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Aneurisma cerebral o aneurisma del cerebro

Aneurisma cerebral o aneurisma del cerebro

Un aneurisma cerebral o aneurisma del cerebro es una enfermedad cerebrovascular en la cual una “debilidad” en la pared de una arteria o vena ocasiona una dilatación o “abalonamiento” de un segmento localizado en la pared del vaso sanguíneo.

Causas

Los aneurismas cerebrales se producen por una debilidad de la pared de las arterias. Esa debilidad puede deberse a defectos de nacimiento de la pared de la arteria, a defectos producidos por variedades anatómicas de las arterias que hacen que haya un flujo anormalmente alto de sangre por un punto determinado (habitualmente los aneurismas se producen en las bifurcaciones o donde salen ramas del tronco principal) y por algunos tóxicos, entre los cuales destaca el tabaco. Ocasionalmente, pueden deberse a un problema hereditario con trastorno de los tejidos conjuntivos (por ejemplo en la poliquistosis renal o en el síndrome de Ellen-Danlos), a una infección o incluso a un traumatismo (por ejemplo, una herida penetrante en el cerebro que lesiona la pared de una arteria).

Diagnóstico

Para detectar los aneurismas, se utilizan varias pruebas de imagenología, como la angiografía de rayos X, las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés), o la tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés). Los síntomas de un aneurisma dependen de la localización de la anormalidad. Un aneurisma en el cerebro puede causar dolor de cabeza y visión borrosa. Cuanto mayor sea el tamaño del aneurisma, mayor será la probabilidad de ruptura.

Síntomas

Los síntomas asociados al aneurisma cerebral no suelen presentarse hasta que este es muy grande o estalla. Al crecer pueden llegar a comprimir nervios y tejidos, provocando en este caso síntomas como la visión doble u otras alteraciones de la visión, como sensibilidad a la luz, el párpado caído, pupila dilatada, dolor encima o detrás del ojo o adormecimiento en un lado de la cara o el cuerpo.
Cuando se produce la ruptura, los síntomas van desde una cefalea intensa y súbita, la pérdida de conocimiento, náuseas o vómitos. En algunos casos menos frecuentes la persona puede padecer convulsiones o entrar en coma. En cualquiera de estos supuestos es necesario acudir de inmediato al médico, fundamentalmente en el caso de la cefalea, que no se parece en intensidad y gravedad a otro tipo de cefaleas.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo adquiridos,  asociados con la formación del aneurisma incluyen, aunque no de forma excluyente:
1. La edad mayor de 40 añoS
2. El consumo de alcohol (especialmente borracheras)
3. Aterosclerosis: acumulación de placa compuesta de depósitos de                          sustancias grasas, colesterol, productos de desecho de las células, calcio y        fibrina en la pared interna de una arteria.
4. Ser fumador.
5. Consumir drogas ilícitas como cocaína o anfetamina.
6. Hipertensión presión sanguínea alta.
7. Traumatismo lesión en la cabeza.
8. Infección.

Tratamiento

El tratamiento habitual, admite dos fases primordiales: la primera se implementa cuando el paciente es aceptado en un servicio de internación, preferentemente en un servicio de cuidados intensivos, donde se cuidará su estado general y se le administrará medicación específica, a los fines de controlar la hipertensión arterial, evitar el vasoespasmo, la hipoxia etc., con la intención de mitigar el daño provocado por la hemorragia y prevenir la repetición de un nuevo sangrado, además de preparar al paciente para el tratamiento quirúrgico o endovascular.
Una vez efectuado el diagnóstico y compensado el enfermo, toma partido el Neurocirujano, quien decidirá la cirugía convencional a cielo abierto y la colocación de un clip–pequeño brochecito metálico– que cerrará el aneurisma roto para que no vuelva a sangrar, o bien el procedimiento endovascular.
El procedimiento endovascular es un gran avance de los últimos veinte años, que implica el rellenado del aneurisma con partículas metálicas (“coil”) en forma de micro resortes, que provocarán la formación de un coagulo y la oclusión consiguiente de la malformación, mediante la introducción de un catéter hasta el saco aneurismático, evitando la cirugía a cielo abierto.

Prevención

Lamentablemente es hereditario, anormalidades genéticas promueven este evento y en empeoran por cada generación aunque la escala de probabilidades de heredar esa enfermedad ronda dentro de un 10%
Averigüe si sufre de un tipo de trastorno del ritmo cardíaco denominado fibrilación auricular.
  • Si fuma, deje de hacerlo.
  • Si bebe alcohol, hágalo con moderación.
  • Averigüe si tiene elevado el colesterol.
  • Si sufre de diabetes, siga los consejos del médico para controlarla.
  • Incluya ejercicios físicos en sus actividades diarias.
  • Limite su consumo de sodio (sal) y grasa.
  • Pregúntele al médico si tiene problemas circulatorios que pudieran aumentar su riesgo de sufrir un ataque cerebral.
  • Si tiene alguno de los síntomas de un accidente cerebrovascular, consulte inmediatamente al médico
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