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Gripe común, gripa o influenza

Gripe común

La gripe, gripa o influenza, es una enfermedad infecciosa de aves y mamíferos causada por un tipo de virus de ARN de la familia de los Orthomyxoviridae. En los seres humanos afecta a las vías respiratorias, inicialmente puede ser similar a un resfriado y con frecuencia se acompaña de síntomas generales como dolor de garganta, debilidad, dolores musculares (mialgias), dolor estomacal, articulares (artralgias) y de cabeza (cefalea), con tos (que generalmente es seca y sin mucosidad), malestar general y algunos signos como pueda ser fiebre. En algunos casos más graves puede complicarse con pulmonía (neumonía), que puede resultar mortal, especialmente en niños pequeños y sobre todo en ancianos. Aunque se puede confundir con el resfriado (catarro) común, la gripe es una enfermedad más grave y está causada por un tipo diferente de virus. También puede provocar, más a menudo en niños, náuseas y vómitos, que al ser síntoma de gastroenteritis hace que se denomine gripe estomacal o abdominal.

Causas

La gripe está causada por un grupo de virus llamados virus de la gripe o de la influenza, de los que existen tres tipos A, B, y C. La mayor parte de las epidemias de gripe se deben al virus de la gripe tipo A, mientras que el tipo B produce epidemias menos extensas y enfermedad más leve, y el tipo C causa muy raramente enfermedad.
El virus de la gripe se transmite de persona a persona, habitualmente a través de las secreciones respiratorias, por la tos y el estornudo.

Síntomas

Los síntomas de gripe generalmente comienzan de manera rápida y aparecen de 1 a 7 días después de entrar en contacto con el virus. Por lo regular, afectan al cabo de 2 a 3 días.
La gripe se propaga fácilmente y por lo general irrumpe de manera repentina en una comunidad. Los estudiantes o los trabajadores se enferman al cabo de 2 o 3 semanas de la llegada de la gripe a una escuela o sitio de trabajo.
El primer síntoma es una fiebre entre 39º y 41º C. Un adulto normalmente tiene una fiebre más baja que un niño.
Otros síntomas comunes comprenden:
  • Dolores en el cuerpo
  • Escalofríos
  • Mareos
  • Rubefacción de la cara
  • Dolor de cabeza
  • Decaimiento
  • Náuseas y vómitos
Entre el segundo y el cuarto día de la enfermedad, la fiebre y los dolores comienzan a desaparecer, pero se presentan nuevos síntomas, como:
• Tos seca
• Aumento de los síntomas respiratorios
• Rinorrea (transparente y acuosa)
• Estornudo
• Dolor de garganta
Estos síntomas (a excepción de la tos) por lo regular desaparecen al cabo de 4 a 7 días. A veces, la fiebre regresa. La tos y la sensación de cansancio generalmente pueden durar semanas.
Es posible que algunas personas no tengan ganas de comer.
La gripe puede empeorar el asma, los problemas respiratorios y otras enfermedades prolongadas.

Diagnóstico

El diagnostico de la gripe suele ser clínico, al detectarse un caso con signos y síntomas compatibles con gripe dentro de un contexto adecuado (temporada gripal, casos de gripe cercanos al paciente).
La gripe, sin embargo, puede ser difícil de diferenciar de otro tipo de infecciones respiratorias si nos basamos sólo en los síntomas clínicos, ya que los síntomas iniciales pueden ser similares a los que producen otros virus u organismos que afectan a las vías respiratorias.
Hay algunas pruebas de laboratorio que pueden ayudar al diagnóstico de gripe, aunque este tipo de confirmación no es necesario realizarlo a todos los pacientes con sospecha de gripe si se está dentro de la temporada gripal.

