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Hemoptisis

Hemoptisis

HemoptisisPuede ser causada por una variedad de condiciones pulmonares. La sangre puede ser de color rojo brillante o rosa y espumoso, o puede ser mezclado con moco. Aunque sea en pequeñas cantidades puede ser alarmante. Está divida por diferentes estados:

La hemoptisis masiva

Se refiere a una forma grave de hemoptisis que se caracteriza por la interrupción de la respiración debido a las altas cantidades de sangre (por lo general alrededor de 1 taza o mL 200-240, en un lapso de 24 horas). Esta es una emergencia médica y puede tener una tasa de mortalidad de hasta el 75%, para los que la sufren. La mayoría de las personas que mueren de esta enfermedad sufren de una deficiencia de oxígeno (asfixia) debido a la presencia de altas cantidades de sangre en los pasajes de aire. Una vez diagnosticada, necesita atención médica inmediata.

La hemoptisis leve

Condición en la que hay solamente un pequeño porcentaje de sangre en el esputo de los pacientes. En los pacientes con 60-70% de este trastorno, la enfermedad subyacente es benigna y desaparece por sí sola sin llevar a daño permanente o problemas serios. Dependiendo de la causa subyacente de la hemorragia, puede causar serios problemas respiratorios. Esta condición tiende a repetirse intermitentemente, debido a esto, es imposible predecir si los pacientes que sufren de hemoptisis leve, están en riesgo de sufrir de hemoptisis masiva. Es importante llevar a cabo un diagnóstico adecuado para evitar una condición más aguda.

La hemoptisis en niños

Aspiración de cuerpos extraños en las vías respiratorias es la principal causa de hemoptisis en los niños. En los niños, la aspiración de cuerpos extraños es la segunda causa más importante de este trastorno. La mayoría de los casos de aspiración se producen en los niños que tienen menos de cuatro años de edad. Las bronquiectasias y fibrosis quística se consideran otras causas importantes. La afección también puede presentarse en niños debido a las lesiones (trauma por objeto contundente) y hemorragia causada por asfixia accidental o deliberada.

Pseudohemoptisis

Pseudohemoptisis se refiere a una condición donde la sangre brota desde fuera del tracto respiratorio. Hematemesis, que es un tipo de Pseudohemoptysis, es el nombre médico para el vómito con sangre.

La hemoptisis en Tuberculosis

La tuberculosis es una infección temida que se transmite por la ingestión o inhalación de tuberclebacilli. Da lugar a fiebre y pequeñas lesiones. Las lesiones generalmente surgen en los pulmones. En las fases agudas, sin embargo, éstas también pueden desarrollar en muchas otras partes del cuerpo humano. La tuberculosis es una causa principal de hemoptisis en todo el mundo. Aproximadamente 2 millones de individuos son reportados a ser infectados con tuberculosis. Alrededor de 5 a 10% de todos los enfermos de tuberculosis son propensos a desarrollar hemoptisis.

Causas

La principal causa de la tos con sangre es la bronquitis crónica o bronquiectasias. Otras posibles causas de tos con sangre incluyen:
• Enfermedad pulmonar obstructiva
• La fibrosis quística
• Consumo de drogas, como la cocaína crack
• Enfisema
• Cuerpo extraño
• Absceso de pulmón
• Cáncer de pulmón
• Estenosis de la válvula mitral
• Infecciones parasitarias
• Neumonía
• embolia pulmonar
• Trauma en el pecho
• Tuberculosis
• granulomatosis de Wegener
Estas causas mencionadas son comúnmente asociadas con este síntoma. Para un diagnóstico preciso se debe tratar con un médico o especialista.

Diagnóstico

La radiografía de tórax junto con una buena exploración física del paciente, así como preguntas adecuadas sobre las enfermedades anteriores y síntomas que tiene el paciente, llevarán a un diagnóstico en el 70 % de los casos.
Para llegar a saber la causa de la hemoptisis es importante preguntar al paciente sobre las enfermedades que ha tenido a lo largo de su vida y qué pueden influir en el origen de la hemoptisis. El interrogatorio debe incluir lo siguiente:
Si es fumador, dado que es la causa más frecuente de bronquitis crónica.
Si ha presentado pérdida de peso y /o apetito que pueda orientar hacia un problema de pulmón de origen tumoral.
Es importante también preguntar por alteraciones de la coagulación de la sangre bien porque tenga una enfermedad previa o bien porque esté tomando algún medicamento que impida la buena coagulación de la sangre.

Otras preguntas que también se deben hacer y que tienen relación con la profesión del paciente, por ejemplo, si es minero, carpintero y todas aquellas profesiones que debido a la inhalación de sustancias tóxicas pueden llegar a dañar el pulmón.
Después de una buena historia clínica, preguntando al paciente sobre sus síntomas y enfermedades, se suele pedir un análisis de sangre, una radiografía de tórax y una gasometría arterial.
En el análisis de sangre se ve si hay alguna alteración de la coagulación sanguínea y, sobre todo, será importante descartar una anemia como consecuencia del sangrado del pulmón.
La gasometría arterial es un análisis especial de sangre que se hace en la muñeca para saber el nivel de oxígeno en la sangre del paciente y es una medida para saber cómo funciona el pulmón.
En la radiografía de tórax se puede ver si en el pulmón hay alguna imagen extraña que sea la causante del proceso.
Si con las anteriores pruebas no se ha llegado al diagnóstico se envía al paciente al especialista de pulmón, el neumólogo, para realizar una broncoscopia (consiste en meter un tubo por la boca o nariz llegando hasta los bronquios) o bien una tomografía axial computadorizada del tórax (TAC torácica).

