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Demencia senil

Demencia senil

La demencia senil es el deterioro mental (pérdida de capacidad intelectual) que está asociada con la vejez. Existen dos tipos principales de demencia senil: las debidas a generalizarse “atrofia” (demencia tipo Alzheimer) y los debidos a problemas vasculares (principalmente los accidentes cerebrovasculares). La demencia senil se utiliza a menudo cuando se hace referencia a la enfermedad de Alzheimer.

Causas

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de la senilidad. Esta enfermedad comienza con dificultades para aprender o recordar hechos recientes.
La depresión grave también puede causar senilidad. Por lo tanto, una persona que muestra signos de la enfermedad de Alzheimer debe hacerse la prueba para confirmar el diagnóstico.
Trastornos cerebrales también pueden conducir a la senilidad. Estos trastornos pueden ser causados por trauma, enfermedad o infección. Una variedad de condiciones, tales como la enfermedad de Parkinson, enfermedad de Pick, enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, demencia vascular, enfermedad de Huntington, ictus, síndrome de Down, traumatismo craneal, demencia con cuerpos de Lewy, y el SIDA también puede causar senilidad. En cada uno de estos casos, la senilidad generalmente no es reversible.
Otras enfermedades que pueden causar senilidad a veces son tratables. Estos incluyen el hipotiroidismo, pseudodemencia depresiva, tumores, hidrocefalia de presión normal y las deficiencias en vitaminas B1, B12 y A. Personas que abusan de las drogas y el alcohol también corren un mayor riesgo de desarrollar la senilidad. De manera similar, las personas que inhalan pintura u otras sustancias pueden desarrollar senilidad.
El exceso de medicación o deshidratación también puede una persona mostrar signos de senilidad y dar lugar a un falso diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer.

Síntomas

Los síntomas de la senilidad son muchos de los cambios físicos asociados con la vejez:
• Postura encorvada
• Piel arrugada
• Disminución de la fuerza muscular
• Cambios en la lente y los músculos del ojo
• Fragilidad del hueso y la rigidez de las articulaciones
• Endurecimiento de las arterias

También hay cambios mentales asociadas con la senilidad:

• Deterioro del juicio
• Pérdida de memoria
• A veces, comportamiento infantil

Los cambios psicológicos reales se cree que está relacionada con el envejecimiento de las células corticales del cerebro. Considerando que los cambios físicos asociados con el envejecimiento en todas las personas, en cierta medida, la evidencia de degeneración psicológica no es universal. En el uso común, la senilidad término se aplica sólo al deterioro mental.

Diagnóstico

Los médicos emplean una serie de estrategias para diagnosticar la demencia. Es importante descartar la existencia de enfermedades tratables, como la depresión, la hidrocefalia de presión normal o deficiencia de vitamina B12, que pueden causar síntomas similares.
El diagnóstico precoz y preciso de la demencia es importante para los pacientes y sus familias, ya que permite el tratamiento precoz de los síntomas. Para las personas con Alzheimer o de otras demencias progresivas, el diagnóstico temprano puede permitir hacer planes para el futuro, mientras que todavía puede ayudar a tomar decisiones. Estas personas también pueden beneficiarse de un tratamiento farmacológico.

Tratamiento

Mientras que los tratamientos para revertir o detener la progresión de la enfermedad no están disponibles para la mayoría de las demencias, los pacientes pueden beneficiarse en cierta medida de un tratamiento con medicamentos disponibles y otras medidas, tales como la formación cognitiva.
Muchas personas con demencia, en particular los de las primeras etapas, pueden beneficiarse de la práctica de tareas diseñadas para mejorar el rendimiento en los aspectos específicos del funcionamiento cognitivo. Por ejemplo, a veces las personas pueden aprender a utilizar las ayudas de memoria, como mnemotécnicos, dispositivos informáticos de recuerdo o tomar notas.
Modificación de la conducta – comportamiento gratificante apropiados o positivos e ignorar comportamientos inapropiados – también puede ayudar a controlar comportamientos inaceptables o peligrosos.

Prevención

La investigación ha revelado una serie de factores que pueden ser capaces de prevenir o retrasar la aparición de la demencia en algunas personas. Por ejemplo, los estudios han demostrado que las personas que mantienen un control estricto sobre sus niveles de glucosa tienden a obtener mejores resultados en las pruebas de la función cognitiva de las personas con diabetes mal controlada. Varios estudios también han sugerido que las personas que se dedican a actividades intelectualmente estimulantes, como las interacciones sociales, ajedrez, crucigramas y tocar un instrumento musical, reducen significativamente el riesgo de desarrollar Alzheimer y otras formas de demencia. Los científicos creen que las actividades mentales pueden estimular el cerebro de una manera que incrementa la persona “reserva cognitiva” – la capacidad para hacer frente o compensar los cambios patológicos asociados con la demencia.
Los científicos están alentados por los resultados de estos primeros estudios y muchos creen que con el tiempo será posible prevenir algunas formas de demencia. Posibles acciones preventivas incluyen:

