Noticias de Salud

Noticias de Salud

Archivo para la Categoría‘General’

Nevus Melánicos (lunares)

Posteado por admin en enero - 9 - 2012

Nevus Melánicos (lunares)

Se trata de proliferaciones de células melánicas de la piel y mucosas que originan manchas de color pardo-oscuras bien localizadas. Las células melánicas emigran alrededor del 3-5 mes embrionario hacia la epidermis. Si el número de estas células es grande, se producen acúmulos a nivel epidérmico o dérmico, que por traslucirse el color a la superficie cutánea se traducen en manchas oscuras.

Causas

Estas  células melánicas  emigran alrededor del 3-5 mes embrionario hacia la epidermis, si el numero de estas células es grande se producen  acumulaciones a nivel epidérmico, que  se trasluce  de  color oscuro en la piel.

Diagnóstico

•Medir  y/o tomar una fotografía clínica del nevus.
•Revisión periódica, en función del número y forma de los nevus.
•Posible extirpación por el dermatólogo si aprecia un cambio importante en alguno de ellos.
Nevus melanocíticos congénitos son máculas elevadas, redondas u ovales de color marrón o negro que pueden tener pelos. Existen en el momento de nacer y suelen ser pequeños. Debido a que tienen mayor riesgo de malignización y son muy antiestéticos se debe siempre valorar su extirpación quirúrgica.

Síntomas

Los lunares son lesiones polimorfas en cuanto al tamaño, color, superficie y evolución. Cuando aparecen en niños (alrededor de un 15% de los nevus) suelen ser pequeños, planos y de color pardo-claro. Según pasa el tiempo se van formando nuevas lesiones de tamaño variable, entre puntiformes a lenticulares, de color más oscuro y que pueden hacer relieve. En la pubertad y embarazo suelen aumentar, y en los ancianos suelen ir desapareciendo. De todas formas es normal el tener unos 20-25 nevus por persona. Normalmente no suelen producir molestias (no pican ni duelen), tienen un discreto crecimiento a lo largo de la vida, pueden cambiar lentamente de color, aparecen pequeños pelos y simulan verrugas antiestéticas que justifican su extirpación.

Tratamiento

Los  lunares  se quitan con una extirpación quirúrgica simple, se  puede  garantizar la curación y desaparición total del proceso sin posibilidad de recidiva ni malignización, pero no es necesario extirpar todos los lunares, ya que las mayorías son estables.

Prevención

Para prevenir la aparición de nevus no existe ninguna regla, pero para que no se puedan trasformar en melanomas o para tratar de diagnosticar este proceso en forma precoz se debe visitar al dermatólogo siempre que en un lunar exista:
  • Modificación rápida en el tamaño, forma o coloración.
  • Brote de manchas oscuras o nodulitos cercanas al nevus.
  • Halo inflamatorio periférico (no confundir con el halonevus blanco de Sutton)
  • Erosión, costras, sangrado o ulceración.
  • Dolor o picor
  • Aparición de ganglios.

Celulitis

Posteado por admin en enero - 5 - 2012

Celulitis

La celulitis comúnmente se conoce como el  cúmulo de tejido adiposo en determinadas zonas del cuerpo, formando nódulos adiposos de grasa, agua y toxinas. Otros nombres para esta entidad son: Lipodistrofia ginecoide, Síndrome de Piel de Naranja, Piel en “Colchón”.
Entre el 85% y el 98% de las mujeres después de la pubertad presentan algún grado de celulitis, siendo más frecuente en unas etnias que en otras. Parece haber un componente hormonal en su desarrollo; en los hombres es raro encontrar celulitis.
Existen distintos grados de celulitis, celulitis blanda, celulitis dura y la más conocida es la celulitis esclerótica (piel de naranja).

Causas

Las causas que pueden desencadenar en celulitis son:
• El factor genético o hereditario: Antecedentes familiares de padecer obesidad y celulitis, favorecen su aparición, entonces siempre será conveniente vigilar la dieta de las personas con mayor predisposición genética.
• La falta de ejercicio o sedentarismo: La falta de actividad física empeora la situación. La práctica de ejercicio activa la circulación sanguínea y el metabolismo de las células grasas.
• Una alimentación inadecuada: Una dieta excesiva en calorías da lugar a un aumento de peso, de las células grasas, entonces así se empeora aun más el proceso celulítico. También se debe tener en cuenta la relación existente entre el sodio (sal) y la celulitis. El exceso de sodio en la dieta produce edema o retención de líquidos, lo cual agrava aún más el cuadro.
Una alimentación baja en sodio junto con la ingesta de un litro y medio como mínimo de agua, facilita la eliminación de toxinas y reduce el edema.
• El estrés: Las tensiones acumuladas dificultan la circulación, así los productos de intercambio y de desecho no pueden eliminarse.
• El consumo de alcohol y tabaco: Mayor cantidad de toxinas incorporadas al organismo. El alcohol impide una correcta depuración del material de desecho y el cigarrillo dificulta una correcta circulación sanguínea.
• Utilizar vestimenta inapropiada: Ya sea ropa ajustada o tacones altos, estos empeoran la circulación y el retorno venosos generando más edema.
• Permanecer mucho tiempo de pie: Esto también dificulta la circulación y provoca la aparición de varices.
• Factores hormonales: la aparición de celulitis está relacionada con altos niveles de estrógenos, lo que da lugar a edema o retención de líquidos. La pubertad, embarazo, menopausia, síndrome premenstrual, uso de píldoras anticonceptivas son todas situaciones donde las hormonas sufren algún desorden. Estas circunstancias desencadenan o empeoran la celulitis.
• Los trastornos circulatorios: Impiden una adecuada eliminación de toxinas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la celulitis no reviste ninguna complicación, básicamente si nos fijamos en el aspecto de la piel, palpamos correctamente y pellizcamos suavemente la misma nos cercioraremos de la presencia de las placas celulíticas. La piel aparece con una serie de irregularidades como depresiones que constituyen la clásica “piel de naranja”. Palpando superficialmente notaremos la presencia de irregularidades como en “grano de arroz”, y en estadios más importantes nódulos celulíticos más grandes y compactos. La capacidad de deslizamiento de las capas de la piel está disminuida notando que al pellizcarla duele y no podemos despegarla de las capas más profundas. El aspecto es de sequedad, frialdad e induramiento o edematizada.
Normalmente nos encontraremos una serie de signos asociados, generalmente de índole vascular como: calambres, pesadez de las piernas, edematización de los tobillos, pies fríos, con la piel rosada, marmórea, y muy frecuentemente se asocia a la presencia de varículas, varices, hematomas muy frecuentes etc.

Síntomas

La celulitis es relativamente fácil de detectar, puesto que la mayoría de síntomas son visibles a simple vista. Los principales síntomas de la celulitis son:
• Sensación de pesadez en las piernas por estancamiento de los líquidos, hormigueo. acumulación de material de desecho en las células o simplemente asintomática
  • Formación de los nódulos, Persistencia de las marcas de presión de los dedos sobre la zona afectada. Incapacidad de deslizamiento suave de los dedos sobre la zona enferma.
  • Aparición, generalmente en la parte lateral de los muslos y en las mismas nalgas, de unos abultamientos irregulares de la piel (Lo que se conoce como piel de naranja). En un gran porcentaje de casos, la aparición de ésa “piel de naranja” con abultamientos bien definidos de la piel en nalgas y parte posterior y superior de muslos, pudiendo llegar hasta la rodilla, no provoca más que problemas de tipo estético.
  • Sin embargo hay casos, cuanto más edad más frecuentes, en que las enfermas aquejan dolores de calidad variable, a veces agudos, en muslos, piernas, y brazos. Dolor que se acentúa con la presión o simplemente el roce o con el calor de la cama. Al tacto se nota la tensión de la zona; a la presión, como granulosa y al pellizcar, dolor.
  • En estos casos extremos pueden aparecer componentes psíquicos, como ansiedad o depresión.

Tratamiento

Según los materiales y métodos empleados, estas técnicas

especificas se pueden agrupar en:

1. TRATAMIENTOS CON TÓPICOS

Deben elegirse fórmulas que contengan principios activos que actúen sobre los 3 componentes involucrados en el desarrollo de la celulitis: la microcirculación, el tejido graso y el tejido conectivo. Los productos utilizados para el tratamiento de la celulitis están realizados a base de diferentes extractos fitoterápicos y otras sustancias activas, entre ellas, algunas vitaminas.

