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Archivo por septiembre, 2011

La Epilepsia

Posteado por admin en septiembre - 30 - 2011

La Epilepsia

La epilepsia  es una enfermedad crónica caracterizada por uno o varios trastornos neurológicos que deja una predisposición en el cerebro para generar convulsiones recurrentes, que suele dar lugar a consecuencias neurobiológicas, cognitivas y psicológicas.
Para considerar epiléptico a alguien, los ataques deben repetirse con cierta frecuencia (ataques recurrentes). La epilepsia tiene su origen en unos cambios breves y repentinos del funcionamiento del cerebro; por esta razón, se trata de una afección neurológica. Dicha afección no es contagiosa ni está causada por ninguna enfermedad o retraso mental.

Causas

Para entender como inicia la epilepsia se debe de conocer cómo funciona normalmente el cerebro. El mismo consiste en millones de neuronas que son células que tienen axones, los cuales conforman una red de conexiones. Cada neurona mantiene un estado eléctrico que es capaz de transmitiese a otras células. Esto sucede con la estimulación de una célula que produce la liberación de distintas sustancias que actúan como neurotransmisoras. El estímulo nervioso origina así el movimiento.
Todas las funciones del cerebro, incluyendo el sentido, la vista, el pensamiento y el movimiento muscular dependen de estos estímulos nerviosos que se originan en una y son transmitidos a otros. El cerebro normal está constantemente generando estímulos eléctricos.
En la epilepsia este orden se ve afectado por descargas inapropiadas. Existe una descarga anormal breve en forma de tormenta de estímulos nerviosos originados en una zona neuronal inestable debido a un defecto genético, o a una anormalidad metabólica como bajos niveles de azúcar o alcohol. Además, las descargas anormales pueden originarse de zonas irritativas como tumores o traumas cerebrales.
El paciente puede tener o no pérdida de conciencia.
Causas posibles:
-       Exposición de agentes tóxicos (plomo, alcohol, etc.)
-       Eclampsia
-       Episodios febriles
-       Concentración de episodios estresantes.
-       Cansancio (falta de reposo suficiente en la noche)
-       Choque térmico
-       Hipoglucemia acentuada (resultado de desayunos livianos, o inexistentes; alimentación refinada y muy dulce)
-       Marcada diferencia deficiencia de calcio, magnesio, y vitaminas del complejo B (especialmente la vitamina B).

Síntomas

Antes de una crisis existen unos signos de alarma que indican que está próxima a producirse o que se está produciendo.
No siempre la aparición de determinados síntomas indica epilepsia. En todos los casos es necesario consultar con el médico para su valoración.
Hay una serie de síntomas que, en un considerable porcentaje de ocasiones, preceden a una crisis epiléptica.
Atención a los signos de alarma que se detallan a continuación:

  • Momentos de ausencia o de mente en blanco.
  • Períodos de confusión mental.
  • Parpadeo rápido o desconexión mental.
  • Falta de respuesta coherente a preguntas sencillas.
  • Comportamientos infantiles repentinos.
  • Episodios de mirada fija o falta de atención, como si estuviera soñando despierto.
  • Movimientos incontrolados de brazos y piernas.
  • Desmayo.
  • Sonidos raros, percepción distorsionada, o inexplicables sentimientos de temor.
  • Debilidad o signos de fatiga profunda.
  • Gritos o sonidos guturales profundos.
  • Rigidez.
  • Espasmos musculares.
  • Convulsiones.
  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza: cefaleas.
  • Ansiedad.

Tras una primera crisis, sólo el médico puede valorar si una persona sufre epilepsia, o si se trata de un trastorno convulsivo ajeno a esta enfermedad.

Diagnóstico

Una persona NO tiene epilepsia si nunca ha tenido crisis aunque en su EEG aparezcan “focos”. Es necesaria la presencia de dos crisis sin motivo aparente para diagnosticar la epilepsia. El diagnóstico de la epilepsia es clínico, las pruebas complementarias pueden ayudarnos a confirmar y/o a identificar una causa responsable del cuadro. Pero lo más importante es el HISTORIAL CLINICO.
Luego de realizar la historia y el examen físico se necesitan, de acuerdo con los hallazgos, una serie de exámenes que van a variar dependiendo de dichos hallazgos. Sin embargo, hay estudios que son útiles (aunque no todos están indicados de primera elección):
•    Electroencefalograma: es un estudio neurofisiológico que mide la actividad eléctrica de las diferentes áreas del cerebro y que evidencia las diferentes ondas cerebrales fisiológicas y también evidencia la actividad paroxística y el reclutamiento de áreas corticales en la epilepsia. También evidencia focos epileptógenos aun en ausencia de síntomas.
•    Tomografía axial computarizada: Es un método de imágenes que utiliza rayos x colimados en cortes helicoidales. Se justifica su uso siempre que las crisis se inicien en edades que epidemiológicamente no se correspondan con la epilepsia (adultos, ancianos, recién nacidos, etc.). Se utiliza para descartar causas como edema cerebral, ictus isquémico o hemorrágico, tumores, neuroinfecciones, etc.
•    Resonancia Magnética Nuclear: Es un estudio de imágenes que se utiliza cuando las lesiones a nivel tomográfico son isodensas o son de tallo cerebral.
•   Estudios metabólicos: Se deben descartar trastornos hidroelectrolíticos y endocrinos
•    Estudios de líquido cefalorraquídeo: se justifican en neuroinfecciones, Hemorragia subaracnoidea, parasitosis, enfermedades hematológicas e inmunológicas.SNC.

Tratamiento

El primer tratamiento médico eficaz en el control de la epilepsia se basaba en la utilización de depresores no específicos del SNC.
Son tres los mecanismos principales de actuación de los fármacos anticomiciales, sin embargo tal vez cada fármaco actúa a varios niveles:
Aumento de la inhibición sináptica mediada por el GABA. En presencia del GABA, el receptor GABAa, se abre y se produce un flujo de iones cloro que aumentan la polarización de la membrana. Existen fármacos que disminuyen el metabolismo del GABA (ácido valproico, vigabatrina) y otros actúan sobre el receptor GABAa (barbitúricos, benzodiacepinas, felbamato, topiramato).
Inhibición de los canales de iones sodio (hidantoinas, carbamacepina, ácido valproico, lamotrigine, felbamato, topiramato, zonisamide) y del calcio (pentobarbital). Algunos también actúan sobre los receptores del glutamato.
Reducción o inhibición del flujo de calcio a través de los canales de calcio tipo T (principal mecanismo de los fármacos que controlan las crisis de ausencia): ácido valproico, etoxusimida, trimethadiona, zonisamida.
FÁRMACOS
Barbitúricos: Fenobarbital y pentobarbital. Actúan sobre el receptor GABAa, aumentando la inhibición mediada por el neurotransmisor. El más utilizado es el fenobarbital en dosis de 2-4 mg/Kg/día. El pentobarbital es más liposoluble y penetra con mayor rapidez en el cerebro que el fenobarbital. Actúa bloqueando la entrada de calcio en las terminales presinápticas y por lo tanto inhibe la liberación del neurotransmisor glutamato.
Hidantoinas: Actúan inhibiendo los canales del ion Na+. Difenilhidantoina en dosis de 3-5 mg/kg/día. La fosfenitoina, es el fosfato disódico de 3-hidroximetil-5-5 difenilhidantoina. Desarrollada en 1986, se convierte rápidamente en fenitoina por acción de fosfatasas circulantes. Poca actividad farmacológica intrínseca antes de su conversión pero es casi 100% biodisponible y bioequivalente a la fenitoina. Se puede utilizar por vía im. (no la fenitoina). La dosis se ajusta en relación con la fenitoina sódica liberada.
Benzodiacepinas: Aumentan el flujo de iones cloro por apertura del receptor GABAa. Las más utilizadas: diazepam, clonazepam y también el lorazepam  y nitrazepam. Actualmente por su gran potencia se está utilizando el clobazam.
Iminostilbenes: Carbamacepina. Actúan inactivando los canales de Na+. Dosis de 10 mg/kg/día.
Valproato sódico: Mecanismo de inactivación de canales de sodio de forma igual que la hidantoinas y carbamacepina. Disminuye o inhibe la corriente en T como la ethoxusimida y trimethadiona. In vitro aumenta la síntesis de GABA. Dosis: 30mg/kg/día.
Deoxybarbitúricos: Primidona. Mecanismo de acción propio del fármaco y de los metabolitos activos principalmente el fenobarbital. Dosis: 10-20 mg/kg/día. 5
Succimidas: Etosuximida. Actúa reduciendo la corriente en T talámica.
Oxazolidinedionas: Trimetiloxazolidindiona. Parametadiona. Trimethadiona. Actúan inhibiendo la corriente en T.
Acetazolamida: Potente inhibidor de la anhidrasa carbónica utilizado como antiepiléptico desde hace más de 40 años. Produce un acúmulo de CO2 a nivel cerebral por inhibición del 90% de la anhidrasa carbónica localizada en la neuroglia, mielina y plexo coroideo.
Otros fármacos relacionados con el GABA: Entre los que se incluyen los nuevos fármacos antiepilépticos. Progabide y g -vinil-GABA (vigabatrin), lamotrigine, acetazolamida, topiramato, tiagabine, gabapentin y felbamato (aprobado por la FDA en 1993 para el tratamiento de las crisis parciales, eficaz en el síndrome de Lennox Gastaut.
Se ha demostrado que la nimodipina ejerce un efecto anticomicial en epilepsias inducidas por el glutamato en las ratas. Varios estudios en humanos han demostrado la eficacia en epilepsias fármacos resistentes.
Se describe un caso de un paciente de 10 años que desarrolló epilepsia generalizada en el curso de un traumatismo cerebral severo. Las convulsiones resistentes al tratamiento convencional se resolvieron completamente con la infusión de nimodipina iv.
La epilepsia así como las crisis epilépticas pueden en la actualidad recibir un buen tratamiento. En principio la epilepsia tiene cura.
Al comienzo del tratamiento se debe de examinar, si se puede eliminar la causa de la epilepsia; en este caso se habla de una terapia causal (por ej. la operación de un tumor cerebral, supresión o mitigación de un trastorno metabólico).
En la mayor parte de los casos esto no es posible – ya sea porque no se ha encontrado ninguna causa o porque ésta no pueda ser eliminada (por ej. cicatrices, malformación en el cerebro, predisposición). Se habla de terapia sintomática en el tratamiento de estas epilepsias.
- Terapia medicamentosa.
- Terapia operativa.
La terapia sintomática que se lleva a cabo en la actualidad es la terapia “clásica” que se realiza en más del 90% de todos los enfermos epilépticos a través de medicamentos inhibitorios de crisis (antiepilépticos). En su mayoría esta terapia medicamentos se realiza a lo largo de muchos años. Gracias a ello muchos de los pacientes tratados (aproximadamente un 60%) no padecen crisis y en un más del 20% de los casos se consigue una mejora en las crisis. La tolerancia de los antiepilépticos es buena en general; sin embargo, en casos excepcionales, estos medicamentos pueden tener graves efectos secundarios y ser perjudiciales para los pacientes. Por ello es absolutamente necesaria una vigilancia facultativa regular de la terapia.
De cada diez pacientes tratados con medicamentos:
6 no padecerán más crisis.
2 presentarán una mejoría notable.
2 no experimentarán ninguna mejoría.

