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Osteoartritis

Posteado por admin en febrero - 3 - 2012

Osteoartritis

La osteoartritis es una enfermedad de las articulaciones o coyunturas que afecta principalmente al cartílago. El cartílago es un tejido resbaladizo que cubre los extremos de los huesos en una articulación. El cartílago permite que los huesos se deslicen suavemente el uno contra el otro.

Causas

La causa de la osteoartritis se desconoce. Es una enfermedad que está relacionada principalmente con el envejecimiento o causada por el “desgaste y ruptura” en una articulación
Otros factores también pueden llevar a osteoartritis:
  • La osteoartritis tiende a ser hereditaria.
  • Tener sobrepeso aumenta el riesgo de osteoartritis en las articulaciones de la cadera, la rodilla, el tobillo y el pie, debido a que el peso extra causa más desgaste y ruptura.
  • Las fracturas u otras lesiones articulares pueden llevar a osteoartritis posteriormente en la vida. Esto incluye lesiones al cartílago y los ligamentos en las articulaciones.
  • Los trabajos que implican arrodillarse o estar en cuclillas durante más de una hora al día lo ponen a uno en mayor riesgo. Los trabajos que impliquen levantar objetos, subir escaleras o caminar también lo ponen a uno en riesgo.
  • La práctica de deportes que impliquen un impacto directo sobre la articulación (como el fútbol americano), torsión (como el baloncesto o el balompié) o lanzar también aumentan el riesgo de artritis.

Diagnóstico

No existe una definición de laboratorio o patológicas de la artrosis, y por lo tanto no se  aceptan las pruebas de laboratorio para diagnosticar. La confirmación se puede hacer a través de rayos-X. Esto es posible debido a la pérdida de cartílago, subcondral (“por debajo del cartílago”) esclerosis, quistes subcondrales en el líquido sinovial de entrar microfracturas pequeños bajo presión, el estrechamiento del espacio articular entre los huesos de la articulación, y la formación de espolón (osteofitos) – de aumento del recambio óseo en esta condición, aparecen claramente en las radiografías. Las radiografías simples, sin embargo, a menudo no se correlacionan bien con los hallazgos del examen físico de las articulaciones afectadas. Por lo general, otras técnicas de imagen no son necesarias para diagnosticar clínicamente la osteoartritis.
Patologías relacionadas con cuyos nombres se pueden confundir con osteoartritis son pseudo-artrosis. Esto se deriva de la pseudo-palabras griegas, que significa “falso”, y la artrosis, que significa “conjunto”. Diagnóstico de los resultados radiográficos en el diagnóstico de una fractura dentro de una articulación, lo cual no debe confundirse con la artrosis, que es una patología degenerativa que afecta a un alto índice de articulaciones falángicas distales de pacientes de sexo femenino.

Síntomas

Los síntomas de la osteoartritis generalmente aparecen en personas de mediana edad y casi toda persona tiene algunos síntomas hacia la edad de 70 años. Sin embargo, estos síntomas pueden ser menores. Antes de los 55 años, la enfermedad ocurre por igual en ambos sexos. Después de los 55 años, es más común en las mujeres.
• Dolor crónico
• Rigidez: Se presenta en la mañana y luego de periodos de inactividad                  durante el día
• Sensibilidad en la zona afectada
• Protuberancias óseas. En las manos causan los conocidos nódulos de                  Heberden
• Crepitaciones
• Rango articular disminuido: Pérdida de movimiento
• Inestabilidad articular
• Incapacidad funcional: Pérdida de función del área afectada (incapacidad        para sentarse, caminar, tomar objetos…)
• Depresión y aislamiento físico: A causa del dolor y pérdida de                                funcionabilidad e independencia.

Tratamiento

La osteoartritis no se puede curar y muy probablemente empeorará con el tiempo. Sin embargo, los síntomas de osteoartritis se pueden controlar.
Aunque siempre se puede someter a una cirugía, otras terapias pueden mejorar su dolor y hacer su vida mucho mejor. Aunque estos tratamientos no pueden hacer desaparecer la artritis, con frecuencia pueden retrasar la cirugía.
Medicamentos:
Los analgésicos de venta libre, los cuales se pueden comprar sin receta, pueden ayudar con los síntomas de osteoartritis.
  • La mayoría de los médicos recomiendan el paracetamol (Tylenol) primero, debido a que tiene menos efectos secundarios que otros fármacos.
  • Si el dolor continúa, el médico puede recomendar antiinflamatorios no esteroides (AINES), los cuales ayudan a aliviar el dolor y la hinchazón. Los tipos de AINES abarcan ácido acetilsalicílico (aspirina), ibuprofeno y naproxeno.
  • Tomar paracetamol u otra pastilla para el dolor antes del ejercicio está bien. Sin embargo, no se exceda en el ejercicio porque haya tomado medicamento.
  • Si está tomando analgésicos en la mayoría de los días, coméntele al médico. Posiblemente necesite que lo vigilen por los efectos secundarios, como úlceras y sangrado. Estos fármacos también pueden incrementar el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
También se pueden usar corticoesteroides inyectados directamente en la articulación para reducir la hinchazón y el dolor. Sin embargo, el alivio sólo dura un tiempo corto. Más de dos o tres inyecciones al año puede ser dañino.
Muchas personas emplean remedios de venta libre como glucosamina y sulfato de condroitina.
  • Estos suplementos pueden ayudan a controlar el dolor, aunque no parecen ayudar a que crezca nuevo cartílago.
  • Algunos médicos recomiendan un período de prueba de 3 meses para ver si la glucosamina y la condroitina funcionan.
La crema cutánea capsaicina (Zostrix) puede ayudar a aliviar el dolor. Usted puede experimentar una sensación de calor y picazón cuando se aplica la crema por primera vez, pero esta sensación desaparece después de unos días de uso. El alivio del dolor por lo regular empieza al cabo de 1 a 2 semanas.
Se puede inyectar líquido sinovial artificial (Synvisc, Hyalgan) en la rodilla, el cual puede aliviar el dolor durante 3 a 6 meses.

Prevención

Si bien no necesariamente puede prevenirse la osteoartritis al 100%, llevar un estilo de vida saludable y reducir los factores de riesgo ayudan considerablemente. Si ya padece osteoartritis, no confíe plenamente en los tratamientos pasivos.
Sopesar las terapias complementarias y alternativas con la modificación de estilo de vida adecuado conducirá a mejorar el padecimiento, una reducción del dolor y una mejor sensación general de bienestar:
  1. Pérdida de peso: El exceso de peso corporal puede colocar una excesiva carga de peso y estrés a las articulaciones. Por lo tanto, la pérdida de peso es recomendable para aquellos que tienen sobrepeso o son obesos, no sólo por los efectos beneficiosos sobre las articulaciones, sino también para su salud general.
  2. Prevenir las lesiones: Si bien no todas las lesiones se pueden evitar, muchas lesiones de la columna vertebral se pueden prevenir mediante el uso de mecanismos o técnicas apropiadas para levantar peso, y las lesiones en las extremidades inferiores a veces se pueden evitar cuando una lleva el calzado adecuado.
  3. Realice actividad física: Un sistema cardiovascular sano significa una mejor salud. Trate de realizar media hora de actividad física de intensidad moderada 5 días por semana. Hacer ejercicio es también uno de los mejores tratamientos no farmacológicos para la osteoartritis.  Existen excelentes disciplinas de bajo impacto como practicar natación y caminar a paso rápido.
  4. Mantenga una dieta saludable: Una dieta sana y equilibrada rica en antioxidantes y nutrientes es importante para la salud general. De hecho, modificaciones en la dieta también puede afectar el nivel de dolor. Considere la posibilidad de una dieta anti-inflamatoria. Los diferentes alimentos se metabolizan de manera diferente en el cuerpo, algunas que reducen la inflamación y otros que hacen lo contrario. Los alimentos a incluir son las frutas ricas en antioxidantes y hortalizas, nueces, pescado, pollo, grasas omega-3 y granos enteros. Los alimentos que deben evitarse son carnes altas en grasa, queso, almidón, alimentos azucarados, las grasas trans, crema de mantequilla, y alimentos muy procesados.
  5. Tomar glucosamina: La glucosamina es una sustancia natural que produce el cuerpo que lubrica las articulaciones. Con la edad, sin embargo, la producción se reduce con lo que tomar suplementos naturales, por ejemplo 1500 mg por día, suele ser recomendado para personas mayores de 40. Casos de estudio realizados en Brasil, han demostrado que una combinación herbaria de sulfato de glucosamina con la “uña de gato” ha producido efectos regenerativos.
  6. Ciertas hierbas con reconocidas acciones anti-inflamatorias han resultado útiles para tratar la osteoartritis: Alfalfa, Hortensia, Yuca,  Cola de Caballo,  Apio, Cimicifuga , Sauce, Blanco , Bardana ,  Olmo Americano  ,  Zarzaparrilla,   valeriana ,  Pimiento Rojo ,  Hierba de los Gatos   ,   Milenrama   ,   Ananás (piña). La principal acción de estas hierbas no sólo es desinflamar las articulaciones en casos de osteoartritis degenerativa o de artritis traumática, sino también en tendones y músculos lastimados, esguinces, contusiones, bronquios inflamados, inflamaciones de órganos y vísceras. La adecuada formulación de estas hierbas, en proporción con las dosis correctas, permite además efectos sedantes, suministro de silicatos orgánicos necesarios para los cartílagos , tendones y huesos, favoreciendo la reparación y previniendo el envejecimiento de esos tejidos.
  7. El trabajo sobre la postura: Tener una buena postura reduce la carga sobre las articulaciones, ya que permite que el peso corporal se distribuya más uniformemente. Los quiroprácticos pueden dar ejercicios específicos para corregir problemas para una buena postura, incluyendo ejercicios de fortalecimiento para los músculos relativamente más débiles y se extiende por los músculos relativamente tensos.
  8. El cuidado quiropráctico: El cuidado quiropráctico regular puede detectar y corregir a tiempo los pequeños problemas antes de que se conviertan en problemas mayores. Tal vez inicie un programa de ejercicios, sean isométricos, aeróbicos, isotónicos, de amplitud de movimientos o de levantamiento de pesas.