2. TRATAMIENTOS  ORALES

Deben elegirse fórmulas que contengan principios activos que actúen sobre los 3 componentes involucrados en el desarrollo de la celulitis: la microcirculación, el tejido graso y el tejido conectivo. Los productos utilizados para el tratamiento de la celulitis están realizados a base de diferentes extractos fitoterápicos y otras sustancias activas, entre ellas, algunas vitaminas.

3. OTROS TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS PARA LA CELULITIS

Liposucción

Lipoescultura

Endermologia

Electrolipólisis

Mesoterapia

Ozonoterapia

Prevención

Casi todas las mujeres, por razones de edad, hormonales, hereditarias y otras consecuencias derivadas del tipo de vida que llevan (alimentación, ejercicio, etc.) almacenan grasa y/o líquidos en diversas zonas del cuerpo (tienen celulitis). Puedes haber sido delgada toda la vida y después del primer embarazo o al cruzar la barrera de los 30 el cuerpo se empieza a descomponer: tus muslos se llenan de horribles hoyuelos con aspecto de piel de naranja (la celulitis); tu cadera lleva una cartuchera incorporada que sobresale por las costuras de tus vaqueros; tu abdomen se rodea de un flotador salvavidas que rebosa por encima de tu falda; tus brazos van perdiendo firmeza y tus senos claudican ante la fuerza de la gravedad ( vaya descubrimiento el de Newton!). En definitiva, esa terrible “enfermedad” llamada juventud se va curando poco a poco y tu cuerpo va sometiéndose a un nuevo estado que, en muchas ocasiones, puedes evitar tomando una serie de medidas preventivas como las que te nombramos a continuación:
1.- HAZ EJERCICIO FÍSICO: Al poner el cuerpo en marcha se activa la circulación y se acelera el metabolismo, arrastrando grasas y toxinas.
Recomendamos una combinación de ejercicios cardiovasculares como correr o ir en bicicleta, con algunos aeróbicos y algo de yoga dinámico. Mínimo 3 días a la semana.
2.- NO FUMES: La nicotina reduce el aporte de oxígeno a las células. Cada calada supone una auténtica descarga de veneno que entorpece el funcionamiento del sistema linfático y la eliminación de toxinas. Eso sin hablar del riesgo de adquirir un cáncer que acabe con tu vida.
3.- NO BEBAS ALCOHOL EN EXCESO: El hígado es el gran responsable de procesar las toxinas y los elementos más pesados de los alimentos que ingerimos para que la sangre se libere de los agentes más negativos. Cuando el hígado detecta el alcohol se lanza a por él dejando de lado sus otras funciones vitales, de manera que las sustancias de desecho no son eliminadas.
Una copa de vino no hace daño alguno, hasta puede resultar beneficiosa. Pero unas copas de más o alcoholes de mayor graduación pueden resultar fatales para tu cuerpo.
4.-EVITA LA CAFEINA: El café, el té y las bebidas de cola pueden provocar un efecto diurético excesivo que fomente la deshidratación del organismo.
Puedes reemplazarlos por tés sin teína, sucedáneos naturales del café y zumos de frutas naturales.
5.-HIDRATATE: Si el organismo se queda sin agua, se convierte en una especie de papel secante y en vez de eliminar las toxinas, se queda con todas ellas. Bebe un entre 1 y 3 litros de agua al día, según sea tu actividad.
6.- COME SALUDABLE: Evita las comidas preparadas y aquellas con exceso de grasas y carbohidratos. Procura alimentarte con productos frescos de temporada, principalmente verduras, legumbres, frutas, cereales y pescados.
Come entre 3 y 5 veces al día, procurando que el desayuno y la comida sean las más completas y las de la noche y entre horas lo más livianas posible.
7.-ABANDONA LA SAL: El exceso de sal provoca una retención de líquidos automática. Sustitúyela por sales vegetales o especias.
8.-VISTE ADECUADAMENTE: Los pantalones apretados, las faldas ajustadas, las medias ajustadas o los calcetines con goma obstruyen la circulación adecuada de la sangre y de la linfa. Sigue la moda, pero deja fluir tu sangre y tu linfa vistiendo con prendas más holgadas.
9.-DEJA DE PENSAR POR UNOS MINUTOS: Nos pasamos el día pensando en lo que hicimos, en lo que estamos haciendo y en lo que nos queda por hacer, sin añadir todo aquello que desearíamos hacer y no podemos.
Tener la mente ocupada en tanto pensar acaba volviéndonos esquizofrénicos y, por lo tanto, vivimos estresados. El estrés nos trae la ansiedad y la ansiedad colapsa nuestro sistema nervioso que por ende afecta a todo el organismo.
Busca 15 minutos al día para relajarte y dejar de pensar. Disfruta del silencio y busca la paz en tu interior.
10.-EVITA EL EJERCICIO DE IMPACTO: Step, aeróbic intenso y otros ejercicios que implican un continuo rebote con el suelo provocan la congestión de la circulación en aquellas zonas más delicadas ( rodillas, tobillos, caderas, espalda) y esta repercute en la correcta circulación linfática de todo el organismo.
11.-TRABAJA EN LO QUE TE GUSTE: Tu trabajo puede gustarte más o menos, pero existen muchas personas que odian su trabajo. Esto implica un estado mental de por sí depresivo. A estas les recomiendo que cambien de trabajo por uno que realmente les guste o mejor, les apasione. Otras personas trabajan en algo que no les disgusta, pero que implica una postura inadecuada para la correcta circulación linfática (camioneros, taxistas, peluqueras, dependientas, etc.). A estas les recomiendo que sigan los 10 consejos mencionados anteriormente.

El Bocio

Posteado por admin en enero - 4 - 2012

El Bocio

El bocio es el crecimiento anormal de la glándula tiroides que se localiza en la cara anterior del cuello. Este padecimiento suele manifestarse cuando la tiroides, no produce suficiente cantidad de la hormona tiroidea para satisfacer las demandas corporales. En ese caso, la glándula se agranda para compensar esta situación, con lo cual generalmente se corrigen las deficiencias leves de la hormona. Sin embargo, también puede aparecer bocio cuando la glándula tiroides es hiperactiva, es decir, cuando produce un exceso de hormonas tiroideas.

Causas

Un porcentaje muy elevado de bocios cursan sin alteraciones en las hormonas tiroideas. Muchas veces se deben a formación de quistes o a un aumento de la formación de un líquido llamado coloide que se encuentra entre las células tiroideas que se agrupan formando folículos. En otras ocasiones, se desarrollan nódulos quísticos, hemorrágicos o sólidos debidos a proliferaciones focales del tejido tiroideo. Cuando existen deficiencias enzimáticas en la síntesis de hormonas tiroideas (bocios disenzimáticos) o una falta mantenida del aporte alimentario de iodo (bocio endémico), la disminución de la función tiroidea induce un aumento de TSH que da lugar a un aumento del tamaño glandular con el fin de restablecer la función tiroidea, aspecto que no siempre se consigue. En la gran mayoría de casos de hipertiroidismo existe bocio, pues para que se produzca una producción aumentada de hormonas tiroideas es necesario que la glándula sea de mayor tamaño y posea mayor capacidad sintética.

Síntomas

Muchas veces el único síntoma que produce el bocio es la aparición de un bulto en la región anterior del cuello. La tendencia natural es hacia el crecimiento lento. Cuando el crecimiento es importante puede dar lugar a síntomas compresivos por desplazamiento y presión sobre estructuras vecinas como la tráquea, el esófago o el nervio recurrente, lo que producirá dificultad respiratoria, para la deglución o afonía respectivamente. Aparte de los síntomas compresivos, las manifestaciones que puede originar tienen relación con las posibles alteraciones acompañantes de la función tiroidea como es el hipertiroidismo (nerviosismo, palpitaciones, cansancio, pérdida de peso, entre otras) o el hipotiroidismo (intolerancia al frío cansancio, somnolencia, sequedad de piel…).