Prevención

El primer paso en la prevención de la epilepsia es evitar las causas o factores de riesgo. Algunos fármacos anticonvulsivantes clásicos han demostrado su eficacia en la profilaxis de convulsiones provocadas (agudas sintomáticas), pero no de convulsiones no provocadas (epilépticas). El mejor conocimiento de la patogenia y las bases biomoleculares de la epileptogénesis secundaria a varias causas lesionales, sugiere que fármacos antioxidantes y neuroprotectores, junto a los nuevos anticonvulsivantes, pueden prevenir el desarrollo de la epilepsia. Se necesita diseñar estudios con el objetivo de demostrar su actividad antiepileptógena y/o neuroprotectora a distintas edades de la vida. Nuevas y futuras modalidades terapéuticas pueden ofrecer posibilidades preventivas adicionales.

Pie de atleta

Posteado por admin en septiembre - 28 - 2011

Pie de atleta

El pie de atleta o tinea pedis es una infección micótica producida por hongos dermatofitos (que se alimentan de queratina) o por levaduras (en casos muy raros con alteración del sistema inmune). Afecta los pliegues interdigitales, la planta y los bordes del pie. Esta infección en los pies provocada por hongos puede durar poco o mucho tiempo y puede reaparecer después del tratamiento.
No es una infección muy contagiosa, pero de no cuidarse puede trasladarse a otras partes del cuerpo por el contacto de las manos de la zona afectada a otras áreas o  a través de la toalla, como ingles y axilas.

Causas

El pie de atleta ocurre cuando un cierto hongo prolifera sobre la piel de sus pies. Además de los dedos del pie, también se puede presentar en los talones, las palmas de las manos y entre los dedos de las manos.
El pie de atleta es el tipo más común de infecciones micóticas por tiña. El hongo prospera en áreas cálidas y húmedas. El riesgo de contraer esta afección se incrementa si usted:
•    Usa calzado cerrado, especialmente si es recubierto con plástico.
•    Mantiene sus pies húmedos durante períodos prolongados.
•    Transpira mucho.
•    Desarrolla una lesión menor en las uñas o en la piel.
El pie de atleta es contagioso y se puede transmitir por contacto directo o por contacto con artículos tales como zapatos, calcetines y superficies de piscinas o duchas.

Diagnóstico

Parece fácil diagnosticar el pie de atleta o tinea pedis. La mayoría de los médicos de atención primaria tienen memorizado un patrón clínico de descamación, maceración y picor en los espacios interdigitales de los pies como el característico de esta infección. Sin embargo, el pie de atleta puede presentarse de forma distinta, en especial con descamación crónica en toda la planta del pie. Estas variantes no son tenidas siempre en cuenta a la hora de hacer el diagnóstico.
Si su pie de atleta tiene un aspecto inusual o si el tratamiento no le ayudó anteriormente, es posible que su médico le tome una muestra de piel o de uña para detectar la presencia de hongos.
No todos los problemas de la piel del pie son pie de atleta. Si piensa que tiene pie de atleta, pero nunca lo ha tenido anteriormente, es una buena idea que su médico lo examine.

Síntomas

El pie de atleta puede hacer que los pies y la piel entre los dedos de los pies ardan o piquen. Es posible que la piel se descascare y se agriete. Los síntomas pueden depender del tipo de pie de atleta que tenga.
•    La infección interdigital por lo general se presenta entre el cuarto y quinto dedo de los pies. La piel se descama, descascara y agrieta. Algunas personas podrían también tener una infección con bacterias. Esto puede hacer que la piel se quiebre aún más.
•    La infección tipo mocasín podría empezar con una zona sensible en el pie. Luego, la piel de la parte de abajo del pie o la piel del talón puede volverse gruesa y agrietarse. En los casos graves, las uñas de los pies se infectan y pueden volverse gruesas, romperse en pedacitos e incluso caerse. La infección micótica en las uñas de los pies requiere tratamiento por separado.
•    La infección tipo vesicular por lo general empieza con un brote repentino de ampollas llenas de líquido bajo la piel. Por lo general, las ampollas se encuentran en la parte de abajo del pie. Sin embargo, pueden aparecer en cualquier lugar del pie. También puede contraer una infección bacteriana con este tipo de pie de atleta.

Tratamiento

Existen muchos tratamientos para el pie de atleta, sin embargo uno de los problemas que se presentan es la falta de apego al tratamiento, que por lo general es muy largo. La falla en el tratamiento es algo común entre quienes padecen de manera regular este problema. La inconveniencia de su aplicación, la duración de los tratamientos, los polvos y en general la falta de entendimiento de la naturaleza del pie de atleta, lleva de manera frecuente a los afectados a abandonar el tratamiento o simplemente, a no tratarse.
No obstante, Novartis lanzó al mercado mexicano Lamisil1, el primero y único tratamiento de una sola dosis para el tratamiento del pie de atleta que ofrece un sistema de liberación único: con sólo una aplicación, se forma una película que libera  la sustancia terbinafina en lo profundo de la piel, un activo comprobado que mata al  hongo dermatofito, causante del pie de atleta.
Lo anterior se dio a conocer por la Dra. María del Carmen Padilla Desgarennes, presidente de la Sociedad Mexicana de Dermatología, y el Dr. Juan David Verdi, Gerente Médico de Grupo Novartis.
Este producto sin duda alguna revolucionará el tratamiento del pie de atleta. Las investigaciones realizadas demuestran que la necesidad de los consumidores es sencilla, requieren de un tratamiento rápido y efectivo para el pie de atleta. Una de sus ventajas es que comienza a trabajar de manera inmediata, disminuyendo síntomas en los siguientes 15 minutos a su aplicación, matando el hongo a los 30 minutos, y manteniéndose activo durante los siguientes 13 días, devolviéndole a los pacientes la libertad de movimiento.
Esta nueva formulación contiene una combinación de polímeros hidrofílicos e hidrofóbicos, los cuales al aplicarse sobre la piel dejan una película escasamente visible creando una reserva terapéutica que no logran otros medicamentos, lociones, cremas, o polvos que actualmente existen en el mercado.
La acción conveniente y efectiva de Lamisil 1 permite a los pacientes  recobrar la salud de sus pies y vivir con mayor libertad, mejorando no sólo su autoestima sino además, su calidad de vida.

Prevención

•    Séquese completamente los pies después de bañarse o nadar.
•    Use sandalias o chancletas en los baños y piscinas públicas.
•    Cámbiese los calcetines lo más frecuentemente posible para mantener los pies secos; esto debe hacerse al menos una vez al día.
•    Utilice talcos antimicóticos o de secado para prevenir el pie de atleta si es susceptible a contraerlo o si usted frecuenta áreas donde el hongo que lo causa es común (como los baños públicos).
•    No ducharse ni caminar descalzo por zonas públicas.
•    Use zapatos bien ventilados y preferiblemente hechos de un material natural como el cuero. Puede ayudar el hecho de alternar los zapatos cada día, de manera que se puedan secar por completo entre puestas. Evite los zapatos con revestimiento de plástico.
•    Usar diariamente un aerosol o polvos antifúngicos ya que evitan malos olores y evitan el conta

Hernia

Posteado por admin en septiembre - 27 - 2011

Hernia

Una hernia por lo regular es un saco formado por el revestimiento de la cavidad abdominal (peritoneo). El saco sobresale a través de un agujero o área débil en la fascia, la capa fuerte de la pared abdominal que rodea el músculo.
Tipos de Hernias
•    Inguinales
•    crurales
•    umbilicales
•    epigástricas
•    Obturatrices
•    De la línea blanca
•    ciáticas o isquiáticas
•    perineales
•    Lumbares superiores e inferiores
•    Diafragmáticas
•    Rectales

Causas

Una hernia ocurre cuando parte de un tejido u órgano interno sobresale a través de una abertura anormal (una ruptura, desgarro o debilidad) en las estructuras que normalmente la contienen. Con más frecuencia, este “bulto” es causado por un tejido abdominal que ha sobresalido a través de un desgarro en la pared del músculo y tendón que rodea el abdomen. Tendemos a pensar que las hernias son el resultado del levantamiento de objetos muy pesados. De hecho, puede haber cualquier número de causas. Estas incluyen actividades deportivas, esfuerzo excesivo, tos, estornudos o una debilidad natural en la pared abdominal que se presenta en el nacimiento.

