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Hepatitis Alcohólica

Hepatitis Alcohólica

Hepatitis AlcohólicaEs la inflamación del hígado causada por el consumo de alcohol. Aunque la hepatitis alcohólica es más probable que ocurra en personas que beben en exceso durante muchos años, la relación entre el consumo y la hepatitis alcohólica es compleja. No todos los grandes bebedores desarrollan hepatitis alcohólica, y la enfermedad puede ocurrir en personas que beben moderadamente.
Si se le ha diagnosticado hepatitis alcohólica, debe dejar de tomar alcohol. Las personas que continúan ingiriendo alcohol se enfrentan a un alto riesgo de daño hepático grave y hasta la muerte.

Causas

La hepatitis alcohólica se produce cuando el hígado está dañado por el alcohol que absorbe. Cómo daña el alcohol al hígado y por qué a una minoría de alcohólicos, todavía no está claro. Lo que se sabe es que el proceso de descomposición de etanol – alcohol en cerveza, vino y licor – produce productos químicos altamente tóxicos, como el acetaldehído. Estos productos químicos causan inflamación que destruye las células del hígado. Con el tiempo, las cicatrices en forma de banda y pequeños nudos de tejido reemplazan el tejido sano del hígado, lo que interfiere con la capacidad del hígado para funcionar. Esta cicatrización irreversible, llamada cirrosis, es la etapa final de la enfermedad hepática alcohólica.

Síntomas

La coloración amarillenta de la piel y la esclerótica de los ojos (ictericia) y el aumento de la circunferencia (debido a la acumulación de líquido) son los signos más comunes de la hepatitis alcohólica que llevan a las personas a buscar atención médica.
Las personas también pueden quejarse de:
• Pérdida del apetito
• Náuseas y vómitos
• Sensibilidad y dolor abdominal
• Pérdida de peso

Casi todo el que tiene hepatitis alcohólica está desnutrido. Beber grandes cantidades de alcohol suprime el apetito, y los alcohólicos obtienen la mayor parte de sus calorías en forma de alcohol.
Los signos y síntomas de la hepatitis alcohólica grave incluyen:

• Retienen grandes cantidades de líquido en la cavidad abdominal (ascitis)
• Confusión y cambios en el comportamiento debido al daño cerebral causado por la acumulación de toxinas (encefalopatía)
• Insuficiencia renal y hepática
La hepatitis alcohólica es una enfermedad grave. Hasta un 35 por ciento de los bebedores empedernidos desarrollan hepatitis alcohólica. Y más de un tercio de ellos mueren dentro de los seis meses después que los signos y síntomas comienzan a aparecer.

Diagnostico

La enfermedad hepática alcohólica se Identifica, dependiendo de dos cosas principales:
• Evidencia de consumo excesivo de alcohol
• Evidencia de enfermedad hepática

El consumo de alcohol
El médico deberá conocer su historia de consumo de alcohol. Es importante ser honesto al describir los hábitos de consumo. El médico puede solicitar entrevista a los miembros de la familia sobre su consumo de alcohol. Muchas personas con la enfermedad podrían tener lesiones en la piel conocidas como arañas vasculares.
Las pruebas para detectar la enfermedad hepática alcohólica pueden ser: enfermedad de hígado:
• Pruebas de función hepática (incluyendo relación internacional normalizada, bilirrubina total y albúmina)
• Hemograma completo
• Ultrasonido, tomografía computarizada o resonancia magnética del hígado
• Los análisis de sangre para descartar otras causas de enfermedad hepática

Tratamiento

Si ha sido diagnosticado con hepatitis alcohólica, debe dejar de consuimr alcohol. Es la única manera posiblemente de revertir el daño hepático. Muchas personas que dejan de beber tienen dramática mejoría en los síntomas en tan sólo unos meses. Si continúa consumiendo alcohol, es muy probable que sufra complicaciones graves.
Si es dependiente del alcohol y quiere dejar de beber, el puede recomendar una terapia que se adapte a sus necesidades. Esto podría incluir medicamentos, consejería, Alcohólicos Anónimos, un programa de tratamiento ambulatorio o una hospitalización residencial.

