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Las Paperas

Paperas

Es una enfermedad común caracterizada por la inflamación de las glándulas parótidas y otros tejidos epiteliales, causando alta morbilidad y en algunos casos, las complicaciones más graves como la sordera. La infección natural se limita actualmente a los seres humanos y el virus se transmite por contacto directo, diseminación de gotitas u objetos contaminados.

Causas

El Virus de la parotiditis es una sola hebra de ARN alojado en el interior de un sobre de dos capas que proporciona el virus su inmune característica. Existe sólo un tipo de virus de paperas (en contraste con múltiples tipos de virus que pueden causar el resfriado común).
Las paperas son altamente contagiosas y tiene una rápida propagación entre los miembros que viven en lugares cerrados. El virus más comúnmente se transmite directamente de una persona a otra a través de las gotitas respiratorias. El período de incubación de la exposición al virus y la aparición de síntomas es de aproximadamente 14-18 días. La excreción del virus es de corta duración y el paciente debe estar aislado de otros individuos susceptibles durante los primeros cinco días siguientes a la aparición de la inflamación de las parótidas (glándulas salivales).

Diagnóstico

El diagnóstico de las paperas es principalmente uno de perspicacia clínica. Los estudios de laboratorio se realizan generalmente para apoyar la impresión clínica. El propósito de estos estudios de laboratorio es excluir otros virus que pueden dar una presentación clínica similar, así como excluir a las enfermedades de manera similar que presentan muy poco frecuentes (por ejemplo, cáncer de glándula salival , el síndrome de Sjogren , los efectos secundarios de los diuréticos de tiazida, etc.)

Síntomas

Síntomas inespecíficos son: fiebre baja, dolor de cabeza, dolores musculares (mialgia), disminución del apetito y malestar general; ocurren durante las primeras 48 horas de la infección de las paperas. La característica hinchazón de la glándula parótida está presente en el tercer día de enfermedad. (La glándula parótida es una glándula salival situada delante de la oreja y por encima del ángulo de la mandíbula. La glándula parótida se inflama y es sensible al tacto, también puede darse dolor en el oído. La hinchazón de la glándula parótida puede durar hasta 10 días y los adultos experimentan por lo general peores síntomas que los niños. Aproximadamente el 95% de las personas que desarrollan síntomas de las paperas experimentan inflamación de las glándulas parótidas.
Alrededor del 15% -20% de los casos de paperas no tienen evidencia clínica de infección y el 50% de los pacientes sólo tienen síntomas respiratorios inespecíficos. Los adultos son más propensos a experimentar dificultad respiratoria, mientras que los niños entre 2-9 años de edad son más propensos a experimentar la clásica presentación de las paperas con la hinchazón de las glándulas parótidas.

Tratamiento

La base del tratamiento (independientemente del rango de edad) es proporcionar comodidad para esta enfermedad auto-limitada. La toma de analgésicos (paracetamol, ibuprofeno) y la aplicación de compresas tibias o frías a la región de las glándulas salivales hinchadas e inflamadas puede ser útil.

Complicaciones

Hay cuatro graves complicaciones de las paperas: meningitis (infección del líquido cefalorraquídeo que rodea el cerebro y la médula espinal), encefalitis (infección de la sustancia cerebral), sordera y orquitis (infección del testículo / testículos). Las tres complicaciones pueden ocurrir sin que el paciente experimente la participación clásica de la glándula parótida.
1. Meningitis: Más del 50% de los pacientes con paperas podría padecer de meningitis, puede ocurrir durante cualquier período de la enfermedad. Por lo general, los pacientes se recuperan por completo, sin efectos secundarios permanentes.
2. Encefalitis: Hasta la década de 1960 las paperas fue la causa principal de encefalitis viral confirmada en Estados Unidos. Desde la introducción exitosa de un programa de vacunación, la incidencia de parotiditis ha disminuido la encefalitis a un 0,5%. Afortunadamente, la mayoría de los pacientes se recuperan completamente sin efectos secundarios permanentes.
3. Sordera: Antes del programa de vacunación contra las paperas, el daño nervioso permanente que resulta en la sordera no era inusual. Aunque en ocasiones bilaterales, con mayor frecuencia se vio afectado un solo oído.
4. Orquitis: Esta complicación fue el efecto secundario más común (40%) a los hombres después de la pubertad que contrajeron paperas. El dolor severo (que a menudo requiere hospitalización para el tratamiento del dolor) era de un solo lado en el 90% de los casos. Entre el 30% -50% de los testículos atrofiados afectados (disminución de tamaño), y el 13% demostró perjudicar la fertilidad.El “conocimiento común” de la esterilidad era realmente raro. Las preocupaciones anteriores sobre la parotiditis orquitis y más tarde el cáncer de testículo no se han demostrado. (la afectación de los ovarios en aproximadamente el 7% de las niñas después de la pubertad.)
Las complicaciones menos frecuentes de infección de las paperas incluyen la artritis, infección del páncreas, la infección del miocardio (músculo cardíaco) y trastornos neurológicos (por ejemplo, parálisis facial, síndrome de Guillain-Barré, etc.)

Prevención

Antes de la introducción de la vacuna contra la parotiditis en 1948, las epidemias durante el invierno / primavera normalmente afectaban a los escolares con una propagación secundaria a otros miembros de la familia aún no inmunes. Hasta que un programa de vacuna eficaz se introdujo, el aislamiento de la persona infectada era la única opción de salud pública de control. La cepa corriente MMR utilizada en los Estados Unidos y otros países desarrollados fue autorizada en 1967. Estas cepas proporcionan aproximadamente el 80% de inmunidad después de la programación de dos vacunaciones.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan una vacuna combinada (MMR) a los niños a los 12 y los 15 meses de edad con una dosis de refuerzo entre los 4 y 6 años de edad. Durante los períodos de posibles epidemias, la dosis de refuerzo se puede administrar después de un mínimo de 28 días después de la vacunación inicial. La vacuna triple viral está diseñada para prevenir el sarampión, las paperas y la rubéola (sarampión alemán).
Los efectos secundarios más comunes de la vacuna vírica triple incluyen picazón / ardor en el sitio de la inyección, temperatura leve, y leve erupción vírica en la piel. La erupción de temperatura y de la piel más comúnmente en forma de cinco a 12 días y después de la vacunación es más frecuente después de la primera vacunación.
Las personas con un sistema inmunológico mínimo no deben recibir la vacuna MMR (VIH / SIDA, el cáncer, los que recibieron más de dos semanas continuas de los esteroides) o que son alérgicos a cualquier componente de la vacuna, incluyendo la neomicina. Las vacunas MMR es muy poco probable que produzca una reacción severa a aquellas personas que son alérgicas a la clara de huevo. El uso diario de esteroides inhalados (tales como los utilizados para controlar ciertas enfermedades pulmonares como el asma, la EPOC, etc) no es una contraindicación para la vacuna triple vírica. Los pacientes con una enfermedad leve (por ejemplo, el resfriado común) de forma segura puede recibir la vacuna MMR. Se debe evitar la concepción por lo menos hasta 28 días después de la vacunación.
Múltiples estudios internacionales no han demostrado ninguna relación causal entre la administración de la vacuna triple vírica y el desarrollo de autismo.

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La obesidad

La obesidad

Es una condición médica en la que el exceso de grasa corporal se ha acumulado en la medida en que puede tener un efecto adverso sobre la salud, lo que reduce la esperanza de vida y/o el aumento de problemas de salud.  El Índice de Masa Corporal (IMC) es  una medida que compara el peso y la altura, define a las personas con sobrepeso (pre-obesidad) si su IMC está entre 25 y 30 kg / m 2, y los obesos cuando se es mayor de 30 kg / m2. La obesidad aumenta el riesgo de diversas enfermedades, especialmente enfermedades del corazón, la diabetes tipo 2, la apnea obstructiva del sueño, ciertos tipos de cáncer y osteoartritis.

Causas

La obesidad no es de un día para otro, se desarrolla gradualmente a partir de la mala alimentación y el estilo de vida y, hasta cierto punto, a partir de los genes (las unidades de material genético heredado de sus padres).
  1. Los modos de vida. Los modos de vida son un factor importante al influir en su peso. Consumir  más calorías de lo que usted necesita puede ser hasta la elección de alimentos poco saludables. Por ejemplo, las opciones de alimentos poco saludables podrían ser:
  • comer alimentos procesados o rápido que sea alta en grasa,
  • no comer frutas, verduras e hidratos de carbono no refinados, como pan integral y arroz integral,
  • beber demasiado alcohol – el alcohol contiene muchas calorías, y los grandes bebedores son a menudo exceso de peso.
  • comer porciones más grandes de lo que necesita – es posible que se anime a comer demasiado si sus amigos o familiares también están comiendo grandes porciones.
  • comer para sentirse mejor – si se siente deprimido o tiene baja autoestima puede comer a la comodidad que te sientas mejor.
Los malos hábitos alimenticios tienden a darse en familias, a medida                    que aprenden los malos hábitos alimenticios de sus padres. La                                obesidad infantil puede ser un fuerte indicador de problemas de salud                relacionados con el peso en la edad adulta, mostrando estilo de vida                    poco saludable aprendida por los mayores
2. La falta de actividad física
La falta de actividad física es otro factor importante que está relacionado con la obesidad. Muchas personas tienen trabajos que implican estar sentados en un escritorio la mayor parte del día, y dependen en gran medida de sus coches para desplazarse. Cuando llega el momento de relajarse, la gente tiende a ver la televisión o jugar juegos de computadora, y no suelen tener ningún ejercicio físico regular
Si no está lo suficientemente activo, no se utiliza la energía proporcionada por los alimentos que come y las calorías adicionales se almacenan como grasa.

