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Aborto Terapéutico

Aborto Terapéutico

El aborto terapéutico es la terminación intencional de un embarazo antes de que el feto pueda vivir de forma independiente. El aborto es un procedimiento muy controversial en los Estados Unidos es legal desde 1973, pero en otros países sigue siendo ilegal, principalmente en los países latinoamericanos.

Un aborto puede ser realizado siempre que haya alguna razón de peso para poner fin a un embarazo. Las mujeres tienen abortos porque la continuación del embarazo les causaría dificultades, ponen en peligro su vida o su salud o porque las pruebas prenatales han demostrado que el feto nacerá con graves anomalías.

Causas

El aborto terapéutico es aquel justificado por razones médicas por cualquiera de los supuestos siguientes:

  • para salvar la vida de la madre, cuando la continuación del embarazo o el parto significan un riesgo grave para su vida.
  • para evitar el nacimiento de un niño con una enfermedad congénita o genética grave que es fatal o que le condena a padecimientos o discapacidades muy graves.

Las principales causas que llevan a los médicos a tener que tomar esta decisión son:

Feto muerto: En ocasiones, cuando se hace la primera ecografía se descubre que el feto está muerto, pero el cuerpo no lo ha expulsado por sí mismo por lo que hay que provocar un aborto.

Embarazo ectópico: Se produce cuando el embrión se implanta fuera del útero, normalmente en las trompas de Falopio, lo que pone en grave riesgo la vida de la madre, ya que al no estar preparada esa parte del cuerpo para albergar el crecimiento del bebé, podría causarle desgarros y hemorragias internas muy graves.

Embarazo molar: se produce cuando la placenta crece de forma anormal durante los primeros meses y se convierte en una masa de quistes (llamada mole hidatidiforme). El embrión no se llega a formar o se desarrolla mal y no puede sobrevivir, por lo que hay que interrumpir el embarazo.

Desprendimiento total de la placenta: Cuando la placenta se separa prematuramente de la pared uterina, se produce una hemorragia que puede poner en peligro a la madre. La mayoría de las veces esta situación puede controlarse con reposo absoluto si la mujer se encuentra al principio del embarazo o adelantando el parto si el feto ya es viable. Pero en raras ocasiones no hay más remedio que interrumpir la gestación ya que la hemorragia es tan abundante que deja de llegar oxígeno al feto, por lo que no se puede hacer nada para salvarle y la vida de la mujer corre peligro.

Malformaciones cromosómicas: Las ecografías muestran que el feto no se ha formado correctamente por lo que es inviable, ya que presenta tantas malformaciones que no podrá sobrevivir ni seguir desarrollándose y es necesario interrumpir la gestación.

Anencefalia: Es un defecto del tubo neural, uno de los más frecuentes, que ocurre normalmente entre el 23º y el 26º día del embarazo, dando como resultado una malformación cerebral congénita caracterizada por la ausencia parcial o total del cerebro, cráneo y cuero cabelludo.

Diagnóstico

El aborto puede ser inducido de muchas maneras, y la elección depende del tiempo de gestación o desarrollo del embrión o feto, de la salud de la madre, del contexto socioeconómico en el que se tome la decisión y se realice el acto, especialmente el acceso a los servicios médicos, y de los límites puestos por la legislación, entre otros factores.

Tratamiento del aborto

El aborto químico o farmacológico consiste en la interrupción del desarrollo del embrión y en su eliminación por el canal del parto, todo ello inducido por lo que suele ser una combinación de fármacos. Solo es factible en las primeras semanas del embarazo.

Este tipo de procedimiento suele ser el preferido cuando es posible, porque no requiere anestesia ni tampoco una intervención quirúrgica (el uso de instrumentos), siendo los mayores inconvenientes el sangrado y que la mujer puede observar el proceso y el embrión expulsado, lo que es psicológicamente doloroso para aquellas mujeres que dudan de la moralidad o de la conveniencia del acto.
El procedimiento ve reducida su efectividad después de la séptima semana de desarrollo. A pesar de su relativa sencillez, el proceso requiere una vigilancia médica continuada para asegurar el éxito, para prevenir posibles complicaciones, y también a menudo porque la evacuación es incompleta y requiere la intervención final de un médico.

Prevención

Desde el punto de vista legislativo, en algunos países, se puede prohibir (no prevenir) el aborto terapéutico. Desde el punto de vista religioso no se admite la práctica del aborto terapéutico, Pero desde el punto de vista médico, el aborto terapéutico se hace necesario para salvar la vida de la madre. Abordar este tema es muy controversial.