Tratamiento

Para la gripe se requiere de un tratamiento sintomático para el malestar general, fiebre, etc. La tos habitualmente desaparece por sí sola, por lo general no están indicados los antitusígenos.
Para los casos leves de la enfermedad en personas que no están en alto riesgo, se deben tomar las siguientes medidas:
• Reposar.
• Tomar medicamentos para aliviar los síntomas y ayudar a descansar.
• Tomar mucho líquido.
• Evitar la aspirina (especialmente en adolescentes y niños)
• Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
• Evitar los antibióticos, a menos que sean necesarios para tratar otra enfermedad.
En caso de que la influenza se detecte dentro de las 48 horas después de iniciados los síntomas, en especial en los grupos de alto riesgo de presentar complicaciones, se puede disponer de algunos medicamentos antivirales que pueden disminuir la duración de dichos síntomas en 1 día aproximadamente.

Prevención

 Medidas generales
 Evitar el contacto con personas que tengan gripe debido a la diseminación a través del habla, estornudo o tos.
 Evitar los locales cerrados o con aglomeraciones ya que son lugares de fácil transmisión.
 Lavar las manos frecuentemente para reducir el riesgo de contagio.
 Quimioprofilaxis
Supone el único método claramente demostrado para la prevención de la gripe es la vacuna. Su objetivo es exponer a las personas a la acción de virus inactivados para que el organismo pueda responder al virus mediante la formación de anticuerpos. La vacuna al estar constituida por virus inactivados no puede provocar la gripe.
La vacunación se realiza anualmente, con las cepas de virus recomendadas por la OMS. El periodo ideal es el otoño (septiembre y octubre). A los 10-15 días de la vacunación comienzan a producirse los anticuerpos que nos van a proteger de la infección y esta protección suele durar entre 6 y 12 meses.
La vacuna no protege, necesariamente, a todas las personas, pudiendo disminuir su eficacia en las de edad avanzada y con las defensas disminuidas. Pero aunque no siempre prevenga la infección sí que reduce el número de complicaciones.
Se recomienda la vacunación en:
  • Mayores de 65 años.
  • Enfermos crónicos: cardiópatas, respiratorios, renales, trastornos metabólicos.
  • Niños con cardiopatías cianóticas congénitas.
  • Pacientes con tratamiento inmunosupresor (que origina un descenso de las defensas del organismo) y el personal que los atiende.
  • Residentes en hogares de ancianos o clínicas de cuidados crónicos y personal que los atiende.
Está contraindicada en:
  • Hipersensibilidad a las proteínas del huevo y derivados.
  • Enfermedades febriles agudas.
  • Mujeres embarazadas.
Reacciones indeseable tras la administración:
  • Los niños presentan mayor reacción que los adultos.
  • Dolor en el lugar de la inyección.
  • Síntomas leves transitorios (no es frecuente): fiebre, malestar, dolores musculares; tienen lugar entre 6 y 12 horas después de la vacunación y duran uno o dos días.
  • Anafilaxia o urticaria, en casos de hipersensibilidad al huevo.
La eficacia de la vacuna depende de:
  • Edad y nivel de defensas del individuo.
  • Grado de similitud entre el virus usado en la vacuna y los que están circulando causando la gripe de ese año.
  • El tiempo transcurrido entre la vacunación y la exposición al virus. La vacuna va perdiendo eficacia con el paso de los meses.
  • Es más eficaz en pacientes jóvenes que en los de edad avanzada.
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NEUMONÍA, PNEUMONÍA O PULMONÍA

NEUMONÍA, PNEUMONÍA O PULMONÍA

Es una enfermedad infecciosa e inflamatoria que consiste en la infección de los espacios alveolares de los pulmones. La neumonía puede afectar a un lóbulo pulmonar completo (neumonía lobular), a un segmento de lóbulo, a los alvéolos próximos a los bronquios (bronconeumonía) o al tejido intersticial (neumonía intersticial). La neumonía hace que el tejido que forma los pulmones se vea enrojecido, hinchado y se torne doloroso. Muchos pacientes con neumonía son tratados por médicos de cabecera y no ingresan en los hospitales. La Neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o Extrahospitalaria es la que se adquiere fuera de los hospitales, mientras que la Neumonía nosocomial (NN) es la que se adquiere durante la estancia hospitalaria después de las 48 horas del ingreso del paciente por otra causa.
La neumonía puede ser una enfermedad grave si no se detecta a tiempo y puede llegar a ser mortal, especialmente entre personas de edad avanzada y entre los inmunodeprimidos. En particular los pacientes de sida contraen frecuentemente la neumonía por Pneumocystis. Las personas con fibrosis quística tienen también un alto riesgo de padecer neumonía debido a que continuamente se acumula fluido en sus pulmones.

