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Apoplejía

Apoplejía

Es una hemorragia incontrolable en el cerebro debido a un accidente cerebrovascular (ACV), resultando  pérdida súbita de conciencia y parálisis en varias partes del cuerpo. También conocido como un accidente cerebrovascular, la apoplejía ocurre cuando una arteria o vaso sanguíneo en el cerebro se bloquea o se rompe, reduciendo severamente el suministro de sangre que transporta oxígeno y nutrientes al cerebro. Sin oxígeno y nutrientes, las células cerebrales empiezan a morir en pocos minutos. Un delicado equilibrio en la cantidad de suministro de sangre al cerebro es esencial para evitar la apoplejía.
La apoplejía es la principal causa de discapacidad y la tercera causa de muerte en los Estados Unidos. Esta condición es, por lo tanto,  considerada una emergencia médica y requiere tratamiento inmediato para evitar o reducir al mínimo los daños graves. Dependiendo del tipo de accidente cerebrovascular y la parte del cerebro que está involucrada, esta condición puede causar daños irreversibles en el cerebro y  discapacidades posteriores. Ataques graves pueden causar parálisis permanente en un lado del cuerpo o afectar las habilidades como el habla, el movimiento y la memoria. Mientras que algunos pacientes se recuperan por completo, las dos terceras partes de los supervivientes de apoplejía sufren  algún tipo de discapacidad.

Causas

La apoplejía puede ocurrir si hay demasiada sangre en el cerebro. Esto se denomina accidente cerebrovascular hemorrágico. Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos ocurren cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe o fugas debido a la aparición de otras enfermedades, tales como alta presión arterial y aneurisma. Hemorragias intracerebrales y subaracnoidea son dos ejemplos de este tipo de accidente cerebrovascular.
La apoplejía también puede ocurrir si hay muy poca sangre en el cerebro. Se trata de un accidente cerebrovascular isquémico y resulta en la muerte de las células cerebrales irreparables. El ochenta por ciento de los casos de apoplejía caen dentro de este grupo. Los dos tipos más comunes de los accidentes cerebrovasculares isquémicos son los derrames cerebrales trombóticos y embólicos.

Diagnóstico

El médico tomará en cuenta  sus síntomas e historial médico y le realizará un examen físico. Las pruebas pueden incluir lo siguiente:

  • Los análisis de sangre
  • Los análisis de orina.
  • La tomografía computarizada (TC): un tipo de rayos X que usa una computadora para tomar imágenes de estructuras internas del cuerp.
  • Imágenes por resonancia magnética (IRM)-un examen que utiliza ondas magnéticas para tomar imágenes de estructuras internas del cuerpo.
  • Ultrasonido: un examen que utiliza radiación para tomar una imagen de estructuras internas del cuerpo

Síntomas

Los síntomas más de uno de estos síntomas pueden aparecer de repente y rápidamente.
• Cefalea:  dolor de cabeza inusualmente doloroso, seguido por un cuello rígido y dolor en la cara y entre los ojos
• Visión: Disminución de la capacidad de ver, lo que resulta en una visión borrosa o doble
• Afasia: dificultad para hablar o para entender el habla
• Parálisis: entumecimiento, debilidad o inmovilidad en un lado del cuerpo
• Control del motor: Pérdida de la coordinación y el equilibrio
• Náuseas: mareos seguidos de vómitos

• Efectos mentales: Confusión y problemas con la percepción, la memoria y la orientación espacial.
A pesar de que la apoplejía por lo general no da ninguna advertencia, hay una posible indicación de que precipita esta condición – el ataque isquémico transitorio (AIT). TIA es muy parecido a un ataque de apoplejía, según el cual se interrumpe el flujo sanguíneo a ciertas partes del cerebro. Sin embargo, la TIA es una condición temporal, durando entre varios minutos a las 24 horas y no deja secuelas permanentes. Los síntomas de TIA son similares a los de la apoplejía y son una seria advertencia de que un ataque puede sobrevenir en breve.

Tratamiento

El tratamiento de apoplejía puede variar, dependiendo de la gravedad y los síntomas asociados. Algunos médicos prefieren tratar a los pacientes de apoplejía con medicamentos. Los corticosteroides u otros fármacos esteroides se pueden utilizar para reducir la inflamación asociada. También hay formas de terapia de hormona. En algunos casos, la mejor opción sería la cirugía para extirpar una masa.
A diferencia de los métodos tradicionales para el tratamiento de varios tipos de apoplejía, los tratamientos homeopáticos pueden ser una opción para algunas personas. Algunos médicos homeópatas utilizan el opio,  medicamento para tratar  ataques de apoplejía, ya que ha habido incidencia de que este medicamento ayuda a controlar el sangrado dentro del cerebro. Otro remedio homeopático para el tratamiento de la hemorragia asociada es el uso de ipecacuana. Hay que señalar, sin embargo, que estas formas no convencionales de tratamiento deben hacerse estrictamente bajo supervisión médica.

