estreptocócica…)
3. Diabetes
• Siga fielmente el tratamiento prescrito.
• Evite la aparición de descenso brusco de azúcar en sangre (hipoglucemia)
• Realice una dieta específica, establecida por el médico.
4. Tensión arterial
• Evite o reduzca la ingesta de alcohol.
• Disminuya la ingesta de sal.
• Controle el sobrepeso.
• Si es usted hipertenso, no abandone nunca la medicación indicada.      Cumpla con las dosis y pautas prescritas.
• Tómese la tensión arterial con regularidad.
5. Infecciones urinarias
• En muchas ocasiones las infecciones urinarias pasan inadvertidas por la             ausencia de síntomas específicos.
• En el sexo femenino aparecen con más frecuencia en niñas, en                   adolescentes coincidiendo con el comienzo de la menstruación y relaciones sexuales y, durante el embarazo.
• En caso de embarazo se producen una serie de mecanismos que afectan al buen funcionamiento de la micción, por lo que es importante que su tocólogo establezca un control al respecto.
• En el varón la frecuencia aumenta ante la presentación de problemas prostáticos.
Hay que evitar el consumo de alcohol, cigarro y otras sustancias que puedan intoxicar la sangre (especialmente del tabaco, ya que acelera el proceso de la insuficiencia) y tampoco tomar analgésicos ni antiinflamatorios en exceso.
Por otro lado, debemos tomar muchas infusiones naturales de plantas con efecto diurético, es decir, las que permiten aumentar la excreción de la orina. Por ejemplo, el perejil, la ortiga, el diente de león y el apio, aunque este último en cantidades moderadas, sobre todo durante el embarazo o cuando presentamos la vejiga inflamada.
En muchos casos es posible detectar y tratar a tiempo una insuficiencia renal. Se logra con campañas de educación y divulgación sanitaria, así como mediante revisiones médicas periódicas. También es importante el control y seguimiento de ciertos procesos, como la diabetes, la tensión arterial alta, el embarazo, etc., así como que la medicación y las pautas dietéticas las determinen médicos especialistas.
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Piedras en los riñones

Los cálculos renales (cálculos) se endurecen los depósitos minerales que se forman en el riñón. Se originan en forma de partículas microscópicas de cristales y se convierten en piedras en el tiempo. El término médico para esta condición es la nefrolitiasis o litiasis renal.

Los riñones filtran los productos de desecho de la sangre y agregarlos a la orina que los riñones producen. Cuando se utilicen materiales de desecho en la orina no se disuelven por completo, cristales y piedras en los riñones se puedan formar.

Las piedras pueden pasar fuera de los riñones, se alojan en el tubo que transporta la orina desde el riñón hasta la vejiga (uréter) y causar dolor intenso, excrutiating que comienza en la zona lumbar y se irradia hacia la ingle. Una piedra presentadas pueden bloquear el flujo de orina, provocando la presión para construir en el uréter y el riñón afectado. El aumento de la presión en el estiramiento y el espasmo, que causan el dolor severo.

Piedras renales se forman cuando hay demasiados productos químicos que se disuelven fácilmente en la orina disponibles. Las causas más comunes de esto son:

* Un alto nivel de calcio en la orina (hipercalciuria)
* Oxalato urinario alto (hiperoxaluria),
* Altos de ácido úrico urinario (hiperuricosuria),
* Citrato urinario insuficientes, o
* Insuficiente de agua que fluye a través de los riñones.

Los riñones deben mantener una cantidad adecuada de agua en la orina para disolver todos los productos de desecho eliminado. Si se produce una deshidratación, los altos niveles de sustancias que no se disuelven por completo (por ejemplo, calcio, oxalato, ácido úrico) se puede formar cristales que se acumulan poco a poco en las piedras del riñón.

Las personas que viven cerca de grandes cuerpos de agua (por ejemplo, los Grandes Lagos, el Golfo de México), los que viven en “áreas de agua” blanda “, y los que tienen un hermano o padre con la condición experimentan una mayor incidencia de litiasis renal.

Según los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. (NIH), aproximadamente 1 persona de cada 10 desarrolla cálculos renales durante su vida y renal cuentas de piedra para la enfermedad de 7-10 de cada 1000 admisiones del hospital. Los cálculos renales son más frecuentes en pacientes de edades comprendidas entre los 30 y los 45 años, con hombres afectados tres veces más frecuentemente que las mujeres. La incidencia general disminuye después de los 50.

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Cancer de Riñon

Los riñones son una parte esencial del sistema urinario del cuerpo. Cada riñón está compuesto por alrededor de un millón microscópica “filtrado de paquetes” llamados glomérulos. Los glomérulos eliminar los productos urémico desecho de la sangre.

Cada glomérulo se conecta a un tubo largo, llamado túbulo. La orina se mueve por el glomérulo hasta el túbulo. En conjunto, el glomérulo y el túbulo forma una unidad llamada nefrona. Cada nefrona se conecta a cada vez más grandes ramas tubulares, hasta llegar a una zona de gran colección llamada cáliz. Los cálices forman la porción en forma de embudo del uréter superior (pelvis renal). que lleva la orina desde la pelvis renal a los uréteres, los tubos grandes que se conectan los riñones a la vejiga.

Los riñones producen tres hormonas importantes: eritropoyetina (EPO), que desencadena la producción de células rojas de la sangre en los huesos; renina, que regula la presión arterial, y la vitamina D, que ayuda a regular el metabolismo del cuerpo de calcio necesario para tener huesos saludables.

Existen varios tipos de cáncer se puede desarrollar en los riñones. El carcinoma de células renales (CCR), la forma más común, representa aproximadamente el 85% de los casos. En el CCR, la cancerosas (malignas) las células se desarrollan en el revestimiento de los túbulos del riñón y se convierten en una masa llamada tumor. En la mayoría de los casos, un solo tumor se desarrolla, aunque más de un tumor que puede aparecer en uno o ambos riñones.

El diagnóstico precoz de cáncer de riñón es importante. Como con la mayoría de los tipos de cáncer, entre más pronto se descubre el tumor, el más oportunidades de un paciente para la supervivencia. Los tumores descubiertos en una etapa temprana a menudo responden bien al tratamiento. Las tasas de supervivencia en estos casos son altos. Los tumores que han crecido grandes o diseminado (metástasis) a través del torrente sanguíneo o al sistema linfático a otras partes del cuerpo son más difíciles de tratar y presentar un mayor riesgo de mortalidad.

Incidencia y prevalencia

Según el Instituto Nacional del Cáncer, la incidencia más alta de cáncer de riñón se produce en los Estados Unidos, Canadá, Europa del Norte, Australia y Nueva Zelanda. La incidencia más baja se encuentra en Tailandia, China y Filipinas.

En los Estados Unidos, el cáncer renal es de aproximadamente el 3% de todos los cánceres en adultos. Según la Sociedad Americana del Cáncer, alrededor de 32.000 nuevos casos son diagnosticados y cerca de 12.000 personas mueren de esta enfermedad anualmente. El cáncer de riñón se presenta con mayor frecuencia en personas entre las edades de 50 y 70, y afecta a los hombres casi el doble de frecuencia que las mujeres.

Los fumadores desarrollan carcinoma de células renales aproximadamente el doble de frecuencia que los no fumadores y desarrollar el cáncer de la pelvis renal cerca de 4 veces más a menudo. No fumar es la manera más eficaz de prevenir el cáncer de riñón y se estima que la eliminación del hábito de fumar reduciría la tasa de cáncer de pelvis renal a la mitad y la tasa de carcinoma de células renales en un tercio.

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