Síntomas

La mayoría de las veces no hay ningún síntoma. Sin embargo, algunas veces, puede haber molestia o dolor. La molestia puede ser peor al pararse, hacer esfuerzo o levantar objetos pesados.
Aunque una hernia puede causar sólo una leve molestia, puede agrandarse y resultar estrangulada. Esto significa que el tejido está atascado dentro del orificio y que su riego sanguíneo se ha suspendido. Si esto sucede, se necesitará una cirugía urgente.

Diagnóstico

El diagnostico se estable en la exploración física, al hacer esfuerzo el paciente el saco herniario transmite un impulso que se siente en la mano del explorador. Casi el 30% de los varones desarrollan una hernia a lo largo de su vida, las hernia inguinales son las más frecuentes, la incidencia es máxima durante los primeros cinco años de vida, con un segunda incidencia frecuente entre los 16 y 20 años.

Tratamiento

La cirugía es el único tratamiento con el que se puede reparar una hernia de manera permanente. Sin embargo, algunas veces, se pueden vigilar las hernias menores que no presentan síntomas. La cirugía puede tener más riesgo para pacientes con problemas de salud graves.
La cirugía por lo regular se emplea para hernias que se están agrandando o que son dolorosas. En la operación, se asegura el tejido debilitado de la pared abdominal (fascia) y se cierra cualquier agujero. En la actualidad, la mayoría de las hernias se cierran con parches de tela para sellar los orificios.
Una hernia umbilical que no haya logrado sanar por sí sola cuando su hijo tenga 5 años de edad se puede reparar.
Algunas veces, se necesita cirugía de emergencia. El saco que contiene el intestino u otro tejido puede resultar atascado en el agujero en la pared abdominal. Si éste no puede reintroducirse a través del agujero, esto puede llevar a que se presente estrangulamiento de un asa del intestino. Sin tratamiento, esta porción del intestino muere debido a que pierde su riego sanguíneo.
En lugar de la cirugía abierta, algunas hernias se pueden reparar usando un laparoscopio (cámara). Las ventajas de usar una cámara comprenden incisiones quirúrgicas pequeñas, recuperación más rápida y menos dolor después del procedimiento.

Prevención

•    Utilizar técnicas apropiadas para levantar peso.
•    Bajar de peso en caso de sobrepeso.
•    Aliviar o evitar el estreñimiento comiendo mucha fibra, bebiendo mucho líquido, yendo al baño tan pronto se siente ganas y haciendo ejercicio físico regularmente.
•    Los hombres deben acudir al médico si hacen esfuerzo con la micción, ya que esto puede ser un síntoma de un agrandamiento de la próstata.

BOCIO

Posteado por admin en septiembre - 25 - 2011

BOCIO

El bocio es una glándula tiroides aumentada de tamaño. Puede regresar a sus dimensiones normales por sí sola, aunque el bocio es signo evidente de un trastorno de la tiroides, no siempre se necesita tratamiento.
Existen varios tipos desde el punto de vista morfológico:
- Bocio Difuso,
- Bocio Uninodular
- Bocio Multinodular.
Según su tamaño se divide en los siguientes estados:
•    Estado 1: detectable a la palpación.
•    Estado 2: bocio palpable y visible con el cuello en hiperextensión.
•    Estado 3: visible con el cuello en posición normal.
•    Estado 4: bocio visible a distancia.

Causas

La causa más común del bocio es la falta de yodo en la dieta. El yodo es un elemento esencial en la producción de la hormona tiroidea. La tiroides aumenta de tamaño cuando la hormona estimulante de la tiroides (TSH), secretada por la glándula pituitaria la estimula a producir más hormona tiroidea. Si la tiroides no puede producir suficiente hormona tiroidea, ésta aumenta de tamaño con el tiempo.

Cuando existen deficiencias enzimáticas en la síntesis de hormonas tiroideas (bocios disenzimáticos) o una falta mantenida del aporte alimentario de yodo (bocio endémico), la disminución de la función tiroidea induce un aumento de TSH que da lugar a un aumento del tamaño glandular con el fin de restablecer la función tiroidea, aspecto que no siempre se consigue. En la gran mayoría de casos de hipertiroidismo existe bocio, pues para que se produzca una producción aumentada de hormonas tiroideas es necesario que la glándula sea de mayor tamaño y posea mayor capacidad sintética. En la enfermedad de Graves-Basedow (hipertiroidismo de causa autoinmune), el bocio es clásicamente difuso. Cuando se desarrolla un cáncer de tiroides la forma más habitual de presentación es la de un nódulo de consistencia dura y crecimiento rápido.

Síntomas

Al desarrollar el bocio, el cuello de la persona se ensancha y puede presentarse mayor hinchazón en un lado del cuello.
Otros síntomas del bocio incluyen aumento de tamaño visible, dolor de garganta con o sin hinchazón, ronquera y dificultad o malestar al tragar.
Si el bocio es causado por un trastorno tiroideo subyacente, la persona podría presentar síntomas de tal trastorno.

Diagnóstico

Inicialmente, el  médico realizará un examen de rutina. Posteriormente  pedirá que se realice una prueba de sangre para determinar si una cantidad suficiente de hormona estimulante de la tiroides (TSH, por sus siglas en inglés) circula en su sangre. Con base en este resultado, es posible determinar si la tiroides está funcionando normalmente. Mediante ecografía (prueba de ultrasonido) se determina el tamaño exacto de la tiroides y los nódulos. Esta prueba no es dolorosa y de ningún modo está asociada con una exposición a la radiación. Algunos otros métodos de examen para el reconocimiento de nódulos son:
Gammagrafía de la tiroides: Es un examen realizado para todo tipo de nódulos que tengan un diámetro mínimo aparente de 1 cm, el cual consiste en la administración mediante una inyección al paciente de una sustancia radioactiva que se acumula en la tiroides.
Punción con aguja fina (biopsia): Para excluir la posibilidad o confirmar si los nódulos son malignos se debe extraer una muestra de tejido con la ayuda de una aguja pequeña.

Tratamiento

El bocio sólo es necesario tratarlo si está causando síntomas.
Los tratamientos para un agrandamiento de la tiroides abarcan:
•    Yodo radiactivo para encoger la glándula, particularmente si la tiroides está produciendo demasiada hormona tiroidea
•    Cirugía (tiroidectomía) para extirpar toda o parte de la glándula
•    Dosis pequeñas de solución de yodo de Lugol o de yoduro de potasio si el bocio se debe a una deficiencia de yodo
•    Tratamiento con suplementos de hormona tiroidea si el bocio se debe a una tiroides hipoactiva
El objetivo del tratamiento en el bocio tóxico difuso (BTD) es lograr la disminución en la producción de hormonas tiroideas y consecuentemente una mejoría clínica rápida.

Medidas generales:
1.    Reposo físico y mental.
2.    Dieta hipercalórica.
3.    Vitaminas del complejo B.
4.    Psicoterapia. Se puede utilizar fenobarbital 100 mg/c 8-12 h por vía oral, diazepam o nitrazepam 10-15 mg/día.
Antitiroideos de síntesis
Estos medicamentos pueden emplearse con 3 objetivos:
1.    Como único tratamiento médico.
2.    En la preparación quirúrgica.
3.    Como coadyuvante del tratamiento con 131I
Indicaciones del tratamiento con ATS
•    Niños.
•    Embarazo.
•    Hipertiroidismo intenso.
•    Recidiva de la cirugía.
•    En la crisis tirotóxica.
•    Antes y después de la administración del 131I.
•    Preparación cirugía.
Se deben realizar estudios hepáticos y leucograma cada 6 meses de tratamiento, así como TSH y T4; este se debe mantener por 12-18 meses. Si no se obtiene el control del hipertiroidismo se debe indicar 131I o decidir cirugía.
Yoduros: En forma de solución saturada de Lugol se emplea en la preparación preoperatorio, comenzando por 1 gota cada 8 h. En esta dosis se aumentará una gota cada 3 días y se puede llegar a 5 gotas 3 veces al día.
Cirugía (indicaciones):
•    Fracaso o contraindicaciones al tratamiento médico.
•    Sospecha de la coexistencia de proceso maligno.
•    Presencia de bocio muy grande con manifestaciones compresivas o endotoráxico.
•    No lograrse el control con 131I.
•    Sujetos que rechacen otra terapéutica.
En el presente constituye una indicación excepcional limitada a los pacientes que van a ser operados, quienes deberán controlarse previamente, y para lograrlo se administrará ATS. Una vez decidida la operación, se suspenderá el ATS y se administrará solución de Lugol. La operación a realizar será la tiroidectomía subtotal, la cual estará indicada cuando se sospeche la presencia de carcinoma tiroideo o cuando el BTD se presente en pacientes con bocio endotoráxico.
Complicaciones
•    Crisis tirotóxica (si el paciente no se preparó adecuadamente).
•    Hipotiroidismo.
•    Hipoparatiroidismo agudo o crónico.
•    Lesión del nervio recurrente.
•    Infección de la herida.
•    Sangramiento.
Yodo radioactivo: Está indicado en pacientes mayores de 20 años, con bocio difuso de peso estimado menor de 60 g, en enfermos con contraindicación quirúrgica o que rechacen la cirugía, en las recidivas postiroidectomía y en las relaciones no deseables a los ATS. Está contraindicado en las mujeres embarazadas o en las que estén lactando y en pacientes con nefropatía o hemopatía severa.
Cómo bloquear la acción periférica de las hormonas tiroideas
Se emplea el beta bloqueador propranolol. Se encuentra contraindicado en el asma bronquial, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bradicardia sinusal, bloqueo cardíaco, insuficiencia cardíaca (en ausencia de la ingestión de digitálico), y si se ingieren inhibidores de la monoaminooxidasa, se deben utilizar con precaución en el embarazo, diabetes mellitus, trastornos renales y hepáticos.