Síntomas

Algunos de los principales síntomas de esta condición incluyen:

• Pérdida inexplicable de peso
• La disnea (dificultad respiratoria, incluso sin ejercicio)
• La taquipnea (respiración rápida)
• Náusea
• Vómitos
• Fiebre
• Dolor de pecho

Los pacientes pueden expectorar sangre. La visión de la sangre en el esputo puede ser muy desagradable y atemorizante para los pacientes y hacerlos sufrir de ansiedad. Los individuos que sufren se les aconseja escupir en un tazón limpio parcialmente cerrado o cubrir la boca con un pañuelo al toser. Esto les ayudará a evitar la propagación de la enfermedad a las personas cercanas a ellos.

Tratamiento

El tratamiento para la hemoptisis depende de la causa y la cantidad de sangre. La hemoptisis leve por lo general no requiere tratamiento específico e inmediato, pero siempre debe ser investigado a fondo en caso ya que el trastorno subyacente es potencialmente mortal. No hay manera de predecir si un paciente con hemoptisis leve experimentará hemoptisis masiva, por lo que es muy importante que la causa subyacente se determine y se trate.

La hemoptisis masiva es una emergencia médica. Por lo general puede resultar mortal a causa de asfixia (intercambio de gases con problemas en los pulmones, dando lugar a una falta de oxígeno y exceso de dióxido de carbono en el cuerpo). Algunos métodos para controlar el sangrado incluyen: la embolización de la arteria bronquial , la resección quirúrgica y la terapia con láser broncoscopia .

Para la hemoptisis leve o moderada en pacientes con bronquitis crónica, bronquiectasias o tuberculosis, el tratamiento generalmente incluye antibióticos. Para el carcinoma broncogénico, el tratamiento depende del estadio del cáncer.
En el 20% y el 30% de los casos que no tienen una causa subyacente identificable, el tratamiento debe ser bastante conservador y la hemoptisis monitoreado cuidadosamente durante al menos 2 o 3 años después del diagnóstico inicial. En el 90% de los pacientes que tienen una radiografía de tórax normal y la broncoscopia, la hemoptisis suele desaparecer dentro de los 6 meses.

Para hemoptisis crónica, el tratamiento depende de los síntomas y las causas. A veces todo lo que se necesita es cambiar los antibióticos. En otros casos, puede ser necesario un tratamiento más agresivo.

La embolización de arterias bronquiales implica la inyección de sustancias en el torrente sanguíneo para detener el flujo de sangre. Es una técnica probada para detener hemoptisis masiva que amenaza la vida y puede tener efectos beneficiosos a largo plazo, a pesar de que no siempre es exitosa y no está exenta de complicaciones.

La resección quirúrgica es la extirpación quirúrgica del tejido anormal provocado por la hemoptisis. A menudo se recomienda como un tratamiento temprano para la hemoptisis causada por aspergiloma.

La terapia con láser mediante broncoscopia implica el uso para eliminar tumores y lesiones o ampliar las vías respiratorias.
Todas estas técnicas han demostrado ser beneficiosos en el control o cura de la hemoptisis debido a bronquiectasias u otros trastornos inflamatorios. Los pros y los contras de las distintas técnicas dependen de la habilidad del médico que realiza el procedimiento y la disponibilidad de los equipos necesarios. El paciente debe discutir los diversos procedimientos a fondo con su médico de cabecera, cirujano torácico y el radiólogo.

Prevención

El tratamiento oportuno puede prevenir complicaciones, incluso mortales, y salvaguardar la salud de la víctima.

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Hemorragia cerebral

Hemorragia cerebral

Es una hemorragia intra-axial, es decir, que se produce dentro del tejido cerebral en lugar de fuera de ella. La otra categoría es la hemorragia extra-axial, que se producen todos dentro del cráneo pero fuera del tejido cerebral. Si no es tratada de emergencia puede aumentar la presión intracraneal y por ende, conducir a estado de coma e incluso la muerte. La tasa de mortalidad por hemorragia intraparenquimatosa es superior al 40%.

Causas

Hay varios factores de riesgo y causas de hemorragia cerebral, siendo los más comunes:
Traumatismo craneal. Las lesiones es la causa más común de sangrado en el cerebro de los menores de 50 años.
La enfermedad hepática. Esta condición se asocia con aumento de la hemorragia en general.
Tumores cerebrales.
Presión arterial alta. Esta condición crónica puede, durante un largo período de tiempo, debilitar paredes de los vasos sanguíneos. Presión arterial alta no tratada es una de las                  principales causas previsibles de hemorragias cerebrales.
Aneurisma. Se trata de un debilitamiento en la pared de un vaso sanguíneo que se hincha. Puede romperse y sangrar dentro del cerebro, dando lugar a un derrame cerebral.
Alteraciones de los vasos sanguíneos. (Malformaciones arteriovenosas) Debilidades en los vasos sanguíneos en y alrededor del cerebro pueden estar presentes al nacer y se                        diagnostica sólo si los síntomas aparecen.
Angiopatía amiloide. Esta es una anormalidad de las paredes de los vasos sanguíneos que a veces ocurre con el envejecimiento y la presión arterial alta. Puede causar muchos,                     pequeños sangrados inadvertidos antes de causar una grande.
Sangre o sangrado trastornos. La hemofilia y la anemia de células falciformes pueden contribuir tanto a la disminución de los niveles de plaquetas en la sangre.
El sangrado interno puede ocurrir en cualquier parte del cerebro, el cual puede acumularse en los tejidos del cerebro o en el espacio entre el cerebro y las membranas que lo cubren.
El sangrado puede estar únicamente en un hemisferio cerebral o puede ocurrir en otras estructuras cerebrales, tales como el tálamo, los ganglios basales, la protuberancia, o el                  cerebelo ( hemorragia intracerebral profunda ).