Diagnóstico

Un GP (médico clínico, médico de atención primaria) puede detectar una glándula tiroides inflamada por el sentimiento del cuello del paciente y pidiéndole que tragar durante un examen físico de rutina. A veces los nódulos también se pueden detectar con sólo tocarlo. Un examen físico del cuello también puede permitir al médico evaluar el tamaño de la glándula tiroides y la extensión de la inflamación.
El médico puede ordenar más pruebas para averiguar cuál es la causa subyacente puede ser. Ejemplos de posibles pruebas incluyen:
Una prueba de la hormona – esto se hará un análisis de sangre que puede mostrar niveles de hormonas producidas por la tiroides, así como las glándulas pituitarias. Los bajos niveles sanguíneos de la hormona tiroidea significarán que la tiroides del paciente es de baja actividad. TSH (hormona estimulante del tiroides) los niveles serán altos si los niveles de la hormona tiroidea son bajos. Esta hormona es producida por la glándula pituitaria en un intento por estimular la glándula tiroides para que produzca más hormona. Inversamente, una tiroides hiperactiva se muestra los niveles más altos de lo normal de la hormona tiroidea y los niveles sanguíneos más bajos de lo normal de TSH.
Una prueba de anticuerpos – si el examen de sangre confirma la presencia de anticuerpos podría significar que la causa subyacente se relaciona con este.
Ultrasonido – un transductor se coloca sobre el cuello del paciente. El dispositivo de ultrasonido produce ondas sonoras que rebotan en el cuello y el retorno, como un eco. Las variaciones en el eco de los tiempos de transformación y de una imagen de la parte interior del cuello puede ser visto por el médico en una pantalla. Este procedimiento permite al médico ver el tamaño de la glándula tiroides es y si tiene nódulos.
Un escáner de la tiroides (yodo radiactivo exploración) – al paciente se le inyecta una pequeña cantidad de yodo radiactivo, generalmente en una vena en la parte interior del codo. Él / ella se acuesta en una mesa con la cabeza estirada hacia atrás mientras una cámara genera una imagen de la tiroides en un monitor.
El yodo radiactivo se acumula en la glándula tiroides y se presenta en la exploración.
Este análisis ayuda al médico a determinar el tamaño, estructura y función de la glándula tiroides.
La cantidad de radiación no es peligrosa para la salud del paciente. Tal vez no sea conveniente para las mujeres embarazadas.

Tratamiento

No se ha consensuado un tratamiento ideal para el bocio simple. Como primera posibilidad se planteó la suplementación con yodo dada la gran cantidad de bocios yodo-dependientes. Tras varios estudios se observó cómo la formación de múltiples nódulos que conlleva la historia natural de la enfermedad podía producir la inducción de tirotoxicosis por hiperfunción de alguno de ellos en individuos predispuestos.
Terapia con tiroxina
La eficacia de este tratamiento está en relación con la inhibición de la TSH, que pierde su capacidad de estimulación de las células tirotropas. Está altamente cuestionado el beneficio que aporta este tratamiento sobre bocios eutiroideos. La supresión con T4 provoca un hipertiroidismo subclínico iatrogénico que es perjudicial para el aparato locomotor, con disminución de la densidad mineral ósea y, según publican algunos estudios, aumento de la mortalidad de origen cardiovascular.
Cirugía
Las principales indicaciones de cirugía en el bocio son el crecimiento exagerado, con clínica compresiva o sospecha de malignidad.
Yodo radioactivo
El tratamiento se limita a las situaciones de hiperfunción tiroidea. Su uso no está indicado en bocios eutiroideos.

Prevención

Siempre que se aporte yodo se  estará previniendo. Por eso por ley nacional la sal de mesa viene iodada. El  yodo se encuentra en cantidades importantes en productos de mar y pescados de mar.
Favorecen el bocio los coles (repollo, coliflor) obvio

Hernia umbilical

Posteado por admin en diciembre - 31 - 2011

Hernia umbilical

Se trata de un defecto de la pared del abdomen a nivel del ombligo. El sitio de entrada de los vasos umbilicales se cierra después del nacimiento y la cicatriz cutánea resultante, es el ombligo. Si el recién nacido es muy estreñido o insistente en el llanto, puede que este cierre no se produzca y queda un área más débil donde se formará la hernia umbilical. Sobre la zona débil actúan las presiones del contenido abdominal, como la ejercida por la ascitis, o la gran distensión abdominal característica de los obesos y de los grandes bebedores de cerveza. La hernia umbilical puede no manifestarse hasta la edad adulta, aunque tenga su origen durante la lactancia. Se presenta como un bulto en el ombligo, generalmente blando y excéntrico. Suele contener grasa o intestino, si es muy grande. Al presionarla manualmente suele desaparecer. En el fondo se palpa el cuello rígido de la hernia. Cuando no se reduce puede se dolorosa. Si el dolor es muy intenso y además hay inflamación o cambios en la coloración de la piel, es probable que la hernia esté estrangulada, lo que constituye una urgencia quirúrgica. La hernia umbilical en muchas ocasiones se puede asociar a otras hernias de la pared abdominal, inguinal o epigástrica.

Causas

En los niños la hernia umbilical es muy frecuente especialmente en los prematuros, en los que nacen con peso bajo y ocho veces más frecuente en los de raza negra.
La hernia umbilical en los niños tiene tendencia al cierre espontáneo y más del 80% de los niños hasta los 2 años de edad y hernia umbilical se curan de ésta forma
En el adulto generalmente la hernia umbilical se presenta hacia el borde superior del ombligo (Hernia umbilical indirecta), correspondiente al área debilitada por donde ingresaba la vena umbilical en vida intrauterina. En los adultos no hay tendencia al cierre espontáneo y por el contrario hay tendencia a que la hernia umbilical aumente de tamaño.
En otras palabras, la hernia umbilical en los niños es congénita y en los adultos es adquirida.

Diagnóstico

Es usual que su médico pueda encontrar la hernia durante un examen físico. Su médico puede chequear y determinar si la hernia puede ser reducida al empujarla suavemente para regresarla al abdomen. Es posible que usted necesite exámenes, como radiografías (rayos X) o ultrasonido en su abdomen. Estos exámenes pueden ayudar a su médico a encontrar la forma de tratar su hernia, y a detectar otros problemas.

Síntomas

La hernia umbilical produce un ombligo “salido” o “saltón”;  en algunas personas aparece con los esfuerzos y desaparece  con el reposo o al empujarla con los dedos; en otros casos  nunca se regresa. Con forme pasa al tiempo, la hernia se  hace más y más grande. Muchos pacientes sufren dolor y  otros no.

Tratamiento

Solo una operación quirúrgica puede resolver una hernia umbilical. Para las hernias más pequeñas, la operación se hace con anestesia local. Para las hernias más grandes y complejas, la operación ocurre bajo anestesia general. Se justifica la reparación quirúrgica en niños si hay evidencia de estrangulamiento de los componentes herniados o el defecto es muy grande y estéticamente notable después de los 3 o 4 años.3 Se puede intentar, en el caso de ser infantil, tratamiento mecánico (pliegue).

Prevención

Para prevenir las hernias relacionadas con la presión abdominal excesiva, debe evitar las actividades que causen esfuerzo abdominal, como levantar cosas pesadas.  La pérdida de peso ayuda si tiene sobrepeso.  Si necesita hacer fuerza frecuentemente al ir al baño a defecar, pídale a médico que le recete medicina para suavizar las evacuaciones o le puede sugerir que cambie su dieta e incluya alimentos con alto contenido en fibra.
Tips para poder convivir con una hernia

1. Actividad: Evite levantar objetos pesados, inclinarse y hacer esfuerzos. Trate de no permanecer de pies durante largos periodos. S i tiene que toser, trate de hacerlo suavemente. Al toser sostenga la hernia con sus manos o con una almohada. Pregúntele a su médico si usted puede tener relaciones sexuales.
2. Prevención del estreñimiento: El estreñimiento es la dificultad para realizar sus evacuaciones intestinales. El esfuerzo durante sus evacuaciones intestinales puede empeorar su hernia. Consuma alimentos ricos en fibra y tome diariamente por lo menos ocho vasos de agua. Esto ayuda a evitar el estreñimiento. Una dieta rica en fibra incluye granos integrales, salvado, cereales, y frutas y vegetales sin cocinar. Las caminatas u otros ejercicios también pueden ayudar. Pídale a su médico más información relacionada con una dieta y un programa de ejercicios que sean convenientes para usted. Los médicos pueden ordenarle medicamentos ricos en fibra o un emoliente de excremento, para facilitar sus evacuaciones intestinales. No use lavados (enemas) intestinales o laxantes sin la autorización de su médico.
3. Lo que debe usar: No use nada apretado sobre su hernia. Hable con su médico antes de usar un braguero, un suspensorio o cualquier otro vendaje para sostener la hernia en su sitio.
4. Reducción de su hernia: Algunas veces, su hernia puede escurrirse nuevamente dentro del abdomen, si usted se acuesta en posición plana durante un rato. Si esto no funciona, pregúntele a su médico si usted podría empujar cuidadosamente la hernia para hacerla regresar a su puesto. Si su hernia no se escurre fácilmente hacia atrás, deje de empujarla y llame a su médico. Si la hernia duele o está muy sensible, no trate de empujarla para hacerla regresar a su sitio.