Grupos especiales de tratamiento

Mujer embarazada
Tratamiento con ATS (propiltiuracilo es el de elección).
Dosis: la mínima para controlar el hipertiroidismo y mantener a la paciente eutiroidea.
Tiempo: primer y segundo trimestres. En el tercer trimestre generalmente se puede suspender. Si fracasa el tratamiento médico, se recomienda tratamiento quirúrgico en el segundo trimestre.
Ancianos
Tratamiento con 131I.
Dosis: 5 a 10 milicuríes.
Repetir dosis cada 3 o 6 meses si es necesario. Asociar betas bloqueadores si no hay contraindicaciones, y según criterio médico asociar ATS.

Prevención

Tomando alimentos que contengan Yodo, como son:
Ajo, remolacha, acelgas, judías verdes, cebolla, champiñón, Habas, soja en grano, Moras, piña, Nueces. Lácteos y derivados, Pescados, mariscos y crustáceos Arenque, gambas, langostinos, bacalao, mero, mejillones, salmón, lenguado. Huevo entero. También ayuda ir a la playa dos o tres veces por semana a respirar el aire de mar que es ric

Apendicitis

Posteado por admin en septiembre - 24 - 2011

Apendicitis

El apéndice es un pequeño cilindro de 7 u 8 cm de largo y de 4 a 8 mm de diámetro, que nace de la unión del intestino delgado con el intestino grueso, donde forma una especie de excrecencia, sólo desempeña un papel menor en el funcionamiento del tubo digestivo e interviene en el desarrollo de la inmunidad.
El apéndice es un órgano pequeño, en forma de tubo, unido a la primera parte del intestino grueso o colon. Se localiza en la parte inferior derecha del abdomen.

Causas

La apendicitis es causada por la obstrucción del orificio interior del apéndice, generalmente por el impacto de fecalitos (restos de materia fecal) o cuerpos extraños ingeridos (huesos, etc.), en raras ocasiones, por un tumor. Cuando esta obstrucción ocurre, el apéndice continúa secretando líquidos intestinales, con lo que la presión de su interior aumenta hasta que se inflama, ulcera y, finalmente, se infecta con bacterias.
La apendicitis suele afectar a adolescentes y a adultos jóvenes. Sus causas no siempre son conocidas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la apendicitis se basa en la exploración física y en la historia clínica, complementado con análisis de sangre, orina y otras pruebas como las radiografías simples de abdomen, de pie y en de cúbito, ecografía abdominal y TAC abdominal simple entre otros.
La exploración física se basa en la palpación abdominal. La presentación de la apendicitis suele comenzar como un dolor repentino localizado en la mitad inferior de la región epigástrica o región umbilical, caracterizado por ser un dolor de moderada intensidad y constante que ocasionalmente se le superponen calambres intermitentes. Luego desciende hasta localizarse en la fosa ilíaca derecha, en un punto ubicado en la unión del tercio externo con los dos tercios internos de una línea imaginaria entre el ombligo y la espina ilíaca antero-superior, llamado Punto de McBurney.

Síntomas

La apendicitis (inflamación del apéndice) requiere atención médica inmediata, por lo que es importante aprender a reconocer sus síntomas y saberlos distinguir de los de un dolor de estómago común y corriente a fin de poder solicitar atención médica de inmediato.
Los síntomas de la apendicitis pueden variar y puede ser difícil diagnosticarla en niños pequeños, ancianos y mujeres en edad fértil.
El primer síntoma a menudo es el dolor alrededor del ombligo. Este dolor inicialmente puede ser leve, pero se vuelve más agudo y grave. Es posible que se presente inapetencia, náuseas, vómitos y fiebre baja. Esto ocurre con mayor frecuencia de 12 a 14 horas después del comienzo de la enfermedad.
Si el apéndice se abre (se rompe), usted puede tener menos dolor por un corto tiempo y puede sentirse mejor; sin embargo, una vez que se infecta e inflama el revestimiento de la cavidad abdominal (una afección llamada peritonitis), el dolor empeora y su estado se agrava.
El dolor puede empeorar al caminar o toser y es posible que usted prefiera quedarse quieto debido a que los movimientos súbitos le causan dolor.
Los síntomas tardíos abarcan:
•    Escalofríos
•    Estreñimiento
•    Diarrea
•    Fiebre
•    Inapetencia
•    Náuseas
•    Temblores
•    Vómitos

Tratamiento

En algunos pacientes, deberán tomarse, al inicio, medidas parecidas a las del período preoperatorio de la apendicitis aguda tales como:

  • Reposo en cama
  • Dieta progresiva, baja en residuos (de acuerdo con el cuadro evolutivo).
  • Antibioticoterapia parenteral (ver el presente manual).
  • Vigilancia evolutiva, clínica y por exámenes de diagnóstico: pulso, temperatura, palpación del tumor, hemograma y eritrosedimentación.
  • Si el paciente evoluciona hacia la abscedación, el tratamiento será el drenaje; preferiblemente por punción, guiado por ultrasonografía y de no ser posible éste, entonces se hará quirúrgico.

En las formas abscedadas con fístulas espontáneas o fiebre persistente después del drenaje y ante un plastrón de evolución tórpida, se debe sospechar actinomicosis cecoapendicular e instituir tratamiento específico.
Después de la normalización clínico-humoral se practicará, como parte del seguimiento, colon por enema, para descartar un tumor como responsable del proceso.
Tratamiento quirúrgico definitivo: seis meses después de la normalización clínica y humoral, se practicará la apendicectomía.
En casi la totalidad de las ocasiones el único tratamiento efectivo para la apendicitis consiste en la extirpación del citado órgano mediante cirugía en una operación denominada apendicectomía. Se trata de una operación bastante sencilla que apenas requiere postoperatorio y puede realizarse mediante laparoscopia. Si hubo complicaciones se puede llegar a requerir al paciente la permanencia en el hospital durante 2 o 3 días antes de darles de alta.

Prevención

No hay forma  de prevenir la apendicitis. Sin embargo, la apendicitis es menos común en la gente que come alimentos que contienen fibra y el alimento poco digerible tal como vegetales y frutas crudas. No comiendo comida chatarra podría evitar una apendicitis.
Si no se atiende oportunamente y se extirpa a través de una cirugía, puede que se rompa y ocasione una peritonitis.

Conjuntivitis

Posteado por admin en septiembre - 21 - 2011

Conjuntivitis

Es la inflamación de la conjuntiva, membrana mucosa que recubre el interior de los párpados y la parte blanca de los ojos y que se extiende a la parte anterior del globo ocular. Al principio puede afectar un solo ojo pero luego suele contagiar al otro.
Nuestros ojos están expuestos al medioambiente y pueden ser atacados por microorganismos como virus, bacterias y hongos; o contaminados por sustancias como el humo de los vehículos de transporte, deshechos de fábricas, sustancias volátiles del medioambiente, etc.
La población más vulnerable son los adultos de 21 a 60 años y los menores de 4 años de edad.

Causas

La conjuntivitis puede estar provocada por muchas de las bacterias y virus que provocan los catarros y otras infecciones —incluyendo las infecciones de oído, las infecciones de senos nasales y el dolor de garganta— y también por el mismo tipo de bacterias que provocan la clamidiosis y la gonorrea, dos enfermedades de transmisión sexual (ETS).
La conjuntivitis también puede estar provocada por una alergia. Estos casos tienden a darse más frecuentemente en niños que también tienen otras reacciones alérgicas, como la fiebre del heno (también conocida como rinitis alérgica). Algunos de los desencadenantes de la conjuntivitis alérgica son el césped, el polen, la caspa animal y los ácaros del polvo.
A veces, determinadas sustancias que hay en el medio ambiente irritan los ojos y provocan una conjuntivitis, por ejemplo, algunos productos químicos (como el cloro y el jabón) y algunos contaminantes aéreos (como el humo y algunos vapores).

Diagnóstico

Se diferencia de una iritis (inflamación ocular) o de un glaucoma agudo, en que en estos procesos se produce una inflamación de los vasos sanguíneos cercanos al iris y resultan con dolor más intenso que la conjuntivitis.