Diagnóstico

El IMC se utiliza actualmente como la forma más precisa y fiable de medir el grado de sobrepeso. Puede utilizar la calculadora de peso saludable para conocer su IMC. Usted necesita saber su altura y su peso.
Para la mayoría de los adultos, un peso saludable es tener un IMC entre 18,5 y 24,9. Un IMC entre 25 y 29,9 se considera sobrepeso. Un IMC superior a 30 se considera obesidad.
El cálculo del índice de masa corporal no se puede tener en cuenta las cifras en personas muy musculosas. Las personas con mucho músculos puede añadir peso extra, y esto le puede dar un IMC de sobrepeso u obesidad. Por ejemplo, un boxeador de peso pesado que se clasifican como obesos con índice de masa corporal, cuando en realidad es un peso saludable.
Aunque para la mayoría de la gente, el IMC sigue siendo un método preciso de evaluar su peso, los niños y los jóvenes no deben utilizar el IMC para calcular si tienen un peso saludable, ya que sus cuerpos aún están en desarrollo. En cambio, los niños y jóvenes deben visitar a su médico de cabecera que será capaz de decirles si tienen sobrepeso o son obesos para su estatura y  sexo.
Existen básculas electrónicas donde se puede medir el porcentaje de grasa del peso corporal. Esto se puede comparar con lo que sería ideal para usted dependiendo de su altura, edad y sexo.
Visitar a su médico de cabecera
Si usted tiene sobrepeso o es obeso, debe visitar a su médico de cabecera para averiguar si usted está en problemas de mayor riesgo de salud y cómo usted puede perder peso de manera segura. Su médico de cabecera le preguntará acerca de:
• las causas subyacentes de la obesidad, por ejemplo si se encuentran en ciertos medicamentos o si padece de una condición médica que causa aumento de peso,
• su estilo de vida – en particular su dieta y la cantidad de actividad física que realiza, y también si usted fuma, y la cantidad de alcohol que usted bebe,
• cómo se sientes sobre el exceso de peso – por ejemplo, si usted se siente deprimido al respecto,
• el grado de motivación que son para bajar de peso, y
• su familia la historia de la obesidad y otras condiciones de salud, tales como la diabetes (una enfermedad causada por un exceso de glucosa en la sangre).
Otras pruebas
Así como el cálculo de su índice de masa corporal, su médico de cabecera también puede realizar algunas pruebas adicionales. Estos le ayudarán a determinar si usted está en mayor riesgo de complicaciones debido a su obesidad. Estos podrían incluir:
• la medición de la presión arterial,
• la medición de la circunferencia de la cintura (la distancia alrededor de la cintura).
• la medición de la glucosa (azúcar) y lípidos (grasa) en una muestra de su sangre.
Su médico de cabecera también  puede considerar su edad y grupo étnico, ya que pueden afectar el riesgo de ciertas condiciones. Por ejemplo, algunas personas de los grupos étnicos asiáticos, africanos o afro-caribeños pueden estar en mayor riesgo de presión arterial alta (hipertensión), y algunas personas mayores pueden tener un riesgo menor.

Síntomas

La pariencia del paciente es suficiente para llegar a un diagnóstico en la mayoría de los casos. La obesidad se determina basándose en el índice de un individuo de masa corporal (calculado con referencia a la altura de la persona y el peso).
Los síntomas pueden incluir: –
Estructura corporal grande.
La dificultad para hacer actividades diarias.
Letargo
La falta de aire
Desproporcionados rasgos faciales
adiposidad región  de Mama – (flacidez células de grasa) en los niños
Big Belly (abdomen), a veces marcados con manchas blancas o púrpura
Genitales masculinos externos pueden parecer desproporcionadamente pequeños
La llegada temprana de la pubertad
Grasa flácida en los brazos y los muslos
Knock-rodillas (genu valgo) es común

Tratamiento

El método de tratamiento depende de su nivel de obesidad, condición de salud general y la motivación para bajar de peso.
El tratamiento incluye una combinación de dieta, ejercicio, modificación del comportamiento, y las drogas a veces de pérdida de peso. En algunos casos de obesidad severa, la cirugía gastrointestinal puede ser recomendada.
Si usted tiene sobrepeso, perder tan poco como 7-10 por ciento de su peso corporal puede mejorar muchos de los problemas relacionados con el sobrepeso, como la presión arterial alta y diabetes.
La érdida de peso lenta y constante de no más de 1-2 libras por semana es la forma más segura de perder peso. Pérdida de peso demasiado rápido puede provocar la pérdida de músculo en lugar de grasa. También aumenta sus probabilidades de desarrollar otros problemas, tales como los cálculos biliares y las deficiencias de nutrientes. Hacer cambios a largo plazo en sus hábitos alimenticios y de actividad física es la única manera de perder peso y mantenerte en forma!
Ya sea que usted esté tratando de perder peso o mantener su peso, debe mejorar sus hábitos alimenticios. Coma una variedad de alimentos, sobre todo pasta, arroz, pan integral y otros alimentos de grano entero. Reduzca su ingesta de grasa. Usted debe también comer muchas frutas y verduras.
Hacer actividad física como parte de su vida diaria es una forma importante de ayudar a controlar su peso. Trate de hacer por lo menos 30 minutos de actividad física al día en la mayoría de los días de la semana. La actividad no tiene que ser hecho de una sola vez. Se puede hacer en etapas: 10 minutos aquí, a 20 minutos allí, siempre que se suma a 30 minutos al día.

Prevención

Ya sea que usted está en riesgo de convertirse en obesos, con sobrepeso en la actualidad o en un peso saludable, usted puede tomar medidas para evitar el aumento de peso poco saludables y problemas de salud relacionados. No es sorprendente que las medidas para prevenir el aumento de peso sean los mismos que los pasos para bajar de peso: el ejercicio diario, una dieta saludable, y un compromiso a largo plazo para ver lo que come y bebe.
  • Haga ejercicio con regularidad. De acuerdo con el American College of Sports Medicine, necesita para obtener de 150 a 250 minutos de actividad de intensidad moderada por semana para evitar el aumento de peso. De intensidad moderada de actividad física incluyen caminar rápido o nadar.
  • Coma comidas y refrigerios saludables. Concéntrese en baja en calorías, los alimentos ricos en nutrientes, como frutas, verduras y granos enteros. Evite grasas saturadas y limite los dulces y el alcohol. Usted todavía puede disfrutar de pequeñas cantidades alta en grasa y altos en calorías como un tratamiento poco frecuente. Sólo asegúrese de elegir los alimentos que promuevan un peso saludable y una buena salud con más frecuencia que a elegir alimentos que no lo hacen.
  • Conocer y evitar las trampas de alimentos que le causan comer. Identificar las situaciones que desencadenan descontrol en la alimentación. Trate de llevar un diario y anote lo que coma, cuánto come, cuando come, cómo se siente y cuánta hambre tiene. Después de un tiempo, usted debe ver patrones. Usted puede planificar el futuro y desarrollar estrategias para el manejo de este tipo de situaciones y mantener el control de sus hábitos alimenticios.
  • Controle su peso regularmente. Las personas que se pesan por lo menos una vez por semana tienen más éxito en mantener el exceso de libras. La supervisión de su peso, se puede saber si sus esfuerzos están funcionando y puede ayudar a detectar pequeñas ganancias de peso antes de que se conviertan en grandes problemas.
  • Sea consistente. Aferrarse a su peso saludable plan durante la semana, los fines de semana, y en medio de vacaciones y días festivos, tanto como los posibles aumentos de sus posibilidades de éxito a largo plazo.
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Neurofibromatosis1 (NF1)

Neurofibromatosis1 (NF1)

Neurofibromatosis tipo 1 también se conoce como enfermedad de Von Recklinghausen) es un trastorno genético heredado en el que crece tumores  en el tejido nervioso (neurofibromas)  pueden ser benignos o pueden causar graves daños por compresión de los nervios y otros tejidos. El trastorno afecta a todas las células de la cresta neural (células de Schwann, los melanocitos y fibroblastos endoneurales). Los elementos celulares de estos tipos de células proliferan en exceso por todo el cuerpo formando tumores. Los tumores pueden causar protuberancias debajo de la piel, manchas de colores, problemas óseos, la presión sobre las raíces del nervio espinal, y otros problemas neurológicos.

Causas

La NF1 es una enfermedad hereditaria. Si cualquiera de los padres tiene NF1, cada uno de sus hijos tiene una probabilidad del 50% de padecer la enfermedad.
La NF1 también aparece en familias sin antecedentes de la enfermedad, como resultado de una nueva mutación del gen  en el esperma o el óvulo. La NF1 es causada por anomalías en un gen para una proteína llamada neurofibromina.

Diagnóstico

Para diagnosticar la NF1, el  médico busca dos o más de los siguientes:
  • Seis o más manchas marrón claro en la piel (a menudo manchas llamadas “café con leche”), de más de 5 milímetros de diámetro en niños o más de 15 milímetros en los adolescentes y adultos;
  • Dos o más neurofibromas o un neurofibromas plexiforme (un neurofibromas que involucra muchos nervios);
  • Pecas en la zona de la axila o la ingle;
  • Dos o más crecimientos en el iris del ojo (conocidos como nódulos de Lisch o hamartomas del iris);
  • Un tumor en el nervio óptico (llamado glioma del nervio óptico)
  • Desarrollo anormal de la columna (escoliosis), la sien (esfenoides) del hueso del cráneo, o la tibia (uno de los huesos largos de la espinilla);
  • Un padre, hermano o hijo con NF1.