Prevención

No hay manera conocida para prevenir la apoplejía

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Apoplejía o Derrame cerebral

Apoplejía o Derrame cerebral

Apoplejía o derrame cerebralUna apoplejía (comúnmente conocida como “derrame cerebral” o “ataque cerebral”) ocurre cuando uno de los vasos sanguíneos que lleva el oxígeno al cerebro se tapa o revientan.
Cuando esto sucede, las células nerviosas de la parte afectada del cerebro no pueden funcionar. Es por ello que la apoplejía afecta a diferentes personas de diferentes maneras, algunas veces causando problemas en el habla, por ejemplo, algunas veces problemas en el movimiento, en la memoria o a veces  varios de estos problemas a la vez.

Tipos de apoplejía

Derrame isquémico: Ocasionado por una obstrucción arterial, es responsable de alrededor del 85% de los derrames cerebrales. Pese a la evaluación exhaustiva de cada caso, aún se desconoce la etiología de muchos derrames de este tipo. Por fortuna, los tratamientos preventivos son eficaces para todo tipo de derrame isquémico. Los subtipos más comunes son los siguientes:

  • Trombótico: Se forma un trombo  coágulo de sangre en una arteria del cuello o del cerebro, posiblemente debido a una acumulación en arterias de materias grasas llamadas placas.
  • Embólico: Se produce una obstrucción a causa de coágulos sanguíneos que se forman en otras partes del cuerpo (generalmente en el corazón) y se desplazan hacia el cerebro. El problema suele originarse cuando las dos cámaras superiores del corazón (aurículas) laten a un ritmo anormal (fibrilación auricular), lo cual puede ocasionar que se formen coágulos.

Derrame hemorrágico: Este tipo de derrame cerebral se produce por la ruptura de una arteria en el cerebro o en su superficie. Dichas rupturas pueden ser causadas por un aneurisma (presencia de una zona delgada o débil en una pared arterial) o por una malformación del sistema vascular del cerebro. Las hemorragias pueden ocurrir en el cerebro propiamente dicho, o bien en el espacio existente entre éste y su capa protectora externa. Alrededor del 15% de los derrames cerebrales son causados por hemorragias.
Accidente isquémico transitorio (TIA, por sus siglas en inglés): Los TIA, con frecuencia llamados “mini derrames”, son en realidad breves episodios (suelen durar unos pocos minutos) de síntomas similares a los de un derrame cerebral. Su causa es una disminución temporaria de la irrigación sanguínea en una parte del cerebro, y no dejan secuelas duraderas evidentes. No obstante, los TIA se consideran una advertencia de que existe un mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral, de modo que deben ser evaluados de inmediato por un médico.

Causas

A como se dijo anteriormente, la mayoría de los casos de apoplejías se debe a una obstrucción arterial producida por una trombosis o embolismo. La trombosis implica la formación progresiva de sustancias grasas, o placa aterosclerótica, en el interior de una o más de las cuatro arterias principales que irrigan el cerebro. Según se produce el estrechamiento de estas arterias el paciente experimenta a menudo episodios recidivantes de parálisis transitoria, de un brazo o de una pierna, o de un lado de la cara, o presenta alteraciones en el lenguaje, visión, u otras funciones motoras. En esta fase, los depósitos endoteliales en las arterias cerebrales pueden tratarse mediante cirugía, incluyendo cirugía con láser y bypass de la obstrucción mediante microcirugía. También se utilizan fármacos anticoagulantes, cambios en la dieta, e incluso dosis diarias de aspirina. La trombosis se origina cuando una arteria se ha ocluido dando lugar a una lesión cerebral permanente.

Los embolismos se producen cuando una arteria se ve bloqueada de forma brusca por un material que procede de otra parte del torrente sanguíneo. Estas masas sólidas, o émbolos, tienen su origen en los coágulos formados en enfermedades o alteraciones del funcionamiento del corazón, aunque también pueden proceder de fragmentos de placas ateroscleróticas o incluso de burbujas de aire. El tratamiento es sobre todo preventivo, y consiste en el control de la dieta, y si es posible, el empleo de anticoagulantes.