Erisipela

Posteado por admin en enero - 30 - 2012

Erisipela

La erisipela es una infección bacteriana aguda de la dermis y la hipodermis causada principalmente por estreptococos. Actualmente no existen pruebas de que otras bacterias puedan causar la erisipela típica. El papel de las toxinas estreptocócicas es probablemente de importancia en la patogenia de la enfermedad.

Causas

La Erisipela es causada generalmente por estreptococos del grupo A.

Síntomas

El inicio del cuadro es súbito, afectando al estado general, con fiebre elevada, escalofríos, vómitos y aparición en la piel de una placa rojiza, hinchada, caliente y dolorosa bien delimitada.
La lesión se extiende “en llamarada”, con un borde de avance claro que origina una zona elevada y brillante. El paciente nota sensación de tirantez en la zona afectada.
A consecuencia de la hinchazón intensa, se pueden formar ampollas con contenido claro o hemorrágico, que al romperse dejan ulceraciones. A veces, se producen extensas áreas de destrucción, empeorando el pronóstico.
Las localizaciones preferentes en adultos son las extremidades inferiores y la cara. En los lactantes, aparece sobre todo en el abdomen a partir del cordón umbilical.
La erisipela de las extremidades inferiores en la actualidad es más frecuente, y aparece a menudo en alteraciones tróficas: hinchazón de la extremidad con aparición de eczemas o insuficiencia venosa o arterial. El aspecto es el de una extremidad hinchada, roja, dolorosa que se puede acompañar de fiebre y de adenopatías (ganglios aumentados de tamaño) en las ingles.
La principal complicación local de la erisipela es la extensión en profundidad produciendo infecciones más importantes: celulitis, fascitis, miositis y abcesos. También pueden aparecer complicaciones generales como glomerulonefritis (afectación del riñón) o sepsis (paso del germen a la sangre).

Diagnóstico

En el 90% de los casos la erisipela se localiza en las piernas. Otros sitios involucrados son los brazos, la cara y los muslos (pacientes con cirugía de cadera). La entidad se caracteriza por la presentación súbita, con fiebre unas horas antes de la aparición de los signos cutáneos, que generalmente es más alta en pacientes con celulitis y fascitis. Puede estar sin embargo ausente en 15% de los pacientes. El eritema se extiende gradualmente por la pierna, y se acompaña de edema y dolor. La placa es bien delimitada y se extiende unos 5 a 25 cm por día, sin involución central. Otras puertas de entrada incluyen úlceras, dermatitis por éstasis venosa y úlceras superficiales.

Tratamiento

Es fundamental el reposo por algunos días. Si la Erisipela está en las piernas levantarlas y cuando comience a caminar usar medias elásticas. Además del tratamiento antibiótico para matar a la bacteria se debe dar tratamiento para aliviar el dolor y bajar la fiebre como ibuprofeno 400 mg cada 6 a 8 horas.
Con antibióticos adecuados la regresión de la fiebre y la detención del
avance de la placa inflamada y dolorosa sobre la piel se produce en 1 a
3 días.
Las diferentes opciones de tratamiento antibiótico por boca con comprimidos son:
  • Cefalexina 500 mg cada 6 hs.
  • Amoxicilina 1,5 gramos cada 8 horas.
  • Trimetoprima /Sulfametoxazol 800mg/160mg (Bactrim forte®) cada 12 horas.
  • Azitromicina 500 mg por día por 6 días.
El tratamiento debe ser continuado por 10 a 20 días.
En casos severos se requiere internación para tratamiento endovenosos con penicilina u otros antibióticos como ciprofloxacina, vancomicina, clindamicina.

Prevención

La prevención implica un tratamiento adecuado y completo de las infecciones estreptocócicas, incluyendo faringitis estreptocócicas y heridas infectadas.
Mantenga la piel sana evitando la piel seca y previniendo cortaduras y raspaduras, lo cual puede reducir el riesgo de sufrir erisipela.

Aneurisma Cerebral

Posteado por admin en enero - 26 - 2012

Aneurisma Cerebral

Un aneurisma cerebral es una deformación en una zona de debilidad en una arteria cerebral. A menudo se lo describe como un “globo” que sobresale de la pared del vaso y que, por lo general, con el pasaje del tiempo aumenta de tamaño. Los aneurismas cerebrales tienen tamaños, formas y localizaciones diferentes. La forma más común es la sacular o con forma de cereza. El saco de un aneurisma puede medir apenas 1-2 mm, pero también puede crecer y llegar a medir más de 25 mm de diámetro. Los aneurismas se producen con mayor frecuencia en los puntos de ramificación de los vasos cerebrales.

Causas

La mayoría de los aneurismas cerebrales es congénita, debido a una anormalidad innata de una pared arterial.  Los aneurismas cerebrales son más comunes en las personas con ciertas enfermedades genéticas, como trastornos del tejido conjuntivo y enfermedad del riñón poliquístico, y ciertos trastornos circulatorios, como malformaciones arteriovenosas (Una malformación congénita donde una maraña de arterias y venas cerebrales interrumpe el flujo sanguíneo).
Otras causas pueden ser trauma o lesión craneana, alta presión arterial, infección, tumores, aterosclerosis (una enfermedad de los vasos sanguíneos donde las grasas se acumulan dentro de las paredes arteriales) y otras enfermedades del sistema vascular, fumar cigarrillos y el abuso de drogas.  Algunos investigadores han especulado que los anticonceptivos orales pueden aumentar el riesgo de desarrollar aneurismas.
Los aneurismas que son consecuencia de una infección en la pared arterial se llaman aneurismas micóticos.  Los aneurismas relacionados con el cáncer a menudo se asocian con tumores primarios o metastáticos de la cabeza y el cuello.  El abuso de drogas, particularmente el consumo habitual de cocaína, puede inflamar los vasos sanguíneos y llevar al desarrollo de aneurismas cerebrales.

Síntomas

Una persona puede tener un aneurisma sin presentar ningún síntoma. Este tipo de aneurisma se puede encontrar cuando se hace una resonancia magnética o una tomografía computarizada del cerebro por otra razón.
Un aneurisma cerebral puede empezar a “dejar escapar” una pequeña cantidad de sangre, lo cual puede causar un dolor de cabeza muy fuerte que un paciente puede describir como “el peor dolor de cabeza de su vida”. Otra frase usada para describir esto es cefalea centinela. Esto significa que el dolor de cabeza podría ser un signo de advertencia de una ruptura días o semanas después de que el dolor de cabeza sucede por primera vez.
Los síntomas también pueden ocurrir si el aneurisma ejerce presión sobre estructuras cercanas en el cerebro o se abre (se rompe) y causa sangrado intracerebral.
Los síntomas dependen de la localización del aneurisma, si se rompe o no y sobre qué parte del cerebro está ejerciendo presión, pero pueden abarcar:
  • Visión doble
  • Pérdida de la visión
  • Dolores de cabeza
  • Dolor en el ojo
  • Dolor en el cuello
  • Cuello rígido
Un dolor de cabeza intenso y repentino es un síntoma de que un aneurisma se ha roto. Otros síntomas de la ruptura de un aneurisma pueden abarcar:
• Confusión, letargo, somnolencia o estupor
• Párpado caído
• Dolores de cabeza con náuseas o vómitos
• Debilidad muscular o dificultad para mover cualquier parte del cuerpo
• Entumecimiento o disminución de la sensibilidad en cualquier parte del              cuerpo
• Crisis epiléptica
• Problemas del habla
• Cuello rígido (ocasionalmente)
• Cambios en la visión (visión doble o pérdida de la misma)
Un aneurisma que presente ruptura es una emergencia médica. Busque ayuda médica de inmediato.