Síntomas

Los pacientes con Neurofibromatosis pueden verse afectados de muchas maneras diferentes. La morbilidad suele ser un resultado de neuromas plexiformes, gliomas ópticos, o neuromas acústicos, pero la mortalidad también puede estar asociada con la transformación maligna de los neuromas, como neurofibrosarcomas  (a menudo hay una transformación maligna en menos de 3% de los casos de NF1). Hay una alta incidencia de problemas de aprendizaje o déficit cognitivo en los pacientes con NF-1, sin embargo, el retraso grave no es parte del síndrome.  La Neurofibromatosis también aumenta el riesgo de leucemia en particular en los niños, los niños con NF-1 tienen de 200 a 500 veces el riesgo normal de desarrollar leucemia en comparación con la población general. Dado que los tumores crecen donde hay nervios, también puede crecer en áreas que son visibles, causando mucho sufrimiento social para los afectados. Los tumores también pueden crecer en lugares que pueden causar otros problemas médicos que pueden requerir que se saquen por la seguridad del paciente. Las personas afectadas pueden necesitar varias cirugías (como la cirugía de reducción, o la cirugía Gamma Knife), dependiendo de donde se encuentran los tumores. Por ejemplo, las personas afectadas con NF 2 podrían beneficiarse de una descompresión quirúrgica de los tumores vestibulares para prevenir la sordera.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para la Neurofibromatosis. Los tumores que causan dolor o pérdida de la función pueden ser removidos. Los tumores que han crecido de manera rápida se deben extirpar inmediatamente puesto que pueden tornarse cancerosos (malignos). Los tratamientos experimentales para tumores severos aún están bajo investigación.
Algunos niños con trastornos del aprendizaje pueden necesitar enseñanza especial.

Prevención

Se recomienda la asesoría genética para cualquier persona con antecedentes familiares de Neurofibromatosis.
Exámenes de la vista son muy recomendables.

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Anemia perniciosa

Anemia perniciosa

Es una disminución en los glóbulos rojos que ocurre cuando el cuerpo no puede absorber apropiadamente la vitamina B12 del tubo digestivo. Esta vitamina es necesaria para el desarrollo apropiado de los glóbulos rojos. La anemia perniciosa es un tipo de anemia megaloblástica.

Causas

La anemia megaloblástica generalmente es causada por deficiencia de ácido fólico o de vitamina B12.
Otras causas menos comunes son:
•    Alcoholismo
•    Ciertos trastornos hereditarios
•    Medicamentos que afectan el ADN, como los fármacos para quimioterapia
•    Leucemia
•    Síndrome mielodisplásico
•    Mielofibrosis
•    El anticonvulsivo Dilantin
Los factores de riesgo están relacionados con las causas.

Diagnóstico

En el estudio de esta enfermedad se encuentra un hemograma con disminución del hematocrito y de la hemoglobina. Los hematíes se encuentran aumentados de tamaño (macrocitosis) y con aumento de la cantidad de hierro en ellos, siendo así hipercrómicos. También puede haber leucopenia, neutrofilos hipersegmentados, el volumen corpuscular medio suele ser alto en estadios avanzados de la anemia, plaquetas bajas (plaquetopenia), y los reticulocitos suelen tender a la baja, aun cuando suelen ser normales. Cambios en la LDH aumentándola, hiperbilirrubinemia, vitamina B12 en sangre menor a los 100 pg/dl, y examen de Schilling para determinación de holotranscobalamina II, y medición del ácido metilmalonico. Por palpación, puede existir un aumento del bazo (esplenomegalia).

Síntomas

Las personas con anemia leve pueden no tener síntomas o pueden ser muy leves. Los síntomas más típicos de la anemia por deficiencia de vitamina B12 abarcan:
•    Diarrea o estreñimiento
•    Fatiga, falta de energía o mareo al pararse o hacer esfuerzo
•    Inapetencia
•    Piel pálida
•    Problemas de concentración
•    Dificultad para respirar, sobre todo durante el ejercicio
•    Inflamación y enrojecimiento de la lengua o encías que sangran
•    El daño a nervios causado por deficiencia de vitamina B12 que ha estado presente por mucho tiempo abarca:

  • confusión o cambio en el estado mental (demencia) en casos graves o avanzados
  • Depresión
  • Pérdida del equilibrio
  • Hormigueo y entumecimiento de manos y pies

Tratamiento

Las inyecciones mensuales de vitamina B12 se prescriben para corregir la deficiencia de dicha vitamina. Esta terapia trata la anemia y puede corregir las complicaciones neurológicas si se toma a tiempo. En las personas con una deficiencia severa, las inyecciones se administran con más frecuencia al principio.
Algunos médicos recomiendan que los pacientes ancianos con atrofia gástrica tomen suplementos orales de vitamina B12 además de las inyecciones mensuales.
También existe una preparación de vitamina B12 que se puede administrar por vía nasal. Para algunas personas, tomar tabletas de vitamina B12 por vía oral en una dosis muy alta puede ser un tratamiento efectivo.
Una dieta bien balanceada es esencial para proporcionar otros elementos, tales como el ácido fólico, el hierro y la vitamina C, para el desarrollo de glóbulos saludables.

Prevención

La anemia perniciosa no se puede prevenir, pero con la detección y tratamiento oportunos de la deficiencia de la vitamina B12, las complicaciones se controlan fácilmente

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Vértigo

Vértigo

El vértigo es una sensación de falta de estabilidad o de desconocer cuál es nuestra situación en el espacio, rotatoria, que suele ir acompañada de nauseas, vómitos, y falta de estabilidad para andar. Es como si las cosas del entorno, el suelo y todo lo situado alrededor dieran vueltas o no estuvieran quietos.

Causas

El vértigo puede deberse a enfermedad del tallo encefálico y del cerebelo en lugar de ser un trastorno periférico. Por lo común en esos casos el vértigo no es la manifestación dominante. La circulación del núcleo vestibular proviene del sistema vertebrobasilar. Cuando la isquemia del tallo encefálico es la causa del vértigo, por lo general se relaciona con otros signos del tallo, como diplopía, ataxia, disartria o debilidad facial. A menudo este diagnóstico se establece en la valoración de ancianos con episodios aislados de vértigo y debe considerarse a no ser que aparezcan otros síntomas relacionados.

Diagnóstico

Para el diagnóstico del vértigo se practican pruebas vestibulares y audiometría. Aparte de la exploración física directa o armada de los movimientos oculares (electronistagmografía).
En esta prueba se recogen mediante unos electrodos los movimientos de los ojos, ante diferentes estímulos, y quedan registrados en un gráfico para su análisis.
El estudio anterior es para diferenciar ambos tipos de vértigo (periférico o central), así como de la intensidad del mismo y los desencadenantes.
1. Vértigo Periférico: Nistagmos transitorio, Nistagmos dirección fija,                Vértigo intenso y Posicional.
2. Vértigo Central: Nistagmos persistente. Nistagmos variables, vértigo             leve y no posicional.
El equilibrio se mide en una plataforma que registra los movimientos posturales al ponerse de pies encima de ella (posturografía de plataforma móvil).

Síntomas

Los síntomas del vértigo pasan por la sensación de inestabilidad, una sensación de  estarse moviendo o de que se está moviendo el espacio que está a su alrededor. Es una sensación desagradable para la persona que la sufre. Uno de los peores elementos del vértigo es que puede durar desde unos minutos hasta unas cuantas horas (más de ocho, incluso).
Es interesante remarcar que el vértigo es más bien un síntoma en sí más que una enfermedad. Pero claro, cuando uno tiene estos mareos acude al médico. Una otitis o el Síndrome de Meniére pueden ser los responsables de estos mareos, pero para no complicar mucho las cosas, se descarta la opción de un vértigo asociado a alguno de estas dos enfermedades.

Tratamiento

Para combatir el vértigo hay muchas terapias, algunas de ellas naturales, como la naturopatía, la homeopatía o la acupuntura. También puede ser tratado con un tratamiento alopático, entre otras medidas. Todo vale con tal de paliar los efectos desagradables del vértigo.
Ante la situación a enfrentar de un paciente con vértigo, lo más importante es tratar de clasificarlo dentro de los cuadros sindromáticos. Una vez establecido este aspecto del cuadro clínico, podemos enfrentar el problema de la terapia.
Es obligatorio el tratamiento sintomático de cualquier clase de vértigo. Los fármacos que se emplean tienen como mecanismo de acción, la acción depresora sobre el SNC. Deben utilizarse en la fase aguda, su uso prolongado no se aconseja, pues retardan las acciones compensadoras de origen central. El más utilizado es el dimenhidrinato en tabletas de 50 miligramos y ampollas de 5 ml por 250 mg. Se recomiendan 50 mg. VO ó IM cada 8 horas en el adulto. Entre los 2 y 5 años 12,5 a 25 mg. VO cada 8 horas sin pasar de 75 mg. al día. En el paciente de seis a doce años 25 a 50 mg al día sin sobrepasar los 150 mg. en 24 horas. A partir de los 12 años puede administrarse el medicamento como a un adulto. Tiene efecto aditivo con el alcohol y puede enmascarar los efectos tóxicos de otros medicamentos sobre el oído. No se recomienda su uso en el embarazo.
La meclizina disminuye la excitabilidad del oído medio y el laberinto, además, bloquea las vías vestíbulo cerebelosas. Viene en tabletas de 25 mg. se recomiendan 25 mg VO cada 4 a 6 horas. NO se recomienda el uso de este medicamento en menores de 12 años.
Los efectos tóxicos de los antieméticos incluyen rash cutáneo (por su contenido de sulfitos o tartrazina). Pueden enmascarar los signos clínicos de trastornos abdominales agudos.
Pueden utilizarse también los anticolinérgicos como la escopolamina que bloquea la acción de la acetilcolina en el músculo liso, glándulas secretoras y SNC. Se utiliza en forma oral 0.6 mg VO cada 6 horas ó por vía transdérmica un parche de 0.5 mg. cada tres días. Se recomienda la revisión exhaustiva de la literatura del producto antes de su prescripción. Su uso en el embarazo debe estar claramente justificado. Se han descrito alteraciones fetales en animales con su administración. No debemos olvidar su contraindicación en el glaucoma, en los procesos intestinales agudos y crónicos así como en el síndrome prostático. Se debe  recordar que su acción sobre las glándulas secretoras puede aumentar la densidad del esputo, con la consecuente dificultad para el manejo de las secreciones y la eventual formación de verdaderos tapones de moco en las vías aéreas.
Las benzodiazepinas al aumentar los efectos del GABA, potenciando la inhibición de este y otros neurotrasmisores, pueden disminuir el vértigo y la emesis. Se utiliza el Diazepam.
Las fenotiazinas como la prometazina y la proclorperazina se utilizan por su acción depresora sobre el sistema reticular activador.
Sustancias alfa y beta adrenérgicas han sido utilizadas como estrategia en el manejo del vértigo al modular la respuesta simpática.
La flunarizina como bloqueador de los canales de calcio, actúa mejorando la microcirculación a nivel del oído y tiene efecto antimigrañoso. La dosis usual es de 5 a 10 mg. en la noche. (Produce somnolencia).
No debemos olvidar que, cuando el vómito es de difícil manejo la pérdida de líquidos y electrolitos, puede conducir a alcalosis hipoclorémica. Algunos pacientes deben ser hospitalizados para reposición de líquidos y monitoreo electrolítico.
El manejo de los mecanismos fisiopatológico del vértigo tiene dos aspectos, el primero el manejo del hidrops endolinfático y el manejo con vasodilatadores del posible espasmo muscular presente. Estos manejos deben ser sujetos a valoración especializada.
El Médico de Atención Primaria no debe dudar en solicitar una opinión al Otorrinolaringólogo ante cualquier duda razonable ó sospecha de la existencia de una causa estructural ó funcional de difícil manejo. Existen varios ejercicios y medidas de rehabilitación que ayudan en la recuperación temprana de los pacientes.