El tratamiento para la desnutrición
El médico puede recomendar una dieta especial para revertir las deficiencias nutricionales que ocurren a menudo en las personas con hepatitis alcohólica. Si se tiene problemas para comer lo suficiente como para obtener las vitaminas y nutrientes que su cuerpo necesita, el médico puede recomendar la alimentación por sonda. Esto puede implicar pasar un tubo por la garganta hasta el estómago. Una dieta especial rica en nutrientes líquido se pasa entonces a través del tubo.

Los medicamentos para reducir la inflamación del hígado
Se podría recomendar medicamentos corticosteroides si tiene hepatitis alcohólica grave. Estos fármacos han mostrado algún beneficio a corto plazo para aumentar la supervivencia. Los esteroides tienen efectos secundarios significativos y no se recomienda si tiene problemas de riñones, hemorragia digestiva o infección. Alrededor del 40 por ciento de las personas no responden a los corticosteroides. También se puede recomendar la pentoxifilina, especialmente si los corticosteroides no trabajan para el afectado.

Trasplante de hígado
Para muchas personas con hepatitis alcohólica grave, el trasplante de hígado es la única esperanza para evitar la muerte. Las tasas de supervivencia en el trasplante de hígado por hepatitis alcohólica son similares a los de las otras formas de hepatitis, superior al 70 por ciento de supervivencia a cinco años.
Sin embargo, la mayoría de los centros médicos son reacios a realizar trasplantes de hígado en personas con enfermedad hepática alcohólica debido al temor a que retome el alcohol después de la cirugía. Para la mayoría de las personas con hepatitis alcohólica, la enfermedad se considera una contraindicación para el trasplante de hígado en la mayoría de centros de trasplante en los EE.UU.

Prevención

Se puede reducir el riesgo de hepatitis alcohólica si se considera los siguientes aspectos:

  • Beber alcohol con moderación, aunque lo ideal sería no consumir. Si decide tomar alcohol, hágalo con moderación. Para los adultos sanos, implica una bebida al día para las mujeres de todas las edades y los hombres mayores de 65 años, y hasta dos bebidas al día para los hombres de 65 años y menores de edad. La única manera segura de evitar la enfermedad es evitar todas las bebidas alcohólicas. Si alguna vez ha sido diagnosticado con hepatitis alcohólica, no debe consumir alcohol.
  • Revise la etiqueta antes de mezclar medicamentos con alcohol. Revise la etiqueta de medicamentos para las advertencias sobre el consumo de alcohol. Consulte al médico si es seguro beber alcohol mientras está tomando medicamentos recetados. No debe tomar alcohol mientras esté tomando medicamentos que advierten complicaciones cuando se combina con alcohol, especialmente para el exceso de analgésicos de venta libre como el acetaminofeno (Tylenol, otros).
  • Protéjase de la hepatitis C. La hepatitis C es una enfermedad del hígado altamente infecciosa causada por un virus. Sin tratamiento, puede conducir a la cirrosis. Si tiene hepatitis C y bebe alcohol, es mucho más propenso a desarrollar cirrosis que alguien que no bebe, porque no hay vacuna para prevenir la hepatitis C, la única manera de protegerse es evitar la exposición al virus. La parafernalia de drogas contaminadas es responsable de la mayoría de los nuevos casos de hepatitis C. No comparta agujas ni demás parafernalia de drogas. La hepatitis C a veces puede transmitirse por vía sexual. Si no está absolutamente seguro del estado de salud de un compañero sexual, use un condón nuevo cada vez que tenga relaciones sexuales. Consulte al médico si tiene o ha tenido hepatitis C o cree que puede haber estado expuesto al virus.
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Insuficiencia Renal