Una hemorragia intracerebral puede ser ocasionada por:
• Las anormalidades de los vasos sanguíneos ( aneurisma o malformación vascular)
• La presión arterial alta ( hemorragia intracerebral hipertensiva )
• Depósitos de proteína a lo largo de los vasos sanguíneos ( angiopatía amiloide )
• La lesión cerebral traumática

Síntomas

Los síntomas varían dependiendo de la localización del sangrado y la cantidad de tejido cerebral afectado. Los síntomas generalmente se desarrollan sin previo aviso, a menudo durante la actividad. Puede desarrollarse ocasionalmente en un patrón escalonado o pueden empeorar con el tiempo.
Los síntomas incluyen:

  • Sentido del gusto anormal
  • Cambio en la lucidez mental (nivel de conciencia)
  • Apático, retraído

             letargo , estupor
Inconsciente , en coma

  • Dificultad para hablar o entender el lenguaje
  • Dificultad para deglutir
  • Dificultad para escribir o leer
  • Dolor de cabeza

             Puede ocurrir cuando se acuestan
Puede despertar a los pacientes de un sueño
Puede aumentar con el cambio de posición
Puede aumentar con la flexión, el esfuerzo y la tos

  • Pérdida de coordinación
  • Pérdida del equilibrio
  • Cambios en el movimiento

              Dificultad para mover cualquier parte del cuerpo
Temblor en las manos
Pérdida de las habilidades motoras finas
Debilidad de cualquier parte del cuerpo

  • Náuseas, vómitos
  • Cambios en la sensibilidad

             Sensaciones anormales
Disminución de la sensibilidad
Parálisis facial
Entumecimiento u hormigueo

  • Cambios en la visión

             Cualquier cambio en la visión
Disminución de la visión, la pérdida de la totalidad o parte de la visión
Visión doble
Los párpados caídos
Pupilas de diferente tamaño
Los movimientos oculares incontrolables

Diagnóstico

Una historia médica del cerebro / sistema nervioso (neurológico) puede encontrar evidencia de aumento de la presión intracraneal o disminución de las funciones cerebrales. Sus síntomas específicos pueden ayudar al especialista a obtener un diagnóstico más efectivo.

Las pruebas pueden incluir:
• Tiempo de sangría
• Angiografía cerebral o angiografía por tomografía computarizada en espiral de la cabeza
• Recuento sanguíneo completo ( CBC )
• TC de la cabeza
• Jefe MRI o MRA
• Pruebas de función renal
• Pruebas de función hepática
• Recuento de plaquetas
• El tiempo de protrombina ( PT ) o el tiempo de tromboplastina parcial ( PTT )

Tratamiento

Una hemorragia intracerebral es una afección grave que requiere atención médica inmediata. Puede convertirse rápidamente en una situación potencialmente mortal.
El tratamiento depende de la ubicación, causa y cantidad de hemorragia.
La cirugía puede ser necesaria, especialmente si hay sangrado en el cerebelo. La cirugía también se puede realizar para reparar o extirpar estructuras que causan el sangrado (tales como un aneurisma cerebral o malformación arteriovenosa ).

Los medicamentos utilizados pueden ser:
• Los anticonvulsivos para controlar las convulsiones
• Los corticosteroides o los diuréticos para reducir la hinchazón
• Analgésicos
Es posible que tenga sangre, productos sanguíneos o fluidos por vía intravenosa (IV) para compensar la pérdida de sangre y fluidos. Otros tratamientos pueden recomendarse, dependiendo de su condición y sus síntomas.

Prevención

  • El tratamiento y control de los trastornos subyacentes puede reducir el riesgo de desarrollar hemorragia intracerebral.
  • Obtener la presión controlada.
  • No deje de tomar los medicamentos a menos que así lo indique su médico.
  • Las condiciones tales como un aneurisma a menudo se pueden tratar antes de que causen sangrado en el cerebro.

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Hemorragia intracraneal

Hemorragia intracraneal

Una hemorragia cerebral es un tipo de accidente cerebrovascular. Es decir, la rotura de un vaso en el interior del cráneo. Se clasifican en:
• Hemorragias intraparenquimatosas o hematomas cerebrales: por rotura de los vasos que pasan por el interior del encéfalo
• Hemorragia subaracnoidea: sangrado en el espacio subaracnoideo donde normalmente circula líquido cefalorraquídeo (LCR).

Causas

Hay varios factores de riesgo y las causas de las hemorragias cerebrales. Los más comunes incluyen:

  • Trauma en la cabeza. Las lesiones son la causa más común de sangrado en el cerebro de los menores de 50 años.
  • La presión arterial alta. Esta condición crónica puede, durante un largo período de tiempo, debilitar las paredes de los vasos sanguíneos. La presión arterial alta no tratada es una de las principales causas prevenibles de las hemorragias cerebrales.
  • Aneurisma. Se trata de un debilitamiento en la pared de un vaso sanguíneo que se hincha. Se puede romper y sangrar dentro del cerebro, dando lugar a un accidente cerebrovascular.
  • Vasos sanguíneos anormales. Debilidades en los vasos sanguíneos en el cerebro y alrededor puede estar presente en el nacimiento y se diagnostica sólo si se desarrollan síntomas.
  • Angiopatía amiloide. Esta es una anormalidad de las paredes de los vasos sanguíneos que a veces se produce con el envejecimiento. Esto puede causar pequeños sangrados, desapercibidos antes de causar una gran hemorragia.
  • De sangre o trastornos hemorrágicos. La hemofilia y la anemia de células falciformes puede contribuir tanto a niveles bajos de plaquetas en la sangre.
  • La enfermedad hepática. Esta condición se asocia con aumento de la hemorragia en general.