La cirrosis

Posteado por admin en diciembre - 30 - 2011

La cirrosis

La cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado, habitualmente durante varios años, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis (“cicatrices”) en el tejido hepático. Estos cambios del tejido interfieren con la estructura y funcionamiento normal del hígado, ocasionando serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y en sus funciones.

Causas

Por lo general, se clasifica a los pacientes cirróticos según el grado de alteración del hígado y la causa que lo ha provocado (en algunas ocasiones ésta será desconocida, eso es lo que en medicina se denomina ‘criptogenético’ o ‘idiopático’). Así se suele hablar de cirrosis alcohólica, cirrosis biliar, cirrosis cardiaca, metabólica, hereditaria, producida por medicamentos, y criptogenética.
La cirrosis hepática tiene muchas causas. Las más frecuentes en nuestro país son el alcohol, el virus de la hepatitis C y el virus de la hepatitis B. En algunas ocasiones, los pacientes tienen más de un factor desencadenante, con lo que la aparición de cirrosis se acelera.
La ingesta excesiva de alcohol, es la causa más frecuente de cirrosis en el mundo occidental. En España un 40-50% de los casos de cirrosis están producidos por este factor. Se considera que el tiempo mínimo de alcoholismo necesario para que el tóxico origine una cirrosis es de 10 años. Sin embargo, no todos los pacientes cirróticos han tenido que ser bebedores previamente. Lo que sí se sabe es que, además de ser responsable, por sí mismo, de muchos casos de cirrosis, el alcohol también contribuye a empeorar la función del hígado en pacientes con enfermedades hepáticas de otro origen.
El virus de la hepatitis C: El 40% de los pacientes cirróticos en España por ejemplo,  presenta un infección crónica por este virus, que se demuestra por la presencia de anticuerpos específicos (defensas que produce el organismo) o partículas de virus detectados en la sangre. Alguno de estos pacientes fueron contagiados por recibirtransfusiones de sangre antes de 1991, cuando no se conocía el virus y no se hacían pruebas adecuadas a la sangre para comprobar su presencia.
El virus de la hepatitis B: Otro ejemplo, un 10% de los pacientes con cirrosis en España tienen una infección crónica por el virus B. Este porcentaje es superior en países como Japón o los países del sudeste asiático, donde es más frecuente.
Otras infecciones: La esquistosomiasis, típica de Egipto, o la brucelosis, o la toxoplasmosis pueden producir también hepatitis crónica.
Enfermedades autoinmunes: Aparecen cuando el organismo no reconoce algunas células de nuestro organismo y produce anticuerpos que las destruyen, como si fueran agentes extraños. Si las células que nuestro cuerpo no reconoce son las células hepáticas éste producirá autoanticuerpos (sustancias que ‘atacan’ a los agentes extraños) que paulatinamente irán destruyendo las células del hígado.
Los defectos en las vías biliares: Son conductos que van recogiendo la bilis que se produce en el hígado y conduciéndola hacia la vesícula y el intestino. Se pueden obstruir por problemas congénitos, de modo que los niños nacen con la alteración y desarrollan la cirrosis en los primeros años de vida. Tanto las vías de pequeño como las de gran tamaño pueden obstruirse. Cuando lo hacen las pequeñas, se puede producir la cirrosis, siendo menos frecuente que ocurra si existe obstrucción de grandes vías. Éstas últimas suelen dar lugar a síntomas precoces que hacen que los pacientes sean diagnosticados y tratados pronto, evitándose la progresión de la enfermedad.
La fibrosis quística: es una enfermedad hereditaria por la cual se alteran algunas glándulas de nuestro organismo. En algunos pacientes se puede producir inflamación incluso cirrosis hepática.
Hemocromatosis: algunos individuos absorben más cantidad de hierro de lo necesario. Este exceso se deposita en diferentes tejidos del organismo a los que va destruyendo. El hígado es uno de los órganos que se pueden ver afectados por esta enfermedad, llegando a producirse una cirrosis si no se detecta a tiempo. Se trata de una enfermedad hereditaria.
Enfermedad de Wilson: Los individuos que la padecen absorben más cantidad de cobre de la cuenta y es este metal el que al depositarse en el hígado lo lesiona. También es una enfermedad hereditaria, por lo que cuando un individuo es diagnosticado se debe estudiar a los demás miembros de la familia con el fin de iniciar el tratamiento antes de que aparezca la cirrosis.
Fármacos: En raras ocasiones las lesiones producidas en el hígado por un medicamento son tan graves que pueden dar lugar a una cirrosis. Esto puede ocurrir después de una hepatitis grave producida por un medicamento como el metotrexate (un fármaco que se utiliza para el tratamiento de algunos tumores) la isoniacida, la vitamina A en dosis muy elevadas y algunos otros.
En la mayoría de los casos, con un estudio adecuado, es posible identificar las causas de la cirrosis.

Síntomas

Primeros síntomas. Las personas que tienen cirrosis con frecuencia tienen pocos síntomas al comienzo de la enfermedad. Los dos problemas principales que eventualmente ocasionan síntomas son pérdida del funcionamiento de las células hepáticas y distorsión del hígado causado por la cicatrización. La persona puede experimentar:
  • Fatiga
  • Debilidad y agotamiento
  • Falta de apetito
  • Náuseas
  • Pérdida de peso
Síntomas avanzados:
1. Según disminuye la función hepática, menos proteína es producida por el órgano. Por ejemplo, se produce menos albúmina, lo que resulta en acumulación de agua en las piernas (edema) o en el abdomen (ascites).
2. Sangrado y/o formación de hematomas. Una disminución en las proteínas necesarias para la coagulación sanguínea ocasiona facilidad de sangrado y/o fácil formación de hematomas.
3. Ictericia. La ictericia se caracteriza por la coloración amarillenta de la piel debido a la acumulación del pigmento de la bilis que pasa del hígado a los intestinos.
4. Picor intenso. Algunas personas con cirrosis experimentan picor intenso debido a productos de la bilis que son depositados en la piel.
Piedras en la vesícula. Frecuentemente se forman piedras en la vesícula debido a que no llega suficiente bilis a la vesícula.
Encefalopatía. El hígado de las personas con cirrosis presenta dificultad para remover las toxinas, las cuales se acumulan en la sangre. Estas toxinas pueden ocasionar confusión mental, y degenerar en cambios de personalidad y hasta coma. Los primeros signos de acumulación de toxinas en el cerebro pueden incluir descuido en la apariencia personal, dificultad para concentrarse, cambios en los hábitos de sueño, pérdida de memoria e insensibilidad.
5. Lentitud para metabolizar medicamentos/fármacos. Usualmente los medicamentos/fármacos son metabolizados/filtrados por el hígado. En la cirrosis este proceso se vuelve más lento. Los medicamentos/fármacos se acumulan en el cuerpo por causa de la inhabilidad del hígado de metabolizar los mismos con la debida rapidez. Con frecuencia, las personas con cirrosis son muy sensitivas a los medicamentos y sus efectos secundarios.
6. Hipertensión portal y/o várices. Uno de los problemas más serios que presentan las personas con cirrosis es presión en los vasos sanguíneos que fluyen a través del hígado. Normalmente, la sangre de los intestinos y el bazo es bombeada hacia el hígado a través de la vena portal. Sin embargo, en la cirrosis el flujo normal de la sangre se disminuye, causando presión en la vena portal. Esto produce un bloqueo en el flujo normal de la sangre, lo que ocasiona que el bazo se agrande. La sangre que sale de los intestinos trata de buscar salida a través de la formación de nuevos vasos sanguíneos. Algunos de estos vasos sanguíneos se agrandan (várices). Las várices pueden formarse en el estómago y en el esófago (tubo que conecta la boca con el estómago). Las várices tienen paredes muy frágiles y tienen una presión muy alta. Existe gran riesgo de que se rompan y que ocasionen un problema serio de sangrado en la parte superior del estómago o el esófago. Si esto ocurre, la vida de la persona corre peligro y hay que tomar acción rápida para detener el sangrado.

