Noticias de Salud

Noticias de Salud

Archivo para la Categoría‘salud publica’

Vértigo

Posteado por admin en enero - 28 - 2012

Vértigo

El vértigo es una sensación de falta de estabilidad o de desconocer cuál es nuestra situación en el espacio, rotatoria, que suele ir acompañada de nauseas, vómitos, y falta de estabilidad para andar. Es como si las cosas del entorno, el suelo y todo lo situado alrededor dieran vueltas o no estuvieran quietos.

Causas

El vértigo puede deberse a enfermedad del tallo encefálico y del cerebelo en lugar de ser un trastorno periférico. Por lo común en esos casos el vértigo no es la manifestación dominante. La circulación del núcleo vestibular proviene del sistema vertebrobasilar. Cuando la isquemia del tallo encefálico es la causa del vértigo, por lo general se relaciona con otros signos del tallo, como diplopía, ataxia, disartria o debilidad facial. A menudo este diagnóstico se establece en la valoración de ancianos con episodios aislados de vértigo y debe considerarse a no ser que aparezcan otros síntomas relacionados.

Diagnóstico

Para el diagnóstico del vértigo se practican pruebas vestibulares y audiometría. Aparte de la exploración física directa o armada de los movimientos oculares (electronistagmografía).
En esta prueba se recogen mediante unos electrodos los movimientos de los ojos, ante diferentes estímulos, y quedan registrados en un gráfico para su análisis.
El estudio anterior es para diferenciar ambos tipos de vértigo (periférico o central), así como de la intensidad del mismo y los desencadenantes.
1. Vértigo Periférico: Nistagmos transitorio, Nistagmos dirección fija,                Vértigo intenso y Posicional.
2. Vértigo Central: Nistagmos persistente. Nistagmos variables, vértigo             leve y no posicional.
El equilibrio se mide en una plataforma que registra los movimientos posturales al ponerse de pies encima de ella (posturografía de plataforma móvil).

Síntomas

Los síntomas del vértigo pasan por la sensación de inestabilidad, una sensación de  estarse moviendo o de que se está moviendo el espacio que está a su alrededor. Es una sensación desagradable para la persona que la sufre. Uno de los peores elementos del vértigo es que puede durar desde unos minutos hasta unas cuantas horas (más de ocho, incluso).
Es interesante remarcar que el vértigo es más bien un síntoma en sí más que una enfermedad. Pero claro, cuando uno tiene estos mareos acude al médico. Una otitis o el Síndrome de Meniére pueden ser los responsables de estos mareos, pero para no complicar mucho las cosas, se descarta la opción de un vértigo asociado a alguno de estas dos enfermedades.

Tratamiento

Para combatir el vértigo hay muchas terapias, algunas de ellas naturales, como la naturopatía, la homeopatía o la acupuntura. También puede ser tratado con un tratamiento alopático, entre otras medidas. Todo vale con tal de paliar los efectos desagradables del vértigo.
Ante la situación a enfrentar de un paciente con vértigo, lo más importante es tratar de clasificarlo dentro de los cuadros sindromáticos. Una vez establecido este aspecto del cuadro clínico, podemos enfrentar el problema de la terapia.
Es obligatorio el tratamiento sintomático de cualquier clase de vértigo. Los fármacos que se emplean tienen como mecanismo de acción, la acción depresora sobre el SNC. Deben utilizarse en la fase aguda, su uso prolongado no se aconseja, pues retardan las acciones compensadoras de origen central. El más utilizado es el dimenhidrinato en tabletas de 50 miligramos y ampollas de 5 ml por 250 mg. Se recomiendan 50 mg. VO ó IM cada 8 horas en el adulto. Entre los 2 y 5 años 12,5 a 25 mg. VO cada 8 horas sin pasar de 75 mg. al día. En el paciente de seis a doce años 25 a 50 mg al día sin sobrepasar los 150 mg. en 24 horas. A partir de los 12 años puede administrarse el medicamento como a un adulto. Tiene efecto aditivo con el alcohol y puede enmascarar los efectos tóxicos de otros medicamentos sobre el oído. No se recomienda su uso en el embarazo.
La meclizina disminuye la excitabilidad del oído medio y el laberinto, además, bloquea las vías vestíbulo cerebelosas. Viene en tabletas de 25 mg. se recomiendan 25 mg VO cada 4 a 6 horas. NO se recomienda el uso de este medicamento en menores de 12 años.
Los efectos tóxicos de los antieméticos incluyen rash cutáneo (por su contenido de sulfitos o tartrazina). Pueden enmascarar los signos clínicos de trastornos abdominales agudos.
Pueden utilizarse también los anticolinérgicos como la escopolamina que bloquea la acción de la acetilcolina en el músculo liso, glándulas secretoras y SNC. Se utiliza en forma oral 0.6 mg VO cada 6 horas ó por vía transdérmica un parche de 0.5 mg. cada tres días. Se recomienda la revisión exhaustiva de la literatura del producto antes de su prescripción. Su uso en el embarazo debe estar claramente justificado. Se han descrito alteraciones fetales en animales con su administración. No debemos olvidar su contraindicación en el glaucoma, en los procesos intestinales agudos y crónicos así como en el síndrome prostático. Se debe  recordar que su acción sobre las glándulas secretoras puede aumentar la densidad del esputo, con la consecuente dificultad para el manejo de las secreciones y la eventual formación de verdaderos tapones de moco en las vías aéreas.
Las benzodiazepinas al aumentar los efectos del GABA, potenciando la inhibición de este y otros neurotrasmisores, pueden disminuir el vértigo y la emesis. Se utiliza el Diazepam.
Las fenotiazinas como la prometazina y la proclorperazina se utilizan por su acción depresora sobre el sistema reticular activador.
Sustancias alfa y beta adrenérgicas han sido utilizadas como estrategia en el manejo del vértigo al modular la respuesta simpática.
La flunarizina como bloqueador de los canales de calcio, actúa mejorando la microcirculación a nivel del oído y tiene efecto antimigrañoso. La dosis usual es de 5 a 10 mg. en la noche. (Produce somnolencia).
No debemos olvidar que, cuando el vómito es de difícil manejo la pérdida de líquidos y electrolitos, puede conducir a alcalosis hipoclorémica. Algunos pacientes deben ser hospitalizados para reposición de líquidos y monitoreo electrolítico.
El manejo de los mecanismos fisiopatológico del vértigo tiene dos aspectos, el primero el manejo del hidrops endolinfático y el manejo con vasodilatadores del posible espasmo muscular presente. Estos manejos deben ser sujetos a valoración especializada.
El Médico de Atención Primaria no debe dudar en solicitar una opinión al Otorrinolaringólogo ante cualquier duda razonable ó sospecha de la existencia de una causa estructural ó funcional de difícil manejo. Existen varios ejercicios y medidas de rehabilitación que ayudan en la recuperación temprana de los pacientes.

Prevención

Las siguientes son medidas generales para prevenir la aparición de vértigo:
  1. Evitar los cambios rápidos de posición, especialmente al reincorporarse cuando se está estirado o al girarse.
  2. Evitar posiciones extremas de la cabeza (especialmente, mirar hacia arriba), o movimientos rápidos de la misma (particularmente, giros).
  3. Eliminar o disminuir el uso de sustancias que empeoren la circulación sanguínea como la nicotina, la cafeína o la sal interno (el oído ante una disminución del riego sanguíneo responde con la aparición de vértigo).
  4. Minimizar la propia exposición a circunstancias que precipitan el vértigo como el estrés, la ansiedad o sustancias a las que se es alérgico.
  5. Tratar con prontitud las infecciones respiratorias o del oído.
No obstante, si se presenta un ataque de vértigo deben seguirse los siguientes pasos:
  • Estirarse sobre una superficie inmóvil como el suelo;
  • mantener los ojos enfocados en un objeto que no se mueva;
  • durante el ataque es mejor no ingerir alimentos ni bebidas para disminuir las probabilidades de vomitar.
  • una vez desaparezcan los síntomas, debe reincorporarse  lentamente.

Celulitis

Posteado por admin en enero - 5 - 2012

Celulitis

La celulitis comúnmente se conoce como el  cúmulo de tejido adiposo en determinadas zonas del cuerpo, formando nódulos adiposos de grasa, agua y toxinas. Otros nombres para esta entidad son: Lipodistrofia ginecoide, Síndrome de Piel de Naranja, Piel en “Colchón”.
Entre el 85% y el 98% de las mujeres después de la pubertad presentan algún grado de celulitis, siendo más frecuente en unas etnias que en otras. Parece haber un componente hormonal en su desarrollo; en los hombres es raro encontrar celulitis.
Existen distintos grados de celulitis, celulitis blanda, celulitis dura y la más conocida es la celulitis esclerótica (piel de naranja).