Síntomas

Los síntomas de una hemorragia cerebral pueden variar. Dependen de la localización de la hemorragia, la gravedad de la hemorragia, y la cantidad de tejido afectado. Los síntomas pueden aparecer repentinamente o con el tiempo. Progresivamente, puede empeorar o aparecer de repente.
Si usted presenta alguno de los siguientes síntomas, es posible que tenga una hemorragia cerebral. Esta es una condición que amenaza la vida y usted debe llamar al médico o acudir a una sala de emergencias inmediatamente. Los síntomas incluyen:

  • Un dolor de cabeza intenso y repentino
  • convulsiones sin historia previa de convulsiones
  • debilidad en un brazo o una pierna
  • náuseas o vómitos
  • disminución de la alerta, letargo
  • cambios en la visión
  •  hormigueo o entumecimiento
  • dificultad para hablar o entender el lenguaje
  • dificultad para tragar
  • dificultad para escribir o leer
  •  pérdida de habilidades motoras finas, tales como temblores en las manos
  • pérdida de coordinación.
  • pérdida de equilibrio
  • un sentido anormal del gusto
  • pérdida de consciencia

Tenga en cuenta que muchos de estos síntomas suelen ser causados por otras condiciones distintas a las hemorragias cerebrales.

Diagnóstico

Una vez que vea a un médico, él puede determinar qué parte del cerebro está afectado en función de sus síntomas.
Los médicos pueden realizar una variedad de pruebas de imagen, tales como una tomografía computarizada, que puede revelar una hemorragia interna o la acumulación de sangre, o una resonancia magnética. Un examen neurológico o el examen de la vista, que puede mostrar inflamación del nervio óptico, también se puede realizar. Los análisis de sangre y una punción lumbar (punción raquídea) también pueden ser necesarios.

Tratamiento

El tratamiento de la hemorragia en el cerebro depende de la ubicación, la causa y la magnitud de la hemorragia. La cirugía puede ser necesaria para aliviar la hinchazón y prevenir el sangrado. Ciertos medicamentos también pueden ser prescritos. Estos incluyen analgésicos, corticoides o diuréticos para reducir la hinchazón y los anticonvulsivos para controlar las convulsiones. Productos de sangre o fluidos por vía intravenosa se puede administrar si es necesario.

Prevención

Debido a que la mayoría de las hemorragias cerebrales se asocian con factores de riesgo específicos, se puede minimizar el riesgo de las siguientes maneras:

  • Tratamiento de la presión arterial alta. Los estudios muestran que el 80% de los pacientes con hemorragia cerebral tienen un historial de presión arterial alta. Lo más importante que puede hacer es controlar supresión arterial con dieta, ejercicio y medicamentos.
  • No fume.
  • No use drogas. La cocaína, por ejemplo, puede aumentar el riesgo de sangrado en el cerebro. 
  • Conduzca con cuidado y use el cinturón de seguridad.
  • Si le gusta montar en moto, use siempre casco.
  • Investigar la cirugía correctiva. Si usted sufre de anomalías, tales como aneurismas, la cirugía puede ayudar a prevenir futuras hemorragias. 
  • Tenga cuidado con el medicamento Coumadin. Si usted toma este medicamento, también llamado warfarina, deberá tener un seguimiento regular con su médico para asegurarse de que sus niveles de sangre están en el rango correcto.

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Shock Hipovolémico

Shock hipovolémico

El Shock hipovolémico un síndrome complejo que se desarrolla cuando el volumen sanguíneo circulante baja a tal punto que el corazón se vuelve incapaz de bombear suficiente sangre al cuerpo. Es un estado clínico en el cual la cantidad de sangre que llega a las células es insuficiente para que estas puedan realizar sus funciones. Este tipo de shock puede hacer que muchos órganos dejen de funcionar, por lo tanto, el choque hipovolémico es una urgencia médica.

Causas

La pérdida de aproximadamente una quinta parte o más del volumen normal de sangre en el cuerpo causa un shock hipovolémico.
La pérdida de sangre puede deberse a:
  • Sangrado de las heridas
  • Sangrado de otras lesiones
  • Sangrado interno, como en el caso de una hemorragia del tracto gastrointestinal. La cantidad de sangre circulante en el cuerpo puede disminuir cuando se pierde demasiada cantidad de otros líquidos corporales, lo cual puede suceder con:
  • Quemaduras
  • Diarrea
  • Transpiración excesiva
  • Vómitos