La hemorragia de los vasos cerebrales es una causa menos frecuente de apoplejía, y suele asentar en zonas donde aparecen aneurismas (dilatación de la pared de un vaso) en los lugares de bifurcación de las grandes arterias de la superficie cerebral. La ruptura de los aneurismas produce lesión cerebral debida a la infiltración de los tejidos cerebrales por sangre o a la reducción del aporte sanguíneo a la zona del cerebro más allá del punto de ruptura del vaso.

Diagnóstico

Cuando la persona esté experimentando los síntomas de una apoplejía, se debe hacer un diagnóstico de emergencia lo más pronto posible. El tiempo es crucial para prevenir daño adicional a su cerebro y revertir el daño que ya está hecho. Por esta razón, se deberé acudir a una sala de emergencias lo más rápido posible.
Después de la revisión inicial de sus síntomas e historial médico, una exanimación física se enfocará en identificar el área de su cerebro que está siendo dañada. Su condición se estabilizará con respecto a su presión arterial y cualquier otro problema médico que pudiera tener. Se empezará una línea intravenosa (IV); se recolectarán exámenes de sangre y de orina; y es muy probable que  se someta a una exanimación de su cabeza mediante imagen computarizada; ya sea una  imagen de resonancia magnética (MRI) o una  tomografía computarizada (CT) .

Factores de riesgo

Factores de riesgo que pueden provocar apoplejía como son:
•    Hipertensión arterial.
•    Diabetes.
•    Sedentarismo.
•    Varices.
•    Colesterol.
•    Tabaquismo.
•    Algunas medicaciones (consultar al médico o farmacéutico)
Estos factores de riesgo son los que tienen que ver con que la densidad de la sangre sea más espesa (más posibilidades de trombo) o haya más fragilidad capilar (riesgo de hemorragia).

Prevención

Los expertos médicos están avanzando poco a poco  pero determinadamente en el campo de la prevención de la apoplejía Aunque el número total de muertes por apoplejía continúa elevándose, su índice de mortalidad (muertes por cada 100,000 personas) ha caído por aproximadamente 12.3%. Este éxito parcial se puede atribuir a estilos de vida más sanos y la asistencia médica mejorada. Aquí está un resumen de los progresos recientes que están ayudando a prevenir apoplejías en aquellos que están en mayor riesgo. Los expertos médicos están avanzando tranquila pero determinadamente en el campo de la prevención de la apoplejía Aunque el número total de muertes por apoplejía continúa elevándose, su índice de mortalidad (muertes por cada 100,000 personas) ha caído por aproximadamente 12.3%. Este éxito parcial se puede atribuir a estilos de vida más sanos y la asistencia médica mejorada. Aquí está un resumen de los progresos recientes que están ayudando a prevenir apoplejías en aquellos que están en mayor riesgo.

Tratamiento

Una de las razones por las que es imperioso evaluar cualquier señal de alerta de un derrame cerebral es que los investigadores han descubierto que el daño cerebral que ocasiona puede extenderse más allá de la región afectada y empeorar durante las primeras 24 horas. Si la situación así lo requiere, el personal médico hará lo posible por limitar o prevenir este daño secundario administrándole al paciente medicamentos específicos en las primeras horas posteriores al derrame.
Cuando una persona tiene un derrame cerebral, es preciso hospitalizarla para determinar la causa y el tipo de derrame sufrido, tratarlo y prevenir posibles complicaciones. Es posible que, además de administrarle medicamentos, haya que operar al paciente.
Una vez que el sobreviviente de un derrame cerebral se encuentra estable y el avance de las deficiencias neurológicas se detiene, comienza el proceso de rehabilitación.
La rehabilitación no es una cura, sino que apunta a minimizar el daño permanente y a mejorar la adaptación del paciente. Puede requerir que éste tenga que volver a capacitarse, de manera intensiva, en lo que respecta a la movilidad, el equilibrio, la percepción espacial y corporal, el control de esfínteres, el lenguaje y los nuevos métodos de adaptación psicológica y emocional. Los programas de rehabilitación para personas que sufrieron derrames cerebrales exigen los esfuerzos coordinados de muchos profesionales de la salud.
Alrededor del 80% de los sobrevivientes de derrames cerebrales padecen deficiencias físicas, perceptivas y de lenguaje que se pueden mejorar mediante rehabilitación. En ocasiones, la gente no recibe la atención necesaria porque no se la deriva a los servicios adecuados o porque los seguros de salud no cubren los costos. Es posible que usted deba hacer muchas preguntas y actuar en forma decidida para conseguir la ayuda necesaria. La persona que da de alta a los pacientes en el hospital debe ayudar a derivarlos a centros de rehabilitación. También puede ser necesaria la participación de asistentes sociales en la planificación especial para los cuidados a largo plazo y las derivaciones a centros comunitarios.

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