Causas

Las causas que pueden desencadenar en celulitis son:
• El factor genético o hereditario: Antecedentes familiares de padecer obesidad y celulitis, favorecen su aparición, entonces siempre será conveniente vigilar la dieta de las personas con mayor predisposición genética.
• La falta de ejercicio o sedentarismo: La falta de actividad física empeora la situación. La práctica de ejercicio activa la circulación sanguínea y el metabolismo de las células grasas.
• Una alimentación inadecuada: Una dieta excesiva en calorías da lugar a un aumento de peso, de las células grasas, entonces así se empeora aun más el proceso celulítico. También se debe tener en cuenta la relación existente entre el sodio (sal) y la celulitis. El exceso de sodio en la dieta produce edema o retención de líquidos, lo cual agrava aún más el cuadro.
Una alimentación baja en sodio junto con la ingesta de un litro y medio como mínimo de agua, facilita la eliminación de toxinas y reduce el edema.
• El estrés: Las tensiones acumuladas dificultan la circulación, así los productos de intercambio y de desecho no pueden eliminarse.
• El consumo de alcohol y tabaco: Mayor cantidad de toxinas incorporadas al organismo. El alcohol impide una correcta depuración del material de desecho y el cigarrillo dificulta una correcta circulación sanguínea.
• Utilizar vestimenta inapropiada: Ya sea ropa ajustada o tacones altos, estos empeoran la circulación y el retorno venosos generando más edema.
• Permanecer mucho tiempo de pie: Esto también dificulta la circulación y provoca la aparición de varices.
• Factores hormonales: la aparición de celulitis está relacionada con altos niveles de estrógenos, lo que da lugar a edema o retención de líquidos. La pubertad, embarazo, menopausia, síndrome premenstrual, uso de píldoras anticonceptivas son todas situaciones donde las hormonas sufren algún desorden. Estas circunstancias desencadenan o empeoran la celulitis.
• Los trastornos circulatorios: Impiden una adecuada eliminación de toxinas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la celulitis no reviste ninguna complicación, básicamente si nos fijamos en el aspecto de la piel, palpamos correctamente y pellizcamos suavemente la misma nos cercioraremos de la presencia de las placas celulíticas. La piel aparece con una serie de irregularidades como depresiones que constituyen la clásica “piel de naranja”. Palpando superficialmente notaremos la presencia de irregularidades como en “grano de arroz”, y en estadios más importantes nódulos celulíticos más grandes y compactos. La capacidad de deslizamiento de las capas de la piel está disminuida notando que al pellizcarla duele y no podemos despegarla de las capas más profundas. El aspecto es de sequedad, frialdad e induramiento o edematizada.
Normalmente nos encontraremos una serie de signos asociados, generalmente de índole vascular como: calambres, pesadez de las piernas, edematización de los tobillos, pies fríos, con la piel rosada, marmórea, y muy frecuentemente se asocia a la presencia de varículas, varices, hematomas muy frecuentes etc.

Síntomas

La celulitis es relativamente fácil de detectar, puesto que la mayoría de síntomas son visibles a simple vista. Los principales síntomas de la celulitis son:
• Sensación de pesadez en las piernas por estancamiento de los líquidos, hormigueo. acumulación de material de desecho en las células o simplemente asintomática
  • Formación de los nódulos, Persistencia de las marcas de presión de los dedos sobre la zona afectada. Incapacidad de deslizamiento suave de los dedos sobre la zona enferma.
  • Aparición, generalmente en la parte lateral de los muslos y en las mismas nalgas, de unos abultamientos irregulares de la piel (Lo que se conoce como piel de naranja). En un gran porcentaje de casos, la aparición de ésa “piel de naranja” con abultamientos bien definidos de la piel en nalgas y parte posterior y superior de muslos, pudiendo llegar hasta la rodilla, no provoca más que problemas de tipo estético.
  • Sin embargo hay casos, cuanto más edad más frecuentes, en que las enfermas aquejan dolores de calidad variable, a veces agudos, en muslos, piernas, y brazos. Dolor que se acentúa con la presión o simplemente el roce o con el calor de la cama. Al tacto se nota la tensión de la zona; a la presión, como granulosa y al pellizcar, dolor.
  • En estos casos extremos pueden aparecer componentes psíquicos, como ansiedad o depresión.

Tratamiento

Según los materiales y métodos empleados, estas técnicas

especificas se pueden agrupar en:

1. TRATAMIENTOS CON TÓPICOS

Deben elegirse fórmulas que contengan principios activos que actúen sobre los 3 componentes involucrados en el desarrollo de la celulitis: la microcirculación, el tejido graso y el tejido conectivo. Los productos utilizados para el tratamiento de la celulitis están realizados a base de diferentes extractos fitoterápicos y otras sustancias activas, entre ellas, algunas vitaminas.

2. TRATAMIENTOS  ORALES

Deben elegirse fórmulas que contengan principios activos que actúen sobre los 3 componentes involucrados en el desarrollo de la celulitis: la microcirculación, el tejido graso y el tejido conectivo. Los productos utilizados para el tratamiento de la celulitis están realizados a base de diferentes extractos fitoterápicos y otras sustancias activas, entre ellas, algunas vitaminas.

3. OTROS TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS PARA LA CELULITIS

Liposucción

Lipoescultura

Endermologia

Electrolipólisis

Mesoterapia

Ozonoterapia

Prevención

Casi todas las mujeres, por razones de edad, hormonales, hereditarias y otras consecuencias derivadas del tipo de vida que llevan (alimentación, ejercicio, etc.) almacenan grasa y/o líquidos en diversas zonas del cuerpo (tienen celulitis). Puedes haber sido delgada toda la vida y después del primer embarazo o al cruzar la barrera de los 30 el cuerpo se empieza a descomponer: tus muslos se llenan de horribles hoyuelos con aspecto de piel de naranja (la celulitis); tu cadera lleva una cartuchera incorporada que sobresale por las costuras de tus vaqueros; tu abdomen se rodea de un flotador salvavidas que rebosa por encima de tu falda; tus brazos van perdiendo firmeza y tus senos claudican ante la fuerza de la gravedad ( vaya descubrimiento el de Newton!). En definitiva, esa terrible “enfermedad” llamada juventud se va curando poco a poco y tu cuerpo va sometiéndose a un nuevo estado que, en muchas ocasiones, puedes evitar tomando una serie de medidas preventivas como las que te nombramos a continuación:
1.- HAZ EJERCICIO FÍSICO: Al poner el cuerpo en marcha se activa la circulación y se acelera el metabolismo, arrastrando grasas y toxinas.
Recomendamos una combinación de ejercicios cardiovasculares como correr o ir en bicicleta, con algunos aeróbicos y algo de yoga dinámico. Mínimo 3 días a la semana.
2.- NO FUMES: La nicotina reduce el aporte de oxígeno a las células. Cada calada supone una auténtica descarga de veneno que entorpece el funcionamiento del sistema linfático y la eliminación de toxinas. Eso sin hablar del riesgo de adquirir un cáncer que acabe con tu vida.
3.- NO BEBAS ALCOHOL EN EXCESO: El hígado es el gran responsable de procesar las toxinas y los elementos más pesados de los alimentos que ingerimos para que la sangre se libere de los agentes más negativos. Cuando el hígado detecta el alcohol se lanza a por él dejando de lado sus otras funciones vitales, de manera que las sustancias de desecho no son eliminadas.
Una copa de vino no hace daño alguno, hasta puede resultar beneficiosa. Pero unas copas de más o alcoholes de mayor graduación pueden resultar fatales para tu cuerpo.
4.-EVITA LA CAFEINA: El café, el té y las bebidas de cola pueden provocar un efecto diurético excesivo que fomente la deshidratación del organismo.
Puedes reemplazarlos por tés sin teína, sucedáneos naturales del café y zumos de frutas naturales.
5.-HIDRATATE: Si el organismo se queda sin agua, se convierte en una especie de papel secante y en vez de eliminar las toxinas, se queda con todas ellas. Bebe un entre 1 y 3 litros de agua al día, según sea tu actividad.
6.- COME SALUDABLE: Evita las comidas preparadas y aquellas con exceso de grasas y carbohidratos. Procura alimentarte con productos frescos de temporada, principalmente verduras, legumbres, frutas, cereales y pescados.
Come entre 3 y 5 veces al día, procurando que el desayuno y la comida sean las más completas y las de la noche y entre horas lo más livianas posible.
7.-ABANDONA LA SAL: El exceso de sal provoca una retención de líquidos automática. Sustitúyela por sales vegetales o especias.
8.-VISTE ADECUADAMENTE: Los pantalones apretados, las faldas ajustadas, las medias ajustadas o los calcetines con goma obstruyen la circulación adecuada de la sangre y de la linfa. Sigue la moda, pero deja fluir tu sangre y tu linfa vistiendo con prendas más holgadas.
9.-DEJA DE PENSAR POR UNOS MINUTOS: Nos pasamos el día pensando en lo que hicimos, en lo que estamos haciendo y en lo que nos queda por hacer, sin añadir todo aquello que desearíamos hacer y no podemos.
Tener la mente ocupada en tanto pensar acaba volviéndonos esquizofrénicos y, por lo tanto, vivimos estresados. El estrés nos trae la ansiedad y la ansiedad colapsa nuestro sistema nervioso que por ende afecta a todo el organismo.
Busca 15 minutos al día para relajarte y dejar de pensar. Disfruta del silencio y busca la paz en tu interior.
10.-EVITA EL EJERCICIO DE IMPACTO: Step, aeróbic intenso y otros ejercicios que implican un continuo rebote con el suelo provocan la congestión de la circulación en aquellas zonas más delicadas ( rodillas, tobillos, caderas, espalda) y esta repercute en la correcta circulación linfática de todo el organismo.
11.-TRABAJA EN LO QUE TE GUSTE: Tu trabajo puede gustarte más o menos, pero existen muchas personas que odian su trabajo. Esto implica un estado mental de por sí depresivo. A estas les recomiendo que cambien de trabajo por uno que realmente les guste o mejor, les apasione. Otras personas trabajan en algo que no les disgusta, pero que implica una postura inadecuada para la correcta circulación linfática (camioneros, taxistas, peluqueras, dependientas, etc.). A estas les recomiendo que sigan los 10 consejos mencionados anteriormente.