Diagnóstico

Un aneurisma cerebral a menudo se descubre después de su ruptura o por azar durante exámenes de diagnóstico como una tomografía computarizada (CT), imágenes por resonancia magnética (MRI) o una angiografía, que se realizan debido a otros trastornos.
Además del examen y la historia clínica completa, los procedimientos para diagnosticar un aneurisma cerebral pueden incluir:
  • Angiografía digital de substracción (DSA) – ofrece una imagen de los vasos sanguíneos del encéfalo para determinar si existe algún problema con el flujo de sangre. Durante el procedimiento se introduce un catéter (un tubo pequeño y delgado) en una arteria de la pierna y se lleva hasta los vasos sanguíneos del encéfalo. Se inyecta un contraste a través del catéter y se toman imágenes de rayos X de los vasos sanguíneos.
  • Tomografía computarizada (CT o CAT) – procedimiento de diagnóstico por imagen que utiliza una combinación de radiografías y tecnología computarizada para obtener imágenes de cortes transversales (a menudo llamadas “rebanadas”) del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Este procedimiento muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, la grasa y los órganos. La tomografía computarizada muestra más detalles que los rayos X estándar; y se utiliza para detectar anormalidades y para ayudar a identificar la ubicación y el tipo de derrame cerebral.
  • Imágenes por resonancia magnética (MRI) – procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para producir imágenes detalladas de órganos y estructuras dentro del cuerpo. Una MRI utiliza campos magnéticos para detectar cambios pequeños en el tejido cerebral a fin de ayudar a localizar y diagnosticar un derrame cerebral.
  • Angiografía por resonancia magnética (MRA) –  procedimiento de diagnóstico no invasivo que utiliza la combinación de tecnología de resonancia magnética (MRI) y una solución de contraste intravenosa (IV) para visualizar los vasos sanguíneos. La solución de contraste hace que los vasos sanguíneos aparezcan opacos en la imagen de MRI , lo que permite que el médico visualice los vasos sanguíneos que se están evaluando.

Tratamiento

Antes de la rotura, el tratamiento se enfoca en disminuir el riesgo de rotura. Normalmente un aneurisma cerebral no genera síntomas sino hasta que ha empezado a sangrar (hemorragia), y en ese momento es una urgencia médica. El tratamiento se enfoca entonces en controlar los síntomas para prevenir más sangrado, o la aparición de complicaciones en potencia graves.
El tratamiento primario para aneurisma cerebral es un procedimiento quirúrgico conocido como colocación de clip. Se abre el cráneo, y el área que está entre el vaso sanguíneo normal y el aneurisma (cuello del aneurisma) se identifica. Una vez que se localiza esta área debilitada, el cirujano coloca un clip (o una pinza o un punto de sutura) a través de él para evitar el flujo de sangre por del aneurisma.
Si el individuo no es idóneo para intervención quirúrgica para colocación de clip, puede efectuarse intervención quirúrgica endovascular o de embolización. El cirujano insertará un catéter en la arteria cerebral a través de una arteria en la parte superior del muslo (arteria femoral). Mientras se ve en radiografías, el catéter se introduce hasta el aneurisma. Después se inyecta una sustancia parecida a silicona o endoprótesis pequeñas para llenar el aneurisma, y sellarlo. El revestimiento del vaso sanguíneo a la postre crecerá sobre el cuello del aneurisma. Si la intervención quirúrgica no es factible debido a la localización del aneurisma o el tamaño del mismo, o al padecimiento médico del individuo, el tratamiento consta de medidas conservadoras. Esto incluye reposo completo en cama en una habitación tranquila y oscurecida, con visitas limitadas. Quizá se prescriban un sedante para minimizar el estrés, un analgésico narcótico para alivio del dolor y, si es necesario, un medicamento para prevenir crisis convulsivas (antiepiléptico). Se recomienda al individuo que evite tomar aspirina, café y estimulantes.
En caso de hipertensión, el paciente recibirá un antihipertensivo para disminuir la presión arterial. El prestador de cuidado de la salud puede ordenar un bloqueador de los canales del calcio para controlar espasmos de vasos sanguíneos que podrían precipitar una rotura. Además, se administran corticosteroides, y la ingestión de líquido se restringe para disminuir la hinchazón (edema). Se colocará al individuo a un ángulo de 45 grados, y puede aplicarse una bolsa de hielo para aliviar dolores de cabeza. También pueden instituirse medidas de enfriamiento para disminuir el flujo sanguíneo hacia el cerebro y aminorar el riesgo de rotura del aneurisma.
Las controversias respecto al manejo neuroquirúrgico de aneurisma cerebral comprenden la disputa en lo que se refiere a tratamiento temprano en contraposición con tardío, y el uso del bloqueador de los canales del calcio nimodipina.

Prevención

No hay forma conocida de prevenir la formación de un aneurisma cerebral saculado. El tratamiento de la hipertensión arterial puede reducir la posibilidad de ruptura de un aneurisma existente. Igualmente, el control de factores de riesgo para la ateroesclerosis puede disminuir la probabilidad de algunos tipos de aneurismas.
Si se descubren a tiempo, los aneurismas que no han presentado ruptura se pueden tratar antes de que causen problemas.
La decisión de reparar un aneurisma cerebral que no ha presentado ruptura se basa en el tamaño, el lugar donde se localiza, la edad del paciente y en su estado general de salud. Se deben considerar cuidadosamente los riesgos inherentes tanto de la operación como de la espera atenta.

La cirrosis

Posteado por admin en diciembre - 30 - 2011

La cirrosis

La cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado, habitualmente durante varios años, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis (“cicatrices”) en el tejido hepático. Estos cambios del tejido interfieren con la estructura y funcionamiento normal del hígado, ocasionando serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y en sus funciones.

Causas

Por lo general, se clasifica a los pacientes cirróticos según el grado de alteración del hígado y la causa que lo ha provocado (en algunas ocasiones ésta será desconocida, eso es lo que en medicina se denomina ‘criptogenético’ o ‘idiopático’). Así se suele hablar de cirrosis alcohólica, cirrosis biliar, cirrosis cardiaca, metabólica, hereditaria, producida por medicamentos, y criptogenética.
La cirrosis hepática tiene muchas causas. Las más frecuentes en nuestro país son el alcohol, el virus de la hepatitis C y el virus de la hepatitis B. En algunas ocasiones, los pacientes tienen más de un factor desencadenante, con lo que la aparición de cirrosis se acelera.
La ingesta excesiva de alcohol, es la causa más frecuente de cirrosis en el mundo occidental. En España un 40-50% de los casos de cirrosis están producidos por este factor. Se considera que el tiempo mínimo de alcoholismo necesario para que el tóxico origine una cirrosis es de 10 años. Sin embargo, no todos los pacientes cirróticos han tenido que ser bebedores previamente. Lo que sí se sabe es que, además de ser responsable, por sí mismo, de muchos casos de cirrosis, el alcohol también contribuye a empeorar la función del hígado en pacientes con enfermedades hepáticas de otro origen.
El virus de la hepatitis C: El 40% de los pacientes cirróticos en España por ejemplo,  presenta un infección crónica por este virus, que se demuestra por la presencia de anticuerpos específicos (defensas que produce el organismo) o partículas de virus detectados en la sangre. Alguno de estos pacientes fueron contagiados por recibirtransfusiones de sangre antes de 1991, cuando no se conocía el virus y no se hacían pruebas adecuadas a la sangre para comprobar su presencia.
El virus de la hepatitis B: Otro ejemplo, un 10% de los pacientes con cirrosis en España tienen una infección crónica por el virus B. Este porcentaje es superior en países como Japón o los países del sudeste asiático, donde es más frecuente.
Otras infecciones: La esquistosomiasis, típica de Egipto, o la brucelosis, o la toxoplasmosis pueden producir también hepatitis crónica.
Enfermedades autoinmunes: Aparecen cuando el organismo no reconoce algunas células de nuestro organismo y produce anticuerpos que las destruyen, como si fueran agentes extraños. Si las células que nuestro cuerpo no reconoce son las células hepáticas éste producirá autoanticuerpos (sustancias que ‘atacan’ a los agentes extraños) que paulatinamente irán destruyendo las células del hígado.
Los defectos en las vías biliares: Son conductos que van recogiendo la bilis que se produce en el hígado y conduciéndola hacia la vesícula y el intestino. Se pueden obstruir por problemas congénitos, de modo que los niños nacen con la alteración y desarrollan la cirrosis en los primeros años de vida. Tanto las vías de pequeño como las de gran tamaño pueden obstruirse. Cuando lo hacen las pequeñas, se puede producir la cirrosis, siendo menos frecuente que ocurra si existe obstrucción de grandes vías. Éstas últimas suelen dar lugar a síntomas precoces que hacen que los pacientes sean diagnosticados y tratados pronto, evitándose la progresión de la enfermedad.
La fibrosis quística: es una enfermedad hereditaria por la cual se alteran algunas glándulas de nuestro organismo. En algunos pacientes se puede producir inflamación incluso cirrosis hepática.
Hemocromatosis: algunos individuos absorben más cantidad de hierro de lo necesario. Este exceso se deposita en diferentes tejidos del organismo a los que va destruyendo. El hígado es uno de los órganos que se pueden ver afectados por esta enfermedad, llegando a producirse una cirrosis si no se detecta a tiempo. Se trata de una enfermedad hereditaria.
Enfermedad de Wilson: Los individuos que la padecen absorben más cantidad de cobre de la cuenta y es este metal el que al depositarse en el hígado lo lesiona. También es una enfermedad hereditaria, por lo que cuando un individuo es diagnosticado se debe estudiar a los demás miembros de la familia con el fin de iniciar el tratamiento antes de que aparezca la cirrosis.
Fármacos: En raras ocasiones las lesiones producidas en el hígado por un medicamento son tan graves que pueden dar lugar a una cirrosis. Esto puede ocurrir después de una hepatitis grave producida por un medicamento como el metotrexate (un fármaco que se utiliza para el tratamiento de algunos tumores) la isoniacida, la vitamina A en dosis muy elevadas y algunos otros.
En la mayoría de los casos, con un estudio adecuado, es posible identificar las causas de la cirrosis.