Causas

Las principales son:
•    Neumonía bacteriana: causada por una bacteria, más frecuentemente Streptococcus pneumoniae
•   Neumonía viral: causada por un virus (provoca la mitad de todos los casos de neumonía).
•   Neumonía bacteriana at: a menudo se la llama “neumonía migratoria”, pero puede provocar un tipo de neumonía más grave o potencialmente mortal, causada por:
o    Micoplasmas
o    Clamidias
o    Otros agentes infecciosos diminutos que presentan características de bacterias y virus
Otras causas de neumonía incluyen:
•    Infecciones fúngicas, como (PCP, por sus siglas en inglés): una infección fúngica habitual en las personas que tienen SIDA
A veces, las neumonías se describen según el lugar de contagio y la forma en que se estuvo expuesto:
•    Neumonía extrahospitalaria: se contrae fuera del hospital (p. ej., en la escuela, el trabajo, el gimnasio)
•   Neumonía intrahospitalaria: se contrae durante una hospitalización
o    Puede ser muy peligrosa, especialmente para los pacientes que usan un respirador
•    Neumonía por aspiración: ocurre al inhalar partículas extrañas (a menudo, provenientes del estómago)
Síntomas
La neumonía suele ir precedida por la gripe o el catarro común, de ahí los posibles errores de diagnóstico. Sin embargo, lo característico de la neumonía es que la fiebre alta persiste pasados tres o cuatro días, y empieza a combinarse con dolores en el pecho, respiración agitada acompañada de quejido asmático, hundimiento o retracción de las costillas y tos seca con expectoración mucosa.
En la neumonía son frecuentes las taquicardias y el descenso de la presión arterial. Se trata de síntomas muy específicos, por lo que los errores de diagnóstico son poco frecuentes: solo algunas neumonías muy atípicas podrían confundirse con infecciones respiratorias de las vías

Diagnóstico

Si usted acude a su médico con síntomas de neumonía, le preguntará acerca de su historial médico, antecedentes de viajes y otras exposiciones que pudieran sugerir qué tipo de neumonía tiene. Generalmente, una examinación física detallada incluye unos golpecitos en su pecho y en la espalda (para identificar la presencia de líquido o de aire atrapado en sus pulmones) y de escuchar cuidadosamente su pecho y espalda con un estetoscopio.
Su médico podría elegir prescribirle una variedad de pruebas, como:
Pruebas de Sangre: El conteo sanguíneo completo incluyendo la cantidad y tipos de glóbulos blancos puede ayudar a determinar si usted tiene o no una infección viral, bacteriana o micótica.
Cultivo Sanguíneo: Esto involucra enviar una muestra de sangre a un laboratorio donde puede ser procesada para ver si algún organismo está creciendo. Si existen organismos, con frecuencia éstos pueden identificarse y se pueden realizar pruebas para determinar qué tipo de antibiótico puede ser el mejor para eliminarlos.
Oximetría de Pulso: Esta prueba mide la cantidad de oxígeno en su sangre para tener una idea de qué tan enfermo está usted.
Gasometría Arterial: Esta prueba de sangre mide la concentración de ciertas sustancias en su sangre, incluyendo oxígeno, dióxido de carbono y pH. Esta prueba podría realizarse para determinar si usted es o no capaz de continuar respirando por sí solo o si necesita tratamiento con oxígeno adicional o con un mecanismo de ventilación.
Cultivo de Esputo: Si usted es capaz de toser una muestra de esputo, ésta puede enviarse a un laboratorio para examinarla y detectar la presencia de organismos específicos. Si existen organismos en el esputo, con frecuencia pueden identificarse y se le puede ordenar un antibiótico específico.
Radiografía torácica: Una radiografía torácica puede revelar señales de neumonía. Sin embargo, a veces un paciente tendrá síntomas y señales claros de neumonía en un examen físico; con una radiografía clara durante los primeros días. Con frecuencia, éste es el caso para un paciente que está deshidratado. Las radiografías de tórax permiten diagnosticar la enfermedad con un margen de error mínimo.