Prevención

Las siguientes son medidas generales para prevenir la aparición de vértigo:
  1. Evitar los cambios rápidos de posición, especialmente al reincorporarse cuando se está estirado o al girarse.
  2. Evitar posiciones extremas de la cabeza (especialmente, mirar hacia arriba), o movimientos rápidos de la misma (particularmente, giros).
  3. Eliminar o disminuir el uso de sustancias que empeoren la circulación sanguínea como la nicotina, la cafeína o la sal interno (el oído ante una disminución del riego sanguíneo responde con la aparición de vértigo).
  4. Minimizar la propia exposición a circunstancias que precipitan el vértigo como el estrés, la ansiedad o sustancias a las que se es alérgico.
  5. Tratar con prontitud las infecciones respiratorias o del oído.
No obstante, si se presenta un ataque de vértigo deben seguirse los siguientes pasos:
  • Estirarse sobre una superficie inmóvil como el suelo;
  • mantener los ojos enfocados en un objeto que no se mueva;
  • durante el ataque es mejor no ingerir alimentos ni bebidas para disminuir las probabilidades de vomitar.
  • una vez desaparezcan los síntomas, debe reincorporarse  lentamente.
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Celulitis

Celulitis

La celulitis comúnmente se conoce como el  cúmulo de tejido adiposo en determinadas zonas del cuerpo, formando nódulos adiposos de grasa, agua y toxinas. Otros nombres para esta entidad son: Lipodistrofia ginecoide, Síndrome de Piel de Naranja, Piel en “Colchón”.
Entre el 85% y el 98% de las mujeres después de la pubertad presentan algún grado de celulitis, siendo más frecuente en unas etnias que en otras. Parece haber un componente hormonal en su desarrollo; en los hombres es raro encontrar celulitis.
Existen distintos grados de celulitis, celulitis blanda, celulitis dura y la más conocida es la celulitis esclerótica (piel de naranja).

Causas

Las causas que pueden desencadenar en celulitis son:
• El factor genético o hereditario: Antecedentes familiares de padecer obesidad y celulitis, favorecen su aparición, entonces siempre será conveniente vigilar la dieta de las personas con mayor predisposición genética.
• La falta de ejercicio o sedentarismo: La falta de actividad física empeora la situación. La práctica de ejercicio activa la circulación sanguínea y el metabolismo de las células grasas.
• Una alimentación inadecuada: Una dieta excesiva en calorías da lugar a un aumento de peso, de las células grasas, entonces así se empeora aun más el proceso celulítico. También se debe tener en cuenta la relación existente entre el sodio (sal) y la celulitis. El exceso de sodio en la dieta produce edema o retención de líquidos, lo cual agrava aún más el cuadro.
Una alimentación baja en sodio junto con la ingesta de un litro y medio como mínimo de agua, facilita la eliminación de toxinas y reduce el edema.
• El estrés: Las tensiones acumuladas dificultan la circulación, así los productos de intercambio y de desecho no pueden eliminarse.
• El consumo de alcohol y tabaco: Mayor cantidad de toxinas incorporadas al organismo. El alcohol impide una correcta depuración del material de desecho y el cigarrillo dificulta una correcta circulación sanguínea.
• Utilizar vestimenta inapropiada: Ya sea ropa ajustada o tacones altos, estos empeoran la circulación y el retorno venosos generando más edema.
• Permanecer mucho tiempo de pie: Esto también dificulta la circulación y provoca la aparición de varices.
• Factores hormonales: la aparición de celulitis está relacionada con altos niveles de estrógenos, lo que da lugar a edema o retención de líquidos. La pubertad, embarazo, menopausia, síndrome premenstrual, uso de píldoras anticonceptivas son todas situaciones donde las hormonas sufren algún desorden. Estas circunstancias desencadenan o empeoran la celulitis.
• Los trastornos circulatorios: Impiden una adecuada eliminación de toxinas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la celulitis no reviste ninguna complicación, básicamente si nos fijamos en el aspecto de la piel, palpamos correctamente y pellizcamos suavemente la misma nos cercioraremos de la presencia de las placas celulíticas. La piel aparece con una serie de irregularidades como depresiones que constituyen la clásica “piel de naranja”. Palpando superficialmente notaremos la presencia de irregularidades como en “grano de arroz”, y en estadios más importantes nódulos celulíticos más grandes y compactos. La capacidad de deslizamiento de las capas de la piel está disminuida notando que al pellizcarla duele y no podemos despegarla de las capas más profundas. El aspecto es de sequedad, frialdad e induramiento o edematizada.
Normalmente nos encontraremos una serie de signos asociados, generalmente de índole vascular como: calambres, pesadez de las piernas, edematización de los tobillos, pies fríos, con la piel rosada, marmórea, y muy frecuentemente se asocia a la presencia de varículas, varices, hematomas muy frecuentes etc.

Síntomas

La celulitis es relativamente fácil de detectar, puesto que la mayoría de síntomas son visibles a simple vista. Los principales síntomas de la celulitis son:
• Sensación de pesadez en las piernas por estancamiento de los líquidos, hormigueo. acumulación de material de desecho en las células o simplemente asintomática
  • Formación de los nódulos, Persistencia de las marcas de presión de los dedos sobre la zona afectada. Incapacidad de deslizamiento suave de los dedos sobre la zona enferma.
  • Aparición, generalmente en la parte lateral de los muslos y en las mismas nalgas, de unos abultamientos irregulares de la piel (Lo que se conoce como piel de naranja). En un gran porcentaje de casos, la aparición de ésa “piel de naranja” con abultamientos bien definidos de la piel en nalgas y parte posterior y superior de muslos, pudiendo llegar hasta la rodilla, no provoca más que problemas de tipo estético.
  • Sin embargo hay casos, cuanto más edad más frecuentes, en que las enfermas aquejan dolores de calidad variable, a veces agudos, en muslos, piernas, y brazos. Dolor que se acentúa con la presión o simplemente el roce o con el calor de la cama. Al tacto se nota la tensión de la zona; a la presión, como granulosa y al pellizcar, dolor.
  • En estos casos extremos pueden aparecer componentes psíquicos, como ansiedad o depresión.

Tratamiento

Según los materiales y métodos empleados, estas técnicas

especificas se pueden agrupar en:

1. TRATAMIENTOS CON TÓPICOS

Deben elegirse fórmulas que contengan principios activos que actúen sobre los 3 componentes involucrados en el desarrollo de la celulitis: la microcirculación, el tejido graso y el tejido conectivo. Los productos utilizados para el tratamiento de la celulitis están realizados a base de diferentes extractos fitoterápicos y otras sustancias activas, entre ellas, algunas vitaminas.

2. TRATAMIENTOS  ORALES

Deben elegirse fórmulas que contengan principios activos que actúen sobre los 3 componentes involucrados en el desarrollo de la celulitis: la microcirculación, el tejido graso y el tejido conectivo. Los productos utilizados para el tratamiento de la celulitis están realizados a base de diferentes extractos fitoterápicos y otras sustancias activas, entre ellas, algunas vitaminas.