Síntomas

Primeros síntomas. Las personas que tienen cirrosis con frecuencia tienen pocos síntomas al comienzo de la enfermedad. Los dos problemas principales que eventualmente ocasionan síntomas son pérdida del funcionamiento de las células hepáticas y distorsión del hígado causado por la cicatrización. La persona puede experimentar:
  • Fatiga
  • Debilidad y agotamiento
  • Falta de apetito
  • Náuseas
  • Pérdida de peso
Síntomas avanzados:
1. Según disminuye la función hepática, menos proteína es producida por el órgano. Por ejemplo, se produce menos albúmina, lo que resulta en acumulación de agua en las piernas (edema) o en el abdomen (ascites).
2. Sangrado y/o formación de hematomas. Una disminución en las proteínas necesarias para la coagulación sanguínea ocasiona facilidad de sangrado y/o fácil formación de hematomas.
3. Ictericia. La ictericia se caracteriza por la coloración amarillenta de la piel debido a la acumulación del pigmento de la bilis que pasa del hígado a los intestinos.
4. Picor intenso. Algunas personas con cirrosis experimentan picor intenso debido a productos de la bilis que son depositados en la piel.
Piedras en la vesícula. Frecuentemente se forman piedras en la vesícula debido a que no llega suficiente bilis a la vesícula.
Encefalopatía. El hígado de las personas con cirrosis presenta dificultad para remover las toxinas, las cuales se acumulan en la sangre. Estas toxinas pueden ocasionar confusión mental, y degenerar en cambios de personalidad y hasta coma. Los primeros signos de acumulación de toxinas en el cerebro pueden incluir descuido en la apariencia personal, dificultad para concentrarse, cambios en los hábitos de sueño, pérdida de memoria e insensibilidad.
5. Lentitud para metabolizar medicamentos/fármacos. Usualmente los medicamentos/fármacos son metabolizados/filtrados por el hígado. En la cirrosis este proceso se vuelve más lento. Los medicamentos/fármacos se acumulan en el cuerpo por causa de la inhabilidad del hígado de metabolizar los mismos con la debida rapidez. Con frecuencia, las personas con cirrosis son muy sensitivas a los medicamentos y sus efectos secundarios.
6. Hipertensión portal y/o várices. Uno de los problemas más serios que presentan las personas con cirrosis es presión en los vasos sanguíneos que fluyen a través del hígado. Normalmente, la sangre de los intestinos y el bazo es bombeada hacia el hígado a través de la vena portal. Sin embargo, en la cirrosis el flujo normal de la sangre se disminuye, causando presión en la vena portal. Esto produce un bloqueo en el flujo normal de la sangre, lo que ocasiona que el bazo se agrande. La sangre que sale de los intestinos trata de buscar salida a través de la formación de nuevos vasos sanguíneos. Algunos de estos vasos sanguíneos se agrandan (várices). Las várices pueden formarse en el estómago y en el esófago (tubo que conecta la boca con el estómago). Las várices tienen paredes muy frágiles y tienen una presión muy alta. Existe gran riesgo de que se rompan y que ocasionen un problema serio de sangrado en la parte superior del estómago o el esófago. Si esto ocurre, la vida de la persona corre peligro y hay que tomar acción rápida para detener el sangrado.

Diagnóstico

El diagnóstico de cirrosis conlleva la valoración clínica del paciente, una analítica y algunas pruebas de imagen. La biopsia hepática permite además ver el grado de afectación del tejido hepático y, en ocasiones, ayuda a hacer el diagnóstico de la causa de la enfermedad. Los médicos deben diagnosticar por un lado la presencia de una cirrosis, e intentar determinar cuál ha sido la causa de la misma.
En el examen físico que se le hace al paciente se puede palpar un hígado duro con borde irregular y aumentado de tamaño. Este hígado grande generalmente no es doloroso. Sin embargo, cuando la enfermedad está muy evolucionada el hígado suele tener tamaño reducido. Se puede encontrar líquido en el abdomen (ascitis) y un bazo grande. Los pacientes pueden tener las palmas de las manos enrojecidas, las parótidas (glándulas que producen saliva y que se encuentran a ambos lados de las mejillas) aumentadas de tamaño, y arañas vasculares en la piel (dilatación de capilares sanguíneos a modos de patas de araña). También se pueden alterar las uñas, curvándose y adquiriendo un tono opaco.
En los análisis de sangre se ve si hay anemia (menos cantidad de glóbulos rojos de lo habitual). Es frecuente que en fases avanzadas disminuyan los glóbulos rojos y las plaquetas. Esto suele ser debido a que el bazo (órgano situado detrás del estómago, cuya principal función es la de eliminar las células de la sangre cuando están viejas, y que sirve también para la defensa de algunas infecciones) está aumentado de tamaño y trabaja más de la cuenta, eliminando estas células antes de tiempo. Son frecuentes las alteraciones en las pruebas de coagulación de la sangre. La cantidad de proteínas también está disminuida. Puede elevarse las cifras de bilirrubina y los enzimas del hígado (transaminasas) y de amoníaco en sangre.
Los análisis, además sirven para detectar la presencia de virus en la sangre, la cantidad de hierro que existe, si hay cobre en exceso o si existen auto anticuerpos (sustancias que pueden atacar nuestras células hepáticas hasta destruirlas), ayudando así al diagnóstico de la causa de cirrosis.
En los estudios radiográficos se suele hacer una ecografía abdominal que puede demostrar el hígado aumentado de tamaño y/o desestructurado. También pueden verse incrementados el bazo y la dilatación de las venas que salen y entran del hígado. Para llegar al diagnóstico de cirrosis hay que realizar una prueba de imagen que permita ver el grado de afectación del hígado y descartar otras enfermedades (tumores, obstrucciones de la vía biliar etc.). Por ello, siempre se realizará una prueba de imagen en la fase inicial del estudio. La ecografía es la que se usa con más frecuencia por ser fácil y rápida de realizar y porque aporta mucha información. Otras pruebas como el scáner o la resonancia magnética del hígado ayudan también a ver el grado de afectación y a descartar otras lesiones o enfermedades asociadas. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no es necesario realizarlas para tener el diagnóstico si ya se ha hecho una ecografía.
La gastroscopia consiste en la introducción de un tubo flexible a través de la boca que llega hasta el estómago y el intestino, con una cámara de vídeo en uno de sus extremos que va grabando los sitios por los que pasa. Permite ver las varices esofágicas y el estómago. Se hará a muchos pacientes, incluso cuando no tienen síntomas, porque ayuda a saber el grado de afectación de la enfermedad. Además se utiliza en ocasiones cuando hay sangrado digestivo, para ver el origen del mismo y para administrar algunos tratamientos.
La biopsia hepática ayuda a conocer el grado de afectación o fibrosis del hígado. La prueba consiste en coger un trozo de hígado para luego mirar por el microscopio su estructura y comprobar la cantidad de tejido normal que ha sido sustituido por tejido cicatricial. Para obtener la muestra se suele localizar la zona del hígado más adecuada con una ecografía. Posteriormente, se anestesia localmente la piel y se pincha al paciente con una aguja de grueso tamaño con la que se obtiene una muestra de hígado. No es necesario abrir al enfermo ni precisa anestesia general. No suele haber complicaciones, aunque en ocasiones los pacientes pueden sangrar. En la mayoría de los hospitales no es preciso ingresar al sujeto para realizársela y se hace de forma ambulatoria. En situaciones excepcionales se utilizará la cirugía para obtener la muestra.
La biopsia sirve también para determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, en enfermedades como la hemocromatosis se observa gran cantidad de hierro en el hígado, o en la enfermedad de Wilson se ve el cobre. En algunas ocasiones, la biopsia es la única forma de hacer un diagnóstico seguro: ayuda a saber la causa y ayuda a ver el grado de afectación. En otras, la biopsia se utiliza sólo para saber el grado de afectación, puesto que la causa se ha podido determinar con análisis de sangre (por ejemplo, en la cirrosis por virus C o B).
En muchos casos la historia clínica puede determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, los pacientes que tienen antecedentes de consumo excesivo de alcohol, junto con alteraciones en la analítica y la exploración y una ecografía con datos de afectación hepática, son diagnosticados de cirrosis sin precisar muestra de tejido hepático. En otros casos es necesario tomar una muestra y analizarla para saber la causa de la enfermedad.