Diagnóstico

El diagnóstico de cirrosis conlleva la valoración clínica del paciente, una analítica y algunas pruebas de imagen. La biopsia hepática permite además ver el grado de afectación del tejido hepático y, en ocasiones, ayuda a hacer el diagnóstico de la causa de la enfermedad. Los médicos deben diagnosticar por un lado la presencia de una cirrosis, e intentar determinar cuál ha sido la causa de la misma.
En el examen físico que se le hace al paciente se puede palpar un hígado duro con borde irregular y aumentado de tamaño. Este hígado grande generalmente no es doloroso. Sin embargo, cuando la enfermedad está muy evolucionada el hígado suele tener tamaño reducido. Se puede encontrar líquido en el abdomen (ascitis) y un bazo grande. Los pacientes pueden tener las palmas de las manos enrojecidas, las parótidas (glándulas que producen saliva y que se encuentran a ambos lados de las mejillas) aumentadas de tamaño, y arañas vasculares en la piel (dilatación de capilares sanguíneos a modos de patas de araña). También se pueden alterar las uñas, curvándose y adquiriendo un tono opaco.
En los análisis de sangre se ve si hay anemia (menos cantidad de glóbulos rojos de lo habitual). Es frecuente que en fases avanzadas disminuyan los glóbulos rojos y las plaquetas. Esto suele ser debido a que el bazo (órgano situado detrás del estómago, cuya principal función es la de eliminar las células de la sangre cuando están viejas, y que sirve también para la defensa de algunas infecciones) está aumentado de tamaño y trabaja más de la cuenta, eliminando estas células antes de tiempo. Son frecuentes las alteraciones en las pruebas de coagulación de la sangre. La cantidad de proteínas también está disminuida. Puede elevarse las cifras de bilirrubina y los enzimas del hígado (transaminasas) y de amoníaco en sangre.
Los análisis, además sirven para detectar la presencia de virus en la sangre, la cantidad de hierro que existe, si hay cobre en exceso o si existen auto anticuerpos (sustancias que pueden atacar nuestras células hepáticas hasta destruirlas), ayudando así al diagnóstico de la causa de cirrosis.
En los estudios radiográficos se suele hacer una ecografía abdominal que puede demostrar el hígado aumentado de tamaño y/o desestructurado. También pueden verse incrementados el bazo y la dilatación de las venas que salen y entran del hígado. Para llegar al diagnóstico de cirrosis hay que realizar una prueba de imagen que permita ver el grado de afectación del hígado y descartar otras enfermedades (tumores, obstrucciones de la vía biliar etc.). Por ello, siempre se realizará una prueba de imagen en la fase inicial del estudio. La ecografía es la que se usa con más frecuencia por ser fácil y rápida de realizar y porque aporta mucha información. Otras pruebas como el scáner o la resonancia magnética del hígado ayudan también a ver el grado de afectación y a descartar otras lesiones o enfermedades asociadas. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no es necesario realizarlas para tener el diagnóstico si ya se ha hecho una ecografía.
La gastroscopia consiste en la introducción de un tubo flexible a través de la boca que llega hasta el estómago y el intestino, con una cámara de vídeo en uno de sus extremos que va grabando los sitios por los que pasa. Permite ver las varices esofágicas y el estómago. Se hará a muchos pacientes, incluso cuando no tienen síntomas, porque ayuda a saber el grado de afectación de la enfermedad. Además se utiliza en ocasiones cuando hay sangrado digestivo, para ver el origen del mismo y para administrar algunos tratamientos.
La biopsia hepática ayuda a conocer el grado de afectación o fibrosis del hígado. La prueba consiste en coger un trozo de hígado para luego mirar por el microscopio su estructura y comprobar la cantidad de tejido normal que ha sido sustituido por tejido cicatricial. Para obtener la muestra se suele localizar la zona del hígado más adecuada con una ecografía. Posteriormente, se anestesia localmente la piel y se pincha al paciente con una aguja de grueso tamaño con la que se obtiene una muestra de hígado. No es necesario abrir al enfermo ni precisa anestesia general. No suele haber complicaciones, aunque en ocasiones los pacientes pueden sangrar. En la mayoría de los hospitales no es preciso ingresar al sujeto para realizársela y se hace de forma ambulatoria. En situaciones excepcionales se utilizará la cirugía para obtener la muestra.
La biopsia sirve también para determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, en enfermedades como la hemocromatosis se observa gran cantidad de hierro en el hígado, o en la enfermedad de Wilson se ve el cobre. En algunas ocasiones, la biopsia es la única forma de hacer un diagnóstico seguro: ayuda a saber la causa y ayuda a ver el grado de afectación. En otras, la biopsia se utiliza sólo para saber el grado de afectación, puesto que la causa se ha podido determinar con análisis de sangre (por ejemplo, en la cirrosis por virus C o B).
En muchos casos la historia clínica puede determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, los pacientes que tienen antecedentes de consumo excesivo de alcohol, junto con alteraciones en la analítica y la exploración y una ecografía con datos de afectación hepática, son diagnosticados de cirrosis sin precisar muestra de tejido hepático. En otros casos es necesario tomar una muestra y analizarla para saber la causa de la enfermedad.

Tratamiento

La cirrosis no tiene curación, pues el daño hepático es irreversible, aunque su progresión es muy lenta. No existe ningún tratamiento que modifique la historia natural de la enfermedad. El tratamiento de la cirrosis ha de dirigirse a evitar o controlar las complicaciones derivadas.
Medidas generales en el tratamiento de la cirrosis
Aunque esta enfermedad es irreversible, es posible tomar diferentes medidas para reducir el daño hepático:
  1. Dejar el alcohol.
  2. Limitar el uso de fármacos. Al existir una deficiente función hepática, no se pueden metabolizar y eliminar bien la mayoría de los medicamentos.
  3. Evitar otras enfermedades. La lesión del hígado provoca en el organismo una mayor dificultad para combatir las infecciones, lo que las hace más peligrosas para estos pacientes. Es muy importante que los cirróticos eviten el contacto con posibles focos de infección y se vacunen contra las hepatitis víricas A y B, la gripe y la neumonía neumocócica.
  4. Tener una alimentación rica en frutas, verduras y cereales. En ocasiones es necesaria la administración de suplementos vitamínicos (vitaminas A, D y K). Entre los consejos dietéticos, también se incluye la restricción de la sal en las comidas, para evitar la acumulación de líquidos. En la cirrosis es fundamental que la dieta no contenga excesivas proteínas porque pueden favorecer el desarrollo de una encefalopatía hepática.
Tratamiento farmacológico
En general, el paciente con cirrosis no complicada no precisa ningún tratamiento, salvo que su cirrosis se deba a una enfermedad que requiera un tratamiento específico.
El control de las varices esofágicas, para evitar que se rompan y produzcan un sangrado digestivo, se puede realizar mediante fármacos que reduzcan la presión venosa, y técnicas quirúrgicas que consistan en cerrar estas varices.
La acumulación excesiva de líquido se puede reducir mediante la administración de diuréticos que ayuden a eliminarlo.
El picor que puede producirse por las altas concentraciones de metabolitos en la sangre, se puede tratar mediante colestiramina u otros medicamentos.
El tratamiento de la encefalopatía hepática se realiza con laxantes y antibióticos, para reducir los niveles de amoniaco en sangre.
Trasplante hepático
En todos los casos y, especialmente, en situación terminal, es posible la realización de un trasplante de hígado. Este es el tratamiento de la cirrosis definitivo.
Generalmente este tipo de tratamiento se indica cuando la enfermedad se encuentra ya tan avanzada que el hígado no puede funcionar. La tasa de éxito del trasplante hepático supera actualmente el 90%. El problema se plantea cuando la cirrosis está relacionada con la hepatitis viral, porque esta enfermedad puede reaparecer en el hígado trasplantado.

Prevención

No tome alcohol en exceso. Si  cree que su problema de consumo de alcohol en sí se le está saliendo de las manos, busque ayuda profesional.

Orzuelo

Posteado por admin en diciembre - 26 - 2011

Orzuelo

Un orzuelo es una inflamación de las glándulas sebáceas de Zeiss o Moll en la base de las pestañas. También se le da este nombre a la inflamación de las glándulas de Meibomio en el párpado, aunque en este caso el término que se utiliza habitualmente es el de orzuelo interno, o Chalazión.
No es una afección grave, pero puede llegar a ser bastante dolorosa. Los orzuelos son particularmente comunes en niños.
Un orzuelo externo es una inflamación rojiza y tierna al tacto en el borde del párpado que tiende a drenar espontáneamente en poco tiempo. En el lugar de la lesión se palpa un nódulo duro y muy doloroso.
Los orzuelos internos suelen localizarse más lejos del borde del párpado y tardan más tiempo en sanar ya que el absceso no puede drenar fácilmente.