3. OTROS TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS PARA LA CELULITIS

Liposucción

Lipoescultura

Endermologia

Electrolipólisis

Mesoterapia

Ozonoterapia

Prevención

Casi todas las mujeres, por razones de edad, hormonales, hereditarias y otras consecuencias derivadas del tipo de vida que llevan (alimentación, ejercicio, etc.) almacenan grasa y/o líquidos en diversas zonas del cuerpo (tienen celulitis). Puedes haber sido delgada toda la vida y después del primer embarazo o al cruzar la barrera de los 30 el cuerpo se empieza a descomponer: tus muslos se llenan de horribles hoyuelos con aspecto de piel de naranja (la celulitis); tu cadera lleva una cartuchera incorporada que sobresale por las costuras de tus vaqueros; tu abdomen se rodea de un flotador salvavidas que rebosa por encima de tu falda; tus brazos van perdiendo firmeza y tus senos claudican ante la fuerza de la gravedad ( vaya descubrimiento el de Newton!). En definitiva, esa terrible “enfermedad” llamada juventud se va curando poco a poco y tu cuerpo va sometiéndose a un nuevo estado que, en muchas ocasiones, puedes evitar tomando una serie de medidas preventivas como las que te nombramos a continuación:
1.- HAZ EJERCICIO FÍSICO: Al poner el cuerpo en marcha se activa la circulación y se acelera el metabolismo, arrastrando grasas y toxinas.
Recomendamos una combinación de ejercicios cardiovasculares como correr o ir en bicicleta, con algunos aeróbicos y algo de yoga dinámico. Mínimo 3 días a la semana.
2.- NO FUMES: La nicotina reduce el aporte de oxígeno a las células. Cada calada supone una auténtica descarga de veneno que entorpece el funcionamiento del sistema linfático y la eliminación de toxinas. Eso sin hablar del riesgo de adquirir un cáncer que acabe con tu vida.
3.- NO BEBAS ALCOHOL EN EXCESO: El hígado es el gran responsable de procesar las toxinas y los elementos más pesados de los alimentos que ingerimos para que la sangre se libere de los agentes más negativos. Cuando el hígado detecta el alcohol se lanza a por él dejando de lado sus otras funciones vitales, de manera que las sustancias de desecho no son eliminadas.
Una copa de vino no hace daño alguno, hasta puede resultar beneficiosa. Pero unas copas de más o alcoholes de mayor graduación pueden resultar fatales para tu cuerpo.
4.-EVITA LA CAFEINA: El café, el té y las bebidas de cola pueden provocar un efecto diurético excesivo que fomente la deshidratación del organismo.
Puedes reemplazarlos por tés sin teína, sucedáneos naturales del café y zumos de frutas naturales.
5.-HIDRATATE: Si el organismo se queda sin agua, se convierte en una especie de papel secante y en vez de eliminar las toxinas, se queda con todas ellas. Bebe un entre 1 y 3 litros de agua al día, según sea tu actividad.
6.- COME SALUDABLE: Evita las comidas preparadas y aquellas con exceso de grasas y carbohidratos. Procura alimentarte con productos frescos de temporada, principalmente verduras, legumbres, frutas, cereales y pescados.
Come entre 3 y 5 veces al día, procurando que el desayuno y la comida sean las más completas y las de la noche y entre horas lo más livianas posible.
7.-ABANDONA LA SAL: El exceso de sal provoca una retención de líquidos automática. Sustitúyela por sales vegetales o especias.
8.-VISTE ADECUADAMENTE: Los pantalones apretados, las faldas ajustadas, las medias ajustadas o los calcetines con goma obstruyen la circulación adecuada de la sangre y de la linfa. Sigue la moda, pero deja fluir tu sangre y tu linfa vistiendo con prendas más holgadas.
9.-DEJA DE PENSAR POR UNOS MINUTOS: Nos pasamos el día pensando en lo que hicimos, en lo que estamos haciendo y en lo que nos queda por hacer, sin añadir todo aquello que desearíamos hacer y no podemos.
Tener la mente ocupada en tanto pensar acaba volviéndonos esquizofrénicos y, por lo tanto, vivimos estresados. El estrés nos trae la ansiedad y la ansiedad colapsa nuestro sistema nervioso que por ende afecta a todo el organismo.
Busca 15 minutos al día para relajarte y dejar de pensar. Disfruta del silencio y busca la paz en tu interior.
10.-EVITA EL EJERCICIO DE IMPACTO: Step, aeróbic intenso y otros ejercicios que implican un continuo rebote con el suelo provocan la congestión de la circulación en aquellas zonas más delicadas ( rodillas, tobillos, caderas, espalda) y esta repercute en la correcta circulación linfática de todo el organismo.
11.-TRABAJA EN LO QUE TE GUSTE: Tu trabajo puede gustarte más o menos, pero existen muchas personas que odian su trabajo. Esto implica un estado mental de por sí depresivo. A estas les recomiendo que cambien de trabajo por uno que realmente les guste o mejor, les apasione. Otras personas trabajan en algo que no les disgusta, pero que implica una postura inadecuada para la correcta circulación linfática (camioneros, taxistas, peluqueras, dependientas, etc.). A estas les recomiendo que sigan los 10 consejos mencionados anteriormente.
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La cirrosis

La cirrosis

La cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado, habitualmente durante varios años, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis (“cicatrices”) en el tejido hepático. Estos cambios del tejido interfieren con la estructura y funcionamiento normal del hígado, ocasionando serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y en sus funciones.

Causas

Por lo general, se clasifica a los pacientes cirróticos según el grado de alteración del hígado y la causa que lo ha provocado (en algunas ocasiones ésta será desconocida, eso es lo que en medicina se denomina ‘criptogenético’ o ‘idiopático’). Así se suele hablar de cirrosis alcohólica, cirrosis biliar, cirrosis cardiaca, metabólica, hereditaria, producida por medicamentos, y criptogenética.
La cirrosis hepática tiene muchas causas. Las más frecuentes en nuestro país son el alcohol, el virus de la hepatitis C y el virus de la hepatitis B. En algunas ocasiones, los pacientes tienen más de un factor desencadenante, con lo que la aparición de cirrosis se acelera.
La ingesta excesiva de alcohol, es la causa más frecuente de cirrosis en el mundo occidental. En España un 40-50% de los casos de cirrosis están producidos por este factor. Se considera que el tiempo mínimo de alcoholismo necesario para que el tóxico origine una cirrosis es de 10 años. Sin embargo, no todos los pacientes cirróticos han tenido que ser bebedores previamente. Lo que sí se sabe es que, además de ser responsable, por sí mismo, de muchos casos de cirrosis, el alcohol también contribuye a empeorar la función del hígado en pacientes con enfermedades hepáticas de otro origen.
El virus de la hepatitis C: El 40% de los pacientes cirróticos en España por ejemplo,  presenta un infección crónica por este virus, que se demuestra por la presencia de anticuerpos específicos (defensas que produce el organismo) o partículas de virus detectados en la sangre. Alguno de estos pacientes fueron contagiados por recibirtransfusiones de sangre antes de 1991, cuando no se conocía el virus y no se hacían pruebas adecuadas a la sangre para comprobar su presencia.
El virus de la hepatitis B: Otro ejemplo, un 10% de los pacientes con cirrosis en España tienen una infección crónica por el virus B. Este porcentaje es superior en países como Japón o los países del sudeste asiático, donde es más frecuente.
Otras infecciones: La esquistosomiasis, típica de Egipto, o la brucelosis, o la toxoplasmosis pueden producir también hepatitis crónica.
Enfermedades autoinmunes: Aparecen cuando el organismo no reconoce algunas células de nuestro organismo y produce anticuerpos que las destruyen, como si fueran agentes extraños. Si las células que nuestro cuerpo no reconoce son las células hepáticas éste producirá autoanticuerpos (sustancias que ‘atacan’ a los agentes extraños) que paulatinamente irán destruyendo las células del hígado.
Los defectos en las vías biliares: Son conductos que van recogiendo la bilis que se produce en el hígado y conduciéndola hacia la vesícula y el intestino. Se pueden obstruir por problemas congénitos, de modo que los niños nacen con la alteración y desarrollan la cirrosis en los primeros años de vida. Tanto las vías de pequeño como las de gran tamaño pueden obstruirse. Cuando lo hacen las pequeñas, se puede producir la cirrosis, siendo menos frecuente que ocurra si existe obstrucción de grandes vías. Éstas últimas suelen dar lugar a síntomas precoces que hacen que los pacientes sean diagnosticados y tratados pronto, evitándose la progresión de la enfermedad.
La fibrosis quística: es una enfermedad hereditaria por la cual se alteran algunas glándulas de nuestro organismo. En algunos pacientes se puede producir inflamación incluso cirrosis hepática.
Hemocromatosis: algunos individuos absorben más cantidad de hierro de lo necesario. Este exceso se deposita en diferentes tejidos del organismo a los que va destruyendo. El hígado es uno de los órganos que se pueden ver afectados por esta enfermedad, llegando a producirse una cirrosis si no se detecta a tiempo. Se trata de una enfermedad hereditaria.
Enfermedad de Wilson: Los individuos que la padecen absorben más cantidad de cobre de la cuenta y es este metal el que al depositarse en el hígado lo lesiona. También es una enfermedad hereditaria, por lo que cuando un individuo es diagnosticado se debe estudiar a los demás miembros de la familia con el fin de iniciar el tratamiento antes de que aparezca la cirrosis.
Fármacos: En raras ocasiones las lesiones producidas en el hígado por un medicamento son tan graves que pueden dar lugar a una cirrosis. Esto puede ocurrir después de una hepatitis grave producida por un medicamento como el metotrexate (un fármaco que se utiliza para el tratamiento de algunos tumores) la isoniacida, la vitamina A en dosis muy elevadas y algunos otros.
En la mayoría de los casos, con un estudio adecuado, es posible identificar las causas de la cirrosis.