Tratamiento

La cirrosis no tiene curación, pues el daño hepático es irreversible, aunque su progresión es muy lenta. No existe ningún tratamiento que modifique la historia natural de la enfermedad. El tratamiento de la cirrosis ha de dirigirse a evitar o controlar las complicaciones derivadas.
Medidas generales en el tratamiento de la cirrosis
Aunque esta enfermedad es irreversible, es posible tomar diferentes medidas para reducir el daño hepático:
  1. Dejar el alcohol.
  2. Limitar el uso de fármacos. Al existir una deficiente función hepática, no se pueden metabolizar y eliminar bien la mayoría de los medicamentos.
  3. Evitar otras enfermedades. La lesión del hígado provoca en el organismo una mayor dificultad para combatir las infecciones, lo que las hace más peligrosas para estos pacientes. Es muy importante que los cirróticos eviten el contacto con posibles focos de infección y se vacunen contra las hepatitis víricas A y B, la gripe y la neumonía neumocócica.
  4. Tener una alimentación rica en frutas, verduras y cereales. En ocasiones es necesaria la administración de suplementos vitamínicos (vitaminas A, D y K). Entre los consejos dietéticos, también se incluye la restricción de la sal en las comidas, para evitar la acumulación de líquidos. En la cirrosis es fundamental que la dieta no contenga excesivas proteínas porque pueden favorecer el desarrollo de una encefalopatía hepática.
Tratamiento farmacológico
En general, el paciente con cirrosis no complicada no precisa ningún tratamiento, salvo que su cirrosis se deba a una enfermedad que requiera un tratamiento específico.
El control de las varices esofágicas, para evitar que se rompan y produzcan un sangrado digestivo, se puede realizar mediante fármacos que reduzcan la presión venosa, y técnicas quirúrgicas que consistan en cerrar estas varices.
La acumulación excesiva de líquido se puede reducir mediante la administración de diuréticos que ayuden a eliminarlo.
El picor que puede producirse por las altas concentraciones de metabolitos en la sangre, se puede tratar mediante colestiramina u otros medicamentos.
El tratamiento de la encefalopatía hepática se realiza con laxantes y antibióticos, para reducir los niveles de amoniaco en sangre.
Trasplante hepático
En todos los casos y, especialmente, en situación terminal, es posible la realización de un trasplante de hígado. Este es el tratamiento de la cirrosis definitivo.
Generalmente este tipo de tratamiento se indica cuando la enfermedad se encuentra ya tan avanzada que el hígado no puede funcionar. La tasa de éxito del trasplante hepático supera actualmente el 90%. El problema se plantea cuando la cirrosis está relacionada con la hepatitis viral, porque esta enfermedad puede reaparecer en el hígado trasplantado.

Prevención

No tome alcohol en exceso. Si  cree que su problema de consumo de alcohol en sí se le está saliendo de las manos, busque ayuda profesional.

Gripe común, gripa o influenza

Posteado por admin en diciembre - 26 - 2011

Gripe común

La gripe, gripa o influenza, es una enfermedad infecciosa de aves y mamíferos causada por un tipo de virus de ARN de la familia de los Orthomyxoviridae. En los seres humanos afecta a las vías respiratorias, inicialmente puede ser similar a un resfriado y con frecuencia se acompaña de síntomas generales como dolor de garganta, debilidad, dolores musculares (mialgias), dolor estomacal, articulares (artralgias) y de cabeza (cefalea), con tos (que generalmente es seca y sin mucosidad), malestar general y algunos signos como pueda ser fiebre. En algunos casos más graves puede complicarse con pulmonía (neumonía), que puede resultar mortal, especialmente en niños pequeños y sobre todo en ancianos. Aunque se puede confundir con el resfriado (catarro) común, la gripe es una enfermedad más grave y está causada por un tipo diferente de virus. También puede provocar, más a menudo en niños, náuseas y vómitos, que al ser síntoma de gastroenteritis hace que se denomine gripe estomacal o abdominal.

Causas

La gripe está causada por un grupo de virus llamados virus de la gripe o de la influenza, de los que existen tres tipos A, B, y C. La mayor parte de las epidemias de gripe se deben al virus de la gripe tipo A, mientras que el tipo B produce epidemias menos extensas y enfermedad más leve, y el tipo C causa muy raramente enfermedad.
El virus de la gripe se transmite de persona a persona, habitualmente a través de las secreciones respiratorias, por la tos y el estornudo.

Síntomas

Los síntomas de gripe generalmente comienzan de manera rápida y aparecen de 1 a 7 días después de entrar en contacto con el virus. Por lo regular, afectan al cabo de 2 a 3 días.
La gripe se propaga fácilmente y por lo general irrumpe de manera repentina en una comunidad. Los estudiantes o los trabajadores se enferman al cabo de 2 o 3 semanas de la llegada de la gripe a una escuela o sitio de trabajo.
El primer síntoma es una fiebre entre 39º y 41º C. Un adulto normalmente tiene una fiebre más baja que un niño.
Otros síntomas comunes comprenden:
  • Dolores en el cuerpo
  • Escalofríos
  • Mareos
  • Rubefacción de la cara
  • Dolor de cabeza
  • Decaimiento
  • Náuseas y vómitos
Entre el segundo y el cuarto día de la enfermedad, la fiebre y los dolores comienzan a desaparecer, pero se presentan nuevos síntomas, como:
• Tos seca
• Aumento de los síntomas respiratorios
• Rinorrea (transparente y acuosa)
• Estornudo
• Dolor de garganta
Estos síntomas (a excepción de la tos) por lo regular desaparecen al cabo de 4 a 7 días. A veces, la fiebre regresa. La tos y la sensación de cansancio generalmente pueden durar semanas.
Es posible que algunas personas no tengan ganas de comer.
La gripe puede empeorar el asma, los problemas respiratorios y otras enfermedades prolongadas.

Diagnóstico

El diagnostico de la gripe suele ser clínico, al detectarse un caso con signos y síntomas compatibles con gripe dentro de un contexto adecuado (temporada gripal, casos de gripe cercanos al paciente).
La gripe, sin embargo, puede ser difícil de diferenciar de otro tipo de infecciones respiratorias si nos basamos sólo en los síntomas clínicos, ya que los síntomas iniciales pueden ser similares a los que producen otros virus u organismos que afectan a las vías respiratorias.
Hay algunas pruebas de laboratorio que pueden ayudar al diagnóstico de gripe, aunque este tipo de confirmación no es necesario realizarlo a todos los pacientes con sospecha de gripe si se está dentro de la temporada gripal.

Tratamiento

Para la gripe se requiere de un tratamiento sintomático para el malestar general, fiebre, etc. La tos habitualmente desaparece por sí sola, por lo general no están indicados los antitusígenos.
Para los casos leves de la enfermedad en personas que no están en alto riesgo, se deben tomar las siguientes medidas:
• Reposar.
• Tomar medicamentos para aliviar los síntomas y ayudar a descansar.
• Tomar mucho líquido.
• Evitar la aspirina (especialmente en adolescentes y niños)
• Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
• Evitar los antibióticos, a menos que sean necesarios para tratar otra enfermedad.
En caso de que la influenza se detecte dentro de las 48 horas después de iniciados los síntomas, en especial en los grupos de alto riesgo de presentar complicaciones, se puede disponer de algunos medicamentos antivirales que pueden disminuir la duración de dichos síntomas en 1 día aproximadamente.