Tipos

La conjuntivitis puede ser infecciosa (causada por bacterias o virus), alérgica (causada por una reacción alérgica), irritativa (causada por un cuerpo extraño en el ojo) o química (causada por una sustancia química).
Conjuntivitis Infecciosa: constituye el 80%, causada por  bacterias que normalmente viven en la nariz o en la piel, más frecuente en verano e invierno, suele presentarse con gran inflamación y presencia de legaña amarillenta o verdosa, con un tiempo de incubación aproximado de 7 días. En algunas ocasiones la infección puede comprometer los párpados y otras estructuras oculares, generando la celulitis orbitaria.
Conjuntivitis viral:  tiene una duración de 7 a 14 días, se presenta con enrojecimiento de los ojos a veces tipo hemorragia, lagrimeo, fotofobia y presencia de legaña de color blanco, y hasta puede ocurrir un cuadro infeccioso respiratorio.
Conjuntivitis alérgica: Constituye 25%, más frecuente en primavera y otoño. Paciente refiere antecedentes familiares y/o personales de asma bronquial, rinitis, eczemas, alergia a polvo, pólenes (de la hierba, de ciertos árboles como el olivo, de ciertas malezas como la parietaria, etc.), ácaros (de polvo doméstico, muebles y colchones), descamación de la piel, epitelio y pelo de mascotas, edificios antiguos y húmedos, sótanos, desván y algunos productos de belleza.
Conjuntivitis irritativa: es una reacción exagerada de la conjuntiva a un agente externo normalmente irritante (humos, vapores, emanaciones, etc.). Se produce en personas muy sensibles a los productos químicos utilizados en piscinas, o expuestas a humos, vapores o emanaciones. Por otra parte, algunos de estos irritantes pueden agravar los síntomas de una conjuntivitis alérgica.
Otros tipos de conjuntivitis:
•    Queratoconjuntivitis seca
•    Conjuntivitis vernal
•    Conjuntivitis neonatal
•    Tracoma

Síntomas

•    Dolor de ojos
•    Ardor o picazón constante,
•    Sensibilidad extrema a la luz, y lagrimeo.
•    Visión borrosa
•    Enrojecimiento del ojo
•    Globo ocular y parpado inferior inflamados
•    Secreción acuosa o mucosa que sale de los ojos
•    En los casos más serios de infección, hay formación de pus, que se seca durante el tiempo que se duerme formando una costra, haciendo que las pestañas se peguen entre sí.

Tratamiento

Las causas que ocasionen la conjuntivitis influirán en su tratamiento. Para empezar, deben limpiarse los ojos, quitando las secreciones con un paño limpio, agua hervida tibia o suero fisiológico estéril. También suelen ser útiles las compresas frías y los analgésicos. El tratamiento puede ser la administración de colirio, pomada o gel antibiótico. Para mejorar la conjuntivitis alérgica o vírica, sin embargo, lo más efectivo es el uso de gotas oftálmicas con corticosteroides, que nunca deberán utilizarse en el caso de que la infección se haya producido por herpes, ya que los corticosteroides empeoran la infección.
El tratamiento suele durar una semana: las gotas se administran entre cuatro y seis veces diarias y la pomada o el gel entre dos y tres veces al día. El gel utiliza menos veces en comparación con el colirio y no nubla la vista (lo que sí ocurre con la pomada).
En el caso de los niños, la administración de las gotas puede resultar mucho más compleja. Si se resisten, puede recurrirse a tumbarles con la cabeza inclinada hacia atrás y hacia arriba, pedirles que cierren los ojos y aplicarles la gota en el lagrimal. Después, ellos sólo tendrán que abrir y cerrar los ojos durante unos segundos.
A los recién nacidos se les aplican unas gotas en los ojos para prevenir los contagios por gérmenes durante el parto. La infección también podría darse si el bebé nace con el lagrimal obstruido, algo que suele mejorar con el tiempo, aunque también se tienen que dar masajes, exprimiendo el canal lagrimal hacia fuera. En el caso de que el problema persista entre los seis y los 12 meses, deberá lavarse el conducto con una sonda fina.
Generalmente, la conjuntivitis se acaba curando sola, pero es importante tratarla para prevenir contagios y complicaciones. De hecho, a veces el especialista toma una muestra de la secreción para analizarla y determinar cuál será el tratamiento más adecuado.

Tratamiento natural

  • Alternar compresas de agua fría con tibias dejando cada una por cinco minutos sobre los ojos.  Las frías encogen los vasos sanguíneos agrandados aliviando así los ojos enrojecidos y la inflamación que acarrea la conjuntivitis.  Mientras que las compresas tibias alivian la irritación.
  • Ingerir una porción de yogur de leche de cabra y aplicarse también un emplasto del yogur todos los días,
  • Aplicar compresas de bolsitas húmedas de té o pedazos de telas mojados (y exprimidos) en infusiones muy concentradas de manzanilla o hinojo.
  • Preparar una infusión con 20 g de flores de saúco por cada medio litro de agua.   Aplicar, mediante unas bolas de algodón, varias veces a lo largo del día.
  • Mezclar un puñado de manzanilla con flor de saúco, rosa de Alejandría, ruda y aciano. Poner dos cucharadas rasas de la mezcla en un cuarto de litro de agua y dejar hervir durante 2 minutos. Dejar reposar cinco minutos y colar. Aplicar dos algodones empapados y templados sobre los ojos y presionar ligeramente con los dedos. Repetir cinco veces al día.

Prevención

Una buena higiene puede ayudar a prevenir la propagación de la conjuntivitis:
•    Cambie las fundas de las almohadas con frecuencia
•    No comparta los cosméticos para los ojos
•    No comparta las toallas ni los pañuelos
•    Manipule y limpie los lentes de contacto apropiadamente
•    Evite tocarse los ojos con las manos
•    Reemplace los cosméticos para los ojos con regularidad
•    Lávese la manos con frecuencia

SINUSITIS

La sinusitis es una enfermedad frecuente que se debe a la infección de uno o más de los senos paranasales (cavidades en los huesos del cráneo). Es común en los meses de invierno, puede durar meses o años si no se trata en forma correcta. La sinusitis puede afectar la nariz, los ojos o el oído medio

Causa

Hay dos tipos de sinusitis:
Sinusitis aguda: causada por infección bacteriana en la mayoría de los casos, y usualmente ocurre como una complicación tardía de una infección viral respiratoria como el resfriado común.
Sinusitis crónica: que puede deberse a una infección bacteriana, pero más frecuente es una enfermedad inflamatoria crónica similar al asma bronquial.
Aunque los resfriados son la causa más común de la sinusitis aguda, las personas con alergias pueden también estar predispuestas al desarrollo de sinusitis. Los problemas inmunológicos o los problemas estructurales también pueden causar infecciones crónicas de los senos paranasales.
La alergia puede causar inflamación crónica del revestimiento de los senos y la nariz. Esta inflamación impide la eliminación frecuente de bacterias de la cavidad de los senos, aumentando las probabilidades de desarrollar sinusitis bacteriana secundaria.
Los problemas inmunológicos son otra causa probable de sinusitis crónica. Los investigadores han encontrado que la capacidad de los niños con sinusitis crónica para responder a las inmunizaciones se correlaciona con su capacidad para combatir las bacterias que causan sinusitis. Más de la mitad de los niños con sinusitis crónica en el estudio tenían anormalidades en su sistema inmunológico.
Sin embargo, los resultados de este estudio pueden no ser concluyentes. Se necesita más investigación antes de que podamos entender la relación entre la sinusitis crónica y las anormalidades en el sistema inmunológico.
Los problemas estructurales en la cavidad nasal pueden ser otra causa de sinusitis recurrente. El estrechamiento de los conductos de drenaje dentro de la nariz o la obstrucción nasal por tumores, pólipos o desviación del septum nasal (pared entre el lado izquierdo y derecho de la nariz) son ejemplos de problemas estructurales. Aunque los medicamentos pueden prevenir frecuentemente la recurrencia de sinusitis, se requiere de cirugía en algunas ocasiones para quitar la obstrucción nasal. Varios pacientes con sinusitis recurrente o crónica tienen más de uno de estos factores que los predisponen a la infección, por lo que el tratar un solo factor no será suficiente.

Síntomas

Los síntomas clásicos de la sinusitis aguda en adultos usualmente se presentan después de un resfriado que no mejora o uno que empeora después de 5 a 7 días de tener los síntomas. Los síntomas abarcan:
•    Mal aliento o pérdida del sentido del olfato
•    Tos que generalmente empeora por la noche
•    Fatiga y sensación de malestar general
•    Fiebre
•    Dolor de cabeza: dolor similar a presión, dolor detrás de los ojos, dolor de muela o sensibilidad facial
•    Congestión y secreción nasal
•    Dolor de garganta y goteo retronasal
Los síntomas de la sinusitis crónica son los mismos de la sinusitis aguda, pero tienden a ser más leves y a durar más de 12 semanas.
Los síntomas de la sinusitis en niños abarcan:
•    Resfriado o enfermedad respiratoria que ha estado mejorando y luego comienza a empeorar
•    Fiebre alta, junto con una secreción nasal oscura, durante al menos 3 días
•    Secreción nasal, con o sin una tos que ha estado presente por más de 10 días y no está mejorando