  • Escaneo CT: Este procedimiento de imagen se reserva para aquellos pacientes en quienes se sospecha de cáncer pulmonar.

En este procedimiento, un instrumento iluminado y angosto se pasa a través de la boca o de la nariz, baja hacia los tubos bronquiales y llega a sus pulmones. Su médico puede examinar todo su tracto respiratorio para buscar señales de neumonía. Se pueden tomar muestras de líquido y biopsias del tejido a través del broncoscopio. Estas muestras pueden procesarse y examinarse en el laboratorio para tratar e identificar organismos que puedan ocasionar su neumonía.
Toracentesis (Aspiración de Líquido Pleural): Este procedimiento invasivo se realiza si la neumonía está complicándose por la acumulación de líquido en el pulmón (efusión pleural). Una aguja puede pasarse a través del pecho, la espalda o entre las costillas para extraer el exceso de líquido de la cavidad torácica. Este líquido puede examinarse en el laboratorio para identificar los organismos responsables de la neumonía.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan la probabilidad de contraer neumonía son:
•    Edad: 65 años o más
•    Gripe u otras enfermedades respiratorias
•    Las enfermedades crónicas, como una enfermedad cardíaca o pulmonar
•    Un accidente cerebrovascular (neumonía por aspiración debido a la dificultad para tragar)
•    Tener un sistema inmunitario debilitado a causa del SIDA o de un tratamiento de quimioterapia
•    Bronquitis crónica
•    Desnutrición
•    Embarazo
•    Lactantes y niños muy pequeños
•    Consumo excesivo de alcohol o drogas
•    Tabaquismo
•    Exposición crónica a ciertas sustancias químicas (p. ej., al trabajar en la construcción o la agricultura)

Tratamiento

El médico debe decidir primero si usted necesita o no estar en el hospital. Si usted recibe tratamiento en el hospital, recibirá líquidos y antibióticos por vía intravenosa, oxigenoterapia y posiblemente tratamientos respiratorios. Es muy importante que los antibióticos se empiecen poco después de ingresar al hospital.
Usted tiene mayor probabilidad de ser hospitalizado si:
•    Tiene otro problema médico serio
•    Tiene síntomas severos
•    Es incapaz de cuidar de sí mismo en casa o es incapaz de comer o beber
•    Es un niño pequeño o tiene más de 65 años
•    Ha estado tomando antibióticos en casa y no está mejorando
Sin embargo, muchas personas pueden tratarse en casa. Si las bacterias están causando la neumonía, el médico intentará curar la infección con antibióticos. Puede ser difícil para el médico saber si usted tiene una neumonía viral o bacteriana, de manera que puede recibir antibióticos.
Algunas veces, a los pacientes con neumonía leve que por lo demás son sanos se les trata con antibióticos macrólidos orales (azitromicina, claritromicina o eritromicina).
A los pacientes con otras enfermedades serias, como cardiopatía, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o enfisema, nefropatía o diabetes con frecuencia se les administran uno de los siguientes medicamentos:
•    Fluoroquinolona (levofloxacina (Levaquin), esparfloxacina (Zagam), gemifloxacina (Factive) o moxifloxacina (Avelox).
•    Amoxicilina o amoxicilina-clavulanato en dosis altas más un antibiótico macrólido (azitromicina, claritromicina o eritromicina).
•    Antibióticos de cefalosporina (por ejemplo, cefuroxima o cefpodoxima) más un macrólido (azitromicina, claritromicina o eritromicina)
Si la causa es un virus, los antibióticos típicos no serán eficaces. Algunas veces, sin embargo, el médico puede usar medicamentos antivirales.
Usted puede tomar estas medidas en el hogar:
•    Beber mucho líquido para ayudar a aflojar las secreciones y sacar la flema.
•    Descansar mucho. Procure que alguien más realice las tareas domésticas.
•    No tomar antitusígenos sin hablar primero con el médico, ya que éstos pueden dificultarle al cuerpo la expectoración del esputo extra.
•    Controlar la fiebre con ácido acetilsalicílico (aspirina), antinflamatorios no esteroides (AINES, tales como ibuprofeno o naproxeno) o paracetamol. No le dé ácido acetilsalicílico a los niños.