Prevención

 Medidas generales
 Evitar el contacto con personas que tengan gripe debido a la diseminación a través del habla, estornudo o tos.
 Evitar los locales cerrados o con aglomeraciones ya que son lugares de fácil transmisión.
 Lavar las manos frecuentemente para reducir el riesgo de contagio.
 Quimioprofilaxis
Supone el único método claramente demostrado para la prevención de la gripe es la vacuna. Su objetivo es exponer a las personas a la acción de virus inactivados para que el organismo pueda responder al virus mediante la formación de anticuerpos. La vacuna al estar constituida por virus inactivados no puede provocar la gripe.
La vacunación se realiza anualmente, con las cepas de virus recomendadas por la OMS. El periodo ideal es el otoño (septiembre y octubre). A los 10-15 días de la vacunación comienzan a producirse los anticuerpos que nos van a proteger de la infección y esta protección suele durar entre 6 y 12 meses.
La vacuna no protege, necesariamente, a todas las personas, pudiendo disminuir su eficacia en las de edad avanzada y con las defensas disminuidas. Pero aunque no siempre prevenga la infección sí que reduce el número de complicaciones.
Se recomienda la vacunación en:
  • Mayores de 65 años.
  • Enfermos crónicos: cardiópatas, respiratorios, renales, trastornos metabólicos.
  • Niños con cardiopatías cianóticas congénitas.
  • Pacientes con tratamiento inmunosupresor (que origina un descenso de las defensas del organismo) y el personal que los atiende.
  • Residentes en hogares de ancianos o clínicas de cuidados crónicos y personal que los atiende.
Está contraindicada en:
  • Hipersensibilidad a las proteínas del huevo y derivados.
  • Enfermedades febriles agudas.
  • Mujeres embarazadas.
Reacciones indeseable tras la administración:
  • Los niños presentan mayor reacción que los adultos.
  • Dolor en el lugar de la inyección.
  • Síntomas leves transitorios (no es frecuente): fiebre, malestar, dolores musculares; tienen lugar entre 6 y 12 horas después de la vacunación y duran uno o dos días.
  • Anafilaxia o urticaria, en casos de hipersensibilidad al huevo.
La eficacia de la vacuna depende de:
  • Edad y nivel de defensas del individuo.
  • Grado de similitud entre el virus usado en la vacuna y los que están circulando causando la gripe de ese año.
  • El tiempo transcurrido entre la vacunación y la exposición al virus. La vacuna va perdiendo eficacia con el paso de los meses.
  • Es más eficaz en pacientes jóvenes que en los de edad avanzada.

Orzuelo

Posteado por admin en diciembre - 26 - 2011

Orzuelo

Un orzuelo es una inflamación de las glándulas sebáceas de Zeiss o Moll en la base de las pestañas. También se le da este nombre a la inflamación de las glándulas de Meibomio en el párpado, aunque en este caso el término que se utiliza habitualmente es el de orzuelo interno, o Chalazión.
No es una afección grave, pero puede llegar a ser bastante dolorosa. Los orzuelos son particularmente comunes en niños.
Un orzuelo externo es una inflamación rojiza y tierna al tacto en el borde del párpado que tiende a drenar espontáneamente en poco tiempo. En el lugar de la lesión se palpa un nódulo duro y muy doloroso.
Los orzuelos internos suelen localizarse más lejos del borde del párpado y tardan más tiempo en sanar ya que el absceso no puede drenar fácilmente.

Causas

La causa de la aparición de los orzuelos suele deberse a una debilidad orgánica que produce un descenso de las defensas, lo cual repercute inmediatamente en una proliferación de los gérmenes que tapan las glándulas oculares. Así, se produce la blefaritis, una inflamación de las glándulas locales, que es la que genera la formación de orzuelos.
Las debilidades que generan las llamadas congestiones palpebrales (de los párpados) pueden tener un origen general (anemia, gripe o estrés) o bien producirse por motivos locales del ojo (miopía, hipermetropía o astigmatismo sin un debido control).
Los orzuelos pueden aparecer en cualquier época de la vida. Sin embargo, tienen reacciones y causas especiales de acuerdo a la edad en que surjan.
  • En los chicos suelen desencadenarse por un mal control de enfermedades de la visión (miopía, astigmatismo, etc.).
  • En adultos suelen aparecer por no utilizar los lentes cuando es debido o en los primeros estadios de la presbicia, al intentar esforzar la visión en demasía.

Síntomas

Un síntoma es algo que el paciente siente y describe, tales como un dolor, mientras que un signo es algo que la gente de otros, tales como médicos o enfermeras pueden detectar, como un latido irregular del corazón.
Los primeros síntomas de un orzuelo generalmente incluyen dolor y enrojecimiento del área afectada, acompañados de irritación y escozor (picazón) en los ojos.
Otros síntomas de un orzuelo incluyen:
• Una protuberancia rojiza en el borde del párpado y la base de las pestañas, por lo general con un punto de pus pequeño en el centro;
• La sensación de un cuerpo extraño en el ojo;
• Sensibilidad a la luz;
• Formación de costras a lo largo del borde del párpado;
• Lagrimeo.
Alrededor del 25 por ciento de chalaziones no traen síntomas y desaparecen por sí solos sin tratamiento alguno. Sin embargo, a veces un chalazión puede presentar enrojecimiento, hinchazón y ocasionalmente puede ser sensible. Un chalazión grande puede causar visión borrosa ya que puede distorsionar la forma del ojo. Ocasionalmente, un chalazión puede causar que todo el párpado se hinche de repente.

Diagnóstico

En la mayoría de los casos, un simple examen ocular es todo lo que se necesita para confirmar el diagnóstico de un orzuelo. Además de observar su ojo, usualmente no se necesitan pruebas especiales para el diagnóstico.

Tratamiento

A pesar de que se recurre a los antibióticos, no parecen ser demasiado útiles en estos casos. El mejor tratamiento consiste en aplicar compresas calientes durante 10 minutos varias veces al día. El calor ayuda a que el orzuelo madure, se rompa y drene.
Uno de los remedios caseros más efectivos que existen está en usar un té de manzanilla que será aplicado en la parte externa del párpado en donde se encuentra ubicado el orzuelo. Esto tiene que realizarse con un pequeño algodón que lo humedeceremos con el té preparado, colocando a manera de compresas tibias en el área afectada; esto lo tenemos que hacer por varias veces en el día con el fin de que el grano llegue a madurar y reventar.
Cuando haya una segregación de pus, éste tiene que ser limpiado con el mismo algodón que hemos humedecido en el té de manzanilla. No se recomienda colocar pomadas en el área afectada, ni gotas en el ojo debido a que mucho antibiótico puede infectarlo más aún.
Si es que no hay mejoría que sea notable es necesario visitar al médico, pues el dolor podría ser más crítico así como la infección podría extenderse a una zona más amplia en este órgano visual.

Prevención

Lávese siempre muy bien las manos antes de tocar la piel alrededor del ojo. Si usted es susceptible a los orzuelos, la limpieza cuidadosa del exceso de aceite de los bordes de los párpados puede ayudarle.

Leucemia

Posteado por admin en noviembre - 25 - 2011

Leucemia

Leucemia

Es un grupo de enfermedades malignas de la médula ósea (cáncer hematológico ) que provoca un aumento incontrolado de leucocitos en la misma. Sin embargo, en algunos tipos de leucemias también pueden afectarse cualquiera de los precursores de las diferentes líneas celulares de la médula ósea, como los precursores mieloides, monocíticos, eritroides o megacariocíticos.

Tipos de leucemia

1. Leucemia mieloide crónica  (LMC) incluida dentro de los síndromes mieloproliferativos crónicos.
2. Leucemia linfoide crónica (LLC) incluida dentro de los síndromes linfoproliferativos y equiparable al linfoma linfocítico.
3. Leucemia linfoide aguda o Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA)
4. Leucemia mieloide aguda o Leucemia Mieloblástica (LMA)
5. Leucemia mielógena (LM)

Causas

Aunque la causa de las leucemias no se conoce exactamente, se sabe que hay diversos factores que pueden provocar la aparición de esta enfermedad.
  • Genéticos.
  • Inmunodeficiencias.
  • Factores ambientales.
En cuanto a la relación de los factores genéticos con el desarrollo de leucemia, se sabe que la enfermedad es más frecuente en gemelos que en el resto de la población, y padecer trastornos genéticos como el Síndrome de Down y el síndrome de Fanconi suponen un factor de riesgo asociado a la aparición de leucemia.
Las personas con el sistema inmunitario debilitado por la administración de quimioterapia o fármacos inmunosupresores (que se suministran a pacientes que han sufrido un trasplante de órganos), también son más susceptibles de desarrollar leucemia.
Uno de los factores más estudiados son los factores ambientales, sobre todo la exposición a radiaciones ionizantes, sustancias químicas como el benceno y ciertos fármacos, y los virus.
La relación entre las radiaciones ionizantes y la leucemia se descubrió a partir de accidentes nucleares (explosiones o incidentes en centrales nucleares).
Diversos productos químicos también están relacionados con la aparición de la enfermedad, sobre todo algunos pesticidas, y otras sustancias como los gases mostaza utilizados en la I Guerra Mundial.
También ciertos virus están asociados con el desarrollo de las leucemias, en especial el virus de Epstein-Barr, relacionado con el linfoma de Burkitt africano o los linfomas en pacientes inmunodeprimidos.