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Preeclampsia o toxemia

Preeclampsia o toxemia

La preeclampsia o toxemia, es una enfermedad propia del embarazo. Se manifiesta por la presencia de hipertensión arterial, retención de líquidos (edemas) y proteína en la orina.
La preeclampsia se presenta en un pequeño porcentaje de embarazos (5 % al 8%). Suele aparecer después de la semana 20 de gestación (aunque en casos menos frecuentes puede aparecer antes).
Su progresión puede ser lenta o bien aparecer bruscamente al final del embarazo.
Dependiendo de las cifras de presión arterial y la pérdida de proteínas en la orina, la preeclampsia puede ser leve, moderada o severa.
La preeclampsia produce disminución de la llegada de alimentos y oxígeno al bebé, impidiendo un crecimiento intrauterino adecuado. Además favorece una disminución en el volumen de líquido amniótico, y en casos extremos puede ser causa de un desprendimiento prematuro de placenta, asociado a numerosos riesgos en la salud del bebé.

Causas

La causa exacta de la preeclampsia no se conoce. Las posibles causan abarcan:

  • Trastornos autoinmunitarios
  • Problemas vasculares
  • Su dieta
  • Sus genes

Los factores de riesgo abarcan:

  • Primer embarazo
  • Embarazos múltiples (gemelos o más)
  • Obesidad
  • Edad mayor a 35 años
  • Antecedentes de diabetes, hipertensión arterial o enfermedad renal

Diagnóstico

Para el diagnóstico de preeclampsia, tanto la hipertensión como la proteinuria deben estar presentes.

  • Presión arterial: Sistólica de 140 mm Hg o más, o diastólica de 90 mm Hg o más después de la semana 20 de gestación en una mujer con presión arterial previamente normal. Incremento de la presión sistólica > 30 mm Hg o incremento de la presión diastólica > 15 mm Hg en una paciente con hipertensión arterial crónica preexistente.
  • Proteinuria: 0,3 g o más de proteínas en orina de 24 horas (normalmente se corresponde con 1+ o más en una prueba de orina con dipstick)

Preeclampsia severa:

  • Presión arterial: Sistólica de 160 mm Hg o más, o diastólica de 110 mm Hg o más en 2 ocasiones separadas como mínimo por 6 horas con la paciente en reposo
  • Proteinuria: 5 g o más de proteínas en orina de 24 horas o 3+ o más en una prueba de orina con dipstick de 2 muestras de orina separadas por al menos 4 horas
  • Otras características: oliguria (menos de 500 Ml de orina en 24 horas), trastornos cerebrales o visuales, edema pulmonar o cianosis, dolor epigástrico o en el cuadrante superior derecho, alteración de la función hepática, trombocitopenia, retardo del crecimiento intrauterino

Síntomas

La preeclampsia puede aparecer de repente, por lo que es muy importante saber reconocer los síntomas. Llame a su doctor inmediatamente si nota hinchazón en la cara o alrededor de los ojos, o si las manos, los pies o los tobillos se le hinchan excesivamente o se le hinchan de repente.

La hinchazón excesiva se produce debido a la retención de líquidos, que además puede provocar un aumento rápido de peso. Por eso comuníquele también al médico si aumenta más de 4 libras (alrededor de 2 kg) en una semana. Sin embargo, tenga presente que no todas las mujeres que presentan hinchazón o rápido aumento de peso tienen preeclampsia.

Si tiene preeclampsia severa puede presentar otros síntomas. Llame a su doctor inmediatamente si tiene cualquiera de estos síntomas:

  • Dolor de cabeza fuerte o persistente
  • Alteraciones de la vista, como visión doble, borrosa, con puntos o destellos de luz; sensibilidad a la luz o pérdida temporal de la visión
  • Molestias fuertes o dolor al palpar la parte superior del abdomen
  • Náuseas o vómitos

Algunos síntomas de la preeclampsia, como hinchazón y aumento de peso, pueden parecer molestias normales del embarazo. Es por eso que podría no saber que tiene preeclampsia hasta que se la detecten en una visita prenatal de rutina. Ésta es una de las razones por las que es tan importante asistir a las visitas prenatales.

Tratamiento

Si el bebé está lo suficientemente desarrollado (por lo regular 37 semanas o después), es posible que el médico necesite sacarlo para que la preeclampsia no empeore. Usted puede recibir diferentes tratamientos para ayudar a inducir el parto o puede ser necesaria una cesárea.

