Dispepsia

El término dispepsia comprende todo trastorno de la secreción, motilidad o sensibilidad gástricas que perturben la digestión; designa cualquier alteración funcional asociada al aparato digestivo. Por lo general, la dispepsia es benigna y curable. Su origen puede estar en un trastorno físico o emocional y en algunos casos se puede deber a un proceso tumoral; se caracteriza por alteraciones digestivas consecutivas a disfunciones gástricas e intestinales. Produce molestias físicas del tracto gastrointestinal superior, asociadas con la ingestión de alimentos sólidos o líquidos. Presenta síntomas como ardores o acidez, eructos, distensión gaseosa, flatulencia, sensación de plenitud o presión abdominal, náuseas y vómitos.
Causas
Las causas de dispepsia funcional (DF)son desconocidas y probablemente múltiples. Existe alguna evidencia que implica cierta predisposición genética. Aunque la infección por Helicobacter pylori puede producir síntomas de dispepsia en un pequeño grupo de pacientes, existe poca información para apoyar el rol de esta bacteria como causante de los síntomas en la mayoría de los pacientes. Los factores psicológicos pueden influir en la experiencia del síntoma en algunos pacientes con dispepsia funcional.
Se han identificado cambios en la función gástrica en muchos pacientes con DF. En aproximadamente 40% de los pacientes con dispepsia, el estómago no se relaja normalmente en respuesta a una comida. Esto se conoce como “alteración en la acomodación gástrica” y puede estar asociada con síntomas de plenitud y presión en algunos pacientes. También se observan alteraciones de las contracciones y del vaciamiento gástrico en un porcentaje similar de pacientes. La alteración del vaciamiento gástrico ha sido asociada con síntomas de distensión y sensación de plenitud temprana. Al menos dos tercios de los pacientes con dispepsia funcional presentan mayor percepción de la actividad gástrica, lo que se denomina hipersensibilidad visceral.
Síntomas
Los síntomas característicos de la dispepsia son:
• Falta de apetito
• Mal aliento
• Flatulencia o eructos
• Náuseas
• Sensación de digestiones larga y laboriosa
• Distensión abdominal
• Meteorismo
• Diarrea o estreñimiento o ambos alternando.
Si la dispepsia es crónica además se puede presentar
• Cefalea
• Cansancio
• Adelgazamiento
• Anemia
• Irritabilidad
Síntomas o signos de alarma: se consideran signos de alarma: disfagia, pérdida de peso, anorexia y pirosis, así como la presencia de sangre en las heces en ausencia de patología anal. Ante cualquiera de estos síntomas se recomienda la realización de exploraciones complementarias dependiendo del síntoma guía e independientemente de la edad del paciente, y que pueden llevar a un diagnóstico específico (ulcus péptico, litiasis biliar, neoplasia esofagogástrica, esofagitis, patología pancreática, etc.)
Diagnóstico
El manejo diagnóstico de los síntomas dispépticos constituye un reto tanto para el médico de atención primaria como para el especialista, ya que, bajo un mismo término se engloban patologías orgánicas, algunas potencialmente letales, susceptibles de tratamiento y/o curación, con otra funcional de naturaleza crónica y tratamiento insatisfactorio. Ello exige una aproximación diagnóstica sistemática y adaptada a los recursos sanitarios disponibles:
• Evaluación clínica:
a) Anamnesis: debe incluir una descripción detallada de los síntomas, el tiempo de evolución, la severidad, los antecedentes clínicos personales y familiares, la presencia o no de síntomas de alarma (ver estrategia diagnóstica), el consumo de fármacos y los hábitos tóxicos.
b) Exploración física: La exploración física en un paciente con dispepsia funcional es en principio normal. Cualquier hallazgo como la presencia de masas abdominales, ictericia, adenopatías o sangre macro o microscópica en las heces debe hacer pensar en la existencia de patología orgánica.
c) Exploración de la esfera psicosocial: interrogar, en lo posible, sobre la presencia de acontecimientos vitales estresantes presentes o pasados, actitud y expectativas ante la enfermedad, y sobre la presencia de depresión o ansiedad.