Diagnóstico

El choque circulatorio profundo se evidencia por el colapso hemodinámico con una inadecuada perfusión a la piel, riñones y al sistema nervioso centraly éste es fácil de reconocer. Sin embargo, después de asegurar la vía aérea y una adecuada ventilación, se debe de evaluar el estado circulatorio de los pacientes y es muy importante tratar de identificar las manifestaciones más tempranas del choque, y dentro de las que se encuentran la taquicardia y la vasoconstricción cutánea.
El solo basarnos en la presión sistólica como un indicador de choque, nos da como resultado un retardo en el diagnostico de un estado de choque. Los mecanismos compensatorios pueden compensar hasta en un 30% de pérdida sanguínea sin que exista una caída considerable en la presión sistólica. Se deberá tener especial atención en la frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, circulación de la piel y en la presión del pulso (la diferencia entre la presión sistólica y diastólica). La taquicardia y la vasoconstricción cutánea son la respuesta primera entre los mecanismos de compensación fisiológica a la pérdida sanguínea en los adultos. Ocasionalmente, una frecuencia cardiaca normal o aún bradicardia pueden estar asociadas con una reducción aguda del volumen circulante.
La frecuencia cardiaca varía con la edad. Taquicardia se presenta cuando la frecuencia cardiaca es mayor de 160 en un recién nacido, 140 en preescolares, 120 en escolares hasta la pubertad y 100 en adultos. El paciente anciano frecuentemente no presenta taquicardia, esto debido a una limitada respuesta cardiaca a la estimulación de catecolaminas, o en su defecto al uso de medicamentos, como serían los beta bloqueantes, al uso de marcapasos. Una presión del pulso muy corta sugiere pérdida sanguínea y que los mecanismos compensatorios están presentes

Síntomas

El shock hipovolémico siempre es una emergencia médica; sin embargo, los síntomas y los pronósticos pueden variar dependiendo de:
• La cantidad de volumen sanguíneo perdido
• La tasa de pérdida de sangre
• La enfermedad o lesión causante de la pérdida
• Afecciones crónicas y subyacentes por medicación, como diabetes,                    cardiopatía, neumopatía y nefropatía.
En general, los pacientes con grados de shock más leves tienden a tener un mejor pronóstico que aquellos con uno más grave. En los casos de shock hipovolémico grave, se puede producir la muerte aun con atención médica inmediata. Las personas de edad avanzada corren un riesgo mayor de tener pronósticos desalentadores a causa del shock.

Tratamiento

Por ser el shock un proceso crítico que amenaza la vida del paciente, la actuación terapéutica debe ser inmediata, lo que supone en la mayoría de las ocasiones iniciar un tratamiento empírico tras formular una hipótesis etiológica inicial y mientras se continúa el proceso diagnóstico. La resucitación precoz de los pacientes en shock es fundamental dado que el retraso en su corrección disminuye las posibilidades de recuperación y favorece la aparición de fallo multiorgánico.
Existen determinadas situaciones que requieren un tratamiento específico urgente, sin el que es imposible revertir la situación de shock, como ocurre en caso de un taponamiento cardiaco, un neumotórax a tensión o un TEP masivo, entre otros.
Recomendamos siga estos pasos:
  • Mantenga a la persona caliente y cómoda para evitar la hipotermia.
  • Procure que la persona se acueste horizontalmente y que levante los pies unos 30 cm (12 pulgadas) para incrementar la circulación. Sin embargo, si ésta presenta alguna lesión en la cabeza, el cuello, la espalda o la pierna, no la cambie de posición, a menos que esté en peligro inmediato.
  • No le administre líquidos por vía oral.
  • Si la persona sufre alguna reacción alérgica, trate dicha reacción si se sabe cómo hacerlo.
  • Si hay que trasladar a la persona, trate de mantenerla acostada, la cabeza hacia abajo y los pies elevados. Estabilice la cabeza y el cuello antes de mover a una persona con sospecha de lesión en la columna.

Prevención

Prevenir el shock es más fácil que intentar tratarlo una vez que éste sucede. El tratamiento oportuno de la causa reducirá el riesgo de desarrollo de la forma severa de shock y la administración de los primeros auxilios en forma oportuna puede ayudar a controlarlo.

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Hemofilia

Hemofilia

La hemofilia es una enfermedad hereditaria caracterizada por la aparición de hemorragias internas y externas debido a la deficiencia total o parcial de una proteína coagulante denominada globulina antihemofílica (factor de coagulación).
La hemofilia es una enfermedad genética recesiva relacionada con el cromosoma X que consiste en la: la hemofilia A, cuando hay un déficit del factor VIII de coagulación, la hemofilia B, cuando hay un déficit del factor IX de coagulación, y la C, que es el déficit del factor XI. Cuando hay carencia o déficit de algún factor de coagulación, la sangre tarda más tiempo en formar el coágulo y, aunque llegue a formarse, no es consistente y no se forma un buen tapón para detener la hemorragia.
Hay dos variedades de hemofilia:
Hemofilia A: hay un déficit del factor VIII de coagulación.
Hemofilia B: hay un déficit del factor IX de coagulación.

Causas

Deficiencia genética de un factor de coagulación transmitida de forma recesiva ligada al sexo (la madre, que no la padece, transmite la enfermedad a la mitad de sus hijos varones y el estado de portadora a la mitad de sus hijas):
Genes parenterales.
Se heredan uno de cada ascendiente.
Así, si llamamos x al gen defectuoso materno,
X al gen normal materno o paterno
Y al gen sexual masculino del padre, y
Sabemos que con una copia del gen normal, basta para evitar la enfermedad.
Genes maternos: X (normal) x (defectuoso)
Genes paternos: X (normal) Y (normal)
El resultado en los hijos podrá ser:
M P Resultado
X X (hija sana)
x X (hija portadora)
X Y (hijo sano)
x Y (hijo hemofílico)
Sí el padre es hemofílico y la madre sana, este le pasará el estado
de portadora a todas sus hijas, y todos sus hijos serán sanos.
En efecto:
Genes maternos: X (normal) X (normal)
Genes paternos: x (defectuoso) Y (normal)
El resultado en los hijos podrá ser:
M P Resultado
X x (hija portadora)
X Y (hijo sano)

Diagnóstico

El diagnóstico de la hemofilia se centra en la determinación del tipo de hemofilia y en su grado de gravedad. El médico deberá realizar un estudio del historial clínico del paciente, y un análisis de sangre en el que se medirán los niveles de los distintos factores de coagulación.
Actualmente existe la posibilidad de realizar un diagnóstico prenatal para la hemofilia mediante el análisis del líquido amniótico extraído por punción (amniocentesis). Una técnica más novedosa es el diagnóstico preimplantacional. Este se basa en el análisis de la presencia de la mutación en una sola célula, lo  que permite seleccionar el embrión sano para implantarlo en el útero materno.