Diagnóstico

El médico  preguntará acerca de los síntomas e historial clínico, y  realizará un examen físico. Revisará la presencia de inflamación del hígado, bazo, o nódulos linfáticos en las axilas, ingle, y cuello.
Exámenes podrían incluir:
  • Exámenes Sanguíneos – para revisar la presencia de células de leucemia en la sangre. Se podrían realizar otros exámenes sanguíneos para valorar la presencia de genes específicos asociados con la leucemia.
  • Aspiración de Médula Ósea – retiro de una muestra de médula ósea líquida para examinar células cancerosas
  • Biopsia de Médula Ósea - retiro de médula ósea líquida y una pequeña pieza de hueso para examinar células cancerosas Si la biopsia muestra células de leucemia, se podrían ordenar exámenes adicionales para determinar si la enfermedad se ha propagado y cuáles sistemas están afectados. La clasificación en etapas de la leucemia depende del tipo de leucemia. Estos exámenes podrían ser:
  1. Punción Lumbar (Punción Espinal) - retiro de una pequeña cantidad de líquido que rodea al cerebro y médula espinal para examinar células cancerosas
  2. Radiografías de tórax - placas del pecho que podrían detectar señales de cáncer en el pecho

Síntomas

Los primeros síntomas son cansancio, falta de apetito o fiebre intermitente. A medida que la afección avanza aparece dolor en los huesos, como resultado de la multiplicación de las células leucémicas en el sistema óseo. También aparece anemia, cuyas características son palidez, cansancio y poca tolerancia al ejercicio, fruto de la disminución de glóbulos rojos.
Asimismo, la reducción del número de plaquetas provoca hemorragias esporádicas y la aparición de manchas en la piel (petequias) o grandes hematomas, a consecuencia de hemorragia causada por golpes leves. Además, pueden presentarse hemorragias a través de nariz, boca o recto. Una de las hemorragias más graves es la que se presenta a nivel cerebro, la cual puede ocurrir si el número de plaquetas desciende en forma severa. Otra posible consecuencia es la baja en el número de glóbulos blancos (leucocitos), situación que repercute en las defensas del niño contra las infecciones.
Infecciones que se repiten o se adquieren de manera recurrente. Dolores generalizados en los huesos y en las articulaciones

Tratamiento

El tratamiento específico para la leucemia será determinado por el médico de basándose en lo siguiente:
  • La edad del paciente, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • La tolerancia  a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la evolución de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.
Generalmente, el tratamiento comienza cuando se presentan síntomas como por ejemplo, la anemia, el sangrado o las infecciones. Además, el tratamiento de la leucemia puede incluir (solo o en combinación):
- Quimioterapia.
- Medicamentos o quimioterapia por vía intratecal (medicamentos introducidos a la médula espinal con una aguja, en el área denominada espacio subaracnoide).
- Radioterapia.
- Trasplante de médula ósea.
- Terapia biológica.
- Medicamentos (para prevenir o tratar el daño a otros sistemas del cuerpo causado por el tratamiento de la leucemia).
- Medicamentos (para las náuseas y los efectos secundarios del tratamiento).
- Transfusiones sanguíneas (glóbulos rojos, plaquetas).
- Antibióticos (para prevenir y tratar infecciones).
- Seguimiento médico continuo (para determinar la respuesta al tratamiento, controlar sus efectos secundarios y detectar la reaparición de la enfermedad).

Prevención

La mayoría de los niños y los adultos con leucemia no tienen factores de riesgo conocidos, por lo que no hay manera de evitar que desarrollen leucemia.
Los niños que se sabe que tienen un mayor riesgo de leucemia (por ejemplo, debido al síndrome Li-Fraumeni o el síndrome de Down) deben someterse a exámenes médicos generales regulares y minuciosos. El desarrollo de leucemia en los niños que padecen estos síndromes ocurre muy raramente, aunque ocurre con mayor frecuencia en la población general.

Artrosis

Posteado por admin en noviembre - 19 - 2011

Artrosis

La artrosis es una enfermedad producida por el desgaste del cartílago, un tejido que hace de amortiguador protegiendo los extremos de los huesos y que favorece el movimiento de la articulación. Es la enfermedad reumática más frecuente, especialmente entre personas de edad avanzada. Se presenta de forma prematura en personas con enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo como el Síndrome de Ehlers-Danlos y el Síndrome deHiperlaxitud articular.

Causas

Las causas de la artrosis son múltiples y a menudo aparecen juntas en la misma persona, por lo que sus posibilidades de desarrollar la enfermedad aumentan.
  1. Envejecimiento: La artrosis es una enfermedad de personas mayores. El desgaste de la articulación producida por el uso durante años, junto con una menor capacidad de recuperación de los tejidos al aumentar la edad, son factores importantes.
  2. Herencia: En algunos casos, por ejemplo la artrosis de las articulaciones de las manos, existe una predisposición familiar, principalmente entre las mujeres.
  3. Obesidad: La obesidad predispone a la artrosis en las caderas y rodillas ya que el sobrepeso acaba dañando el cartílago articular.
  4. Trastornos por sobrecarga: Cuando la forma de la articulación o de un miembro no es la normal, por ejemplo cuando las piernas están torcidas o una pierna es más larga que la otra, se produce un desgaste mayor en toda la articulación o la parte de ella que soporta mayor peso.
  5. Lesiones locales: Cuando se producen fracturas, golpes importantes o inflamaciones de cualquier causa en una articulación, la recuperación nunca es completa y el cartílago tiene predisposición a alterarse más pronto.
  6. Exceso de uso: Produce el desarrollo de artrosis temprana o en lugares poco frecuentes como el hombro en jugadores de balonmano, rodillas en futbolistas, el codo en trabajadores con martillos neumáticos o las articulaciones de los nudillos de las manos en labradores.

Diagnóstico

El diagnóstico de la artrosis es sencillo, y se basa en la evaluación de los síntomas y en la exploración física que realiza el médico al paciente. El médico valora qué síntomas tiene el enfermo, dónde se localizan, cómo es el dolor, en qué circunstancias mejora (con el reposo) o empeora (al subir o bajar escaleras, al abrir o cerrar grifos…). También interroga sobre qué otras enfermedades padece el enfermo,  qué tratamientos está recibiendo, y si él o algún familiar padecen o han padecido algún tipo de enfermedad reumática, traumatismo o lesión articular previos.
Con la exploración física, el médico puede observar cuáles son las articulaciones afectadas y qué grado de severidad tiene la artrosis. Para ello, se inspecciona la articulación y se palpa su superficie para determinar los puntos dolorosos. También se evalúa qué rango de movilidad tiene, determinando cuáles son los movimientos que desencadenan los síntomas.
Las radiografías permiten confirmar el diagnóstico de artrosis, al poderse constatar en las articulaciones los cambios radiológicos típicos de los procesos artrósicos. Mediante los estudios radiológicos se puede determinar de una forma mucho más precisa la severidad de la artrosis.
Los análisis de sangre no tienen ninguna utilidad para diagnosticar la artrosis. Todos los resultados que se determinan son siempre normales en la artrosis, incluyendo las denominadas “pruebas reumáticas”. La única indicación para realizarlos es para confirmar con su normalidad el diagnóstico de artrosis, descartando otras enfermedades reumáticas que sí producen algunas alteraciones en los análisis de laboratorio. Por ejemplo, en las artritis están alteradas la velocidad de sedimentación de la sangre, el factor reumatoide y otras pruebas reumáticas; en la gota el ácido úrico está alto…
Otras pruebas más modernas y sofisticadas (resonancia magnética, scaner, gammagrafía ósea) tampoco son necesarias para el estudio de un paciente con artrosis. El médico únicamente puede considerar indicada su realización en los casos aislados en los que se sospecha que, además de la artrosis, existe alguna otra complicación asociada (rotura de menisco en la rodilla, hernia discal o afectación de los nervios espinales en la artrosis de columna, por ejemplo).

Síntomas

El dolor de las articulaciones y la imposibilidad de realizar movimientos normales a partir de los 40 o 50 años, son síntomas claros de un cuadro de artrosis.
El dolor aparece al realizar algún movimiento o cargar algún peso, es muy frecuente que el inicio de la artrosis tenga su primera manifestación al cargar las bolsas del supermercado. La persona necesita descansar unos minutos y el dolor así como la falta de movilidad desaparecen, razón por la cual no es sino hasta bien avanzada la enfermedad, cuando se suele consultar con un especialista.

Tratamiento

El tratamiento de la artrosis incluye medidas farmacológicas y no farmacológicas dirigidas a aliviar el dolor y a mejorar la función articular.
El tratamiento farmarcológico debe de comenzar por el uso de analgésicos simples ( por ejemplo, Paracetamol ), pudiéndose añadir después antiinflamatorios no esteroideos ( por ejemplo Ibuprofeno y Naproxeno sódico ) o plantearse la administración intraarticular ( infiltración ) intermitente, de córticoesteroides.
El tratamiento no farmacológico incluye la educación del paciente, ejercicios para recuperar el movimiento articular e incrementar la fuerza muscular y la capacidad aeróbica, reducción del peso sobre las articulaciones dolorosas y aplicación de calor y frío para mejorar el dolor.
En articulaciones gravemente dañadas, puede ser necesaria la cirugía reparadora o reemplazadora (prótesis articulares), para suprimir el dolor y restaurar la función.

Prevención

Reducir los factores de riesgo que se asocian directamente a la artrosis como la obesidad, el sedentarismo o los deportes muy bruscos.
• Practicar ejercicio físico, en especial aeróbico (bicicleta, caminar…), ya que incrementan la masa muscular y mejoran la nutrición del cartílago.