Insuficiencia Renal

La insuficiencia renal consiste en la pérdida total o parcial de la función de los riñones. Puede ocurrir de forma aguda o bien crónica. La función principal del riñón consiste en “aclarar” la sangre de productos finales del metabolismo y en regular el volumen de líquidos corporales. Conlleva una alteración en la regulación del medio interno, principalmente con retención de líquidos y minerales, y un cúmulo de productos de desecho (urea, creatinina, ácido úrico…). Los productos nitrogenados derivan principalmente del metabolismo de las proteínas. Nos referiremos a la dieta de la insuficiencia renal crónica, ya que la insuficiencia renal aguda se maneja principalmente en el ámbito hospitalario.
La insuficiencia renal crónica se manifiesta con el llamado síndrome urémico que se manifiesta a todos los niveles del organismo.

Causas

Existen numerosas causas posibles de daño a los riñones, tales como:
  • Necrosis tubular aguda (NTA)
  • Enfermedad renal autoinmunitaria, como:
– síndrome nefrítico agudo
-nefritis intersticial
  • Disminución del flujo sanguíneo debido a presión arterial muy baja, lo cual puede resultar de:
o quemaduras
o deshidratación
o hemorragia
o lesión
o shock séptico
o enfermedad grave
o cirugía
  • Trastornos que causan coagulación dentro de los vasos sanguíneos del riñón, como
o síndrome urémico hemolítico
o púrpura trombocitopénica idiopática (PTI)
o hipertensión maligna
o reacción a transfusión
o esclerodermia
  • Infecciones que causan lesión directamente al riñón como:
o pielonefritis aguda
o septicemia
  • Complicaciones del embarazo, como:
o desprendimiento prematuro de placenta
o placenta previa
  • Obstrucción de las vías urinarias

Síntomas

Son el resultado de una acumulación lenta de desechos en la sangre y la insuficiencia progresiva de las funciones regulatorias de los riñones.
Los líquidos en exceso se acumulan en el cuerpo porque la insuficiencia de los riñones no produce bastante orina. Esto puede dar origen a un estado conocido como edema. Este exceso de líquidos provoca síntomas como hinchazón alrededor de los ojos, en las manos, tobillos y pies. Si este líquido en exceso sigue acumulándose, ocurre una sobrecarga de líquidos. Los líquidos también pueden acumularse en los pulmones, provocando edema pulmonar.
Si usted tiene sobrecarga de líquidos, también aumentará su presión arterial porque su sangre contiene más agua de lo normal, lo cual aumenta la presión en sus vasos sanguíneos.
Cuando se dañan los riñones se hará más lenta la producción de la hormona eritropoyetina, lo que significa que el cuerpo no tendrá suficientes células sanguíneas rojas. Esto provoca anemia, una complicación común de la insuficiencia renal. Si no tenemos suficientes células sanguíneas rojas para llevar oxígeno a nuestro cuerpo, nos debilitamos, sentimos frío, nos sentimos cansados y con dificultad para respirar.
En vista de que los síntomas de la insuficiencia renal aparecen poco a poco, durante un tiempo muy prolongado, es muy fácil pasarlos por alto, o puede ser que pensemos que son respuestas normales al estrés y las actividades de la vida cotidiana, retardando el diagnóstico y tratamiento y aumentando el daño a los riñones.
Si usted experimenta alguno de los síntomas de insuficiencia renal que se mencionan a continuación, coméntelos con su doctor:
• un sabor metálico u otro sabor extraño en su boca
• cansancio
• sensación de frío
• dolores de cabeza
• presión arterial alta
• insomnio
• prurito y resequedad de la piel
• pérdida de apetito o náusea
• dolor en la región lumbar en el área de los riñones
• mala concentración, confusión, olvido
• deficiente impulso sexual
• piernas sin reposo o acalambradas
• dificultad para respirar
• hinchazón en manos, pies o cara, especialmente alrededor de los ojos (al            levantarse)
• alteraciones de la orina, como orina espumosa o sanguinolenta, más o                 menos orina de lo normal, o un cambio en la frecuencia de la micción.