Prevención

Algunos consejos que  pueden ayudar a prevenir una neumonía:

  • Practique buenos hábitos de higiene. Use agua tibia y jabón durante por lo menos 20 segundos. Si no hay agua y jabón disponibles un limpiador de manos con base en alcohol es la mejor opción.
  • Póngase la vacuna contra la gripe cada año. La vacuna contra la gripe no lo protege contra todas las cepas del virus de la gripe; únicamente contra las tres o cuatro cepas que los científicos predicen que van a ser las más peligrosas o más prevalentes durante el próximo año.
  • Lleve un estilo de vida sano. Coma una dieta balanceada con frutas y verduras en abundancia. Haga ejercicio regularmente. Duerma bastante. Estas cosas ayudan a su sistema inmunitario a mantenerse fuerte.
  • No fume. Fumar destruye la capacidad que sus pulmones tienen para defenderse contra los gérmenes que causan neumonía y otras infecciones.
  • Evite estar alrededor de gente que esté enferma. Estar alrededor de gente que esté enferma aumenta su riesgo de contraer la enfermedad que ellos tienen.
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Bronquitis crónica

Bronquitis crónica

La bronquitis crónica es una enfermedad inflamatoria de los bronquios respiratorios asociada con exposición prolongada a irritantes respiratorios no específicos, incluyendo microorganismos y acompañado por hipersecreción de moco y ciertas alteraciones estructurales en el bronquio, tales como fibrosis, descamación celular, hiperplasia de la musculatura lisa, entre otros.

Causas

Un resfriado puede causar un ataque breve de bronquitis. Otra causa de la bronquitis es el reflujo ácido (también conocido como enfermedad de reflujo gastroesofágico o ERGE), el cual ocurre cuando el ácido estomacal se vierte en la parte superior del tubo digestivo. El reflujo puede irritar las vías respiratorias, causando bronquitis. La contaminación del aire, polvo o emanaciones, también pueden causar irritación que puede llevar a la bronquitis. Respirar el humo del cigarro también puede provocar bronquitis. En todos estos casos, la bronquitis se alivia cuando se elimina el factor irritante.
Algunas veces, si la bronquitis persiste por demasiado tiempo, puede convertirse en bronquitis crónica. Las vías respiratorias, o tubos bronquiales, sufren daño permanente. Aunque el fumar tabaco es la causa más común de la bronquitis crónica, algunas personas pueden contraer bronquitis crónica porque sus tubos bronquiales se han debilitado por infecciones previas.

Síntomas

Los síntomas de la bronquitis crónica empeoran cuando aumentan las concentraciones de dióxido sulfúrico y de otros contaminantes en el aire, y lo hacen aún más cuando los afectados fuman. A menudo las personas no prestan atención a la bronquitis crónica hasta que la enfermedad está en una etapa avanzada, porque creen erróneamente que la bronquitis no supone un riesgo importante. Cuando el paciente finalmente va al médico, muchas veces sus pulmones ya están gravemente lesionados y el riesgo de padecer problemas respiratorios graves o de sufrir un fallo cardiaco es elevado.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante la anamnesis o historia, ya que su definición es la citada de tos y expectoración durante más de tres meses al año, dos o más años.
Es conveniente la realización de radiografías de tórax para descartar una enfermedad subyacente y para tener un punto de comparación para el futuro.
Muchos otros desórdenes cardíacos y pulmonares causan síntomas idénticos a los de la bronquitis crónica. Las pruebas médicas excluirán estas posibilidades a la hora de realizar un diagnóstico.
Un cultivo de esputo puede indicar la necesidad de otro tipo de antibióticos cuando los síntomas son persistentes o recurrentes o cuando la bronquitis es muy grave.