Síntomas

Primeros síntomas. Las personas que tienen cirrosis con frecuencia tienen pocos síntomas al comienzo de la enfermedad. Los dos problemas principales que eventualmente ocasionan síntomas son pérdida del funcionamiento de las células hepáticas y distorsión del hígado causado por la cicatrización. La persona puede experimentar:
  • Fatiga
  • Debilidad y agotamiento
  • Falta de apetito
  • Náuseas
  • Pérdida de peso
Síntomas avanzados:
1. Según disminuye la función hepática, menos proteína es producida por el órgano. Por ejemplo, se produce menos albúmina, lo que resulta en acumulación de agua en las piernas (edema) o en el abdomen (ascites).
2. Sangrado y/o formación de hematomas. Una disminución en las proteínas necesarias para la coagulación sanguínea ocasiona facilidad de sangrado y/o fácil formación de hematomas.
3. Ictericia. La ictericia se caracteriza por la coloración amarillenta de la piel debido a la acumulación del pigmento de la bilis que pasa del hígado a los intestinos.
4. Picor intenso. Algunas personas con cirrosis experimentan picor intenso debido a productos de la bilis que son depositados en la piel.
Piedras en la vesícula. Frecuentemente se forman piedras en la vesícula debido a que no llega suficiente bilis a la vesícula.
Encefalopatía. El hígado de las personas con cirrosis presenta dificultad para remover las toxinas, las cuales se acumulan en la sangre. Estas toxinas pueden ocasionar confusión mental, y degenerar en cambios de personalidad y hasta coma. Los primeros signos de acumulación de toxinas en el cerebro pueden incluir descuido en la apariencia personal, dificultad para concentrarse, cambios en los hábitos de sueño, pérdida de memoria e insensibilidad.
5. Lentitud para metabolizar medicamentos/fármacos. Usualmente los medicamentos/fármacos son metabolizados/filtrados por el hígado. En la cirrosis este proceso se vuelve más lento. Los medicamentos/fármacos se acumulan en el cuerpo por causa de la inhabilidad del hígado de metabolizar los mismos con la debida rapidez. Con frecuencia, las personas con cirrosis son muy sensitivas a los medicamentos y sus efectos secundarios.
6. Hipertensión portal y/o várices. Uno de los problemas más serios que presentan las personas con cirrosis es presión en los vasos sanguíneos que fluyen a través del hígado. Normalmente, la sangre de los intestinos y el bazo es bombeada hacia el hígado a través de la vena portal. Sin embargo, en la cirrosis el flujo normal de la sangre se disminuye, causando presión en la vena portal. Esto produce un bloqueo en el flujo normal de la sangre, lo que ocasiona que el bazo se agrande. La sangre que sale de los intestinos trata de buscar salida a través de la formación de nuevos vasos sanguíneos. Algunos de estos vasos sanguíneos se agrandan (várices). Las várices pueden formarse en el estómago y en el esófago (tubo que conecta la boca con el estómago). Las várices tienen paredes muy frágiles y tienen una presión muy alta. Existe gran riesgo de que se rompan y que ocasionen un problema serio de sangrado en la parte superior del estómago o el esófago. Si esto ocurre, la vida de la persona corre peligro y hay que tomar acción rápida para detener el sangrado.

Diagnóstico

El diagnóstico de cirrosis conlleva la valoración clínica del paciente, una analítica y algunas pruebas de imagen. La biopsia hepática permite además ver el grado de afectación del tejido hepático y, en ocasiones, ayuda a hacer el diagnóstico de la causa de la enfermedad. Los médicos deben diagnosticar por un lado la presencia de una cirrosis, e intentar determinar cuál ha sido la causa de la misma.
En el examen físico que se le hace al paciente se puede palpar un hígado duro con borde irregular y aumentado de tamaño. Este hígado grande generalmente no es doloroso. Sin embargo, cuando la enfermedad está muy evolucionada el hígado suele tener tamaño reducido. Se puede encontrar líquido en el abdomen (ascitis) y un bazo grande. Los pacientes pueden tener las palmas de las manos enrojecidas, las parótidas (glándulas que producen saliva y que se encuentran a ambos lados de las mejillas) aumentadas de tamaño, y arañas vasculares en la piel (dilatación de capilares sanguíneos a modos de patas de araña). También se pueden alterar las uñas, curvándose y adquiriendo un tono opaco.
En los análisis de sangre se ve si hay anemia (menos cantidad de glóbulos rojos de lo habitual). Es frecuente que en fases avanzadas disminuyan los glóbulos rojos y las plaquetas. Esto suele ser debido a que el bazo (órgano situado detrás del estómago, cuya principal función es la de eliminar las células de la sangre cuando están viejas, y que sirve también para la defensa de algunas infecciones) está aumentado de tamaño y trabaja más de la cuenta, eliminando estas células antes de tiempo. Son frecuentes las alteraciones en las pruebas de coagulación de la sangre. La cantidad de proteínas también está disminuida. Puede elevarse las cifras de bilirrubina y los enzimas del hígado (transaminasas) y de amoníaco en sangre.
Los análisis, además sirven para detectar la presencia de virus en la sangre, la cantidad de hierro que existe, si hay cobre en exceso o si existen auto anticuerpos (sustancias que pueden atacar nuestras células hepáticas hasta destruirlas), ayudando así al diagnóstico de la causa de cirrosis.
En los estudios radiográficos se suele hacer una ecografía abdominal que puede demostrar el hígado aumentado de tamaño y/o desestructurado. También pueden verse incrementados el bazo y la dilatación de las venas que salen y entran del hígado. Para llegar al diagnóstico de cirrosis hay que realizar una prueba de imagen que permita ver el grado de afectación del hígado y descartar otras enfermedades (tumores, obstrucciones de la vía biliar etc.). Por ello, siempre se realizará una prueba de imagen en la fase inicial del estudio. La ecografía es la que se usa con más frecuencia por ser fácil y rápida de realizar y porque aporta mucha información. Otras pruebas como el scáner o la resonancia magnética del hígado ayudan también a ver el grado de afectación y a descartar otras lesiones o enfermedades asociadas. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no es necesario realizarlas para tener el diagnóstico si ya se ha hecho una ecografía.
La gastroscopia consiste en la introducción de un tubo flexible a través de la boca que llega hasta el estómago y el intestino, con una cámara de vídeo en uno de sus extremos que va grabando los sitios por los que pasa. Permite ver las varices esofágicas y el estómago. Se hará a muchos pacientes, incluso cuando no tienen síntomas, porque ayuda a saber el grado de afectación de la enfermedad. Además se utiliza en ocasiones cuando hay sangrado digestivo, para ver el origen del mismo y para administrar algunos tratamientos.
La biopsia hepática ayuda a conocer el grado de afectación o fibrosis del hígado. La prueba consiste en coger un trozo de hígado para luego mirar por el microscopio su estructura y comprobar la cantidad de tejido normal que ha sido sustituido por tejido cicatricial. Para obtener la muestra se suele localizar la zona del hígado más adecuada con una ecografía. Posteriormente, se anestesia localmente la piel y se pincha al paciente con una aguja de grueso tamaño con la que se obtiene una muestra de hígado. No es necesario abrir al enfermo ni precisa anestesia general. No suele haber complicaciones, aunque en ocasiones los pacientes pueden sangrar. En la mayoría de los hospitales no es preciso ingresar al sujeto para realizársela y se hace de forma ambulatoria. En situaciones excepcionales se utilizará la cirugía para obtener la muestra.
La biopsia sirve también para determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, en enfermedades como la hemocromatosis se observa gran cantidad de hierro en el hígado, o en la enfermedad de Wilson se ve el cobre. En algunas ocasiones, la biopsia es la única forma de hacer un diagnóstico seguro: ayuda a saber la causa y ayuda a ver el grado de afectación. En otras, la biopsia se utiliza sólo para saber el grado de afectación, puesto que la causa se ha podido determinar con análisis de sangre (por ejemplo, en la cirrosis por virus C o B).
En muchos casos la historia clínica puede determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, los pacientes que tienen antecedentes de consumo excesivo de alcohol, junto con alteraciones en la analítica y la exploración y una ecografía con datos de afectación hepática, son diagnosticados de cirrosis sin precisar muestra de tejido hepático. En otros casos es necesario tomar una muestra y analizarla para saber la causa de la enfermedad.

Tratamiento

La cirrosis no tiene curación, pues el daño hepático es irreversible, aunque su progresión es muy lenta. No existe ningún tratamiento que modifique la historia natural de la enfermedad. El tratamiento de la cirrosis ha de dirigirse a evitar o controlar las complicaciones derivadas.
Medidas generales en el tratamiento de la cirrosis
Aunque esta enfermedad es irreversible, es posible tomar diferentes medidas para reducir el daño hepático:
  1. Dejar el alcohol.
  2. Limitar el uso de fármacos. Al existir una deficiente función hepática, no se pueden metabolizar y eliminar bien la mayoría de los medicamentos.
  3. Evitar otras enfermedades. La lesión del hígado provoca en el organismo una mayor dificultad para combatir las infecciones, lo que las hace más peligrosas para estos pacientes. Es muy importante que los cirróticos eviten el contacto con posibles focos de infección y se vacunen contra las hepatitis víricas A y B, la gripe y la neumonía neumocócica.
  4. Tener una alimentación rica en frutas, verduras y cereales. En ocasiones es necesaria la administración de suplementos vitamínicos (vitaminas A, D y K). Entre los consejos dietéticos, también se incluye la restricción de la sal en las comidas, para evitar la acumulación de líquidos. En la cirrosis es fundamental que la dieta no contenga excesivas proteínas porque pueden favorecer el desarrollo de una encefalopatía hepática.
Tratamiento farmacológico
En general, el paciente con cirrosis no complicada no precisa ningún tratamiento, salvo que su cirrosis se deba a una enfermedad que requiera un tratamiento específico.
El control de las varices esofágicas, para evitar que se rompan y produzcan un sangrado digestivo, se puede realizar mediante fármacos que reduzcan la presión venosa, y técnicas quirúrgicas que consistan en cerrar estas varices.
La acumulación excesiva de líquido se puede reducir mediante la administración de diuréticos que ayuden a eliminarlo.
El picor que puede producirse por las altas concentraciones de metabolitos en la sangre, se puede tratar mediante colestiramina u otros medicamentos.
El tratamiento de la encefalopatía hepática se realiza con laxantes y antibióticos, para reducir los niveles de amoniaco en sangre.
Trasplante hepático
En todos los casos y, especialmente, en situación terminal, es posible la realización de un trasplante de hígado. Este es el tratamiento de la cirrosis definitivo.
Generalmente este tipo de tratamiento se indica cuando la enfermedad se encuentra ya tan avanzada que el hígado no puede funcionar. La tasa de éxito del trasplante hepático supera actualmente el 90%. El problema se plantea cuando la cirrosis está relacionada con la hepatitis viral, porque esta enfermedad puede reaparecer en el hígado trasplantado.