• Exploraciones complementarias:
a) Analítica general: debe incluir glucemia, función renal, ionograma, función hepática y pancreática.
b) Fibrogastroscopia (FGS): es la técnica de elección pues permite la visualización del tracto digestivo superior, la toma de biopsias y la realización de la prueba de la ureasa para descartar infección por H. pylori. Además, incluso cuando la FGS es normal el efecto tranquilizador tanto para el paciente como para el facultativo no es desdeñable al descartar una patología orgánica.
c) Diagnóstico de la infección por H. pylori: se puede efectuar mediante métodos invasivos, que requieren de la endoscopia para la obtención de biopsias de mucosa gástrica (cultivo microbiológico, estudio histológico o prueba de la ureasa), y métodos no invasivos, que proporcionan evidencias indirectas de la infección (serología y prueba de aliento con urea).
d) Otras exploraciones: se incluyen técnicas convencionales como la ecografía abdominal o el TAC y técnicas más sofisticadas limitadas a los casos más complejos y realizadas en los centros de referencia como la medición del vaciamiento gástrico por gammagrafía, la manometría gastrointestinal o el barostato gástrico, entre otras.
Tratamiento
Antes de iniciar tratamiento, es de vital importancia que usted confíe en el diagnóstico que ha hecho su médico y no tenga ninguna duda de que no tiene patología orgánica (su médico ha descartado que tenga usted un tumor o algo grave).
Una vez aceptado esto sin ningún género de dudas, debe entender también que la dispepsia funcional es un proceso BENIGNO, CRÓNICO y RECIDIVANTE, en el que se alternarán fases sin síntomas y otras en las que éstos reaparecerán. Recuerde que esta patología suele durar años y, por desgracia, no se dispone de un tratamiento eficaz para solucionarla, por lo que tendrá múltiples reciadas. No obstante, le recomendamos que siga las siguientes normas ya que podrían ayudarle a disminuir su sintomatología.
- Elimine de la dieta aquellos alimentos con los que usted ve que le aparecen más frecuentemente los síntomas.
- Haga comidas menos copiosas de los habituales, coma despacio y mastique adecuadamente la comida. Todo esto le ayudará a hacer más fácilmente la digestión de los alimentos que haya ingerido.
- No fume, ni tome bebidas que contengan alcohol.
- Si su médico le ha prescrito medicación antisecretora, tómela sólo en las épocas de mayor molestia y siguiendo siempre las indicaciones de su médico.
- Si le han recetado un medicamento para facilitar el vaciamiento del estómago (cinitaprida, metoclopramida, etc), es importante que lo tome unos 20 o 30 minutos antes de las comidas para facilitar que puedan hacer su efecto.
- En épocas en las que esté más ansioso, previa consulta con su médico especialista, puede ser útil que tome medicación para disminuir su ansiedad.
- Si tiene que tomar medicación analgésica, el fármaco más aconsejable es el paracetamol. Procure no tomar aspirina (ácido acetil salicílico), ni antiinflamatorios no esteroideos. En caso de absoluta necesidad, consulte con su especialista para tomarlos bajo protección del estómago con medicación antisecretora.
Prevención
Con frecuencia, la dispepsia es por causa de una úlcera estomacal o por enfermedad de reflujo ácido. Si usted tiene enfermedad de reflujo ácido, el ácido del estómago fluye de vuelta dentro de su esófago (el tubo que se dirige desde la boca hasta el estómago). Esto ocasiona dolor en el pecho. Su médico le puede hacer algunas pruebas para determinar si usted tiene una úlcera o enfermedad de reflujo ácido.
Algunos medicamentos, como por ejemplo los medicamentos antiinflamatorios, pueden causar dispepsia. Algunas veces no se encuentra causa alguna para la dispepsia.
Consejos prácticos para evitar la indigestión
• Comer regularmente, despacio y masticando bien la comida.
• No tomar alimentos demasiado fríos ni demasiado calientes, la ingesta de éstos puede alterar los mecanismos naturales de la digestión.
• Comer alimentos ricos en fibras vegetales.
• Evitar en lo posible el consumo de alcohol y tabaco.
• Realizar ejercicio regularmente, un paseo después de comer ayuda significativamente a nuestra digestión.
• Visitar al dentista con regularidad.