Tratamiento

Es importante aclarar que la bronquitis crónica no tiene cura y el objetivo principal del tratamiento va dirigido a disminuir el progreso de la enfermedad, las posibles complicaciones y, en los casos de suma gravedad, reducir el número de hospitalizaciones.
No puede curarse, pero el manejo médico adecuado y unos hábitos de vida saludables pueden ayudar a aquellas personas con la enfermedad a gozar de una mejor calidad de vida, aumentar la tolerancia a la actividad física habitual y reducir las perspectivas de complicaciones.

1. Medicación

  • Broncodilatadores: Mediante la relajación y el ensanchamiento de los bronquios, estos medicamentos permiten que se introduzca más oxígeno en los pulmones. Hay broncodilatadores en jarabes, en comprimidos o en aerosol.
  • Vacunas. Dado que algunas enfermedades comunes, relativamente leves en otros pacientes, pueden presentar graves riesgos para la salud en los pacientes con EPOC, suele recomendarse en estos pacientes una vacuna antigripal (administrada en octubre o noviembre antes del comienzo de la estación de la gripe) y una vacuna contra la neumonía (una inyección de una sola vez).
  • Antibióticos: Pueden ser necesarios para tratar una infección respiratoria aguda y, en algunos casos, para ayudar a prevenir una infección bacteriana.

2. Ejercicio

Un programa de ejercicio moderado –siempre bajo supervisión médica– puede ayudar a los pacientes con EPOC a que lleven vidas más activas. La forma física no puede mejorar la función de los pulmones, pero puede aumentar la tolerancia de una persona al esfuerzo, al permitir al corazón y otros músculos utilizar el oxígeno disponible de forma más eficiente. A veces puede ser necesario algún medicamento broncodilatador antes de una sesión de ejercicio.
Son muy importantes los ejercicios de respiración para aumentar la fuerza y la resistencia de los músculos que controlan la inspiración y la espiración, así como ciertas técnicas para ayudar a despejar los pulmones de secreciones mucosas.

3. Nutrición e hidratación

Los hábitos nutricionales adecuados desempeñan una función importante en la forma física y la resistencia a la infección.
Los pacientes con EPOC que experimentan disnea al comer, pueden tolerar mejor comidas más pequeñas y más frecuentes. Pueden estar indicados ciertos suplementos nutricionales si su médico sospecha que no están satisfaciéndose las necesidades nutricionales de un paciente.
Es fundamental para todo paciente con EPOC permanecer bien hidratado(a), bebiendo al menos ocho vasos de agua u de otros líquidos al día, lo que ayudará a mantener una expectoración más floja y fluida, y por lo tanto una tos más eficaz.

Prevención

La bronquitis aguda y la bronquitis crónica no siempre se pueden prevenir. Sin embargo, se pueden tomar medidas para que el riesgo de contraerlas sea menor. Lo más importante es dejar de fumar o no empezar a hacerlo.
Lávese las manos con frecuencia para disminuir la exposición a todo tipo de microbios. Tal vez el médico le recomiende que se ponga la vacuna contra la gripe todos los años y la vacuna contra la neumonía.
No fumar NUNCA. Evitar áreas cerradas donde están fumando otras personas.
Evitar el contacto con personas que sufren resfriados o gripe.
Al primer signo de una infección respiratoria, contactar con el médico.
Respirar siempre por la nariz, como manera de introducir en los pulmones aire más caliente.
En pleno invierno, use una bufanda sobre la boca y la nariz.
En días de especial polución atmosférica, debido al ozono alto u otros contaminantes, permanezca dentro de casa con las ventanas cerradas.
Evite respirar polvo, gases del automóvil, pintura, aerosoles, etc.
Emplee un humidificador si el aire en su hogar es muy seco.
En el futuro, nuevas terapias médicas –ahora bajo investigación– puede que mejoren la calidad de vida de las personas que desarrollan la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica EPOC.
Es evidente, sin embargo, que la mejor manera de prevenir esta enfermedad tan incapacitantes es crear un mundo libre de humo.