  • La reducción de la homocisteína. En un estudio, los niveles elevados en sangre de aminoácido homocisteína se asociaron con un riesgo 2,9 veces mayor de AD y un riesgo 4,9 veces mayor de demencia vascular. Un estudio preliminar ha demostrado que altas dosis de tres vitaminas B que ayudan a reducir los niveles de homocisteína – ácido fólico, B12 y B6 – parecen retrasar la progresión de la EA
  • Bajar los niveles de colesterol. Las investigaciones sugieren que las personas con niveles altos de colesterol tienen un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer. El colesterol está implicado en la formación de placas amiloides en el cerebro. Las mutaciones en un gen llamado CYP46 y la apoE E4 variante del gen, ambos de los cuales se han relacionado con un mayor riesgo de AD, también están involucrados en el metabolismo del colesterol. 
  • La reducción de la presión arterial. Varios estudios han demostrado que los medicamentos antihipertensivos reduce las probabilidades de deterioro cognitivo en personas mayores con presión arterial alta. Estas personas tenían un menor riesgo de EA y demencia vascular. 
  • Ejercicio. El ejercicio regular estimula la producción de sustancias químicas llamadas factores de crecimiento que ayudan a las neuronas a sobrevivir y adaptarse a nuevas situaciones. Estas ganancias pueden ayudar a retrasar la aparición de síntomas de demencia. El ejercicio también puede reducir el riesgo de daño cerebral por la aterosclerosis. 
  • Educación. Los investigadores han encontrado pruebas de que la educación formal puede ayudar a proteger a las personas contra los efectos de la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores creen que la educación puede hacer que el cerebro se desarrolle sólidas redes de células nerviosas que pueden ayudar a compensar el daño celular causado por la enfermedad de Alzheimer. 
  • Control de la inflamación. Muchos estudios han sugerido que la inflamación podría contribuir a la AD. Además, las autopsias de personas que murieron con AD han demostrado inflamación generalizada en el cerebro que parecía ser causada por la acumulación de amiloide beta.
  • Medicamentos anti-inflamatorios no esteroideos (AINE) La investigación indica que el uso a largo plazo de los AINE – ibuprofeno , naproxeno , y otros medicamentos similares – pueden prevenir o retrasar la aparición de la EA. Los investigadores no están seguros de cómo estos fármacos puede proteger contra la enfermedad, pero algunos o todos de que el efecto puede ser debido a la reducción de la inflamación.
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LA ENFERMEDAD DE PARKINSON (La EP)

LA ENFERMEDAD DE PARKINSON (La EP)

También denominada Parkinsonismo idiopático o parálisis agitante, es un trastorno neurodegenerativo crónico que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva, producido a consecuencia de la destrucción, por causas que todavía se desconocen, de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra. En esta zona, llamada sustancia negra, existe un componente químico, la dopamina, compuesto esencial para la regulación de los movimientos, es decir, para que los movimientos se realicen de una forma efectiva y armónica. Es por ello que las principales manifestaciones de la enfermedad expresan un control deficiente de los movimientos: temblor, lentitud generalizada (bradicinesia), rigidez y alteraciones de la postura y de la marcha. La EP es de carácter crónico, progresivo y lento, que afecta a la zona del cerebro encargada del control y coordinación del movimiento, del tono muscular y de la postura.
Esta enfermedad fue descrita y documentada por primera vez en 1817 por el médico británico Dr. James Parkinson al que llamó “parálisis agitante”. Los cambios bioquímicos asociados a la enfermedad fueron identificados en los años 1960.
Parkinson describió la enfermedad que lleva su nombre como “Parálisis Agitante”, indicando los síntomas más relevantes: disminución del movimiento (parálisis) y “agitación” (temblor), aparece entre los 40 y los 70 años de edad, con una mayor incidencia en la década de los 60 años.
Existe un “Temblor Familiar Benigno”, de evolución muy lenta y presentación frecuente en miembros de una misma familia. No es estrictamente un temblor de reposo, sino de actitud. Algunos autores creen que es una forma benigna de la Enfermedad de Parkinson, pero el tratamiento es radicalmente distinto. Si no es muy molesto, lo mejor es dejarlo sin tratamiento. Un rasgo conocido de ese temblor es su desaparición con pequeñas dosis de alcohol (lo cual es peligroso). Los fármacos bloqueadores de la adrenalina, que también se emplean en el tratamiento de la hipertensión y de la angina de pecho, son la mejor alternativa.
Los investigadores identificaron un defecto cerebral fundamental el cual distingue a la enfermedad: las pérdidas de células cerebrales que producen un neurotransmisor y que ayuda a dirigir la actividad muscular. Este descubrimiento llevó a los científicos a encontrar el primer tratamiento eficaz de la enfermedad de Parkinson con lo que surgieron diferentes formas de elaborar terapias nuevas y aún más eficaces.