Si el bebé no está totalmente desarrollado y usted tiene preeclampsia leve, la enfermedad con frecuencia puede manejarse en casa hasta que su bebé tenga una buena probabilidad de sobrevivir después del parto. El médico probablemente recomendará lo siguiente:

  • Descansar en cama en la casa, acostándose sobre el lado izquierdo la mayor parte o todo el tiempo
  • Tomar vasos de agua extra al día y consumir menos sal
  • Asistir a controles con el médico con más frecuencia para verificar que usted y su bebé estén evolucionando bien
  • Tomar medicamentos para bajar la presión arterial (en algunos casos)

Inmediatamente llame al médico si aumenta de peso o tiene nuevos síntomas.

En algunos casos, una mujer embarazada con preeclampsia es hospitalizada, de manera que el equipo médico pueda vigilar de cerca al bebé y a la madre.

El tratamiento puede involucrar:

  • Medicamentos administrados por vía intravenosa para controlar la presión arterial, al igual que prevenir convulsiones y otras complicaciones
  • Inyecciones de esteroides (después de 24 semanas) para ayudar a acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé

Usted y su médico continuarán hablando sobre el momento más seguro para dar a luz al bebé, considerando:

  • Cuán cerca está usted de la fecha probable de parto. Cuanto más avanzada esté usted en el embarazo antes de dar a luz, mejor será para su bebé.
  • La gravedad. La preeclampsia tiene muchas complicaciones graves que pueden causarle daño a la madre.
  • Qué tan bien esté evolucionando el bebé en el útero.

Es necesario sacar al bebé si usted tiene signos de preeclampsia severa, lo cual incluye:

  • Exámenes (ecografía, perfil biofísico) que muestren que su bebé no está creciendo bien o no está recibiendo suficiente sangre y oxígeno
  • Se confirma que el número inferior de la presión arterial de la madre está por encima de 110 mmHg o es mayor a 100 mmHg de forma constante durante un período de más de 24 horas
  • Pruebas de la función hepática anormales
  • Dolores de cabeza intensos
  • Dolor en el área ventral (abdomen)
  • Eclampsia
  • Líquido en los pulmones de la madre (edema pulmonar)
  • Síndrome HELLP
  • Conteo plaquetario bajo (trombocitopenia)
  • Disminución en la función renal (cantidad baja de orina, gran cantidad de proteína en la orina, aumento en el nivel de creatinina en la sangre)

Prevención

Las principales recomendaciones para prevenir la preeclampsia es llevar una vida saludable donde se cuide especialmente la dieta:

  • Reduzca la sal en la comida
  • Evitar las frituras
  • Descansar lo suficiente
  • Realizar ejercicio moderado
  • Evitar el alcohol y la cafeína
  • Vigilar el peso
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El Sida Infantil

El sida infantil

Los niños infectados de VIH tienen más dificultades que los adultos para mantenerse bien, pues el virus tiende a ser más agresivo en los pequeños, llevando con más rapidez a la disfunción inmunitaria que es el sida y a la muerte.

Causas

Vía horizontal: que se produce a través de la sangre o productos relacionados a la sangre. Por ejemplo: casos de niños con hemofilia y transfusiones de sangre contaminadas con VIH.
Vía vertical: Es la transmisión madre – hijo responsable de un 80-90 % de los casos de SIDA en niños y puede producirse a 3 niveles.
  • Transmisión prenatal: el VIH es capaz de atravesar la placenta e infectar al feto. Esto puede suceder a partir de la 8va semana de gestación.
  • Transmisión perinatal: el recién nacido es capaz de infectarse al final de la gestación y en el parto. El mecanismo de infección parece ser a través de las secreciones vaginales o sangre de la madre infectada. Por lo cual está indicado en la actualidad, la cesárea electiva en caso de madre infectada.
  • Transmisión Postnatal: el VIH es capaz de excretarse a través de la leche materna e infectar al niño. Por lo que está contraindicada la lactancia materna en mujeres infectadas.

Diagnóstico

Actualmente, el diagnóstico del VIH en los niños más pequeños necesita un complicado test basado en técnicas moleculares que detectan el ADN viral que requiere transportar las muestras de sangre a laboratorios de referencia, lo cual se traduce en que la inmensa mayoría de los niños seropositivos en los países pobres no tiene acceso al diagnóstico. Esta situación es especialmente preocupante en niños que han nacido con el virus, ya que la mitad de ellos morirá antes de cumplir los dos años si no recibe tratamiento.