Síntomas

El síntoma principal de esta enfermedad es la aparición de hemorragias internas y externas, ya sean provocadas o espontáneas. Derivadas de estas hemorragias van a aparecer otras manifestaciones clínicas, que suelen ser comunes a la mayoría de los pacientes.
Hay que tener en cuenta que cualquier accidente que para una persona sana no supondría más que una ligera molestia, para un hemofílico puede significar un problema más o menos grave. Así, cualquier corte, la aparición de un hematoma, etc., deben ser inmediatamente controlados y tratados con las medidas oportunas.
Uno de los problemas más corrientes de esta patología es la aparición de hemartrosis o artropatía hemofílica: deterioro de las articulaciones por hemorragias repetidas. En el punto de unión de los huesos articulares hay un recubrimiento membranoso denominado membrana sinovial. Esta forma el líquido sinovial, que ayuda al desplazamiento de los huesos y evita el rozamiento entre ellos. La membrana sinovial tiene además multitud de capilares, que en ocasiones pueden romperse debido a pequeñas lesiones o al propio rozamiento natural de la articulación. En un individuo sano, la ruptura del capilar es rápidamente reparada mediante la formación de un coágulo, pero en un individuo que padece hemofilia, la ruptura de los capilares dará lugar a una hemorragia continua, que provocará un proceso inflamatorio acompañado de dolor. La persona que sufre este proceso tendrá una sensación inicial de hormigueo y calor en la articulación. A medida que la cápsula articular va llenándose de sangre, se incrementan la inflamación y el dolor, y la capacidad de movimiento va quedando limitada.
Con el paso del tiempo y la repetición de estos episodios, las hemorragias se producirán cada vez con mayor facilidad, y la sangre comenzará a acumularse, provocando daño en el tejido y haciendo que la membrana deje de producir líquido sinovial. La falta de lubricación originará un desgaste de los huesos, y la articulación afectada va a volverse rígida e irá perdiendo estabilidad, más aún cuando el músculo que rodea dicha articulación vaya debilitándose a causa de la inflamación continua y el movimiento anómalo.
Sin el tratamiento adecuado, este proceso degenerativo puede llevar a la pérdida total de función de la articulación, deformaciones y atrofia muscular. Este síndrome se produce principalmente en la rodilla, pero puede aparecer también en codos, tobillos, hombros, cadera y otras zonas del organismo. Además de las articulaciones, hay otras partes del cuerpo que se ven afectadas con mayor frecuencia en los enfermos de hemofilia:
• Ojos.
• Cerebro.
• Garganta.
• Riñones.
• Aparato digestivo.
• Aparato genital.
La hemorragia en los riñones y en el sistema digestivo se manifestará con la aparición de sangre en orina (hematuria) y heces.

Tratamiento

El tratamiento, debe ser inmediato y consiste en al administración del factor coagulante ausente en las primeras señales de sangrado. Es importante considerar que como el factor de coagulación se obtiene de varios donadores de sangre, aunque se trate de una sola transfusión, los hemofílicos enfrentan un alto riesgo de contraer hepatitis, SIDA y otras enfermedades de naturaleza sanguínea, por lo que la sangre donada debe ser certificada y muy bien analizada antes de su administración.
Por ello es importante que todos los hemolíticos sean vacunados contra la hepatitis en los tiempos establecidos por los programas de vacunación y de forma muy especial.
El factor faltante también puede conseguirse por laboratorio, la terapia de reemplazo del factor se debe hacer en el hogar o en hospital, siempre que se sepa cómo hacerlo para no provocar una nueva hemorragia.
Ya que todo sangrado puede convertirse en una situación crítica y emergente, el control de esta enfermedad debe estar a cargo de un profesional especializado en enfermedades de la sangre o sea un médico hematólogo.
En caso de presentar dolor e hinchazón en las articulaciones, se pueden administrar antiinflamatorios, aplicar compresas de hielo, que ayudan además a reducir el sangrado. El hidromasaje puede ayudar a reducir el dolor, pero no debe hacerse con agua caliente o tibia, ya que el calor favorece la hemorragia.
En la nutrición de los enfermos hemolíticos, no deben faltar alimentos y complementos que contengan calcio, niacina y vitaminas C y K, que ayudan en el proceso de coagulación.
Dado que este problema puede ocasionar discapacidad motora, es conveniente que un fisioterapeuta establezca un programa de ejercicios que ayude a mantener la capacidad total de movimientos.