Diagnóstico

El médico preguntará acerca de los síntomas. Una examinación física podría revelar sensibilidad cuando el  médico dé palmaditas o presione sobre el área de los senos nasales o sobre los dientes en la mandíbula superior. En muchos casos de sinusitis aguda, el médico puede diagnosticar sinusitis con base a los síntomas y el examen físico. Sin embargo, en la sinusitis recurrente y crónica, se podrían realizar otros exámenes.
Estos exámenes podrían incluir:
Transiluminación: Este sencillo procedimiento involucra dirigir una luz brillante (como la de una linterna) sobre la mejilla en una sala oscura. Si la luz no ilumina ciertas áreas del rostro, entonces es probable que se tenga una infección sinusal.
Cultivo Nasal: El médico podría enviar una muestra de  secreción nasal a un laboratorio, donde se puede examinar para detectar la presencia de bacterias. La evaluación precisa de un cultivo nasal por lo general requiere que el cultivo se obtenga durante una endoscopía nasal. Algunos pacientes con sinusitis crónica se podrían beneficiar por un cultivo nasal. Sin embargo, en personas saludables con sinusitis aguda, por lo general no se realiza un cultivo nasal.
Citología Nasal: El  médico podría enviar una muestra de  secreción nasal a un laboratorio para ayudar a determinar otras causas de  sinusitis.
Rayos X de los senos nasales: Los rayos X de los senos nasales son de uso limitado para diagnosticar la presencia de sinusitis dentro de ciertos senos nasales. La infección en otros pares de senos (como los senos etmoides) podría requerir otros tipos de pruebas de imagen.
Tomografía Computarizada: este tipo de estudio de imagen puede ser muy útil para diagnosticar sinusitis, incluyendo en aquellas áreas que no se ven bien mediante rayos X de los senos nasales. Las tomografías computarizadas son particularmente efectivas para diagnosticar sinusitis crónica.
Imagen de Resonancia Magnética (MRI): el  médico ordena comúnmente este procedimiento si se sospecha de un tumor o infección micótica.
Examen de Cloruro en Sudor: es un examen para detectar fibrosis quística en niños que también tienen pólipos y/o infección causada por organismos Pseudomonas.
Exámenes Sanguíneos para Revisar la Función Inmune: el  médico podría solicitarlos si se tiene sinusitis recurrente o crónica.
Función Ciliar: examen especializado que se lleva a cabo si todos los otros exámenes no logran identificar la causa de la sinusitis recurrente, y crónica.
Punción Sinusal: el médico podría elegir enviarlo con un especialista si existe confusión sobre el diagnóstico para que le realice una punción sinusal. Esto involucra el uso de una aguja para retirar un poco de líquido del interior de los senos nasales, para ser analizado e  identificar las bacterias que están infectando y para determinar el tipo más efectivo de antibiótico para el tratamiento. En la mayoría de los casos, la endoscopía nasal con cultivo proporciona la misma cantidad de información con menos incomodidad.
Endoscopía Nasal: este procedimiento usa un tubo delgado y flexible con una luz de fibra óptica en el extremo (endoscopio), éste se inserta dentro de la nariz. El  médico puede inspeccionar la mucosa de la nariz y las aberturas de los senos; también puede tomar muestras o biopsias a través del endoscopio para una examinación en el laboratorio para detectar hongos, tumor, u otra causa poco común de la sinusitis.

Tratamiento

Los antibióticos de elección en la sinusitis, tanto aguda como crónica, son la ampicilina y la amoxicilina; sin embargo, las bacterias productoras de B-lactamasa son un problema constante.
Son alternativas válidas la amoxicilina-clavulámico, el cefaclor, el trimetoprim-sulfametoxazol, la cefuroxima, la eritromicina-sulfizoxazol y clindamicina.
La duración del tratamiento de la sinusitis aguda debe ser de al menos diez-catorce días y la de la sinusitis crónica de tres-cuatro semanas.
Los tratamientos de apoyo para reducir el edema tisular y aliviar la obstrucción de los orificios sinusales comprenden la administración de descongestivos orales y corticosteroides tópicos.
En los pacientes con rinitis alérgica, la combinación de descongestivos y antihistamínicos puede contribuir a reducir las secreciones. En algunos casos, se usan descongestivos nasales tópicos durante dos-tres días, seguidos de esteroides nasales tópicos, ya que los descongestivos tópicos a largo plazo pueden originar rinitis medicamentosa. En algunos pacientes con obstrucción nasal significativa y pólipos nasales, se requiere un breve ciclo de prednisona de siete-diez días.
Se necesita consulta quirúrgica en los casos de sinusitis aguda complicada, sinusitis insensible a la terapéutica médica enérgica y sinusitis crónica recidivante (más de cuatro episodios al año). Las intervenciones quirúrgicas deben ir seguidas de tratamiento médico, que comprende el uso de corticosteroides tópicos para minimizar la reaparición de pólipos nasales. Las intervenciones quirúrgicas comprenden el lavado sinusal, la creación de un orificio ensanchado para proporcionar drenaje efectivo y aireación, y la resección del tejido enfermo.

Prevención

La mejor manera de prevenir la sinusitis es evitando o tratando rápidamente la gripe y los resfriados:
•    Comer mucha fruta y verduras, que son ricas en antioxidantes y otros químicos que pueden reforzar el sistema inmunitario y ayudar al cuerpo a resistir infecciones
•    Vacunarse anualmente contra la influenza
•    Reducir el estrés
•    Lavarse las manos con frecuencia, particularmente después de darle la mano a otros
Algunos consejos adicionales para prevenir la sinusitis:
•    Evitar el humo y los contaminantes
•    Beber bastante líquido para incrementar la humedad en el cuerpo
•    Tomar descongestionantes durante una infección de las vías respiratorias altas
•    Tratar las alergias de manera apropiada y rápida

NEUMONÍA, PNEUMONÍA O PULMONÍA

Posteado por admin en septiembre - 19 - 2011

NEUMONÍA, PNEUMONÍA O PULMONÍA

Es una enfermedad infecciosa e inflamatoria que consiste en la infección de los espacios alveolares de los pulmones. La neumonía puede afectar a un lóbulo pulmonar completo (neumonía lobular), a un segmento de lóbulo, a los alvéolos próximos a los bronquios (bronconeumonía) o al tejido intersticial (neumonía intersticial). La neumonía hace que el tejido que forma los pulmones se vea enrojecido, hinchado y se torne doloroso. Muchos pacientes con neumonía son tratados por médicos de cabecera y no ingresan en los hospitales. La Neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o Extrahospitalaria es la que se adquiere fuera de los hospitales, mientras que la Neumonía nosocomial (NN) es la que se adquiere durante la estancia hospitalaria después de las 48 horas del ingreso del paciente por otra causa.
La neumonía puede ser una enfermedad grave si no se detecta a tiempo y puede llegar a ser mortal, especialmente entre personas de edad avanzada y entre los inmunodeprimidos. En particular los pacientes de sida contraen frecuentemente la neumonía por Pneumocystis. Las personas con fibrosis quística tienen también un alto riesgo de padecer neumonía debido a que continuamente se acumula fluido en sus pulmones.

Causas

Las principales son:
•    Neumonía bacteriana: causada por una bacteria, más frecuentemente Streptococcus pneumoniae
•   Neumonía viral: causada por un virus (provoca la mitad de todos los casos de neumonía).
•   Neumonía bacteriana at: a menudo se la llama “neumonía migratoria”, pero puede provocar un tipo de neumonía más grave o potencialmente mortal, causada por:
o    Micoplasmas
o    Clamidias
o    Otros agentes infecciosos diminutos que presentan características de bacterias y virus
Otras causas de neumonía incluyen:
•    Infecciones fúngicas, como (PCP, por sus siglas en inglés): una infección fúngica habitual en las personas que tienen SIDA
A veces, las neumonías se describen según el lugar de contagio y la forma en que se estuvo expuesto:
•    Neumonía extrahospitalaria: se contrae fuera del hospital (p. ej., en la escuela, el trabajo, el gimnasio)
•   Neumonía intrahospitalaria: se contrae durante una hospitalización
o    Puede ser muy peligrosa, especialmente para los pacientes que usan un respirador
•    Neumonía por aspiración: ocurre al inhalar partículas extrañas (a menudo, provenientes del estómago)
Síntomas
La neumonía suele ir precedida por la gripe o el catarro común, de ahí los posibles errores de diagnóstico. Sin embargo, lo característico de la neumonía es que la fiebre alta persiste pasados tres o cuatro días, y empieza a combinarse con dolores en el pecho, respiración agitada acompañada de quejido asmático, hundimiento o retracción de las costillas y tos seca con expectoración mucosa.
En la neumonía son frecuentes las taquicardias y el descenso de la presión arterial. Se trata de síntomas muy específicos, por lo que los errores de diagnóstico son poco frecuentes: solo algunas neumonías muy atípicas podrían confundirse con infecciones respiratorias de las vías

Diagnóstico

Si usted acude a su médico con síntomas de neumonía, le preguntará acerca de su historial médico, antecedentes de viajes y otras exposiciones que pudieran sugerir qué tipo de neumonía tiene. Generalmente, una examinación física detallada incluye unos golpecitos en su pecho y en la espalda (para identificar la presencia de líquido o de aire atrapado en sus pulmones) y de escuchar cuidadosamente su pecho y espalda con un estetoscopio.
Su médico podría elegir prescribirle una variedad de pruebas, como:
Pruebas de Sangre: El conteo sanguíneo completo incluyendo la cantidad y tipos de glóbulos blancos puede ayudar a determinar si usted tiene o no una infección viral, bacteriana o micótica.
Cultivo Sanguíneo: Esto involucra enviar una muestra de sangre a un laboratorio donde puede ser procesada para ver si algún organismo está creciendo. Si existen organismos, con frecuencia éstos pueden identificarse y se pueden realizar pruebas para determinar qué tipo de antibiótico puede ser el mejor para eliminarlos.
Oximetría de Pulso: Esta prueba mide la cantidad de oxígeno en su sangre para tener una idea de qué tan enfermo está usted.
Gasometría Arterial: Esta prueba de sangre mide la concentración de ciertas sustancias en su sangre, incluyendo oxígeno, dióxido de carbono y pH. Esta prueba podría realizarse para determinar si usted es o no capaz de continuar respirando por sí solo o si necesita tratamiento con oxígeno adicional o con un mecanismo de ventilación.
Cultivo de Esputo: Si usted es capaz de toser una muestra de esputo, ésta puede enviarse a un laboratorio para examinarla y detectar la presencia de organismos específicos. Si existen organismos en el esputo, con frecuencia pueden identificarse y se le puede ordenar un antibiótico específico.
Radiografía torácica: Una radiografía torácica puede revelar señales de neumonía. Sin embargo, a veces un paciente tendrá síntomas y señales claros de neumonía en un examen físico; con una radiografía clara durante los primeros días. Con frecuencia, éste es el caso para un paciente que está deshidratado. Las radiografías de tórax permiten diagnosticar la enfermedad con un margen de error mínimo.