Diagnóstico

La mejor guía para hacer esta diferenciación consiste en una buena historia clínica: estudios analíticos anteriores ayudan a valorar el grado de insuficiencia renal en ese momento y si el enfermo tenia nefropatía previa o no, de manera que si no aparecen alteraciones hematológicas, bioquímicas o en el sedimento de orina, suponemos que se trata de una IRA.
Si no existen análisis previos, preguntar por la existencia de hipotensión o hipertensión arterial, cólicos nefríticos o cambios en el aspecto de la orina o ritmo de la diuresis. Poliuria, orinas claras y nicturia junto con anemia, hematomas espontáneos no justificados, calambres musculares, prurito, disminución de la lívido y alteraciones menstruales indican la existencia de una IRC. La historia familiar puede ser de ayuda y el estudio radiológico simple de abdomen para objetivar el tamaño de las siluetas renales permitirán sospechar una IRA si el tamaño renal esta aumentado (eje longitudinal 3.7 veces la altura de la segunda vértebra lumbar) o una situación crónica de disfunción renal si el tamaño renal esta disminuido o sus riñones son asimétricos.
En segundo lugar se debe descartar la existencia de una causa obstructiva que suele ser  fácil de diagnosticar y se debe de sospechar en pacientes con patología urológica previa y con clínica de prostatismo. La palpación abdominal, y el tacto rectal en busca de masas abdominales y pélvicas y para la evaluación del tamaño y forma prostático no deben de olvidarse. La RX simple mostrará una silueta renal aumentada de tamaño. Sin embargo la forma más fácil, fiable y desprovista de riesgo es la ecografía abdominal.
El paso siguiente y fundamental consiste en definir si el deterioro agudo de la función renal es de origen prerrenal  o parenquimatoso y en este caso, será preciso además descartar la presencia de NTA de origen isquémico o tóxico o por el contrario de enfermedades intrínsecas del parénquima no relacionadas con la NTA (enfermedad de grandes y pequeños vasos, gromerolupatías , síndrome hemolíticos-urémico o púrpura trombocitopénica trombótica, hipertensión arterial maligna, enfermedades agudas del intersticio tubular , etc. ). Esta última posibilidad no será estudiada aquí con detalle, limitándonos en lo que sigue al estudio de la insuficiencia renal aguda prerrenal y de la necrosis tubular aguda así como al diagnóstico diferencial entre ambas.
La insuficiencia renal aguda prerrenal debe ser sospechada en situaciones de depleción de volumen verdadera (hemorragias, pérdidas gastrointestinales, urinarias o cutáneas excesivas, etc.) o, en su caso, de disminución del volumen circulante eficaz (insuficiencia hepática, tratamientos con antiinflamatorios no esteroideos o inhibidores de la  enzima convertidor de la angiotensina -IECAs-, etc.).
Los enfermos con depleción verdadera de volumen, suelen tener “sed” (si están conscientes), hipotensión ortostática (disminución de la presión arterial diasistólica mayor de 10 mmHg al adoptar la bipedestación) sintomática (mareo ortostática), taquicardia, disminución de la presión venosa yugular, frialdad cutánea, sequedad de mucosas y ausencia de sudoración, aunque es necesario saber que puede perderse hasta un 2% del volumen líquido extracelular sin que aparezcan síntomas.
En todos los casos, el disponer de datos de analíticas previas, diuresis, peso, uso de fármacos neurotóxicos, agentes de contrastes, quimioterápicos, etc. es útil para alcanzar un diagnóstico exacto.
Mientras más pronto le diagnostiquen y comience su tratamiento, más posibilidades tendrá de sentirse mejor y demorar el avance de la enfermedad renal. Cuando uno pierde la función renal, ésta puede no recuperarse. Es posible que los síntomas empeoren sin tratamiento médico. Todo lo que pueda hacer, bajo la atención de su médico, para demorar esta pérdida de la función renal vale la pena