Prevención

La prevención de la hemofilia una vez diagnosticada se basa en evitar los traumatismos por pequeños que sean y acudir al médico inmediatamente en cuanto se presente dolor o haya habido alguna lesión para iniciar el tratamiento lo antes posible, con el objetivo de controlar la hemorragia y de prevenir las complicaciones a largo plazo, en particular en articulaciones y músculos.
Tan pronto como un niño sea diagnosticado de hemofilia, los padres deben tomar precauciones para prevenir o reducir la aparición de hemorragias. La mayoría de las siguientes recomendaciones también pueden aplicarse a los adultos con hemofilia:
– Escoger juguetes blandos con cantos redondeados. La ropa puede ser acolchada si los hematomas son frecuentes cuando el niño aprende a caminar
– Educar a los niños y a sus hermanos, hermanas y amigos sobre la hemofilia desde una edad temprana. Los padres deben estimular el desarrollo normal del niño a través del juego con otros niños
– Seguir el programa de vacunaciones recomendado en su zona, recordando que las inyecciones deben administrarse por vía subcutánea y no intramuscular. Debe aplicarse presión durante 5 minutos tras la inyección
– La vacuna de la hepatitis B es muy recomendable puesto que algunos productos sanguíneos todavía transmiten virus. También se recomienda la vacunación frente a la hepatitis A
– Cepillarse los dientes de forma regular y visitar al dentista periódicamente para prevenir las enfermedades dentales y de las encías. Esto es muy importante puesto que la mala higiene facilita las infecciones y las hemorragias de las encías. Si es posible, elegir un dentista con conocimientos sobre hemofilia. Los suplementos de flúor pueden ser recomendables para prevenir las caries dentales
– Mantener una actividad física regular y activa produce beneficios. Los músculos fuertes soportan mejor las articulaciones y reducen el número de hemorragias. Esto es muy importante en zonas donde los productos sanguíneos no están fácilmente disponibles
– Actividades como la natación, el ciclismo y caminar, que causan relativamente poco estrés sobre las articulaciones son especialmente recomendables, pero se pueden practicar muchos otros deportes. Los deportes de contacto como el boxeo o el rugby no se recomiendan a causa del riesgo de lesión en la cabeza o el cuello
– Pregunte a su médico, fisioterapeuta o enfermera en cuanto a un programa de ejercicios o a consejos para la práctica de un deporte o de actividades para usted y su hijo.
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La Hemofilia

Hemofilia

La hemofilia es un trastorno hereditario poco común en el cual la sangre no coagula normalmente.
Las personas que tienen hemofilia pueden sangrar mucho tiempo después de una lesión o un accidente. También pueden sangrar por las rodillas, tobillos y codos. La hemorragia en las articulaciones provoca dolor y, cuando no se trata, puede conducir a artritis. Las hemorragias cerebrales constituyen una complicación muy seria de la hemofilia y requieren tratamiento de emergencia.

Causas

Las personas que tienen hemofilia hereditaria nacen con este trastorno. La hemofilia se debe a una alteración en uno de los genes que determinan la manera en que el organismo produce el factor VIII o IX de coagulación. Estos genes están situados en los cromosomas X.
Los cromosomas están dispuestos en pares. Las mujeres tienen dos cromosomas X, mientras que los varones tienen un cromosoma X y un cromosoma Y. Sólo el cromosoma X contiene los genes relacionados con los factores de coagulación.
Un varón que tenga el gen anormal en su cromosoma X sufrirá hemofilia. Una mujer debe tener el gen anormal en ambos cromosomas X para tener hemofilia. Esta situación es muy poco común.
La mujer es “portadora” de la hemofilia si tiene el gen anormal en uno de sus cromosomas X. Aunque no sufra la enfermedad, puede transmitir el gen a sus hijos.
Se graficarán dos ejemplos de cómo se hereda el gen de la hemofilia:

Ejemplo 1: herencia de la hemofilia
El diagrama   1 muestra un ejemplo de cómo se hereda el gen de la hemofilia. Aquí,  el padre no tiene hemofilia (es decir, sus cromosomas X y Y son normales). La madre es portadora de la hemofilia (es decir, tiene un cromosoma X anormal y un cromosoma X normal).
Cada una de las hijas tiene una probabilidad del 50 por ciento de heredar el gen anormal de su madre y ser portadora de la enfermedad. Cada uno de los hijos varones tiene una probabilidad del 50 por ciento de heredar el gen anormal de su madre y sufrir hemofilia.

Ejemplo 2: herencia de la hemofilia

El ejemplo 2 muestra  cómo se hereda el gen de la hemofilia. En este ejemplo, el padre tiene hemofilia (es decir, su cromosoma X es anormal). La madre no es portadora de la hemofilia (es decir, tiene dos cromosomas X normales). Cada una de las hijas heredará el gen anormal de su padre y será portadora de la enfermedad. Ninguno de los hijos varones heredará el gen anormal de su padre y, por lo tanto, ninguno tendrá hemofilia.
Por lo general, las mujeres portadoras no tienen problemas de sangrado porque tienen suficientes factores de coagulación debido a la presencia de un cromosoma X normal.
Muy raras veces nace una niña con hemofilia. Esto puede suceder si el padre tiene hemofilia y la madre es portadora de la enfermedad.
Algunos varones que tienen hemofilia nacen de madres que no son portadoras. En estos casos ha ocurrido una mutación (un cambio al azar) en el gen cuando el gen pasó al niño.

Síntomas

La característica principal de la Hemofilia A y B es la hemartrosis y el sangrado prolongado espontáneo. Las hemorragias más graves son las que se producen en articulaciones, cerebro, ojo, lengua, garganta, riñones, hemorragias digestivas, genitales, etc.
La manifestación clínica más frecuente en los hemofílicos es la hemartrosis, sangrado intraarticular que afecta especialmente a las articulaciones de un solo eje como la rodilla, el codo o el tobillo. Si se produce una hemartrosis en repetidas ocasiones en una articulación, se origina una deformidad y atrofia muscular llamada Artropatía hemofílica.