Fiebre reumática

Posteado por admin en noviembre - 12 - 2011

Fiebre  reumática

La fiebre reumática es una enfermedad inflamatoria, no supurativa y recurrente producida por la respuesta del sistema inmunitario de algunas personas predispuestas, a los antígenos de la bacteria estreptococo del grupo A betahemolítico, a partir de las dos o tres semanas de provocar una faringolamigdalitis aguda.
La fiebre reumática es una complicación tardía que puede afectar cualquier parte del organismo, siendo el principal órgano afectado es el corazón donde puede afectar el pericardio pericarditis, el miocardio miocarditis, o el endocardio endocarditis y en la fase aguda produce una pancarditis que provoca valvulopatías cardíacas en la fase crónica. Afecta también la piel (eritema marginado), las articulaciones (poliartritis migratoria), el cerebro(corea de Sydenham) y el tejido celular subcutáneo (nódulos subcutáneos).

Causas

Se debe a una infección por estreptococos.

Síntomas

Los síntomas de la fiebre reumática generalmente empiezan entre una y cinco semanas después de que su hijo se ha infectado con estreptococos. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la fiebre reumática. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:
• Inflamación de las articulaciones – incluyendo hinchazón, sensibilidad y enrojecimiento en múltiples articulaciones. Las articulaciones afectadas son comúnmente las articulaciones mayores de las rodillas o tobillos. La inflamación “se mueve” de una articulación a otra durante varios días.
• Pequeños nódulos o protuberancias redondeadas y duras debajo de la piel.
• Un cambio en los movimientos neuromusculares de su hijo (esto generalmente se nota por un cambio en la escritura manuscrita de su hijo y también puede incluir movimientos bruscos).
• Erupción (una erupción rosa con bordes extraños que normalmente se presenta en el tronco del cuerpo o en brazos y piernas).
• Fiebre.
• Pérdida de peso.
• Fatiga.
• Dolor de estómago.
Los síntomas de la fiebre reumática pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos.

Diagnostico

El primer indicio de valvulopatía orgánica es un soplo. El exa¬men físico permite establecer el diagnóstico preciso en la mayor parte de los casos, pero la ecocardiografia revela engrosamiento de las cúspides valvulares con disminución de la abertura en la es¬tenosis, estima la magnitud de la regurgitación y demuestra las eta¬pas más tempranas de crecimiento específico de las cavidades.
Siempre consulte al médico para el diagnóstico.

Tratamiento

Las arritmias y la insuficiencia cardiaca congestiva debidas a cardiopatía reumática se tratan con medicamentos, si es posible. Tal vez sea necesario continuar la administración de medicamentos de por vida. Si las medicinas no controlan arritmias, o insuficiencia cardiaca congestiva, o ambas, tal vez se efectúe intervención quirúrgica. Si hay fibrilación auricular y es sintomática, quizá se requiera un marcapasos permanente. Para insuficiencia cardiaca congestiva sintomática que no se controla con medicamentos, la intervención quirúrgica puede comprender reparar una o varias válvulas dañadas sin reemplazarlas o, con reemplazo por una válvula artificial (protésicas). En individuos de menos de 35 años de edad, se recomiendan dosis preventivas (profilácticas) de antibióticos, como penicilina o eritromicina por vía oral para prevenir recurrencias de fiebre reumática aguda.

Prevención

  • Prevención primaria. En Colombia es utópico pensar que se puedan caracterizar bacteriológicamente las faringolamigdalitis; por esto, cuando se acompañan de fiebre y exudado, se deben tratar como si fueran estreptocócicas. El tratamiento consiste en lo que se ha llamado erradicación del estreptococo; la droga de elección es la penicilina y la preparación más conveniente es la benzatínica intramuscular 600.000 U, dosis única para pacientes de peso menor de 30 kg o 1´200.000 U para los de peso mayor. En vez de la forma inyectable se puede usar la forma oral, penicilina G 200.000-250.000 U tres a cuatro veces al día por 10 días, u otras preparaciones orales como la penicilina V (alfafenoximetilpenicilina). En caso de alergia documentada a la penicilina, se usa la eritromicina 40 mg por kg de peso por día, sin pasar de 1 g por día. Las drogas bacteriostáticas como las sulfas y las tetraciclinas no se recomiendan por inefectivos en la prevención primaria.
  • Prevención secundaria. Es muy efectiva y si se lleva a cabo de manera adecuada prácticamente elimina las recurrencias. Se inicia con el tratamiento de erradicación del estreptococo descrito, seguido de la inyección mensual de 1´200.000 U de penicilina benzatínica. En los casos con alergia a la penicilina se puede usar la sulfadiazina: 0,5 g diariamente a pacientes con menos de 30 kg de peso y 1,0 g a los de mayor peso. Otra alternativa es el uso de eritromicina 250 mg dos veces al día.
No hay consenso absoluto sobre la duración de este tratamiento profiláctico. Lo ideal sería mantenerlo de por vida, pero se deben pesar individualmente las excepciones. Lógicamente los pacientes con enfermedad valvular deben continuar el tratamiento de por vida, aun después del implante de válvulas prostéticas.
Los pacientes con enfermedad reumática valvular se deben someter al régimen recomendado para profilaxis de endocarditis bacteriana (ver guía de endocarditis).

Hepatitis D

Posteado por admin en noviembre - 9 - 2011

Hepatitis D

El virus de hepatitis D, también llamado virus o agente Delta, es un virus defectuoso que requiere de la presencia del virus de hepatitis B para replicarse. Pueden distinguirse los siguientes componentes en su estructura:
  • Antígeno: El único antígeno descrito del virus D es un componente estructural del virion, que corresponde a una fosfoproteína codificada por la hebra complementaria del RNA genómico. Existen 2 formas de HDAg, de 24 y 27 kilodalton, que difieren en los últimos 19 aminoácidos. La síntesis de estas proteínas se regula por un proceso de edición del RNA durante la replicación. Aproximadamente 70 de estas moléculas se unen a una molécula de RNA viral para formar el core.
  • Envoltura lipoproteica: La envoltura está es similar a la del virus de hepatitis B, y comprende las 3 proteínas del antígeno de superficie de hepatitis B (pequeño, mediano y grande).

Causas

El virus de la hepatitis D (VHD) sólo se encuentra en personas portadoras del virus de la hepatitis B. El VHD puede hacer empeorar una infección por hepatitis B reciente (aguda) o una enfermedad hepática por hepatitis B prolongada (crónica) actual. Este virus puede incluso causar síntomas en personas que portan el virus de la hepatitis B, pero que nunca tuvieron síntomas.
La hepatitis puede ser causada por:
  1. antígenos.Células inmunitarias en el cuerpo que atacan el hígado y causan hepatitis autoinmunitaria
  2. Infecciones por virus (como la hepatitis A, B o C), bacterias o parásitos.
  3. Daño hepático por alcohol, hongos venenosos u otros tóxicos.
  4. Medicamentos, como una sobredosis de paracetamol, que puede ser mortal

Síntomas

La hepatitis D puede hacer que los síntomas de la hepatitis B sean más severos.
Los síntomas pueden abarcar:
Dolor abdominal
Orina de color oscuro
Fatiga
Ictericia
Dolor articular
Inapetencia
Náuseas
Vómitos

Diagnóstico

Las pruebas de detección de antígenos y anticuerpos para el virus de la HD actualmente sólo se realizan en laboratorios de investigación. No existe aún ninguna prueba disponible.

Tratamiento

En los casos de sobre infección, en los que una persona con hepatitis B crónica, la hepatitis D infecta a hasta un 80 por ciento de las personas desarrollan hepatitis crónica D. Estas situaciones pueden llevar a graves hepatitis D, que a menudo conduce a la cirrosis (en final de etapa de la enfermedad del hígado) o cáncer de hígado.
Las personas con infección del virus de la hepatitis D a largo plazo  se puede obtener un medicamento llamado interferón alfa durante un máximo de 12 meses. Un trasplante de hígado para su crónica en fase terminal D de la hepatitis B, la hepatitis puede ser eficaz.

Prevención

El tratamiento y diagnóstico oportunos de la infección por hepatitis B pueden ayudar a prevenir la hepatitis D.
  • Evite el consumo de drogas por vía intravenosa, pero si lo hace, absténgase de compartir agujas.
  • Existe una vacuna disponible para la prevención de la hepatitis B. Los adultos que estén en alto riesgo de contraer la infección por hepatitis B y todos los niños deben considerar la posibilidad de hacerse aplicar esta vacuna, pero aún no existe una vacuna para evitar que aquellos que ya han desarrollado la hepatitis B eviten  la hepatitis D.
  • Relaciones sexuales con una pareja infectada
  • El contacto con la sangre de una persona infectada
  • Compartir agujas, jeringas, cuchillas de afeitar o cepillos de dientes con una persona infectada.