Causas

La causa de la aparición de los orzuelos suele deberse a una debilidad orgánica que produce un descenso de las defensas, lo cual repercute inmediatamente en una proliferación de los gérmenes que tapan las glándulas oculares. Así, se produce la blefaritis, una inflamación de las glándulas locales, que es la que genera la formación de orzuelos.
Las debilidades que generan las llamadas congestiones palpebrales (de los párpados) pueden tener un origen general (anemia, gripe o estrés) o bien producirse por motivos locales del ojo (miopía, hipermetropía o astigmatismo sin un debido control).
Los orzuelos pueden aparecer en cualquier época de la vida. Sin embargo, tienen reacciones y causas especiales de acuerdo a la edad en que surjan.
  • En los chicos suelen desencadenarse por un mal control de enfermedades de la visión (miopía, astigmatismo, etc.).
  • En adultos suelen aparecer por no utilizar los lentes cuando es debido o en los primeros estadios de la presbicia, al intentar esforzar la visión en demasía.

Síntomas

Un síntoma es algo que el paciente siente y describe, tales como un dolor, mientras que un signo es algo que la gente de otros, tales como médicos o enfermeras pueden detectar, como un latido irregular del corazón.
Los primeros síntomas de un orzuelo generalmente incluyen dolor y enrojecimiento del área afectada, acompañados de irritación y escozor (picazón) en los ojos.
Otros síntomas de un orzuelo incluyen:
• Una protuberancia rojiza en el borde del párpado y la base de las pestañas, por lo general con un punto de pus pequeño en el centro;
• La sensación de un cuerpo extraño en el ojo;
• Sensibilidad a la luz;
• Formación de costras a lo largo del borde del párpado;
• Lagrimeo.
Alrededor del 25 por ciento de chalaziones no traen síntomas y desaparecen por sí solos sin tratamiento alguno. Sin embargo, a veces un chalazión puede presentar enrojecimiento, hinchazón y ocasionalmente puede ser sensible. Un chalazión grande puede causar visión borrosa ya que puede distorsionar la forma del ojo. Ocasionalmente, un chalazión puede causar que todo el párpado se hinche de repente.

Diagnóstico

En la mayoría de los casos, un simple examen ocular es todo lo que se necesita para confirmar el diagnóstico de un orzuelo. Además de observar su ojo, usualmente no se necesitan pruebas especiales para el diagnóstico.

Tratamiento

A pesar de que se recurre a los antibióticos, no parecen ser demasiado útiles en estos casos. El mejor tratamiento consiste en aplicar compresas calientes durante 10 minutos varias veces al día. El calor ayuda a que el orzuelo madure, se rompa y drene.
Uno de los remedios caseros más efectivos que existen está en usar un té de manzanilla que será aplicado en la parte externa del párpado en donde se encuentra ubicado el orzuelo. Esto tiene que realizarse con un pequeño algodón que lo humedeceremos con el té preparado, colocando a manera de compresas tibias en el área afectada; esto lo tenemos que hacer por varias veces en el día con el fin de que el grano llegue a madurar y reventar.
Cuando haya una segregación de pus, éste tiene que ser limpiado con el mismo algodón que hemos humedecido en el té de manzanilla. No se recomienda colocar pomadas en el área afectada, ni gotas en el ojo debido a que mucho antibiótico puede infectarlo más aún.
Si es que no hay mejoría que sea notable es necesario visitar al médico, pues el dolor podría ser más crítico así como la infección podría extenderse a una zona más amplia en este órgano visual.

Prevención

Lávese siempre muy bien las manos antes de tocar la piel alrededor del ojo. Si usted es susceptible a los orzuelos, la limpieza cuidadosa del exceso de aceite de los bordes de los párpados puede ayudarle.

Botulismo

Posteado por admin en diciembre - 4 - 2011

Botulismo

El botulismo es una intoxicación causada por la toxina botulínica, una neurotoxina bacteriana producida por la bacteria Clostridium botulinum. La vía de intoxicación es generalmente alimentaria por ingestión de alimentos mal preparados o conservados de manera inapropiada, o puede ser vía contaminación a través de heridas abiertas o por uso inadecuado de esta toxina con propósitos estéticos o para tratamiento de enfermedades neuromusculares.

Causas

  • Ingesta de conservas caseras de hortalizas, frutas, embutidos y mariscos (almejas, mejillones), en la mayor parte de los casos. Las latas envasadas comercialmente rara vez están implicadas.
  • Ingesta de verduras frescas crecidas en suelos contaminados con las esporas ubicuas del C. botulinum.

Diagnóstico

El botulismo puede confundirse con el síndrome de Guillain-Barré, la poliomielitis, el ictus, la miastenia grave, la parálisis transmitida por las garrapatas y la intoxicación por curare o alcaloides de la belladona. La electromiografía es útil para el diagnóstico porque se produce un aumento característico de la respuesta a la estimulación rápida repetitiva en la mayoría de los casos.
En el botulismo transmitido por alimentos, el patrón de alteraciones neuromusculares y la ingestión de alimento de una fuente probable son indicios diagnósticos importantes. La presentación simultánea de al menos dos pacientes que comieron el mismo alimento simplifica el diagnóstico, que se confirma por la demostración de la toxina de C. botulinum en el suero o las heces o mediante el aislamiento del microorganismo a partir de las heces. Hallar toxina de C. botulinum en el alimento sospechoso identifica la fuente. Los animales de compañía pueden desarrollar botulismo por comer del mismo alimento contaminado.
En el botulismo de las heridas, el hallazgo de la toxina en el suero o el aislamiento del microorganismo C. botulinum en un cultivo anaerobio de la herida confirma el diagnóstico.
El botulismo del lactante puede confundirse con sepsis, distrofia muscular congénita, atrofia muscular espinal, hipotiroidismo e hipotonía congénita benigna. Hallar toxinas de C. botulinum o el microorganismo en las heces confirma el diagnóstico.

Síntomas

Los síntomas pueden aparecer en 6 horas, o pueden tardar hasta 6 días. El período de incubación más común es de 18 a 36 horas. Cuanto antes comienzan los síntomas, más grave suele ser la intoxicación. La evolución de la enfermedad va a depender de la rapidez en la atención médica y en el establecimiento de un respirador artificial.
Los síntomas más frecuentes son boca seca, visión doble, dificultad para tragar y para pronunciar las palabras, parálisis de las extremidades, tórax inmóvil, con dificultades para respirar. Suele haber náuseas, vómitos, retorcijones y diarrea, pero no fiebre.

Tratamiento

Abarca medidas que buscan eliminar el microorganismo y su toxina y mantener las funciones del huésped. En la intoxicación alimentaria, la toxina se puede neutralizar mediante el uso, en forma precoz de antitoxina trivalente (A, B y E) de origen equino. Esta puede provocar reacciones de hipersensibilidad de tipo I y II. Estudios en animales muestran que, salvo que se utilice antes del establecimiento del cuadro clínico, su efecto protector es cuestionable. La antitoxina neutraliza la toxina sérica que pueda estar libre.
Las medidas de sostén son esenciales, destacando el apoyo respiratorio mediante ventilación asistida. Esto ha permitido disminuir la mortalidad de un 70% en 1901 a cerca del 12% en los últimos años.
En el botulismo de herida, además de lo comentado, se debe debridar y drenar la herida, así como se administran antibióticos (penicilina).
En el botulismo del lactante no deben administrarse antimicrobianos ya que la destrucción de las formas vegetativas a nivel intestinal provocan una liberación de toxina y empeora el cuadro. Además se debe evitar el uso de antitoxina ya que el cuadro tiene generalmente buena evolución y los niveles séricos de toxina son bajos. Actualmente se está evaluando una antitoxina de origen humano para su uso en el botulismo del lactante.

Prevención

• Lavarse las manos antes de servir y comer alimentos.
• Cocine los alimentos completamente.
• Mantenga separados los alimentos crudos de los ya cocinados.
• Refrigerar pronto los alimentos preparados.
• Los envases que se bombean no deben ser abiertos y las mercancías con malos olores no deben ser comidas o aún ser probadas. Las latas comerciales con las tapas que se bombean se deben devolver cerradas al lugar de la compra.
• La presencia de toxina botulínica no siempre se acompaña de alteraciones en el aspecto, olor o sabor de los alimentos aunque cuando los niveles de contaminación son altos se puede ver hinchazón de latas, gas y sentir mal sabor.
• El tratamiento térmico debe ser el correcto, la bacteria se muere a los 100 ºC. Y la espora del clostridium muere al calentar 3 veces a 100 ºC. El bajo pH y el agregado de NaCl o nitritos son factores que, sumados, multiplican su acción protectora.

Leucemia

Posteado por admin en noviembre - 25 - 2011

Leucemia

Leucemia

Es un grupo de enfermedades malignas de la médula ósea (cáncer hematológico ) que provoca un aumento incontrolado de leucocitos en la misma. Sin embargo, en algunos tipos de leucemias también pueden afectarse cualquiera de los precursores de las diferentes líneas celulares de la médula ósea, como los precursores mieloides, monocíticos, eritroides o megacariocíticos.