Diagnóstico

El diagnóstico molecular de una enfermedad genética como la hemofilia consiste en la identificación del defecto o mutación en el gen o bien en la identificación del cromosoma que es portador del gen defectuoso.

Esto tiene una repercusión directa ya que posibilita la realización de un adecuado consejo genético y diagnóstico prenatal a los miembros de la familia que así lo soliciten.
La identificación del cromosoma portador del gen mutado se realiza mediante los estudios de ligamiento: se utilizan marcadores polimórficos cercanos a los genes responsables que permiten relacionar un cromosoma determinado de la familia estudiada con la manifestación de la enfermedad.

Estas técnicas, sin embargo, tienen una serie de limitaciones que condicionan su uso, como pueden ser los casos esporádicos, las familias no informativas para los polimorfismos o la ausencia de al menos un familiar hemofílico vivo.

Tratamiento

El tratamiento, debe ser inmediato y consiste en la administración del factor coagulante ausente en las primeras señales de sangrado. Es importante considerar que como el factor de coagulación se obtiene de varios donadores de sangre, aunque se trate de una sola transfusión, los hemofílicos enfrentan un alto riesgo de contraer hepatitis, SIDA y otras enfermedades de naturaleza sanguínea, por lo que la sangre donada debe ser certificada y muy bien analizada antes de su administración.
Por ello es importante que todos los hemolíticos sean vacunados contra la hepatitis en los tiempos establecidos por los programas de vacunación y de forma muy especial.
El factor faltante también puede conseguirse por laboratorio, la terapia de reemplazo del factor se debe hacer en el hogar o en hospital, siempre que se sepa cómo hacerlo para no provocar una nueva hemorragia. Ya que todo sangrado puede convertirse en una situación crítica y emergente, el control de esta enfermedad debe estar a cargo de un profesional especializado en enfermedades de la sangre o sea un médico hematólogo.
En caso de presentar dolor e hinchazón en las articulaciones, se pueden administrar antiinflamatorios, aplicar compresas de hielo, que ayudan además a reducir el sangrado. El hidromasaje puede ayudar a reducir el dolor, pero no debe hacerse con agua caliente o tibia, ya que el calor favorece la hemorragia.
En la nutrición de los enfermos hemolíticos, no deben faltar alimentos y complementos que contengan calcio, niacina y vitaminas C y K, que ayudan en el proceso de coagulación.
Dado que este problema puede ocasionar discapacidad motora, es conveniente que un fisioterapeuta establezca un programa de ejercicios que ayude a mantener la capacidad total de movimientos.

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Sangrado gastrointestinal

Hemorragia digestiva baja, Hemorragia digestiva alta

Gastrointestinal (GI) el sangrado se refiere a cualquier sangrado que se origina en el tracto gastrointestinal, que se extiende desde la boca hasta el ano.
La cantidad de sangrado puede ir de casi indetectable hasta agudo masivo, y que amenazan la vida.
El sangrado puede provenir de cualquier sitio a lo largo del tracto digestivo, pero a menudo se divide en:
•    Hemorragia digestiva alta: el tubo digestivo alto está localizado entre la boca y la parte superior del intestino delgado.
•   Hemorragia digestiva baja: el tubo digestivo bajo está localizado entre la parte superior del intestino delgado y el ano. El tracto gastrointestinal inferior, incluyendo el intestino delgado y grueso.

Puede variar desde una hemorragia microscópica (la cantidad de sangre es tan pequeña que sólo puede detectarse mediante pruebas de laboratorio) hasta hemorragias masivas (sale sangre pura).
Es importante estar  conscientes de una hemorragia digestiva porque puede ser un indicativo de muchas enfermedades y afecciones significativas. Hemorragias microscópicas prolongadas pueden llevar a la pérdida de hierro, causando anemia. Hemorragia masiva y aguda puede llevar a hipovolemia, choque e incluso la muerte.
La hemorragia digestiva puede ocurrir a cualquier edad desde el nacimiento. El grado y localización sospechosa del sangrado determina qué exámenes se deben llevar a cabo para encontrar la causa. Una vez que el sitio del sangrado se identifica, se tomará medidas médicas disponibles para detener el sangrado.

Las causas más comunes

•    Hemorroides
•    Ulcera duodenal
•    Ulcera gástrica (estomacal)
•    Divertículo sangrante
•    Colitis ulcerosa
•    Enfermedad de Crohn
•    Várices esofágicas
•    Malformaciones arteriovenosas
•    Sangrado o hemorragia nasal
•    Desgarro de Mallory-Weiss (desgarro en el esófago después de vomitar)
•    Esofagitis
•    Disentería (diarrea sanguinolenta e infecciosa)
•    Isquemia intestinal
•    Cáncer de colon
•    Pólipos intestinales
•    Esprúe celíaco
•    Lesión por radiación al intestino
•    Gastropatía hipertensiva portal
•    Cáncer del estómago
•    Vasculitis intestinal
•    Cáncer del intestino delgado
•    Lesión de Dieulafoy
•    Divertículo de Meckel
•    Fístula aorto-entérica
•    Alergia a la leche de vaca
•    Obstrucción intestinal (intestino retorcido)
•    Intususcepción (intestino que se introduce en sí mismo)
•    Fisura anal

Cuidados en el hogar

Existen exámenes de heces caseros para detectar sangre microscópica que se pueden recomendar para personas con anemia o para un examen de cáncer de colon.

Se debe llamar al médico si

La persona debe consultar con el médico si:

•    Presenta heces negras y pegajosas (esto puede ser un signo de sangrado gastrointestinal superior)
•    Presenta sangre en las heces
•    Vomita sangre o un material con aspecto de granos de café molido

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