  • Escaneo CT: Este procedimiento de imagen se reserva para aquellos pacientes en quienes se sospecha de cáncer pulmonar.

En este procedimiento, un instrumento iluminado y angosto se pasa a través de la boca o de la nariz, baja hacia los tubos bronquiales y llega a sus pulmones. Su médico puede examinar todo su tracto respiratorio para buscar señales de neumonía. Se pueden tomar muestras de líquido y biopsias del tejido a través del broncoscopio. Estas muestras pueden procesarse y examinarse en el laboratorio para tratar e identificar organismos que puedan ocasionar su neumonía.
Toracentesis (Aspiración de Líquido Pleural): Este procedimiento invasivo se realiza si la neumonía está complicándose por la acumulación de líquido en el pulmón (efusión pleural). Una aguja puede pasarse a través del pecho, la espalda o entre las costillas para extraer el exceso de líquido de la cavidad torácica. Este líquido puede examinarse en el laboratorio para identificar los organismos responsables de la neumonía.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan la probabilidad de contraer neumonía son:
•    Edad: 65 años o más
•    Gripe u otras enfermedades respiratorias
•    Las enfermedades crónicas, como una enfermedad cardíaca o pulmonar
•    Un accidente cerebrovascular (neumonía por aspiración debido a la dificultad para tragar)
•    Tener un sistema inmunitario debilitado a causa del SIDA o de un tratamiento de quimioterapia
•    Bronquitis crónica
•    Desnutrición
•    Embarazo
•    Lactantes y niños muy pequeños
•    Consumo excesivo de alcohol o drogas
•    Tabaquismo
•    Exposición crónica a ciertas sustancias químicas (p. ej., al trabajar en la construcción o la agricultura)

Tratamiento

El médico debe decidir primero si usted necesita o no estar en el hospital. Si usted recibe tratamiento en el hospital, recibirá líquidos y antibióticos por vía intravenosa, oxigenoterapia y posiblemente tratamientos respiratorios. Es muy importante que los antibióticos se empiecen poco después de ingresar al hospital.
Usted tiene mayor probabilidad de ser hospitalizado si:
•    Tiene otro problema médico serio
•    Tiene síntomas severos
•    Es incapaz de cuidar de sí mismo en casa o es incapaz de comer o beber
•    Es un niño pequeño o tiene más de 65 años
•    Ha estado tomando antibióticos en casa y no está mejorando
Sin embargo, muchas personas pueden tratarse en casa. Si las bacterias están causando la neumonía, el médico intentará curar la infección con antibióticos. Puede ser difícil para el médico saber si usted tiene una neumonía viral o bacteriana, de manera que puede recibir antibióticos.
Algunas veces, a los pacientes con neumonía leve que por lo demás son sanos se les trata con antibióticos macrólidos orales (azitromicina, claritromicina o eritromicina).
A los pacientes con otras enfermedades serias, como cardiopatía, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o enfisema, nefropatía o diabetes con frecuencia se les administran uno de los siguientes medicamentos:
•    Fluoroquinolona (levofloxacina (Levaquin), esparfloxacina (Zagam), gemifloxacina (Factive) o moxifloxacina (Avelox).
•    Amoxicilina o amoxicilina-clavulanato en dosis altas más un antibiótico macrólido (azitromicina, claritromicina o eritromicina).
•    Antibióticos de cefalosporina (por ejemplo, cefuroxima o cefpodoxima) más un macrólido (azitromicina, claritromicina o eritromicina)
Si la causa es un virus, los antibióticos típicos no serán eficaces. Algunas veces, sin embargo, el médico puede usar medicamentos antivirales.
Usted puede tomar estas medidas en el hogar:
•    Beber mucho líquido para ayudar a aflojar las secreciones y sacar la flema.
•    Descansar mucho. Procure que alguien más realice las tareas domésticas.
•    No tomar antitusígenos sin hablar primero con el médico, ya que éstos pueden dificultarle al cuerpo la expectoración del esputo extra.
•    Controlar la fiebre con ácido acetilsalicílico (aspirina), antinflamatorios no esteroides (AINES, tales como ibuprofeno o naproxeno) o paracetamol. No le dé ácido acetilsalicílico a los niños.

Prevención

Algunos consejos que  pueden ayudar a prevenir una neumonía:

  • Practique buenos hábitos de higiene. Use agua tibia y jabón durante por lo menos 20 segundos. Si no hay agua y jabón disponibles un limpiador de manos con base en alcohol es la mejor opción.
  • Póngase la vacuna contra la gripe cada año. La vacuna contra la gripe no lo protege contra todas las cepas del virus de la gripe; únicamente contra las tres o cuatro cepas que los científicos predicen que van a ser las más peligrosas o más prevalentes durante el próximo año.
  • Lleve un estilo de vida sano. Coma una dieta balanceada con frutas y verduras en abundancia. Haga ejercicio regularmente. Duerma bastante. Estas cosas ayudan a su sistema inmunitario a mantenerse fuerte.
  • No fume. Fumar destruye la capacidad que sus pulmones tienen para defenderse contra los gérmenes que causan neumonía y otras infecciones.
  • Evite estar alrededor de gente que esté enferma. Estar alrededor de gente que esté enferma aumenta su riesgo de contraer la enfermedad que ellos tienen.

La hepatitis A

Posteado por admin en septiembre - 17 - 2011

La hepatitis A

La hepatitis A es una infección hepática causada por el virus de la hepatitis A (VHA). Éste se transmite cuando una persona no infectada o no vacunada come o bebe algo contaminado por heces de una persona infectada por el VHA; esta vía de transmisión se llama fecal-oral. La enfermedad está estrechamente asociada a un saneamiento deficiente y falta de higiene personal. A diferencia de las formas B y C, la hepatitis A no causa hepatopatía crónica y rara vez resulta mortal, pero sí causa síntomas debilitantes.
Cualquier persona puede contraer la hepatitis A. Pero algunas personas son más propensas que otras, entre las que se incluyen

  • las personas que viajan a países en vías de desarrollo
  • las personas que viven con alguien que tiene hepatitis A
  • las personas que usan drogas ilegales, entre las que se incluyen drogas no inyectables
  • hombres que tienen relaciones sexuales con hombres

También se puede contraer la hepatitis A si:

  • Come alimentos preparados por alguien con hepatitis A que no se lavó las manos después de usar el baño
  • Bebe agua contaminada o ingiere alimentos lavados con agua contaminada
  • Mete en la boca los dedos o un objeto que estuvo en contacto con las heces infectadas de una persona con hepatitis A
  • Tiene contacto personal cercano con una persona infectada, ya sea mediante relaciones sexuales o al cuidar de alguien que contrajo hepatitis A
  • Mediante el contacto con las heces de una persona infectada.

Causas

El virus de la hepatitis A provoca la hepatitis A. Los virus son gérmenes que causan enfermedad. (Por ejemplo, la influenza es causada por un virus.) La gente puede contagiar los virus a otras personas.

Síntomas

Los síntomas de la hepatitis A son de moderados a graves y pueden consistir en:
•    Náuseas
•    Pérdida del apetito
•    Vómito
•    Fatiga
•    Fiebre
•    Dolor abdominal o en un costado
•    Orina de color amarillo oscuro
•    Materia fecal pálida
•    Ojos o piel amarillenta
•    malestares,
•    diarrea, náuseas
•     ictericia (coloración amarillenta de la piel y la esclerótica ocular).
No todas las personas infectadas padecerán todos los síntomas. Los adultos muestran signos y síntomas de morbilidad con mayor frecuencia que los niños, y la gravedad de la enfermedad, así como la mortalidad, aumentan con la edad. Los menores de seis años de edad infectados no suelen tener síntomas apreciables, y sólo el 10% muestran ictericia. Entre los niños de más edad y los adultos la infección suele causar síntomas más graves y se observa ictericia en más del 70% de los casos. La mayor parte de las personas se recupera al cabo de varias semanas, o a veces meses, sin sufrir complicaciones.
Las personas infectadas pueden contagiar directamente a otras por medio de besos, estornudos o saliva.