Prevención

No tome alcohol en exceso. Si  cree que su problema de consumo de alcohol en sí se le está saliendo de las manos, busque ayuda profesional.
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Gripe común, gripa o influenza

Gripe común

La gripe, gripa o influenza, es una enfermedad infecciosa de aves y mamíferos causada por un tipo de virus de ARN de la familia de los Orthomyxoviridae. En los seres humanos afecta a las vías respiratorias, inicialmente puede ser similar a un resfriado y con frecuencia se acompaña de síntomas generales como dolor de garganta, debilidad, dolores musculares (mialgias), dolor estomacal, articulares (artralgias) y de cabeza (cefalea), con tos (que generalmente es seca y sin mucosidad), malestar general y algunos signos como pueda ser fiebre. En algunos casos más graves puede complicarse con pulmonía (neumonía), que puede resultar mortal, especialmente en niños pequeños y sobre todo en ancianos. Aunque se puede confundir con el resfriado (catarro) común, la gripe es una enfermedad más grave y está causada por un tipo diferente de virus. También puede provocar, más a menudo en niños, náuseas y vómitos, que al ser síntoma de gastroenteritis hace que se denomine gripe estomacal o abdominal.

Causas

La gripe está causada por un grupo de virus llamados virus de la gripe o de la influenza, de los que existen tres tipos A, B, y C. La mayor parte de las epidemias de gripe se deben al virus de la gripe tipo A, mientras que el tipo B produce epidemias menos extensas y enfermedad más leve, y el tipo C causa muy raramente enfermedad.
El virus de la gripe se transmite de persona a persona, habitualmente a través de las secreciones respiratorias, por la tos y el estornudo.

Síntomas

Los síntomas de gripe generalmente comienzan de manera rápida y aparecen de 1 a 7 días después de entrar en contacto con el virus. Por lo regular, afectan al cabo de 2 a 3 días.
La gripe se propaga fácilmente y por lo general irrumpe de manera repentina en una comunidad. Los estudiantes o los trabajadores se enferman al cabo de 2 o 3 semanas de la llegada de la gripe a una escuela o sitio de trabajo.
El primer síntoma es una fiebre entre 39º y 41º C. Un adulto normalmente tiene una fiebre más baja que un niño.
Otros síntomas comunes comprenden:
  • Dolores en el cuerpo
  • Escalofríos
  • Mareos
  • Rubefacción de la cara
  • Dolor de cabeza
  • Decaimiento
  • Náuseas y vómitos
Entre el segundo y el cuarto día de la enfermedad, la fiebre y los dolores comienzan a desaparecer, pero se presentan nuevos síntomas, como:
• Tos seca
• Aumento de los síntomas respiratorios
• Rinorrea (transparente y acuosa)
• Estornudo
• Dolor de garganta
Estos síntomas (a excepción de la tos) por lo regular desaparecen al cabo de 4 a 7 días. A veces, la fiebre regresa. La tos y la sensación de cansancio generalmente pueden durar semanas.
Es posible que algunas personas no tengan ganas de comer.
La gripe puede empeorar el asma, los problemas respiratorios y otras enfermedades prolongadas.

Diagnóstico

El diagnostico de la gripe suele ser clínico, al detectarse un caso con signos y síntomas compatibles con gripe dentro de un contexto adecuado (temporada gripal, casos de gripe cercanos al paciente).
La gripe, sin embargo, puede ser difícil de diferenciar de otro tipo de infecciones respiratorias si nos basamos sólo en los síntomas clínicos, ya que los síntomas iniciales pueden ser similares a los que producen otros virus u organismos que afectan a las vías respiratorias.
Hay algunas pruebas de laboratorio que pueden ayudar al diagnóstico de gripe, aunque este tipo de confirmación no es necesario realizarlo a todos los pacientes con sospecha de gripe si se está dentro de la temporada gripal.

Tratamiento

Para la gripe se requiere de un tratamiento sintomático para el malestar general, fiebre, etc. La tos habitualmente desaparece por sí sola, por lo general no están indicados los antitusígenos.
Para los casos leves de la enfermedad en personas que no están en alto riesgo, se deben tomar las siguientes medidas:
• Reposar.
• Tomar medicamentos para aliviar los síntomas y ayudar a descansar.
• Tomar mucho líquido.
• Evitar la aspirina (especialmente en adolescentes y niños)
• Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
• Evitar los antibióticos, a menos que sean necesarios para tratar otra enfermedad.
En caso de que la influenza se detecte dentro de las 48 horas después de iniciados los síntomas, en especial en los grupos de alto riesgo de presentar complicaciones, se puede disponer de algunos medicamentos antivirales que pueden disminuir la duración de dichos síntomas en 1 día aproximadamente.

Prevención

 Medidas generales
 Evitar el contacto con personas que tengan gripe debido a la diseminación a través del habla, estornudo o tos.
 Evitar los locales cerrados o con aglomeraciones ya que son lugares de fácil transmisión.
 Lavar las manos frecuentemente para reducir el riesgo de contagio.
 Quimioprofilaxis
Supone el único método claramente demostrado para la prevención de la gripe es la vacuna. Su objetivo es exponer a las personas a la acción de virus inactivados para que el organismo pueda responder al virus mediante la formación de anticuerpos. La vacuna al estar constituida por virus inactivados no puede provocar la gripe.
La vacunación se realiza anualmente, con las cepas de virus recomendadas por la OMS. El periodo ideal es el otoño (septiembre y octubre). A los 10-15 días de la vacunación comienzan a producirse los anticuerpos que nos van a proteger de la infección y esta protección suele durar entre 6 y 12 meses.
La vacuna no protege, necesariamente, a todas las personas, pudiendo disminuir su eficacia en las de edad avanzada y con las defensas disminuidas. Pero aunque no siempre prevenga la infección sí que reduce el número de complicaciones.
Se recomienda la vacunación en:
  • Mayores de 65 años.
  • Enfermos crónicos: cardiópatas, respiratorios, renales, trastornos metabólicos.
  • Niños con cardiopatías cianóticas congénitas.
  • Pacientes con tratamiento inmunosupresor (que origina un descenso de las defensas del organismo) y el personal que los atiende.
  • Residentes en hogares de ancianos o clínicas de cuidados crónicos y personal que los atiende.
Está contraindicada en:
  • Hipersensibilidad a las proteínas del huevo y derivados.
  • Enfermedades febriles agudas.
  • Mujeres embarazadas.
Reacciones indeseable tras la administración:
  • Los niños presentan mayor reacción que los adultos.
  • Dolor en el lugar de la inyección.
  • Síntomas leves transitorios (no es frecuente): fiebre, malestar, dolores musculares; tienen lugar entre 6 y 12 horas después de la vacunación y duran uno o dos días.
  • Anafilaxia o urticaria, en casos de hipersensibilidad al huevo.
La eficacia de la vacuna depende de:
  • Edad y nivel de defensas del individuo.
  • Grado de similitud entre el virus usado en la vacuna y los que están circulando causando la gripe de ese año.
  • El tiempo transcurrido entre la vacunación y la exposición al virus. La vacuna va perdiendo eficacia con el paso de los meses.
  • Es más eficaz en pacientes jóvenes que en los de edad avanzada.
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Orzuelo

Orzuelo

Un orzuelo es una inflamación de las glándulas sebáceas de Zeiss o Moll en la base de las pestañas. También se le da este nombre a la inflamación de las glándulas de Meibomio en el párpado, aunque en este caso el término que se utiliza habitualmente es el de orzuelo interno, o Chalazión.
No es una afección grave, pero puede llegar a ser bastante dolorosa. Los orzuelos son particularmente comunes en niños.
Un orzuelo externo es una inflamación rojiza y tierna al tacto en el borde del párpado que tiende a drenar espontáneamente en poco tiempo. En el lugar de la lesión se palpa un nódulo duro y muy doloroso.
Los orzuelos internos suelen localizarse más lejos del borde del párpado y tardan más tiempo en sanar ya que el absceso no puede drenar fácilmente.

Causas

La causa de la aparición de los orzuelos suele deberse a una debilidad orgánica que produce un descenso de las defensas, lo cual repercute inmediatamente en una proliferación de los gérmenes que tapan las glándulas oculares. Así, se produce la blefaritis, una inflamación de las glándulas locales, que es la que genera la formación de orzuelos.
Las debilidades que generan las llamadas congestiones palpebrales (de los párpados) pueden tener un origen general (anemia, gripe o estrés) o bien producirse por motivos locales del ojo (miopía, hipermetropía o astigmatismo sin un debido control).
Los orzuelos pueden aparecer en cualquier época de la vida. Sin embargo, tienen reacciones y causas especiales de acuerdo a la edad en que surjan.
  • En los chicos suelen desencadenarse por un mal control de enfermedades de la visión (miopía, astigmatismo, etc.).
  • En adultos suelen aparecer por no utilizar los lentes cuando es debido o en los primeros estadios de la presbicia, al intentar esforzar la visión en demasía.