La cirrosis

Posteado por admin en diciembre - 30 - 2011

La cirrosis

La cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado, habitualmente durante varios años, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis (“cicatrices”) en el tejido hepático. Estos cambios del tejido interfieren con la estructura y funcionamiento normal del hígado, ocasionando serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y en sus funciones.

Causas

Por lo general, se clasifica a los pacientes cirróticos según el grado de alteración del hígado y la causa que lo ha provocado (en algunas ocasiones ésta será desconocida, eso es lo que en medicina se denomina ‘criptogenético’ o ‘idiopático’). Así se suele hablar de cirrosis alcohólica, cirrosis biliar, cirrosis cardiaca, metabólica, hereditaria, producida por medicamentos, y criptogenética.
La cirrosis hepática tiene muchas causas. Las más frecuentes en nuestro país son el alcohol, el virus de la hepatitis C y el virus de la hepatitis B. En algunas ocasiones, los pacientes tienen más de un factor desencadenante, con lo que la aparición de cirrosis se acelera.
La ingesta excesiva de alcohol, es la causa más frecuente de cirrosis en el mundo occidental. En España un 40-50% de los casos de cirrosis están producidos por este factor. Se considera que el tiempo mínimo de alcoholismo necesario para que el tóxico origine una cirrosis es de 10 años. Sin embargo, no todos los pacientes cirróticos han tenido que ser bebedores previamente. Lo que sí se sabe es que, además de ser responsable, por sí mismo, de muchos casos de cirrosis, el alcohol también contribuye a empeorar la función del hígado en pacientes con enfermedades hepáticas de otro origen.
El virus de la hepatitis C: El 40% de los pacientes cirróticos en España por ejemplo,  presenta un infección crónica por este virus, que se demuestra por la presencia de anticuerpos específicos (defensas que produce el organismo) o partículas de virus detectados en la sangre. Alguno de estos pacientes fueron contagiados por recibirtransfusiones de sangre antes de 1991, cuando no se conocía el virus y no se hacían pruebas adecuadas a la sangre para comprobar su presencia.
El virus de la hepatitis B: Otro ejemplo, un 10% de los pacientes con cirrosis en España tienen una infección crónica por el virus B. Este porcentaje es superior en países como Japón o los países del sudeste asiático, donde es más frecuente.
Otras infecciones: La esquistosomiasis, típica de Egipto, o la brucelosis, o la toxoplasmosis pueden producir también hepatitis crónica.
Enfermedades autoinmunes: Aparecen cuando el organismo no reconoce algunas células de nuestro organismo y produce anticuerpos que las destruyen, como si fueran agentes extraños. Si las células que nuestro cuerpo no reconoce son las células hepáticas éste producirá autoanticuerpos (sustancias que ‘atacan’ a los agentes extraños) que paulatinamente irán destruyendo las células del hígado.
Los defectos en las vías biliares: Son conductos que van recogiendo la bilis que se produce en el hígado y conduciéndola hacia la vesícula y el intestino. Se pueden obstruir por problemas congénitos, de modo que los niños nacen con la alteración y desarrollan la cirrosis en los primeros años de vida. Tanto las vías de pequeño como las de gran tamaño pueden obstruirse. Cuando lo hacen las pequeñas, se puede producir la cirrosis, siendo menos frecuente que ocurra si existe obstrucción de grandes vías. Éstas últimas suelen dar lugar a síntomas precoces que hacen que los pacientes sean diagnosticados y tratados pronto, evitándose la progresión de la enfermedad.
La fibrosis quística: es una enfermedad hereditaria por la cual se alteran algunas glándulas de nuestro organismo. En algunos pacientes se puede producir inflamación incluso cirrosis hepática.
Hemocromatosis: algunos individuos absorben más cantidad de hierro de lo necesario. Este exceso se deposita en diferentes tejidos del organismo a los que va destruyendo. El hígado es uno de los órganos que se pueden ver afectados por esta enfermedad, llegando a producirse una cirrosis si no se detecta a tiempo. Se trata de una enfermedad hereditaria.
Enfermedad de Wilson: Los individuos que la padecen absorben más cantidad de cobre de la cuenta y es este metal el que al depositarse en el hígado lo lesiona. También es una enfermedad hereditaria, por lo que cuando un individuo es diagnosticado se debe estudiar a los demás miembros de la familia con el fin de iniciar el tratamiento antes de que aparezca la cirrosis.
Fármacos: En raras ocasiones las lesiones producidas en el hígado por un medicamento son tan graves que pueden dar lugar a una cirrosis. Esto puede ocurrir después de una hepatitis grave producida por un medicamento como el metotrexate (un fármaco que se utiliza para el tratamiento de algunos tumores) la isoniacida, la vitamina A en dosis muy elevadas y algunos otros.
En la mayoría de los casos, con un estudio adecuado, es posible identificar las causas de la cirrosis.

Síntomas

Primeros síntomas. Las personas que tienen cirrosis con frecuencia tienen pocos síntomas al comienzo de la enfermedad. Los dos problemas principales que eventualmente ocasionan síntomas son pérdida del funcionamiento de las células hepáticas y distorsión del hígado causado por la cicatrización. La persona puede experimentar:
  • Fatiga
  • Debilidad y agotamiento
  • Falta de apetito
  • Náuseas
  • Pérdida de peso
Síntomas avanzados:
1. Según disminuye la función hepática, menos proteína es producida por el órgano. Por ejemplo, se produce menos albúmina, lo que resulta en acumulación de agua en las piernas (edema) o en el abdomen (ascites).
2. Sangrado y/o formación de hematomas. Una disminución en las proteínas necesarias para la coagulación sanguínea ocasiona facilidad de sangrado y/o fácil formación de hematomas.
3. Ictericia. La ictericia se caracteriza por la coloración amarillenta de la piel debido a la acumulación del pigmento de la bilis que pasa del hígado a los intestinos.
4. Picor intenso. Algunas personas con cirrosis experimentan picor intenso debido a productos de la bilis que son depositados en la piel.
Piedras en la vesícula. Frecuentemente se forman piedras en la vesícula debido a que no llega suficiente bilis a la vesícula.
Encefalopatía. El hígado de las personas con cirrosis presenta dificultad para remover las toxinas, las cuales se acumulan en la sangre. Estas toxinas pueden ocasionar confusión mental, y degenerar en cambios de personalidad y hasta coma. Los primeros signos de acumulación de toxinas en el cerebro pueden incluir descuido en la apariencia personal, dificultad para concentrarse, cambios en los hábitos de sueño, pérdida de memoria e insensibilidad.
5. Lentitud para metabolizar medicamentos/fármacos. Usualmente los medicamentos/fármacos son metabolizados/filtrados por el hígado. En la cirrosis este proceso se vuelve más lento. Los medicamentos/fármacos se acumulan en el cuerpo por causa de la inhabilidad del hígado de metabolizar los mismos con la debida rapidez. Con frecuencia, las personas con cirrosis son muy sensitivas a los medicamentos y sus efectos secundarios.
6. Hipertensión portal y/o várices. Uno de los problemas más serios que presentan las personas con cirrosis es presión en los vasos sanguíneos que fluyen a través del hígado. Normalmente, la sangre de los intestinos y el bazo es bombeada hacia el hígado a través de la vena portal. Sin embargo, en la cirrosis el flujo normal de la sangre se disminuye, causando presión en la vena portal. Esto produce un bloqueo en el flujo normal de la sangre, lo que ocasiona que el bazo se agrande. La sangre que sale de los intestinos trata de buscar salida a través de la formación de nuevos vasos sanguíneos. Algunos de estos vasos sanguíneos se agrandan (várices). Las várices pueden formarse en el estómago y en el esófago (tubo que conecta la boca con el estómago). Las várices tienen paredes muy frágiles y tienen una presión muy alta. Existe gran riesgo de que se rompan y que ocasionen un problema serio de sangrado en la parte superior del estómago o el esófago. Si esto ocurre, la vida de la persona corre peligro y hay que tomar acción rápida para detener el sangrado.