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La temporada de gripe: Proteger a su familia

La temporada de gripe: Proteger a su familia

La temporada de gripe está en marcha y la pandemia de unos  años de la gripe H1N1, es especialmente importante para proteger a su familia y protegerlos de desarrollo de cualquier otra cepa de la influenza.

Los Centros para el Control de Enfermedades consideran que la gripe anual de una “enfermedad grave y contagiosa.” Puede conducir a la hospitalización y la muerte, y mientras que no esperan una repetición de la pandemia del año pasado, la gripe es impredecible y es prudente tomar precauciones para evitar el contagio.

Hay tres categorías básicas en la lucha contra la gripe: vacunación, prevención y seguimiento. El CDC le insta a tomar las siguientes medidas para protegerse y proteger a otros de la gripe:

Vacunación:

  • Los CDC recomiendan la vacuna anual contra la gripe como el primer paso y más importante en la protección contra el virus de la gripe.
  • Aunque hay muchos diferentes virus de la gripe, la vacuna contra la gripe protege contra los tres virus que la investigación sugiere que será más común.
  • La vacuna contra la gripe 2010-2011 ofrecerá protección alguna contra el virus A H3N2, un virus de la gripe B y el virus H1N1 de 2009 que causó tanto la temporada pasada enfermedad.
  • Todos los 6 meses de edad y mayores deben vacunarse contra la gripe tan pronto como la vacuna contra la temporada 2010-2011 está disponible.
  • Las personas con alto riesgo de complicaciones serias por la gripe incluyen niños pequeños, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas como asma, diabetes o enfermedades del corazón y de pulmón y las personas de 65 años de edad.
  • La vacunación de personas de alto riesgo es especialmente importante para disminuir su riesgo de enfermedad grave de gripe.
  • La vacunación también es importante para los trabajadores de la salud, y otras personas que viven con o cuidan a personas de alto riesgo para evitar la propagación de la gripe a personas de alto riesgo.
  • Los niños menores de 6 meses tienen un alto riesgo de gripe grave, pero son demasiado pequeños para ser vacunados. Las personas que cuidan de ellos deben ser vacunados en su lugar.

Prevención:

  • Cúbrase la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar. Tire el pañuelo a la basura después de usarlo.
  • Lávese las manos frecuentemente con agua y jabón. Si el jabón y el agua no están disponibles, use un desinfectante para manos a base de alcohol.
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca. Los gérmenes se propagan de esta manera.
  • Trate de evitar el contacto cercano con personas enfermas.
  • Si usted está enfermo con síntomas de gripe, los CDC recomiendan que se quede en casa durante al menos 24 horas después de que la fiebre haya desaparecido excepto para recibir atención médica o para otras necesidades. (La fiebre debe desaparecer sin el uso de un medicamento para bajar la fiebre.)
  • Mientras que en contacto con enfermos límite, con otras personas tanto como sea posible para evitar contagiarlas.