Síntomas

Un síntoma es algo que el paciente siente y describe, tales como un dolor, mientras que un signo es algo que la gente de otros, tales como médicos o enfermeras pueden detectar, como un latido irregular del corazón.
Los primeros síntomas de un orzuelo generalmente incluyen dolor y enrojecimiento del área afectada, acompañados de irritación y escozor (picazón) en los ojos.
Otros síntomas de un orzuelo incluyen:
• Una protuberancia rojiza en el borde del párpado y la base de las pestañas, por lo general con un punto de pus pequeño en el centro;
• La sensación de un cuerpo extraño en el ojo;
• Sensibilidad a la luz;
• Formación de costras a lo largo del borde del párpado;
• Lagrimeo.
Alrededor del 25 por ciento de chalaziones no traen síntomas y desaparecen por sí solos sin tratamiento alguno. Sin embargo, a veces un chalazión puede presentar enrojecimiento, hinchazón y ocasionalmente puede ser sensible. Un chalazión grande puede causar visión borrosa ya que puede distorsionar la forma del ojo. Ocasionalmente, un chalazión puede causar que todo el párpado se hinche de repente.

Diagnóstico

En la mayoría de los casos, un simple examen ocular es todo lo que se necesita para confirmar el diagnóstico de un orzuelo. Además de observar su ojo, usualmente no se necesitan pruebas especiales para el diagnóstico.

Tratamiento

A pesar de que se recurre a los antibióticos, no parecen ser demasiado útiles en estos casos. El mejor tratamiento consiste en aplicar compresas calientes durante 10 minutos varias veces al día. El calor ayuda a que el orzuelo madure, se rompa y drene.
Uno de los remedios caseros más efectivos que existen está en usar un té de manzanilla que será aplicado en la parte externa del párpado en donde se encuentra ubicado el orzuelo. Esto tiene que realizarse con un pequeño algodón que lo humedeceremos con el té preparado, colocando a manera de compresas tibias en el área afectada; esto lo tenemos que hacer por varias veces en el día con el fin de que el grano llegue a madurar y reventar.
Cuando haya una segregación de pus, éste tiene que ser limpiado con el mismo algodón que hemos humedecido en el té de manzanilla. No se recomienda colocar pomadas en el área afectada, ni gotas en el ojo debido a que mucho antibiótico puede infectarlo más aún.
Si es que no hay mejoría que sea notable es necesario visitar al médico, pues el dolor podría ser más crítico así como la infección podría extenderse a una zona más amplia en este órgano visual.

Prevención

Lávese siempre muy bien las manos antes de tocar la piel alrededor del ojo. Si usted es susceptible a los orzuelos, la limpieza cuidadosa del exceso de aceite de los bordes de los párpados puede ayudarle.
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Esponililitis anquilosante

Esponililitis anquilosante

Esponililitis anquilosante

También llamada morbus Bechterew, mal de Bechterew-Strümpell-Marie, espondilitis reumática y espondilitis anquilopoyética, es una enfermedad reumática crónica con dolores y endurecimiento paulatino de las articulaciones. Pertenece al grupo de las llamadas espondilopatías o espondilo artropatías seronegativas. Seronegativas porque el resultado del análisis de sangre FR (factor reumatoideo) es negativo, a diferencia de la artritis reumatoide que es positivo. Las espondiloatropatías incluyen a la artritis reactiva, la artritis psoriásica, y la inflamación intestinal, incluida la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Afecta principalmente a la columna, a los ligamentos, inflamación denominada entesitis de la musculatura esquelética, en especial en la zonas cervical, lumbar, y la articulación iliosacral o sacroíliaca, pero puede afectar también otras articulaciones del cuerpo como la cadera, rodillas, hombros y el talón de Aquiles. Durante el desarrollo de la enfermedad pueden aparecer también inflamaciones oculares en el iris (iritis), en la úvea (uveítis), causando migraña y fotofobia. También pueden ser afectados otros órganos como los riñones y pulmones. Es más frecuente en varones jóvenes entre 20 y 40 años.

Causas

Se desconoce la causa de la espondilitis anquilosante, pero los genes parecen jugar un papel.
Los factores de riesgo abarcan:
• Antecedentes familiares de espondilitis anquilosante
• Sexo masculino

Síntomas

  • Dolor en la parte baja de la espalda que empeora en la noche, en la mañana o después de un período de inactividad
  • Movimientos limitados y rigidez en la parte baja de la espalda
  • Rigidez y dolor en la cadera
  • Expansión limitada del tórax, que en estados avanzados pueden causar problemas respiratorios
  • Rango limitado del movimiento, especialmente involucrando la columna y las caderas
  • Dolor articular e inflamación articular en los hombros, rodillas y tobillos
  • Dolor en el cuello
  • Dolor en los talones
  • Encorvamiento crónico para aliviar los síntomas
  • Fatiga
  • Fiebre leve
  • Pérdida del apetito
  • Pérdida de peso
  • Inflamación de los ojos

Diagnóstico

Para establecer el diagnóstico, el médico se basa en los síntomas que presenta el paciente y en la exploración física, aunque también puede solicitar ciertas pruebas para confirmarlo, como:
  1. Historia clínica: el paciente refiere dolor articular que se ha prolongado durante varios años, y que ha ido en aumento en los últimos meses.
  2. Exploración física: deben realizarse distintas maniobras que se describen a continuación.
  3. Test de schober: se colocan las manos por encima y por debajo de la columna lumbar. Después se le pide al paciente que se agache. Si la motilidad lumbar es normal, las manos del médico deben separarse unos 5 cm más.
  4. Expansión torácica: se mide el perímetro torácico con una cinta métrica, tanto en inspiración como en expiración. La expansión normal es superior a 5 cm cuando entra aire en la cavidad torácica.
  5. Análisis de sangre: ofrece datos sobre la intensidad del proceso inflamatorio.
  6. Análisis del líquido articular: también presenta características inflamatorias.
  7. Radiología: se realizan radiografías de la pelvis y de la columna vertebral. Al comienzo de la enfermedad, las imágenes son normales; después aparecen erosiones en los bordes óseos adyacentes a la articulación. En la columna vertebral se producen osificaciones de los ligamentos que unen las vértebras, lo cual le da un aspecto que se denomina en “caña de bambú”.
  8. TAC o RMN: estas pruebas no se realizan de manera rutinaria, pero pueden ser necesarias en caso de que la radiografía convencional no aporte datos suficientes para determinar si se trata de esta enfermedad, o bien porque demuestran la presencia de compresión nerviosa que puede dar lugar a síntomas neurológicos.
  9. Gammagrafía ósea: permite detectar la inflamación de las articulaciones sacroilíacas de forma temprana.

Tratamiento

En el tratamiento de la espondilitis anquilosante juegan un papel fundamental la gimnasia y la fisioterapia para conservar la movilidad de las articulaciones y evitar el deformamiento paulatino de la columna vertebral (cifosis), aún cuando el ejercicio pueda resultar algo doloroso para el paciente afectado.
Los medicamentos antiinflamatorios son utilizados para aliviar la inflamación y el dolor, con lo que el paciente puede llevar una vida normal y puede practicar ejercicios adecuados para mejorar la espondilitis.
Los más utilizados son la fenilbutazona, indometacina, diclofenac, piroxicam y naproxeno entre otros. Con la salazopirina se han obtenido resultados muy satisfactorios.
El reposo absoluto está totalmente desaconsejado, pero es importante realizar un reposo de tipo relativo en el sentido de buen descanso nocturno y reducir la actividad física.
La práctica de gimnasia, principalmente en centros de rehabilitación, resulta muy beneficiosa para prever la rigidez tanto de la columna como de las articulaciones periféricas.
El objetivo primordial del tratamiento es eliminar la inflamación de las articulaciones y prevenir el desarrollo de la rigidez de la columna, sobre todo en posiciones viciosas.
El tratamiento tradicional de la Espondilitis Anquilosante y enfermedades afines está basado en el empleo de antiinflamatorios no esteroideos y la ejercicio físico específico. Con esta combinación de tratamientos muchas espondiloartropatías se han controlado adecuadamente durante años. Sin embargo, cuando estas artritis afectan a articulaciones no vertebrales, muy especialmente en el caso de la artropatía psoriásica, es necesario recurrir a fármacos inmunomoduladores como el metotrexato o la sulfasalacina. En los últimos 6-8 años la irrupción de los fármacos bloqueadores del TNF alfa como el ifliximab, etanercept o adalimumab, ha supuesto un avance cualitativo muy notable en el tratamiento de estas enfermedades ya que dichos fármacos mitigan muy eficazmente (a veces por completo) los síntomas de dolor y rigidez vertebral en una mayoría de los pacientes (ver más sobre los fármacos Anti TNF).
El empleo de éstos tratamientos ha disminuido también drásticamente la necesidad de prótesis articulares aunque el recambio protésico todavía sigue siendo una opción para aquéllos pacientes de larga evolución o con afectación severa de cadera o rodilla. Es frecuente que en la historia natural de la enfermedad puedan aparecer asociadas afectaciones de otros órganos que nada tienen que ver con los huesos o articulaciones, tal es el caso de los ojos que se afectan por uveítis con relativa frecuencia, los pulmones en donde puede aparecer una fibrosis pulmonar o el corazón en donde pueden inflamarse las válvulas cardíacas por lo que es esencial que estas enfermedades, por indolentes que parezcan, sean seguidas siempre por reumatólogos bien entrenados y familiarizados con este tipo de manifestaciones.

Prevención

Es necesario educar al paciente con espondilitis anquilosante. Así, tiene que aceptar sus limitaciones para evitar una mala evolución de la enfermedad y mejorar su calidad de vida. Existen unas pautas o normas que tiene que seguir:
• Evitar las malas posturas.
• No utilizar fajas o corsés que inmovilicen la columna.
• No estar demasiado tiempo en la cama o sentado.
• No coger demasiado peso.
• No fumar para no perjudicar la función respiratoria.
• Darse una ducha matinal para relajar los músculos y aliviar la rigidez matutina.
• Hacer ejercicio físico moderado a diario.
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