Diagnóstico

El diagnóstico de cirrosis conlleva la valoración clínica del paciente, una analítica y algunas pruebas de imagen. La biopsia hepática permite además ver el grado de afectación del tejido hepático y, en ocasiones, ayuda a hacer el diagnóstico de la causa de la enfermedad. Los médicos deben diagnosticar por un lado la presencia de una cirrosis, e intentar determinar cuál ha sido la causa de la misma.
En el examen físico que se le hace al paciente se puede palpar un hígado duro con borde irregular y aumentado de tamaño. Este hígado grande generalmente no es doloroso. Sin embargo, cuando la enfermedad está muy evolucionada el hígado suele tener tamaño reducido. Se puede encontrar líquido en el abdomen (ascitis) y un bazo grande. Los pacientes pueden tener las palmas de las manos enrojecidas, las parótidas (glándulas que producen saliva y que se encuentran a ambos lados de las mejillas) aumentadas de tamaño, y arañas vasculares en la piel (dilatación de capilares sanguíneos a modos de patas de araña). También se pueden alterar las uñas, curvándose y adquiriendo un tono opaco.
En los análisis de sangre se ve si hay anemia (menos cantidad de glóbulos rojos de lo habitual). Es frecuente que en fases avanzadas disminuyan los glóbulos rojos y las plaquetas. Esto suele ser debido a que el bazo (órgano situado detrás del estómago, cuya principal función es la de eliminar las células de la sangre cuando están viejas, y que sirve también para la defensa de algunas infecciones) está aumentado de tamaño y trabaja más de la cuenta, eliminando estas células antes de tiempo. Son frecuentes las alteraciones en las pruebas de coagulación de la sangre. La cantidad de proteínas también está disminuida. Puede elevarse las cifras de bilirrubina y los enzimas del hígado (transaminasas) y de amoníaco en sangre.
Los análisis, además sirven para detectar la presencia de virus en la sangre, la cantidad de hierro que existe, si hay cobre en exceso o si existen auto anticuerpos (sustancias que pueden atacar nuestras células hepáticas hasta destruirlas), ayudando así al diagnóstico de la causa de cirrosis.
En los estudios radiográficos se suele hacer una ecografía abdominal que puede demostrar el hígado aumentado de tamaño y/o desestructurado. También pueden verse incrementados el bazo y la dilatación de las venas que salen y entran del hígado. Para llegar al diagnóstico de cirrosis hay que realizar una prueba de imagen que permita ver el grado de afectación del hígado y descartar otras enfermedades (tumores, obstrucciones de la vía biliar etc.). Por ello, siempre se realizará una prueba de imagen en la fase inicial del estudio. La ecografía es la que se usa con más frecuencia por ser fácil y rápida de realizar y porque aporta mucha información. Otras pruebas como el scáner o la resonancia magnética del hígado ayudan también a ver el grado de afectación y a descartar otras lesiones o enfermedades asociadas. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no es necesario realizarlas para tener el diagnóstico si ya se ha hecho una ecografía.
La gastroscopia consiste en la introducción de un tubo flexible a través de la boca que llega hasta el estómago y el intestino, con una cámara de vídeo en uno de sus extremos que va grabando los sitios por los que pasa. Permite ver las varices esofágicas y el estómago. Se hará a muchos pacientes, incluso cuando no tienen síntomas, porque ayuda a saber el grado de afectación de la enfermedad. Además se utiliza en ocasiones cuando hay sangrado digestivo, para ver el origen del mismo y para administrar algunos tratamientos.
La biopsia hepática ayuda a conocer el grado de afectación o fibrosis del hígado. La prueba consiste en coger un trozo de hígado para luego mirar por el microscopio su estructura y comprobar la cantidad de tejido normal que ha sido sustituido por tejido cicatricial. Para obtener la muestra se suele localizar la zona del hígado más adecuada con una ecografía. Posteriormente, se anestesia localmente la piel y se pincha al paciente con una aguja de grueso tamaño con la que se obtiene una muestra de hígado. No es necesario abrir al enfermo ni precisa anestesia general. No suele haber complicaciones, aunque en ocasiones los pacientes pueden sangrar. En la mayoría de los hospitales no es preciso ingresar al sujeto para realizársela y se hace de forma ambulatoria. En situaciones excepcionales se utilizará la cirugía para obtener la muestra.
La biopsia sirve también para determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, en enfermedades como la hemocromatosis se observa gran cantidad de hierro en el hígado, o en la enfermedad de Wilson se ve el cobre. En algunas ocasiones, la biopsia es la única forma de hacer un diagnóstico seguro: ayuda a saber la causa y ayuda a ver el grado de afectación. En otras, la biopsia se utiliza sólo para saber el grado de afectación, puesto que la causa se ha podido determinar con análisis de sangre (por ejemplo, en la cirrosis por virus C o B).
En muchos casos la historia clínica puede determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, los pacientes que tienen antecedentes de consumo excesivo de alcohol, junto con alteraciones en la analítica y la exploración y una ecografía con datos de afectación hepática, son diagnosticados de cirrosis sin precisar muestra de tejido hepático. En otros casos es necesario tomar una muestra y analizarla para saber la causa de la enfermedad.

Tratamiento

La cirrosis no tiene curación, pues el daño hepático es irreversible, aunque su progresión es muy lenta. No existe ningún tratamiento que modifique la historia natural de la enfermedad. El tratamiento de la cirrosis ha de dirigirse a evitar o controlar las complicaciones derivadas.
Medidas generales en el tratamiento de la cirrosis
Aunque esta enfermedad es irreversible, es posible tomar diferentes medidas para reducir el daño hepático:
  1. Dejar el alcohol.
  2. Limitar el uso de fármacos. Al existir una deficiente función hepática, no se pueden metabolizar y eliminar bien la mayoría de los medicamentos.
  3. Evitar otras enfermedades. La lesión del hígado provoca en el organismo una mayor dificultad para combatir las infecciones, lo que las hace más peligrosas para estos pacientes. Es muy importante que los cirróticos eviten el contacto con posibles focos de infección y se vacunen contra las hepatitis víricas A y B, la gripe y la neumonía neumocócica.
  4. Tener una alimentación rica en frutas, verduras y cereales. En ocasiones es necesaria la administración de suplementos vitamínicos (vitaminas A, D y K). Entre los consejos dietéticos, también se incluye la restricción de la sal en las comidas, para evitar la acumulación de líquidos. En la cirrosis es fundamental que la dieta no contenga excesivas proteínas porque pueden favorecer el desarrollo de una encefalopatía hepática.
Tratamiento farmacológico
En general, el paciente con cirrosis no complicada no precisa ningún tratamiento, salvo que su cirrosis se deba a una enfermedad que requiera un tratamiento específico.
El control de las varices esofágicas, para evitar que se rompan y produzcan un sangrado digestivo, se puede realizar mediante fármacos que reduzcan la presión venosa, y técnicas quirúrgicas que consistan en cerrar estas varices.
La acumulación excesiva de líquido se puede reducir mediante la administración de diuréticos que ayuden a eliminarlo.
El picor que puede producirse por las altas concentraciones de metabolitos en la sangre, se puede tratar mediante colestiramina u otros medicamentos.
El tratamiento de la encefalopatía hepática se realiza con laxantes y antibióticos, para reducir los niveles de amoniaco en sangre.
Trasplante hepático
En todos los casos y, especialmente, en situación terminal, es posible la realización de un trasplante de hígado. Este es el tratamiento de la cirrosis definitivo.
Generalmente este tipo de tratamiento se indica cuando la enfermedad se encuentra ya tan avanzada que el hígado no puede funcionar. La tasa de éxito del trasplante hepático supera actualmente el 90%. El problema se plantea cuando la cirrosis está relacionada con la hepatitis viral, porque esta enfermedad puede reaparecer en el hígado trasplantado.

Prevención

No tome alcohol en exceso. Si  cree que su problema de consumo de alcohol en sí se le está saliendo de las manos, busque ayuda profesional.