Siga a través de:

  • Si le da gripe, los medicamentos antivirales pueden tratar su enfermedad.
  • Los medicamentos antivirales son diferentes de antibióticos. Ellos son medicamentos recetados (comprimidos, líquidos o polvos inhalados) y no están disponibles sin receta.
  • Los medicamentos antivirales pueden hacer la enfermedad más leve y acortar la duración de la enfermedad. También pueden prevenir complicaciones serias de la gripe.
  • Es muy importante que los medicamentos antivirales en forma temprana (dentro de los primeros 2 días de síntomas) para tratar a las personas que están muy enfermas (como los que están hospitalizados) o personas que están enfermas con síntomas de gripe y que están en mayor riesgo de gripe grave enfermedad, como las mujeres embarazadas, niños pequeños, personas mayores de 65 años y personas con ciertas condiciones crónicas de salud.
  • síntomas parecidos a la gripe incluyen fiebre, tos, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolor de cuerpo, dolor de cabeza, escalofríos y fatiga. Algunas personas también pueden presentar vómitos y diarrea. Las personas pueden contagiarse con la gripe, y tiene síntomas respiratorios sin fiebre.

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Se ha activado un brote de gripe en E.E.U.U

La temporada de gripe comenzó lentamente en Estados Unidos el pasado otoño, pero la enfermedad está ahora en circulación en los 50 estados y generalizada en 37, informan las autoridades de salud.

Las muertes pediátricas por la gripe se triplicaron el mes pasado, al aumentar de diez a principios de enero a treinta para el 5 de febrero, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

“Todavía hay mucha gripe por ahí”, aseguró el vocero de los CDC Tom Skinner. “La actividad comenzó a avivarse en diciembre, y ha continuado en enero y febrero, lo que es normal”, aseguró.

Las consultas ambulatorias al médico debido a la gripe aumentaron constantemente de enero a febrero, según el informe que aparece en la edición del 18 de febrero de la revista de los CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report. El informe cubre el periodo del 3 de octubre de 2010 al 5 de febrero de 2011.

Aunque es demasiado pronto para cifras exactas, la gripe, que por lo general llega a su punto álgido en febrero, contribuyó al ocho por ciento de las muertes de adultos en 122 ciudades que reportan dichos datos a los CDC. Esto se considera como un nivel epidémico.

“Este año, observamos una temporada de gripe muy típica”, anotó un experto, el Dr. Marc Siegel, profesor asociado de medicina de la Universidad de Nueva York, en esa ciudad. “Es el momento preciso. Ahora se ve al punto máximo de la temporada de gripe”.

Añadió que “el número de hospitalizaciones y muertes es el normal para una temporada de gripe típica”. Cada año, unos 200,000 estadounidenses resultan hospitalizados y 27,000 mueren de la gripe, apuntó Siegel.

Skinner enfatizó que no es muy tarde para vacunarse contra la gripe. “La actividad gripal continuará hasta marzo”, aseguró. “Hay mucha vacuna disponible, y animamos a vacunarse durante toda la temporada”.

De los tres virus confirmados de la gripe (la influenza A H1N1, la influenza A H3N2 y la influenza B), la cepa H3N2 ha predominado, pero las tres circulan, según el informe de los CDC. Las proporciones relativas varían según el periodo y la región esta temporada de gripe.

A diferencia del año pasado, cuando la gripe H1N1 recorrió el planeta, no hay pandemia. Todas las temporadas de gripe son únicas, apuntó Skinner, pero “no hay nada extraordinario en cuanto a nuestra temporada de gripe”.

Siegel se sorprendió un poco de que la gripe H1N1 no sea tan predominante como pensaba. “Parece que llegó suficientemente a la población para desarrollar rápidamente mucha resistencia”, comentó.

Se han reportado las muertes de niños de 18 estados, y más de un tercio de ellas fueron por la influenza B. Al contrario, de abril 2009 a finales de enero 2010, los CDC dijeron que 329 niños murieron de la gripe pandémica.

“Mucha gente enferma de la gripe, y desafortunadamente, mueren de ella”, señaló Skinner.

La buena noticia es que la vacuna actual contra la gripe contiene las cepas de gripe en circulación en esta temporada, dijo Skinner. “La vacuna tiene buena concordancia”, apuntó.

Se recomienda la vacuna a partir de los seis meses de edad. Los CDC recomiendan conversar con su médico sobre la vacuna.

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