Diagnóstico

El diagnóstico se confirma mediante análisis de laboratorio de sangre y orina.
La mayoría de las personas con hepatitis A se recuperan en uno o dos meses, mientras que las que padecen hepatitis viral pueden desarrollar cirrosis, hepatopatía crónica y mayor riesgo de contraer cáncer de hígado.
Cundo se padece hepatitis se debe de llevar una alimentación adecuada y completa y la restricción de ciertos alimentos deberá ser valorada por el médico dependiendo de cada caso en particular. Por lo general se requieren calorías adicionales, aunque las comidas deben ser administradas en raciones pequeñas.
Es posible que en algunos casos, cuando la persona presenta muchas náuseas y vómitos, la alimentación se tenga que administrar vía intravenosa.
La mayoría de las personas con hepatitis no requieren un tratamiento médico radical, aunque podría ser necesaria la hospitalización si se trata de personas mayores o que padecen al mismo tiempo otras enfermedades.
La hepatitis fulminante, es una complicación grave de la hepatitis B, ya que destruye grandes porciones del hígado y su atención requiere de hospitalización.
A las personas expuestas a la enfermedad, ya sea por haber tenido una transfusión sanguínea, por estar en contacto con enfermos o por trabajar con sangre y sus derivados, se les puede administrar Inmunoglobulina con determinado contenido de anticuerpos de la hepatitis.
Hoy en día, las hepatitis A, B y D pueden prevenirse mediante una vacuna. Es recomendable inmunizar a los bebés y a los adolescentes contra la hepatitis B, y esta vacuna ya forma parte del esquema de vacunación en muchos países.

Tratamiento

Actualmente no hay tratamiento específico para las personas que padecen hepatitis A. Los pacientes gravemente enfermos son hospitalizados para recibir un tratamiento sintomático y asegurar que tengan una dieta adecuada y descanso. Todos los medicamentos que son tóxicos para el hígado, incluido el alcohol, se deben evitar hasta después de que haya pasado la enfermedad. Para máxima protección cuando una persona ha estado expuesta al VHA, la inmunoglobulina se debe administrar dentro de las dos semanas siguientes a haber estado expuesta al virus.
No está aprobado el uso de la vacuna de la hepatitis A en un caso después de exposición.

Prevención

Intensificar el lavado de los utensilios y vajilla de uso exclusivo del paciente. Lavarlos y remover cualquier tipo de suciedad, enjuagar y luego sumergir durante 5 minutos en una solución preparada de 1 taza de lavandina de marca reconocida en 5 litros de agua, así ayudando a la Prevención de la Hepatitis A. Enjuagar bien y dejar secar.
Extremar las medidas de higiene de la ropa personal y de cama.
Aumentar las medidas de higiene en los sanitarios o elementos que los reemplacen (chatas, papagayos, etc.), mojando bien las superficies con una solución de una taza de lavandina de marca reconocida en 5 litros de agua durante 5 minutos, ayudando a la Prevención de la Hepatitis A.
En la escuela, los baños deben higienizarse después de cada recreo con una solución de una taza de lavandina de marca reconocida en 5 litros de agua durante 5 minutos para los pisos, paredes y sanitarios. Los inodoros deben ser limpiados primero y luego verter una taza de lavandina, cepillar, dejar que actúe durante 5 minutos y luego descargar.

HEPATITIS B

Posteado por admin en septiembre - 17 - 2011

HEPATITIS B

La hepatitis B, llamada VHB (virus de hepatitis B), es un virus que infecta al hígado (el hígado ayuda a digerir la comida y mantiene la sangre saludable). Actualmente es la única ETS que se puede prevenir con una vacuna.
Cualquier persona puede contraer hepatitis B. Las personas que tienen relaciones sexuales sin protección o usan drogas inyectables tienen más probabilidades de contraer hepatitis B.

Causas

La infección por hepatitis B se puede propagar a través del contacto con sangre, semen, flujos vaginales y otros fluidos corporales de alguien que ya tiene esta infección.
La infección se puede propagar a través de:
•    Transfusiones de sangre (infrecuente en Estados Unidos)
•    Contacto directo con sangre en escenarios de atención médica
•    Contacto sexual con una persona infectada
•    Tatuajes o acupuntura con agujas o instrumentos que no estén limpios
•    Agujas compartidas al consumir drogas
•    Compartir elementos personales (como cepillo de dientes, máquinas de afeitar y cortauñas) con una persona infectada
El virus de la hepatitis B se le puede transmitir a un bebé durante el parto si la madre está infectada.
Los factores de riesgo que predisponen a la infección por hepatitis B abarcan:
•    Nacer o tener padres que nacieron en regiones con altas tasas de infección (incluyendo Asia, África y el Caribe)
•    Estar infectado con VIH
•    Estar en hemodiálisis
•    Tener múltiples compañeros sexuales
•    Hombres homosexuales
La mayor parte del daño del virus de la hepatitis B ocurre debido a la forma como el cuerpo responde a la infección. Cuando el sistema inmunitario del cuerpo detecta la infección, envía células especiales para combatirla. Sin embargo, estas células que combaten la enfermedad pueden llevar a la inflamación del hígado

Síntomas

Muchas personas no tienen síntomas. Algunas personas pueden tener hepatitis B sin tener ningún síntoma y luego volverse inmunes (lo cual significa que están protegidas contra infecciones futuras por hepatitis B). Algunas personas pueden tener síntomas que desaparecen y luego volverse inmunes. Otras contraen el virus y nunca se vuelven inmunes. Estas personas son portadoras y pueden continuar transmitiendo el virus a otros, aun años después. Si una persona tiene síntomas, éstos pueden tardar entre 6 semanas y 6 meses en aparecer después de la infección con hepatitis B. Muchas personas con hepatitis B tienen síntomas parecidos a los de la gripe. Los síntomas pueden incluir:
•    Cansancio, falta de energía
•    Pérdida del apetito y de peso
•    Fiebre
•    Tono amarillento de la piel o los ojos (ictericia)
•    Dolor muscular o de articulaciones
•    Dolor de estómago
•    Náusea, vómitos
•    Diarrea
•    Orina de color oscuro
•    Evacuaciones (movimientos intestinales) de color claro
•    Hígado hinchado y sensible al tacto (el proveedor de cuidados de salud lo detecta durante el examen médico)

Diagnóstico

La hepatitis B se diagnostica por medio de análisis de sangre, que también indican si tiene hepatitis B crónica u otro tipo de hepatitis.
El médico puede sugerirle hacer una biopsia de hígado si sospecha que usted tiene hepatitis B crónica. Una biopsia de hígado es una prueba para detectar daño al hígado. El médico extrae un pedazo muy pequeñito de su hígado con una aguja. Ese fragmento de hígado se analiza con un microscopio.

Tratamiento

La hepatitis aguda no necesita un tratamiento diferente al monitoreo cuidadoso de la función hepática, lo cual implica exámenes de sangre. En el raro caso en que usted desarrolle insuficiencia hepática, se lo debe monitorear en un hospital hasta que se recupere o hasta que sea necesario un trasplante de hígado. El trasplante es la única cura en algunos casos de insuficiencia hepática.
El daño hepático le dificulta al hígado la descomposición de las proteínas, así que reduzca su ingesta. Usted tomará medicamentos para limitar la producción de proteínas por parte de las bacterias en el cuerpo.
Los pacientes con hepatitis crónica se tratan con antivirales. La hepatitis B no se puede curar, pero estos medicamentos pueden ayudar a disminuir la infección. El trasplante de hígado se utiliza para tratar la enfermedad hepática por hepatitis B crónica terminal.

Prevención

Todos los niños deben recibir su primera dosis de la vacuna contra la hepatitis B al nacer y completar la serie de tres dosis a la edad de 6 meses. Los niños menores de 19 meses que no hayan sido vacunados deben recibir dosis “de recuperación”.
Las personas que están en alto riesgo, incluyendo los trabajadores de la salud y aquellos que conviven con alguien con hepatitis B, deben hacerse aplicar la vacuna contra la hepatitis B.
Los bebés nacidos de madres que en el momento tengan hepatitis B aguda o que hayan tenido la infección deben recibir vacunas especiales que incluyen la administración de inmunoglobulina contra la hepatitis B y vacunación contra la hepatitis B dentro de las 12 horas posteriores al nacimiento.
Las pruebas de detección realizadas en toda la sangre donada han reducido la probabilidad de contraer hepatitis B de una transfusión de sangre. La notificación obligatoria de esta enfermedad permite a los trabajadores de la salud del estado hacerles un seguimiento a las personas que han estado expuestas al virus. La vacuna se le aplica a aquellos que aún no han desarrollado la enfermedad.
La vacuna o la inyección de inmunoglobulina contra la hepatitis B (IGHB) pueden ayudar a prevenir la infección por hepatitis B si se administra dentro de las 24 horas posteriores a la exposición.
Medidas en el estilo de vida para prevenir la transmisión de la hepatitis B:

  • Evite el contacto sexual con una persona que padezca hepatitis B crónica o aguda.
  • Use condón y practique relaciones sexuales con precaución.
  • Evite compartir elementos personales, como máquinas de afeitar o cepillos de dientes.
  • No comparta agujas para inyectarse drogas ni otro equipo para el consumo de éstas (como pajillas para inhalar drogas).
  • Limpie los regueros o derrames de sangre con una solución que contenga 1 parte de blanqueador de uso doméstico por 10 partes de agua.

Los virus de la hepatitis B (y hepatitis C) no se pueden propagar por contacto casual, como darse la mano, compartir utensilios para comer o vasos para beber, amamantar, besarse, abrazarse, toser o estornudar