Gripe común, gripa o influenza

Posteado por admin en diciembre - 26 - 2011

Gripe común

La gripe, gripa o influenza, es una enfermedad infecciosa de aves y mamíferos causada por un tipo de virus de ARN de la familia de los Orthomyxoviridae. En los seres humanos afecta a las vías respiratorias, inicialmente puede ser similar a un resfriado y con frecuencia se acompaña de síntomas generales como dolor de garganta, debilidad, dolores musculares (mialgias), dolor estomacal, articulares (artralgias) y de cabeza (cefalea), con tos (que generalmente es seca y sin mucosidad), malestar general y algunos signos como pueda ser fiebre. En algunos casos más graves puede complicarse con pulmonía (neumonía), que puede resultar mortal, especialmente en niños pequeños y sobre todo en ancianos. Aunque se puede confundir con el resfriado (catarro) común, la gripe es una enfermedad más grave y está causada por un tipo diferente de virus. También puede provocar, más a menudo en niños, náuseas y vómitos, que al ser síntoma de gastroenteritis hace que se denomine gripe estomacal o abdominal.

Causas

La gripe está causada por un grupo de virus llamados virus de la gripe o de la influenza, de los que existen tres tipos A, B, y C. La mayor parte de las epidemias de gripe se deben al virus de la gripe tipo A, mientras que el tipo B produce epidemias menos extensas y enfermedad más leve, y el tipo C causa muy raramente enfermedad.
El virus de la gripe se transmite de persona a persona, habitualmente a través de las secreciones respiratorias, por la tos y el estornudo.

Síntomas

Los síntomas de gripe generalmente comienzan de manera rápida y aparecen de 1 a 7 días después de entrar en contacto con el virus. Por lo regular, afectan al cabo de 2 a 3 días.
La gripe se propaga fácilmente y por lo general irrumpe de manera repentina en una comunidad. Los estudiantes o los trabajadores se enferman al cabo de 2 o 3 semanas de la llegada de la gripe a una escuela o sitio de trabajo.
El primer síntoma es una fiebre entre 39º y 41º C. Un adulto normalmente tiene una fiebre más baja que un niño.
Otros síntomas comunes comprenden:
  • Dolores en el cuerpo
  • Escalofríos
  • Mareos
  • Rubefacción de la cara
  • Dolor de cabeza
  • Decaimiento
  • Náuseas y vómitos
Entre el segundo y el cuarto día de la enfermedad, la fiebre y los dolores comienzan a desaparecer, pero se presentan nuevos síntomas, como:
• Tos seca
• Aumento de los síntomas respiratorios
• Rinorrea (transparente y acuosa)
• Estornudo
• Dolor de garganta
Estos síntomas (a excepción de la tos) por lo regular desaparecen al cabo de 4 a 7 días. A veces, la fiebre regresa. La tos y la sensación de cansancio generalmente pueden durar semanas.
Es posible que algunas personas no tengan ganas de comer.
La gripe puede empeorar el asma, los problemas respiratorios y otras enfermedades prolongadas.

Diagnóstico

El diagnostico de la gripe suele ser clínico, al detectarse un caso con signos y síntomas compatibles con gripe dentro de un contexto adecuado (temporada gripal, casos de gripe cercanos al paciente).
La gripe, sin embargo, puede ser difícil de diferenciar de otro tipo de infecciones respiratorias si nos basamos sólo en los síntomas clínicos, ya que los síntomas iniciales pueden ser similares a los que producen otros virus u organismos que afectan a las vías respiratorias.
Hay algunas pruebas de laboratorio que pueden ayudar al diagnóstico de gripe, aunque este tipo de confirmación no es necesario realizarlo a todos los pacientes con sospecha de gripe si se está dentro de la temporada gripal.

Tratamiento

Para la gripe se requiere de un tratamiento sintomático para el malestar general, fiebre, etc. La tos habitualmente desaparece por sí sola, por lo general no están indicados los antitusígenos.
Para los casos leves de la enfermedad en personas que no están en alto riesgo, se deben tomar las siguientes medidas:
• Reposar.
• Tomar medicamentos para aliviar los síntomas y ayudar a descansar.
• Tomar mucho líquido.
• Evitar la aspirina (especialmente en adolescentes y niños)
• Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
• Evitar los antibióticos, a menos que sean necesarios para tratar otra enfermedad.
En caso de que la influenza se detecte dentro de las 48 horas después de iniciados los síntomas, en especial en los grupos de alto riesgo de presentar complicaciones, se puede disponer de algunos medicamentos antivirales que pueden disminuir la duración de dichos síntomas en 1 día aproximadamente.

Prevención

 Medidas generales
 Evitar el contacto con personas que tengan gripe debido a la diseminación a través del habla, estornudo o tos.
 Evitar los locales cerrados o con aglomeraciones ya que son lugares de fácil transmisión.
 Lavar las manos frecuentemente para reducir el riesgo de contagio.
 Quimioprofilaxis
Supone el único método claramente demostrado para la prevención de la gripe es la vacuna. Su objetivo es exponer a las personas a la acción de virus inactivados para que el organismo pueda responder al virus mediante la formación de anticuerpos. La vacuna al estar constituida por virus inactivados no puede provocar la gripe.
La vacunación se realiza anualmente, con las cepas de virus recomendadas por la OMS. El periodo ideal es el otoño (septiembre y octubre). A los 10-15 días de la vacunación comienzan a producirse los anticuerpos que nos van a proteger de la infección y esta protección suele durar entre 6 y 12 meses.
La vacuna no protege, necesariamente, a todas las personas, pudiendo disminuir su eficacia en las de edad avanzada y con las defensas disminuidas. Pero aunque no siempre prevenga la infección sí que reduce el número de complicaciones.
Se recomienda la vacunación en:
  • Mayores de 65 años.
  • Enfermos crónicos: cardiópatas, respiratorios, renales, trastornos metabólicos.
  • Niños con cardiopatías cianóticas congénitas.
  • Pacientes con tratamiento inmunosupresor (que origina un descenso de las defensas del organismo) y el personal que los atiende.
  • Residentes en hogares de ancianos o clínicas de cuidados crónicos y personal que los atiende.
Está contraindicada en:
  • Hipersensibilidad a las proteínas del huevo y derivados.
  • Enfermedades febriles agudas.
  • Mujeres embarazadas.
Reacciones indeseable tras la administración:
  • Los niños presentan mayor reacción que los adultos.
  • Dolor en el lugar de la inyección.
  • Síntomas leves transitorios (no es frecuente): fiebre, malestar, dolores musculares; tienen lugar entre 6 y 12 horas después de la vacunación y duran uno o dos días.
  • Anafilaxia o urticaria, en casos de hipersensibilidad al huevo.
La eficacia de la vacuna depende de:
  • Edad y nivel de defensas del individuo.
  • Grado de similitud entre el virus usado en la vacuna y los que están circulando causando la gripe de ese año.
  • El tiempo transcurrido entre la vacunación y la exposición al virus. La vacuna va perdiendo eficacia con el paso de los meses.
  • Es más eficaz en pacientes jóvenes que en los de edad avanzada.

Orzuelo

Posteado por admin en diciembre - 26 - 2011

Orzuelo

Un orzuelo es una inflamación de las glándulas sebáceas de Zeiss o Moll en la base de las pestañas. También se le da este nombre a la inflamación de las glándulas de Meibomio en el párpado, aunque en este caso el término que se utiliza habitualmente es el de orzuelo interno, o Chalazión.
No es una afección grave, pero puede llegar a ser bastante dolorosa. Los orzuelos son particularmente comunes en niños.
Un orzuelo externo es una inflamación rojiza y tierna al tacto en el borde del párpado que tiende a drenar espontáneamente en poco tiempo. En el lugar de la lesión se palpa un nódulo duro y muy doloroso.
Los orzuelos internos suelen localizarse más lejos del borde del párpado y tardan más tiempo en sanar ya que el absceso no puede drenar fácilmente.

Causas

La causa de la aparición de los orzuelos suele deberse a una debilidad orgánica que produce un descenso de las defensas, lo cual repercute inmediatamente en una proliferación de los gérmenes que tapan las glándulas oculares. Así, se produce la blefaritis, una inflamación de las glándulas locales, que es la que genera la formación de orzuelos.
Las debilidades que generan las llamadas congestiones palpebrales (de los párpados) pueden tener un origen general (anemia, gripe o estrés) o bien producirse por motivos locales del ojo (miopía, hipermetropía o astigmatismo sin un debido control).
Los orzuelos pueden aparecer en cualquier época de la vida. Sin embargo, tienen reacciones y causas especiales de acuerdo a la edad en que surjan.
  • En los chicos suelen desencadenarse por un mal control de enfermedades de la visión (miopía, astigmatismo, etc.).
  • En adultos suelen aparecer por no utilizar los lentes cuando es debido o en los primeros estadios de la presbicia, al intentar esforzar la visión en demasía.