Tipos de leucemia

1. Leucemia mieloide crónica  (LMC) incluida dentro de los síndromes mieloproliferativos crónicos.
2. Leucemia linfoide crónica (LLC) incluida dentro de los síndromes linfoproliferativos y equiparable al linfoma linfocítico.
3. Leucemia linfoide aguda o Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA)
4. Leucemia mieloide aguda o Leucemia Mieloblástica (LMA)
5. Leucemia mielógena (LM)

Causas

Aunque la causa de las leucemias no se conoce exactamente, se sabe que hay diversos factores que pueden provocar la aparición de esta enfermedad.
  • Genéticos.
  • Inmunodeficiencias.
  • Factores ambientales.
En cuanto a la relación de los factores genéticos con el desarrollo de leucemia, se sabe que la enfermedad es más frecuente en gemelos que en el resto de la población, y padecer trastornos genéticos como el Síndrome de Down y el síndrome de Fanconi suponen un factor de riesgo asociado a la aparición de leucemia.
Las personas con el sistema inmunitario debilitado por la administración de quimioterapia o fármacos inmunosupresores (que se suministran a pacientes que han sufrido un trasplante de órganos), también son más susceptibles de desarrollar leucemia.
Uno de los factores más estudiados son los factores ambientales, sobre todo la exposición a radiaciones ionizantes, sustancias químicas como el benceno y ciertos fármacos, y los virus.
La relación entre las radiaciones ionizantes y la leucemia se descubrió a partir de accidentes nucleares (explosiones o incidentes en centrales nucleares).
Diversos productos químicos también están relacionados con la aparición de la enfermedad, sobre todo algunos pesticidas, y otras sustancias como los gases mostaza utilizados en la I Guerra Mundial.
También ciertos virus están asociados con el desarrollo de las leucemias, en especial el virus de Epstein-Barr, relacionado con el linfoma de Burkitt africano o los linfomas en pacientes inmunodeprimidos.

Diagnóstico

El médico  preguntará acerca de los síntomas e historial clínico, y  realizará un examen físico. Revisará la presencia de inflamación del hígado, bazo, o nódulos linfáticos en las axilas, ingle, y cuello.
Exámenes podrían incluir:
  • Exámenes Sanguíneos – para revisar la presencia de células de leucemia en la sangre. Se podrían realizar otros exámenes sanguíneos para valorar la presencia de genes específicos asociados con la leucemia.
  • Aspiración de Médula Ósea – retiro de una muestra de médula ósea líquida para examinar células cancerosas
  • Biopsia de Médula Ósea - retiro de médula ósea líquida y una pequeña pieza de hueso para examinar células cancerosas Si la biopsia muestra células de leucemia, se podrían ordenar exámenes adicionales para determinar si la enfermedad se ha propagado y cuáles sistemas están afectados. La clasificación en etapas de la leucemia depende del tipo de leucemia. Estos exámenes podrían ser:
  1. Punción Lumbar (Punción Espinal) - retiro de una pequeña cantidad de líquido que rodea al cerebro y médula espinal para examinar células cancerosas
  2. Radiografías de tórax - placas del pecho que podrían detectar señales de cáncer en el pecho

Síntomas

Los primeros síntomas son cansancio, falta de apetito o fiebre intermitente. A medida que la afección avanza aparece dolor en los huesos, como resultado de la multiplicación de las células leucémicas en el sistema óseo. También aparece anemia, cuyas características son palidez, cansancio y poca tolerancia al ejercicio, fruto de la disminución de glóbulos rojos.
Asimismo, la reducción del número de plaquetas provoca hemorragias esporádicas y la aparición de manchas en la piel (petequias) o grandes hematomas, a consecuencia de hemorragia causada por golpes leves. Además, pueden presentarse hemorragias a través de nariz, boca o recto. Una de las hemorragias más graves es la que se presenta a nivel cerebro, la cual puede ocurrir si el número de plaquetas desciende en forma severa. Otra posible consecuencia es la baja en el número de glóbulos blancos (leucocitos), situación que repercute en las defensas del niño contra las infecciones.
Infecciones que se repiten o se adquieren de manera recurrente. Dolores generalizados en los huesos y en las articulaciones

Tratamiento

El tratamiento específico para la leucemia será determinado por el médico de basándose en lo siguiente:
  • La edad del paciente, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • La tolerancia  a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la evolución de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.
Generalmente, el tratamiento comienza cuando se presentan síntomas como por ejemplo, la anemia, el sangrado o las infecciones. Además, el tratamiento de la leucemia puede incluir (solo o en combinación):
- Quimioterapia.
- Medicamentos o quimioterapia por vía intratecal (medicamentos introducidos a la médula espinal con una aguja, en el área denominada espacio subaracnoide).
- Radioterapia.
- Trasplante de médula ósea.
- Terapia biológica.
- Medicamentos (para prevenir o tratar el daño a otros sistemas del cuerpo causado por el tratamiento de la leucemia).
- Medicamentos (para las náuseas y los efectos secundarios del tratamiento).
- Transfusiones sanguíneas (glóbulos rojos, plaquetas).
- Antibióticos (para prevenir y tratar infecciones).
- Seguimiento médico continuo (para determinar la respuesta al tratamiento, controlar sus efectos secundarios y detectar la reaparición de la enfermedad).

Prevención

La mayoría de los niños y los adultos con leucemia no tienen factores de riesgo conocidos, por lo que no hay manera de evitar que desarrollen leucemia.
Los niños que se sabe que tienen un mayor riesgo de leucemia (por ejemplo, debido al síndrome Li-Fraumeni o el síndrome de Down) deben someterse a exámenes médicos generales regulares y minuciosos. El desarrollo de leucemia en los niños que padecen estos síndromes ocurre muy raramente, aunque ocurre con mayor frecuencia en la población general.

Esponililitis anquilosante

Posteado por admin en noviembre - 23 - 2011

Esponililitis anquilosante

Esponililitis anquilosante

También llamada morbus Bechterew, mal de Bechterew-Strümpell-Marie, espondilitis reumática y espondilitis anquilopoyética, es una enfermedad reumática crónica con dolores y endurecimiento paulatino de las articulaciones. Pertenece al grupo de las llamadas espondilopatías o espondilo artropatías seronegativas. Seronegativas porque el resultado del análisis de sangre FR (factor reumatoideo) es negativo, a diferencia de la artritis reumatoide que es positivo. Las espondiloatropatías incluyen a la artritis reactiva, la artritis psoriásica, y la inflamación intestinal, incluida la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Afecta principalmente a la columna, a los ligamentos, inflamación denominada entesitis de la musculatura esquelética, en especial en la zonas cervical, lumbar, y la articulación iliosacral o sacroíliaca, pero puede afectar también otras articulaciones del cuerpo como la cadera, rodillas, hombros y el talón de Aquiles. Durante el desarrollo de la enfermedad pueden aparecer también inflamaciones oculares en el iris (iritis), en la úvea (uveítis), causando migraña y fotofobia. También pueden ser afectados otros órganos como los riñones y pulmones. Es más frecuente en varones jóvenes entre 20 y 40 años.

Causas

Se desconoce la causa de la espondilitis anquilosante, pero los genes parecen jugar un papel.
Los factores de riesgo abarcan:
• Antecedentes familiares de espondilitis anquilosante
• Sexo masculino

Síntomas

  • Dolor en la parte baja de la espalda que empeora en la noche, en la mañana o después de un período de inactividad
  • Movimientos limitados y rigidez en la parte baja de la espalda
  • Rigidez y dolor en la cadera
  • Expansión limitada del tórax, que en estados avanzados pueden causar problemas respiratorios
  • Rango limitado del movimiento, especialmente involucrando la columna y las caderas
  • Dolor articular e inflamación articular en los hombros, rodillas y tobillos
  • Dolor en el cuello
  • Dolor en los talones
  • Encorvamiento crónico para aliviar los síntomas
  • Fatiga
  • Fiebre leve
  • Pérdida del apetito
  • Pérdida de peso
  • Inflamación de los ojos