Tratamiento

Cuando se recibe el tratamiento adecuado para la insuficiencia renal crónica, en especial durante la primera etapa de la insuficiencia renal, es posible hacer más lento o incluso detener el curso del daño a los riñones. Durante las primeras etapas de la insuficiencia renal es importante hacer visitas regulares a su médico y seguir sus instrucciones. El manejo cuidadoso de la presión arterial y la vigilancia de su salud utilizando los resultados de las pruebas son primordiales para prolongar la función de sus riñones tanto como sea posible.
La mayoría de las personas pueden mejorar su salud tomando medidas sencillas como dejar de fumar, alimentándose sanamente y haciendo ejercicio regular. Una vez que se le haya diagnosticado insuficiencia renal, se le enviará a un equipo médico que se especializa en los cuidados de pacientes renales. Los nefrólogos (especialistas en riñones), las enfermeras renales y otro personal médico lo vigilarán cuidadosamente. Se deberá tener  citas regulares en la unidad renal. Se le practicarán pruebas de sangre y orina para determinar la función de sus riñones.

Prevención

Siempre se ha dicho que “más vale prevenir que curar”. Las tendencias en la Medicina moderna van encaminadas a actuar sobre el individuo sano para evitar la aparición de la enfermedad. Sin embargo, cuando hablamos de Insuficiencia Renal, este precepto puede llegar a ser relativo. Muchas veces, antes de que aparezcan los síntomas de una insuficiencia renal, ya está establecida la enfermedad base que la causa. En estos casos, las medidas irán destinadas a retrasar la aparición del fracaso renal.
Podemos, de una forma genérica, tomar una serie de medidas preventivas actuando sobre las diversas causas que provocan la Insuficiencia renal.
1. Enfermedades hereditarias:
• Es necesario que efectúen un estudio genético y un buen                                            asesoramiento en planificación familiar, ya que la única prevención
que se puede aplicar consiste en evitar descendencia.
2. Enfermedades inflamatorias del riñón
• Tratamiento eficaz de procesos infecciosos que puedan producir                            glomerulonefritis (endocarditis bacteriana, amigdalitis estreptocócica…)
3. Diabetes
• Siga fielmente el tratamiento prescrito.
• Evite la aparición de descenso brusco de azúcar en sangre (hipoglucemia)
• Realice una dieta específica, establecida por el médico.
4. Tensión arterial
• Evite o reduzca la ingesta de alcohol.
• Disminuya la ingesta de sal.
• Controle el sobrepeso.
• Si es usted hipertenso, no abandone nunca la medicación indicada.      Cumpla con las dosis y pautas prescritas.
• Tómese la tensión arterial con regularidad.
5. Infecciones urinarias
• En muchas ocasiones las infecciones urinarias pasan inadvertidas por la             ausencia de síntomas específicos.
• En el sexo femenino aparecen con más frecuencia en niñas, en                   adolescentes coincidiendo con el comienzo de la menstruación y relaciones sexuales y, durante el embarazo.
• En caso de embarazo se producen una serie de mecanismos que afectan al buen funcionamiento de la micción, por lo que es importante que su tocólogo establezca un control al respecto.
• En el varón la frecuencia aumenta ante la presentación de problemas prostáticos.
Hay que evitar el consumo de alcohol, cigarro y otras sustancias que puedan intoxicar la sangre (especialmente del tabaco, ya que acelera el proceso de la insuficiencia) y tampoco tomar analgésicos ni antiinflamatorios en exceso.
Por otro lado, debemos tomar muchas infusiones naturales de plantas con efecto diurético, es decir, las que permiten aumentar la excreción de la orina. Por ejemplo, el perejil, la ortiga, el diente de león y el apio, aunque este último en cantidades moderadas, sobre todo durante el embarazo o cuando presentamos la vejiga inflamada.
En muchos casos es posible detectar y tratar a tiempo una insuficiencia renal. Se logra con campañas de educación y divulgación sanitaria, así como mediante revisiones médicas periódicas. También es importante el control y seguimiento de ciertos procesos, como la diabetes, la tensión arterial alta, el embarazo, etc., así como que la medicación y las pautas dietéticas las determinen médicos especialistas.
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