Síntomas

Un síntoma es algo que el paciente siente y describe, tales como un dolor, mientras que un signo es algo que la gente de otros, tales como médicos o enfermeras pueden detectar, como un latido irregular del corazón.
Los primeros síntomas de un orzuelo generalmente incluyen dolor y enrojecimiento del área afectada, acompañados de irritación y escozor (picazón) en los ojos.
Otros síntomas de un orzuelo incluyen:
• Una protuberancia rojiza en el borde del párpado y la base de las pestañas, por lo general con un punto de pus pequeño en el centro;
• La sensación de un cuerpo extraño en el ojo;
• Sensibilidad a la luz;
• Formación de costras a lo largo del borde del párpado;
• Lagrimeo.
Alrededor del 25 por ciento de chalaziones no traen síntomas y desaparecen por sí solos sin tratamiento alguno. Sin embargo, a veces un chalazión puede presentar enrojecimiento, hinchazón y ocasionalmente puede ser sensible. Un chalazión grande puede causar visión borrosa ya que puede distorsionar la forma del ojo. Ocasionalmente, un chalazión puede causar que todo el párpado se hinche de repente.

Diagnóstico

En la mayoría de los casos, un simple examen ocular es todo lo que se necesita para confirmar el diagnóstico de un orzuelo. Además de observar su ojo, usualmente no se necesitan pruebas especiales para el diagnóstico.

Tratamiento

A pesar de que se recurre a los antibióticos, no parecen ser demasiado útiles en estos casos. El mejor tratamiento consiste en aplicar compresas calientes durante 10 minutos varias veces al día. El calor ayuda a que el orzuelo madure, se rompa y drene.
Uno de los remedios caseros más efectivos que existen está en usar un té de manzanilla que será aplicado en la parte externa del párpado en donde se encuentra ubicado el orzuelo. Esto tiene que realizarse con un pequeño algodón que lo humedeceremos con el té preparado, colocando a manera de compresas tibias en el área afectada; esto lo tenemos que hacer por varias veces en el día con el fin de que el grano llegue a madurar y reventar.
Cuando haya una segregación de pus, éste tiene que ser limpiado con el mismo algodón que hemos humedecido en el té de manzanilla. No se recomienda colocar pomadas en el área afectada, ni gotas en el ojo debido a que mucho antibiótico puede infectarlo más aún.
Si es que no hay mejoría que sea notable es necesario visitar al médico, pues el dolor podría ser más crítico así como la infección podría extenderse a una zona más amplia en este órgano visual.

Prevención

Lávese siempre muy bien las manos antes de tocar la piel alrededor del ojo. Si usted es susceptible a los orzuelos, la limpieza cuidadosa del exceso de aceite de los bordes de los párpados puede ayudarle.

Esponililitis anquilosante

Posteado por admin en noviembre - 23 - 2011

Esponililitis anquilosante

Esponililitis anquilosante

También llamada morbus Bechterew, mal de Bechterew-Strümpell-Marie, espondilitis reumática y espondilitis anquilopoyética, es una enfermedad reumática crónica con dolores y endurecimiento paulatino de las articulaciones. Pertenece al grupo de las llamadas espondilopatías o espondilo artropatías seronegativas. Seronegativas porque el resultado del análisis de sangre FR (factor reumatoideo) es negativo, a diferencia de la artritis reumatoide que es positivo. Las espondiloatropatías incluyen a la artritis reactiva, la artritis psoriásica, y la inflamación intestinal, incluida la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Afecta principalmente a la columna, a los ligamentos, inflamación denominada entesitis de la musculatura esquelética, en especial en la zonas cervical, lumbar, y la articulación iliosacral o sacroíliaca, pero puede afectar también otras articulaciones del cuerpo como la cadera, rodillas, hombros y el talón de Aquiles. Durante el desarrollo de la enfermedad pueden aparecer también inflamaciones oculares en el iris (iritis), en la úvea (uveítis), causando migraña y fotofobia. También pueden ser afectados otros órganos como los riñones y pulmones. Es más frecuente en varones jóvenes entre 20 y 40 años.

Causas

Se desconoce la causa de la espondilitis anquilosante, pero los genes parecen jugar un papel.
Los factores de riesgo abarcan:
• Antecedentes familiares de espondilitis anquilosante
• Sexo masculino

Síntomas

  • Dolor en la parte baja de la espalda que empeora en la noche, en la mañana o después de un período de inactividad
  • Movimientos limitados y rigidez en la parte baja de la espalda
  • Rigidez y dolor en la cadera
  • Expansión limitada del tórax, que en estados avanzados pueden causar problemas respiratorios
  • Rango limitado del movimiento, especialmente involucrando la columna y las caderas
  • Dolor articular e inflamación articular en los hombros, rodillas y tobillos
  • Dolor en el cuello
  • Dolor en los talones
  • Encorvamiento crónico para aliviar los síntomas
  • Fatiga
  • Fiebre leve
  • Pérdida del apetito
  • Pérdida de peso
  • Inflamación de los ojos

Diagnóstico

Para establecer el diagnóstico, el médico se basa en los síntomas que presenta el paciente y en la exploración física, aunque también puede solicitar ciertas pruebas para confirmarlo, como:
  1. Historia clínica: el paciente refiere dolor articular que se ha prolongado durante varios años, y que ha ido en aumento en los últimos meses.
  2. Exploración física: deben realizarse distintas maniobras que se describen a continuación.
  3. Test de schober: se colocan las manos por encima y por debajo de la columna lumbar. Después se le pide al paciente que se agache. Si la motilidad lumbar es normal, las manos del médico deben separarse unos 5 cm más.
  4. Expansión torácica: se mide el perímetro torácico con una cinta métrica, tanto en inspiración como en expiración. La expansión normal es superior a 5 cm cuando entra aire en la cavidad torácica.
  5. Análisis de sangre: ofrece datos sobre la intensidad del proceso inflamatorio.
  6. Análisis del líquido articular: también presenta características inflamatorias.
  7. Radiología: se realizan radiografías de la pelvis y de la columna vertebral. Al comienzo de la enfermedad, las imágenes son normales; después aparecen erosiones en los bordes óseos adyacentes a la articulación. En la columna vertebral se producen osificaciones de los ligamentos que unen las vértebras, lo cual le da un aspecto que se denomina en “caña de bambú”.
  8. TAC o RMN: estas pruebas no se realizan de manera rutinaria, pero pueden ser necesarias en caso de que la radiografía convencional no aporte datos suficientes para determinar si se trata de esta enfermedad, o bien porque demuestran la presencia de compresión nerviosa que puede dar lugar a síntomas neurológicos.
  9. Gammagrafía ósea: permite detectar la inflamación de las articulaciones sacroilíacas de forma temprana.

Tratamiento

En el tratamiento de la espondilitis anquilosante juegan un papel fundamental la gimnasia y la fisioterapia para conservar la movilidad de las articulaciones y evitar el deformamiento paulatino de la columna vertebral (cifosis), aún cuando el ejercicio pueda resultar algo doloroso para el paciente afectado.
Los medicamentos antiinflamatorios son utilizados para aliviar la inflamación y el dolor, con lo que el paciente puede llevar una vida normal y puede practicar ejercicios adecuados para mejorar la espondilitis.
Los más utilizados son la fenilbutazona, indometacina, diclofenac, piroxicam y naproxeno entre otros. Con la salazopirina se han obtenido resultados muy satisfactorios.
El reposo absoluto está totalmente desaconsejado, pero es importante realizar un reposo de tipo relativo en el sentido de buen descanso nocturno y reducir la actividad física.
La práctica de gimnasia, principalmente en centros de rehabilitación, resulta muy beneficiosa para prever la rigidez tanto de la columna como de las articulaciones periféricas.
El objetivo primordial del tratamiento es eliminar la inflamación de las articulaciones y prevenir el desarrollo de la rigidez de la columna, sobre todo en posiciones viciosas.
El tratamiento tradicional de la Espondilitis Anquilosante y enfermedades afines está basado en el empleo de antiinflamatorios no esteroideos y la ejercicio físico específico. Con esta combinación de tratamientos muchas espondiloartropatías se han controlado adecuadamente durante años. Sin embargo, cuando estas artritis afectan a articulaciones no vertebrales, muy especialmente en el caso de la artropatía psoriásica, es necesario recurrir a fármacos inmunomoduladores como el metotrexato o la sulfasalacina. En los últimos 6-8 años la irrupción de los fármacos bloqueadores del TNF alfa como el ifliximab, etanercept o adalimumab, ha supuesto un avance cualitativo muy notable en el tratamiento de estas enfermedades ya que dichos fármacos mitigan muy eficazmente (a veces por completo) los síntomas de dolor y rigidez vertebral en una mayoría de los pacientes (ver más sobre los fármacos Anti TNF).
El empleo de éstos tratamientos ha disminuido también drásticamente la necesidad de prótesis articulares aunque el recambio protésico todavía sigue siendo una opción para aquéllos pacientes de larga evolución o con afectación severa de cadera o rodilla. Es frecuente que en la historia natural de la enfermedad puedan aparecer asociadas afectaciones de otros órganos que nada tienen que ver con los huesos o articulaciones, tal es el caso de los ojos que se afectan por uveítis con relativa frecuencia, los pulmones en donde puede aparecer una fibrosis pulmonar o el corazón en donde pueden inflamarse las válvulas cardíacas por lo que es esencial que estas enfermedades, por indolentes que parezcan, sean seguidas siempre por reumatólogos bien entrenados y familiarizados con este tipo de manifestaciones.