Diagnóstico

Para establecer el diagnóstico, el médico se basa en los síntomas que presenta el paciente y en la exploración física, aunque también puede solicitar ciertas pruebas para confirmarlo, como:
  1. Historia clínica: el paciente refiere dolor articular que se ha prolongado durante varios años, y que ha ido en aumento en los últimos meses.
  2. Exploración física: deben realizarse distintas maniobras que se describen a continuación.
  3. Test de schober: se colocan las manos por encima y por debajo de la columna lumbar. Después se le pide al paciente que se agache. Si la motilidad lumbar es normal, las manos del médico deben separarse unos 5 cm más.
  4. Expansión torácica: se mide el perímetro torácico con una cinta métrica, tanto en inspiración como en expiración. La expansión normal es superior a 5 cm cuando entra aire en la cavidad torácica.
  5. Análisis de sangre: ofrece datos sobre la intensidad del proceso inflamatorio.
  6. Análisis del líquido articular: también presenta características inflamatorias.
  7. Radiología: se realizan radiografías de la pelvis y de la columna vertebral. Al comienzo de la enfermedad, las imágenes son normales; después aparecen erosiones en los bordes óseos adyacentes a la articulación. En la columna vertebral se producen osificaciones de los ligamentos que unen las vértebras, lo cual le da un aspecto que se denomina en “caña de bambú”.
  8. TAC o RMN: estas pruebas no se realizan de manera rutinaria, pero pueden ser necesarias en caso de que la radiografía convencional no aporte datos suficientes para determinar si se trata de esta enfermedad, o bien porque demuestran la presencia de compresión nerviosa que puede dar lugar a síntomas neurológicos.
  9. Gammagrafía ósea: permite detectar la inflamación de las articulaciones sacroilíacas de forma temprana.

Tratamiento

En el tratamiento de la espondilitis anquilosante juegan un papel fundamental la gimnasia y la fisioterapia para conservar la movilidad de las articulaciones y evitar el deformamiento paulatino de la columna vertebral (cifosis), aún cuando el ejercicio pueda resultar algo doloroso para el paciente afectado.
Los medicamentos antiinflamatorios son utilizados para aliviar la inflamación y el dolor, con lo que el paciente puede llevar una vida normal y puede practicar ejercicios adecuados para mejorar la espondilitis.
Los más utilizados son la fenilbutazona, indometacina, diclofenac, piroxicam y naproxeno entre otros. Con la salazopirina se han obtenido resultados muy satisfactorios.
El reposo absoluto está totalmente desaconsejado, pero es importante realizar un reposo de tipo relativo en el sentido de buen descanso nocturno y reducir la actividad física.
La práctica de gimnasia, principalmente en centros de rehabilitación, resulta muy beneficiosa para prever la rigidez tanto de la columna como de las articulaciones periféricas.
El objetivo primordial del tratamiento es eliminar la inflamación de las articulaciones y prevenir el desarrollo de la rigidez de la columna, sobre todo en posiciones viciosas.
El tratamiento tradicional de la Espondilitis Anquilosante y enfermedades afines está basado en el empleo de antiinflamatorios no esteroideos y la ejercicio físico específico. Con esta combinación de tratamientos muchas espondiloartropatías se han controlado adecuadamente durante años. Sin embargo, cuando estas artritis afectan a articulaciones no vertebrales, muy especialmente en el caso de la artropatía psoriásica, es necesario recurrir a fármacos inmunomoduladores como el metotrexato o la sulfasalacina. En los últimos 6-8 años la irrupción de los fármacos bloqueadores del TNF alfa como el ifliximab, etanercept o adalimumab, ha supuesto un avance cualitativo muy notable en el tratamiento de estas enfermedades ya que dichos fármacos mitigan muy eficazmente (a veces por completo) los síntomas de dolor y rigidez vertebral en una mayoría de los pacientes (ver más sobre los fármacos Anti TNF).
El empleo de éstos tratamientos ha disminuido también drásticamente la necesidad de prótesis articulares aunque el recambio protésico todavía sigue siendo una opción para aquéllos pacientes de larga evolución o con afectación severa de cadera o rodilla. Es frecuente que en la historia natural de la enfermedad puedan aparecer asociadas afectaciones de otros órganos que nada tienen que ver con los huesos o articulaciones, tal es el caso de los ojos que se afectan por uveítis con relativa frecuencia, los pulmones en donde puede aparecer una fibrosis pulmonar o el corazón en donde pueden inflamarse las válvulas cardíacas por lo que es esencial que estas enfermedades, por indolentes que parezcan, sean seguidas siempre por reumatólogos bien entrenados y familiarizados con este tipo de manifestaciones.

Prevención

Es necesario educar al paciente con espondilitis anquilosante. Así, tiene que aceptar sus limitaciones para evitar una mala evolución de la enfermedad y mejorar su calidad de vida. Existen unas pautas o normas que tiene que seguir:
• Evitar las malas posturas.
• No utilizar fajas o corsés que inmovilicen la columna.
• No estar demasiado tiempo en la cama o sentado.
• No coger demasiado peso.
• No fumar para no perjudicar la función respiratoria.
• Darse una ducha matinal para relajar los músculos y aliviar la rigidez matutina.
• Hacer ejercicio físico moderado a diario.

Kala azar

Posteado por admin en noviembre - 21 - 2011

Kala azar

La Leishmaniasis

kala-azar

La Leishmaniasis es una enfermedad parasitaria tropical causada por una variedad de Leishmaniasis que se transmite por la picadura de ciertos tipos de mosca de la arena. La forma más grave, la leishmaniasis visceral, también es conocida como kala azar (fiebre negra en hindi).

Cuando una persona se infecta, su sistema inmunológico se debilita y es más frágil frente a otras infecciones. Muchas infecciones y muertes nunca se conocerán, ya que las personas que sufren kala azar suelen vivir en lugares remotos y raramente acuden a un centro de salud. La coinfección con VIH/sida está empeorando la situación.

Causas

Transmisión de unas especies concretas de leishmanias desde un paciente o el perro a través de la picadura de un tábano.
La transmisión directa entre humanos es muy rara.

Diagnóstico

El diagnóstico puede ser confirmado demostrando en tejidos o aislando los promastigotes en cultivos. El aspirado esplénico para ser teñido con Wright-Giemsa y para cultivo es el método más sensible para la identificación del parásito.
El aspirado de medula ósea es seguro, pero menos sensible. Los amastigotes son vistos en aproximadamente dos tercios de los pacientes. La biopsia hepática es menos redituable para el diagnóstico que la punción esplénica o la biopsia de médula ósea y presenta riesgo de hemorragia. La aspiración o biopsia de ganglios linfáticos pueden ser diagnóstico cuando presentan adenomegalias.

Síntomas

  • Anemia
  • Inicio agudo o insidioso de los síntomas.
  • Fiebre alta con escalofríos y sudoración.
  • Debilidad general.
  • Pérdida de peso.
  • Tos.
  • Diarrea
  • Esplenomegalia importante (agrandamiento del bazo -en el abdomen a la izquierda-), dura y no dolorosa.
  • Oscurecimiento de la piel, sobre todo en las manos, pies, abdomen y sienes.
  • Ganglios inflamados por todo el cuerpo.
  • Son frecuentes las hemorragias nasales y gingivales (de las encías). El paciente se va consumiendo y muere en un plazo de meses a dos años.

Tratamiento

  1. El tratamiento de primera línea son fármacos basados en antimonio pentavalente (SbV) tales como estibogluconato sódico (Pentostam) usado principalmente en Europa y el antimoniato de meglimina (Glucantime) en el nuevo mundo. La adherencia de los pacientes al tratamiento presenta dificultades dada la toxicidad de la droga y lo doloroso de éste, pues consiste de 20 inyecciones de material oleoso.
  2. Tratamientos de segunda línea como el isotionato de pentamidina, la anfotericina B (en particular la formulación en liposomas) pueden representar cura clínica a pesar de su toxicidad. La Anfotericina B es el tratamiento de elección en la leishmaniasis visceral en regiones en las que se presenta alta resistencia al tratamiento con estibogluconato sódico (algunas regiones de India), aunque recientemente se está estudiando el uso de la paramomicina, el cual ha demostrado una eficacia similar y es más económico. Recientemente se descubrió una nueva droga, la Miltefosina, que tiene ventajas sobre las demás, ya que esta es de administración oral; se han realizado ensayos clínicos en humanos para determinar la seguridad y eficacia de este prometedor fármaco. Miltefosina no puede ser usada en mujeres embarazadas dadas sus propiedades teratogénicas, razón por la cual se desaconseja el uso de esta droga.

Prevención

Para la prevención de la enfermedad deberemos evitar las picaduras del flebotomo, utilizando repelentes, mosquiteras o cubriéndonos la piel. Deberemos además controlar los reservorios, al menos los domésticos, evitando en la medida de lo posible que éstos se acerquen a las personas en zonas de alta endemia.