Causas

El mal de Parkinson se desarrolla con mayor frecuencia después de los 50 años de edad y es uno de los trastornos neurológicos más comunes en los ancianos. En ocasiones, se presenta en adultos más jóvenes y afecta tanto a hombres como a mujeres.
En algunos casos, la enfermedad es hereditaria. Cuando una persona joven resulta afectada, generalmente se debe a una forma de la enfermedad que es hereditaria.
Algunos científicos creen que el Parkinson es causado por la oxidación de la MPTP = metil fenil tetrahidropiridina: los radicales libres son inestables debido a que carecen de un electrón. En un intento por reemplazar el electrón que falta, los radicales libres reaccionan con las moléculas circundantes (especialmente en metales tales como el hierro), en un proceso llamado oxidación.

Síntomas

Son muy característicos y pueden ser:
•    Rigidez muscular.
•    Temblor, puede ser de diferentes intensidades.
•    Hipocinesia, falta de movimientos.
•    Dificultades al andar, parece que se siguen a sí mismos.
•    Mala estabilidad al estar parado, parece que pendulan.
•    Al comenzar a andar tienen problemas, les cuesta empezar.
•    Si un movimiento no se termina tiene dificultades para reiniciarlo, o terminarlo.
•    Cara de pez o máscara, por falta de expresión de los músculos de la cara.
•    Lentitud de movimientos.
•    Acatisia, se dice de una falta de capacidad de estar sentado sin moverse.
•    Movimiento de los dedos como si estuvieran contando dinero.
•    Boca abierta, con dificultad para mantenerla cerrada.
•    Voz de tono bajo, y monótona.
•    Dificultad para escribir, para comer, o para movimientos finos.
•    Deterioro intelectual, a veces.
•    Estreñimiento
•    Depresión, ansiedad, atrofia muscular.

Diagnóstico

El Parkinson es difícil de diagnosticar en sus etapas iniciales, ya que se confunde con los síntomas propios de otras patologías. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se efectúa a partir de los síntomas del paciente, ya que no existe ningún marcador químico. Para confirmar el diagnóstico se realiza una tomografía axial computarizada (TAC), que detecta las lesiones cerebrales en el mesencéfalo. Asimismo, son habituales los exámenes de los reflejos.
Sin embargo, el mejor medio para detectar esta patología es la observación, ejercida tanto por el médico como por los familiares del enfermo, ya que el contacto permanente les permite confirmar la continuidad o progresión de los síntomas y los posibles cambios tanto físicos como emocionales. En la enfermedad de Parkinson es esencial el diagnóstico precoz, ya que cada tipo de parkinsonismo tiene un tratamiento diferente.

Tratamiento

Esta es una patología crónica que, de momento, no tiene cura. Hay tres formas de hacer frente a la enfermedad; mediante el tratamiento farmacológico, el quirúrgico y el rehabilitador.
El objetivo del tratamiento es reducir la velocidad de progresión de la enfermedad, controlar los síntomas y los efectos secundarios derivados de los fármacos que se usan para combatirla. La dopamina no puede administrarse directamente ya que no puede pasar la barrera entre la sangre y el cerebro. Por este motivo se ha desarrollado una serie de fármacos que favorecen la producción de esta sustancia o retrasan su deterioro y que se administran en función de la gravedad de los síntomas. Así, en las primeras etapas, cuando los síntomas son leves, se utilizan los fármacos menos potentes, como los anticolinérgicos; mientras que para los casos severos y avanzados se utiliza la levodopa, el fármaco más potente hasta el momento para el tratamiento de esta enfermedad.

  • Tratamiento farmacológico

Los fármacos más utilizados son:
• Levodopa
• Bromocriptina y pergolida
• Selegilina
• Anticolinérgicos
• Amantadina

  • Tratamiento quirúrgico

La cirugía pretende actuar sobre la parte dañada del cerebro. Sólo está indicada en un 5 por ciento de los pacientes y es efectiva si están bien seleccionados. Los criterios de inclusión para intervención quirúrgica contemplan incapacidad funcional muy grave, ausencia de demencia, edad inferior a 70 años y diagnóstico confirmado.
Entre las técnicas quirúrgicas que se utilizan para aliviar los síntomas de Parkinson se encuentra la palidotomía y la estimulación eléctrica. Las dos técnicas son efectivas y su elección se hace en función de la dependencia clínica del paciente. Los beneficiarios son los pacientes con discinesias causadas por la medicación o con enfermedad avanzada que no responden bien al tratamiento farmacológico.