Prevención

Es necesario educar al paciente con espondilitis anquilosante. Así, tiene que aceptar sus limitaciones para evitar una mala evolución de la enfermedad y mejorar su calidad de vida. Existen unas pautas o normas que tiene que seguir:
• Evitar las malas posturas.
• No utilizar fajas o corsés que inmovilicen la columna.
• No estar demasiado tiempo en la cama o sentado.
• No coger demasiado peso.
• No fumar para no perjudicar la función respiratoria.
• Darse una ducha matinal para relajar los músculos y aliviar la rigidez matutina.
• Hacer ejercicio físico moderado a diario.

Kala azar

Posteado por admin en noviembre - 21 - 2011

Kala azar

La Leishmaniasis

kala-azar

La Leishmaniasis es una enfermedad parasitaria tropical causada por una variedad de Leishmaniasis que se transmite por la picadura de ciertos tipos de mosca de la arena. La forma más grave, la leishmaniasis visceral, también es conocida como kala azar (fiebre negra en hindi).

Cuando una persona se infecta, su sistema inmunológico se debilita y es más frágil frente a otras infecciones. Muchas infecciones y muertes nunca se conocerán, ya que las personas que sufren kala azar suelen vivir en lugares remotos y raramente acuden a un centro de salud. La coinfección con VIH/sida está empeorando la situación.

Causas

Transmisión de unas especies concretas de leishmanias desde un paciente o el perro a través de la picadura de un tábano.
La transmisión directa entre humanos es muy rara.

Diagnóstico

El diagnóstico puede ser confirmado demostrando en tejidos o aislando los promastigotes en cultivos. El aspirado esplénico para ser teñido con Wright-Giemsa y para cultivo es el método más sensible para la identificación del parásito.
El aspirado de medula ósea es seguro, pero menos sensible. Los amastigotes son vistos en aproximadamente dos tercios de los pacientes. La biopsia hepática es menos redituable para el diagnóstico que la punción esplénica o la biopsia de médula ósea y presenta riesgo de hemorragia. La aspiración o biopsia de ganglios linfáticos pueden ser diagnóstico cuando presentan adenomegalias.

Síntomas

  • Anemia
  • Inicio agudo o insidioso de los síntomas.
  • Fiebre alta con escalofríos y sudoración.
  • Debilidad general.
  • Pérdida de peso.
  • Tos.
  • Diarrea
  • Esplenomegalia importante (agrandamiento del bazo -en el abdomen a la izquierda-), dura y no dolorosa.
  • Oscurecimiento de la piel, sobre todo en las manos, pies, abdomen y sienes.
  • Ganglios inflamados por todo el cuerpo.
  • Son frecuentes las hemorragias nasales y gingivales (de las encías). El paciente se va consumiendo y muere en un plazo de meses a dos años.

Tratamiento

  1. El tratamiento de primera línea son fármacos basados en antimonio pentavalente (SbV) tales como estibogluconato sódico (Pentostam) usado principalmente en Europa y el antimoniato de meglimina (Glucantime) en el nuevo mundo. La adherencia de los pacientes al tratamiento presenta dificultades dada la toxicidad de la droga y lo doloroso de éste, pues consiste de 20 inyecciones de material oleoso.
  2. Tratamientos de segunda línea como el isotionato de pentamidina, la anfotericina B (en particular la formulación en liposomas) pueden representar cura clínica a pesar de su toxicidad. La Anfotericina B es el tratamiento de elección en la leishmaniasis visceral en regiones en las que se presenta alta resistencia al tratamiento con estibogluconato sódico (algunas regiones de India), aunque recientemente se está estudiando el uso de la paramomicina, el cual ha demostrado una eficacia similar y es más económico. Recientemente se descubrió una nueva droga, la Miltefosina, que tiene ventajas sobre las demás, ya que esta es de administración oral; se han realizado ensayos clínicos en humanos para determinar la seguridad y eficacia de este prometedor fármaco. Miltefosina no puede ser usada en mujeres embarazadas dadas sus propiedades teratogénicas, razón por la cual se desaconseja el uso de esta droga.

Prevención

Para la prevención de la enfermedad deberemos evitar las picaduras del flebotomo, utilizando repelentes, mosquiteras o cubriéndonos la piel. Deberemos además controlar los reservorios, al menos los domésticos, evitando en la medida de lo posible que éstos se acerquen a las personas en zonas de alta endemia.

Fiebre reumática

Posteado por admin en noviembre - 12 - 2011

Fiebre  reumática

La fiebre reumática es una enfermedad inflamatoria, no supurativa y recurrente producida por la respuesta del sistema inmunitario de algunas personas predispuestas, a los antígenos de la bacteria estreptococo del grupo A betahemolítico, a partir de las dos o tres semanas de provocar una faringolamigdalitis aguda.
La fiebre reumática es una complicación tardía que puede afectar cualquier parte del organismo, siendo el principal órgano afectado es el corazón donde puede afectar el pericardio pericarditis, el miocardio miocarditis, o el endocardio endocarditis y en la fase aguda produce una pancarditis que provoca valvulopatías cardíacas en la fase crónica. Afecta también la piel (eritema marginado), las articulaciones (poliartritis migratoria), el cerebro(corea de Sydenham) y el tejido celular subcutáneo (nódulos subcutáneos).

Causas

Se debe a una infección por estreptococos.

Síntomas

Los síntomas de la fiebre reumática generalmente empiezan entre una y cinco semanas después de que su hijo se ha infectado con estreptococos. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la fiebre reumática. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:
• Inflamación de las articulaciones – incluyendo hinchazón, sensibilidad y enrojecimiento en múltiples articulaciones. Las articulaciones afectadas son comúnmente las articulaciones mayores de las rodillas o tobillos. La inflamación “se mueve” de una articulación a otra durante varios días.
• Pequeños nódulos o protuberancias redondeadas y duras debajo de la piel.
• Un cambio en los movimientos neuromusculares de su hijo (esto generalmente se nota por un cambio en la escritura manuscrita de su hijo y también puede incluir movimientos bruscos).
• Erupción (una erupción rosa con bordes extraños que normalmente se presenta en el tronco del cuerpo o en brazos y piernas).
• Fiebre.
• Pérdida de peso.
• Fatiga.
• Dolor de estómago.
Los síntomas de la fiebre reumática pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos.

Diagnostico

El primer indicio de valvulopatía orgánica es un soplo. El exa¬men físico permite establecer el diagnóstico preciso en la mayor parte de los casos, pero la ecocardiografia revela engrosamiento de las cúspides valvulares con disminución de la abertura en la es¬tenosis, estima la magnitud de la regurgitación y demuestra las eta¬pas más tempranas de crecimiento específico de las cavidades.
Siempre consulte al médico para el diagnóstico.

Tratamiento

Las arritmias y la insuficiencia cardiaca congestiva debidas a cardiopatía reumática se tratan con medicamentos, si es posible. Tal vez sea necesario continuar la administración de medicamentos de por vida. Si las medicinas no controlan arritmias, o insuficiencia cardiaca congestiva, o ambas, tal vez se efectúe intervención quirúrgica. Si hay fibrilación auricular y es sintomática, quizá se requiera un marcapasos permanente. Para insuficiencia cardiaca congestiva sintomática que no se controla con medicamentos, la intervención quirúrgica puede comprender reparar una o varias válvulas dañadas sin reemplazarlas o, con reemplazo por una válvula artificial (protésicas). En individuos de menos de 35 años de edad, se recomiendan dosis preventivas (profilácticas) de antibióticos, como penicilina o eritromicina por vía oral para prevenir recurrencias de fiebre reumática aguda.