Síntomas

Los bebes que han sido infectados con el virus del VIH durante el periodo de gestación parecen normales al momento de nacer, sin embargo el 15% de los bebes que no son tratados a tiempo desarrollan síntomas graves  y mueren antes del primer año de vida.
Los bebes de mujeres infectadas con el VIH deben someterse a las pruebas para detectar el virus dentro de las 48 horas de nacimiento. Muchos de los bebes infectados  con el VIH no experimentan síntomas graves la mayor parte del tiempo.
Según cifras estadísticas, antes de los tratamientos combinados con fármacos, aproximadamente la mitad de los niños infectados con VIH morían ante de los 9 años, sin embargo hoy en día, más del 95% de los niños tratados logran vivir hasta los 16 años como mínimo.
Los niños con el virus del VIH están más predispuestos a las bacterias comunes pero un diagnostico temprano del SIDA y un tratamiento adecuado ayuda a reducir las gravedad de algunas infecciones. Entre estas infecciones están la neumonía, que generalmente suele ser la principal causa de muerte en los bebes que tienen esta enfermedad.
Los bebes que están infectados con el VIH, deben recibir las mismas vacunas que cualquier niño e incluso algunas más. Sin embargo, a los niños que tienen síntomas graves del sida, se les debe evitar aplicar la vacuna contra la varicela.
La vacuna contra la gripe si deben recibirla cada año, y la vacuna neumocócica durante el primer año de vida.

Tratamiento

La infección por VIH/SIDA, en el caso de los niños, es una enfermedad tratable, si se tiene como objetivo primordial mejorar la calidad de vida de los enfermos. En estos pacientes se requieren los cuidados que se tienen con un niño normal, en lo que se refiere a las consultas para vigilar el crecimiento y desarrollo, así como el esquema de vacunación.
Los niños infectados, deben recibir un tratamiento desde el inicio de los síntomas, para que el promedio de vida se alargue de 7 a 8 años. El promedio de vida de un niño infectado con el VIH/SIDA depende de la respuesta de cada organismo.
El grado de progresión de la enfermedad está directamente relacionado con la gravedad de la enfermedad materna al momento del parto. El tratamiento de los pacientes con infección por VIH debe de ser multidisciplinario, con participación de diversos profesionales de la salud como médicos, enfermeras, trabajadoras sociales, psicólogos y nutriólogos entre otros.
Dado el síndrome de desgaste con el que cursan y las infecciones de repetición, incluyendo la diarrea persistente, es muy importante el apoyo nutricional.
Otro aspecto importante es el esquema de vacunación. Los niños con infección por VIH/SIDA deben de recibir todas las vacunas que tendría un niño no

Prevención

La prevención primaria del SIDA infantil se puede realizar en las siguientes etapas:
1. Etapa preconcepcional.
Pasa necesariamente por evitar la infección materna mediante medidas generales de protección y específicamente en las relaciones sexuales durante el embarazo, para lo cual el preservativo sigue siendo un método eficaz.
En el caso de la mujer infectada la prevención primaria en esta etapa consiste en la prevención del embarazo mediante los métodos anticonceptivos. Toda mujer infectada debe tener acceso a la información sobre los riesgos de transmisión a su hijo en caso de quedar embarazada, así como de las posibles complicaciones que pueden surgir durante el embarazo por el desarrollo de su enfermedad y debe ser asesorada sobre la posible interrupción voluntaria del embarazo.
2. Etapa de embarazo.
En esta etapa la prevención va encaminada a evitar la transmisión materno-fetal durante el embarazo. Las medidas de prevención durante esta etapa sería:
  • Detección sistemática de anticuerpos anti-VIH en todas las mujeres embarazadas, lo cual sigue siendo un tema polémico.
  • Aborto terapéutico antes de las 22 semanas de gestación.
  • Disminuir la carga viral de la embarazada con tratamiento con Zidovurina desde la semana 26 hasta el final del embarazo.
3. Etapa del parto.
• Evitar la aplicación de medios invasivos
• En cuanto a la realización de cesárea programada para disminuir las tasas de transmisión no existen todavía datos suficientes para recomendar su realización sistemática
• Administración de zidovurina intravenosa durante el parto.
4.  Etapa de puerperio y lactancia.
• La OMS recomienda que en los países desarrollados se evite la lactancia materna en mujeres VIH (+), en cambio en países en vías de desarrollo será imperativo asegurar la lactancia materna, aún en madres VIH (+) o afectadas de SIDA, puesto que el riesgo de suprimirla es superior para la supervivencia del niño que el riesgo de transmisión del VIH.
• Administración de zidovudina al recién nacido durante 6 semanas
La administración de zidovudina a la embarazada, durante el parto y al recién nacido consigue disminuir la tasa de transmisión vertical de forma significativa lo cual actualmente supone una gran esperanza.
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