  • Rehabilitación física

Hay ejercicios determinados que pueden ayudar a mantener la movilidad de los miembros y fortalecer los músculos que generalmente se ven más afectados.
La terapia de rehabilitación mejora la vida de las personas con enfermedad de Parkinson. Un programa de terapia física y terapia ocupacional puede ayudar a las personas a aprender estrategias de movimiento:
•    Cómo darse la vuelta y salir de la cama con más facilidad
•    Cómo levantarse de una silla o salir de un coche
Los terapeutas sugieren a veces los más simples para ayudar con las actividades diarias, tales como:
•    agarrar barras de ducha
•    Taburete para ducha
•    Asientos baño elevados
Los terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas con experiencia para encontrar maneras de ayudar a la gente con este mal a abotonarse o abrocharse camisas, cocinar y en general, mantener su vida activa dentro de lo que cabe. El tratamiento rehabilitador tiene también gran importancia, ya que los medicamentos solo consiguen en parte mejorar los síntomas motores.
La rehabilitación con terapeutas logra que los pacientes aprendan  acerca de los tipos especiales de utensilios que ayudan a mantener los alimentos en una cuchara o un tenedor. Incluso las personas con temblores graves, con lentitud y  rigidez pueden usar estos utensilios para alimentarse sin hacer un desastre.

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Las bacterias de la úlcera del estómago puede contribuir al desarrollo de la enfermedad de Parkinson

Las bacterias de la úlcera del estómago puede contribuir al desarrollo de la enfermedad de Parkinson

Mal de Parkinson

La bacteria responsable de las úlceras de estómago también podría desempeñar un papel en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson, según un estudio presentado en la 111 ª Asamblea General de la Sociedad Americana de Microbiología.

” Los resultados finales de la infección  en los ratones de edad media con una determinada cepa de la bacteria Helicobacter pylori en  desarrollaron  los síntomas de la enfermedad de Parkinson después de 3-5 meses “, dice Traci Testerman de la Universidad Estatal de Luisiana Centro de Ciencias de la Salud, Shreveport, quien presentó la investigación. “Nuestros hallazgos descubrieron   que la bacteria H. pylori, de la infección  podría desempeñar un papel en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson en los seres humanos. ”

Los médicos han notado una correlación entre las úlceras estomacales y la enfermedad de Parkinson se remontan a la década de 1960, antes de que siquiera se conocía que la H. pylori es la causa de las úlceras. Más recientemente, varios estudios encontraron que las personas con la enfermedad de Parkinson eran más propensas a ser infectados con la bacteria, y que los pacientes de Parkinson que fueron tratados y curados de la infección mostraron una ligera mejoría en comparación con los otros  que siguieron  deteriorándose.

En Guam, un estudio de por qué algunos pobladores tienen un riesgo elevado de desarrollar una enfermedad similar al Parkinson descubrió que un compuesto específico en las semillas de cícadas los que  neurotóxicos , son comido por estos pobladores. El compuesto, que se asemeja a un colesterol con un grupo de azúcares unidas, es casi idéntica a un compuesto producido por el H. pylori .

Testerman y sus colegas desarrollaron un modelo animal para comprender más eficazmente el papel de la H. pylori y su colesterol modificado en la enfermedad de Parkinson. Ratones jóvenes ancianos fueron  infectados  con tres cepas diferentes de las bacterias y dieron  seguimiento a  su actividad locomotora y los niveles de dopamina en el cerebro. Los ratones infectados con una de las cepas mostraron reducciones significativas en ambos.

“Los resultados fueron mucho más dramáticos en los ratones viejos que en los ratones jóvenes, lo que demuestra que el envejecimiento normal aumenta la susceptibilidad a los cambios de Parkinson en ratones, como se ve en los seres humanos”, dice Testerman.

Con el fin de determinar si el colesterol modificado u otras sustancias podrían ser responsables del  desarrollo de la enfermedad de Parkinson, los ratones se alimentaban  con extractos de H. pylori . Los ratones no se infectaron, pero desarrollaron  los mismos síntomas que las personas infectadas con la bacteria, lo que sugiere que el colesterol modificado o algún otro producto que figura dentro de la bacteria puede contribuir al desarrollo de la enfermedad.

“Nuestro modelo de ratón muestra un efecto directo de la infección por H. pylori en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. La observación de que no todos los H. pylori cepas son igualmente capaces de causar síntomas nos permitirá analizar los factores bacterianos y / o la respuesta inmune a la H. pylori, infección que aumentan el riesgo de la enfermedad de Parkinson “, dice Testerman.

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