Prevención

  • Prevención primaria. En Colombia es utópico pensar que se puedan caracterizar bacteriológicamente las faringolamigdalitis; por esto, cuando se acompañan de fiebre y exudado, se deben tratar como si fueran estreptocócicas. El tratamiento consiste en lo que se ha llamado erradicación del estreptococo; la droga de elección es la penicilina y la preparación más conveniente es la benzatínica intramuscular 600.000 U, dosis única para pacientes de peso menor de 30 kg o 1´200.000 U para los de peso mayor. En vez de la forma inyectable se puede usar la forma oral, penicilina G 200.000-250.000 U tres a cuatro veces al día por 10 días, u otras preparaciones orales como la penicilina V (alfafenoximetilpenicilina). En caso de alergia documentada a la penicilina, se usa la eritromicina 40 mg por kg de peso por día, sin pasar de 1 g por día. Las drogas bacteriostáticas como las sulfas y las tetraciclinas no se recomiendan por inefectivos en la prevención primaria.
  • Prevención secundaria. Es muy efectiva y si se lleva a cabo de manera adecuada prácticamente elimina las recurrencias. Se inicia con el tratamiento de erradicación del estreptococo descrito, seguido de la inyección mensual de 1´200.000 U de penicilina benzatínica. En los casos con alergia a la penicilina se puede usar la sulfadiazina: 0,5 g diariamente a pacientes con menos de 30 kg de peso y 1,0 g a los de mayor peso. Otra alternativa es el uso de eritromicina 250 mg dos veces al día.
No hay consenso absoluto sobre la duración de este tratamiento profiláctico. Lo ideal sería mantenerlo de por vida, pero se deben pesar individualmente las excepciones. Lógicamente los pacientes con enfermedad valvular deben continuar el tratamiento de por vida, aun después del implante de válvulas prostéticas.
Los pacientes con enfermedad reumática valvular se deben someter al régimen recomendado para profilaxis de endocarditis bacteriana (ver guía de endocarditis).

Hepatitis D

Posteado por admin en noviembre - 9 - 2011

Hepatitis D

El virus de hepatitis D, también llamado virus o agente Delta, es un virus defectuoso que requiere de la presencia del virus de hepatitis B para replicarse. Pueden distinguirse los siguientes componentes en su estructura:
  • Antígeno: El único antígeno descrito del virus D es un componente estructural del virion, que corresponde a una fosfoproteína codificada por la hebra complementaria del RNA genómico. Existen 2 formas de HDAg, de 24 y 27 kilodalton, que difieren en los últimos 19 aminoácidos. La síntesis de estas proteínas se regula por un proceso de edición del RNA durante la replicación. Aproximadamente 70 de estas moléculas se unen a una molécula de RNA viral para formar el core.
  • Envoltura lipoproteica: La envoltura está es similar a la del virus de hepatitis B, y comprende las 3 proteínas del antígeno de superficie de hepatitis B (pequeño, mediano y grande).

Causas

El virus de la hepatitis D (VHD) sólo se encuentra en personas portadoras del virus de la hepatitis B. El VHD puede hacer empeorar una infección por hepatitis B reciente (aguda) o una enfermedad hepática por hepatitis B prolongada (crónica) actual. Este virus puede incluso causar síntomas en personas que portan el virus de la hepatitis B, pero que nunca tuvieron síntomas.
La hepatitis puede ser causada por:
  1. antígenos.Células inmunitarias en el cuerpo que atacan el hígado y causan hepatitis autoinmunitaria
  2. Infecciones por virus (como la hepatitis A, B o C), bacterias o parásitos.
  3. Daño hepático por alcohol, hongos venenosos u otros tóxicos.
  4. Medicamentos, como una sobredosis de paracetamol, que puede ser mortal

Síntomas

La hepatitis D puede hacer que los síntomas de la hepatitis B sean más severos.
Los síntomas pueden abarcar:
Dolor abdominal
Orina de color oscuro
Fatiga
Ictericia
Dolor articular
Inapetencia
Náuseas
Vómitos

Diagnóstico

Las pruebas de detección de antígenos y anticuerpos para el virus de la HD actualmente sólo se realizan en laboratorios de investigación. No existe aún ninguna prueba disponible.

Tratamiento

En los casos de sobre infección, en los que una persona con hepatitis B crónica, la hepatitis D infecta a hasta un 80 por ciento de las personas desarrollan hepatitis crónica D. Estas situaciones pueden llevar a graves hepatitis D, que a menudo conduce a la cirrosis (en final de etapa de la enfermedad del hígado) o cáncer de hígado.
Las personas con infección del virus de la hepatitis D a largo plazo  se puede obtener un medicamento llamado interferón alfa durante un máximo de 12 meses. Un trasplante de hígado para su crónica en fase terminal D de la hepatitis B, la hepatitis puede ser eficaz.

Prevención

El tratamiento y diagnóstico oportunos de la infección por hepatitis B pueden ayudar a prevenir la hepatitis D.
  • Evite el consumo de drogas por vía intravenosa, pero si lo hace, absténgase de compartir agujas.
  • Existe una vacuna disponible para la prevención de la hepatitis B. Los adultos que estén en alto riesgo de contraer la infección por hepatitis B y todos los niños deben considerar la posibilidad de hacerse aplicar esta vacuna, pero aún no existe una vacuna para evitar que aquellos que ya han desarrollado la hepatitis B eviten  la hepatitis D.
  • Relaciones sexuales con una pareja infectada
  • El contacto con la sangre de una persona infectada
  • Compartir agujas, jeringas, cuchillas de afeitar o cepillos de dientes con una persona infectada.

La peritonitis

Posteado por admin en noviembre - 5 - 2011

La peritonitis

Es la inflamación aguda o crónica del peritoneo, la membrana serosa que recubre parte de la cavidad abdominal y las vísceras allí contenidas. Esta inflamación puede ser localizada o generalizada y puede ser de etiología bacteriana o bien secundaria a un traumatismo directo en la zona del abdomen, ruptura de alguna víscera hueca por acción de los jugos gástricos, sales biliares y otras causas no infecciosas. Por lo general, la peritonitis es una emergencia quirúrgica.

Causas

La apendicitis suele afectar a adolescentes y a adultos jóvenes. Sus causas no siempre son conocidas. En algunos casos, tienen como origen la obstrucción del apéndice por materias fecales que se acumulan en él. El apéndice es un pequeño cilindro de 7 u 8 cm de largo y de 4 a 8 mm de diámetro, que nace de la unión del intestino delgado con el intestino grueso, donde forma una especia de excrecencia. Sólo desempeña un papel menor en el funcionamiento del tubo digestivo e interviene en el desarrollo de la inmunidad.

Síntomas

El síntoma más destacado y al que se  debe prestar mayor atención es el dolor abdominal, ya que en su mayoría se inicia repentinamente, y su intensidad va agravándose de forma progresiva, sin responder a los tratamientos farmacológicos indicados por el especialista. En  aquellos pacientes que poseen tos crónica, este dolor se transforma verdaderamente en un dolor agudo, pero de todos modos cabe recordar que el malestar y su intensidad dependerán de las causas que lo hayan desencadenado.
Entre otros síntomas, se destaca que el paciente comienza a perder el apetito, lo que lleva a una pérdida de peso, además puede padecer náuseas o vómitos, taquicardia, disminución de la presión arterial, fiebre, incapacidad para evacuar, poca micción (orina) sed, líquido abdominal, y un cuadro generalizado de debilitamiento, que le provoca mareos constantemente.
Así como hay una disminución de orina, también puede presentar síntomas de deshidratación con presencia de piel descamada, y labios resecos. La peritonitis, es una patología de cuidado que requiere de inmediata atención médica, por lo tanto no dudes en consultar.

Diagnóstico

  • Su propia observación de los síntomas.
  • Examen físico. Dolor y defensa al palpar el abdomen (duele más al soltar que al apretar), falta de ruidos, fiebre, gravedad.
  • Análisis de sangre. Los glóbulos blancos están aumentados en la sangre.
  • Radiografía simple de abdomen: Cuando hay una perforación, se puede ver gas justo debajo del diafragma.
  • Procedimientos de diagnóstico quirúrgico, como introducción de una aguja pequeña en el abdomen para extraer líquido, sangre u otros materiales.
  • Rayos X del abdomen: La mayor parte de las peritonitis, sin embargo, se diagnostican por laparotomía, es decir, operando directamente el abdomen tras una fuerte sospecha de peritonitis.

Tratamiento

Se debe identificar y tratar la causa oportunamente. El tratamiento típico implica una cirugía y el uso de antibióticos.
El tratamiento de la peritonitis grave es complejo y requiere una metodología multidisciplinaria. Los cirujanos y los intensivistas deben trabajar juntos con los expertos en soporte nutricional, el personal de terapia respiratoria, el especialista en enfermedades infecciosas y el radiólogo. El uso de protocolos estándar para la reanimación y el soporte hemodinámica/Ventilatoria para facilitar el cuidado global deben tener un impacto positivo sobre la evolución. Los autores han desarrollado un protocolo de tratamiento quirúrgico estricto con una estrategia intervencionista enérgica para la erradicación de los focos sépticos en el abdomen (AAST).

Prevención

No existen pautas para prevenir la peritonitis.