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El Colesterol en la niñez

El Colesterol en la niñez

El colesterol alto elevado, antiguamente era una enfermedad exclusiva de los adultos, hoy en día hace estragos entre los niños Latinos en Estados Unidos.
Con los cambios drásticos que han sufrido el estilo de vida de las familias, la proliferación en el mundo de alimentos artificiales, así como el aumento desproporcionado de la obesidad entre los Latinos, -23% de los niños entre los 6 a los 11 años son obesos- , uno de los grandes retos para los padres modernos es tener que informarse y tomar medidas preventivas para combatir esta nueva epidemia.

Causas

Se pueden establecer dos posibles causas

  • Ambientales: Dentro de las causas ambientales es importante          destacar    enfermedades como la obesidad y síndrome metabólico, como consecuencia de una alimentación excesiva en grasas e hidratos de carbono simples, combinada con la falta de ejercicio físico.
  • Genéticas: Las anomalías lipídicas de origen hereditario, constituyen un riesgo elevado de padecer enfermedades cardiovasculares. Es muy importante la detección de este tipo de enfermedades de origen genético en forma temprana, para reducir riesgos y complicaciones.

Estas causas interactúan entre sí, ya que los niños viven expuestos constantemente a la oferta de alimentos muy sabrosos pero ricos en grasas, carbohidratos simples y sodio, además de fomentar constantemente la vida sedentaria a partir de elementos tecnológicos como las computadoras personales y diversas consolas de juegos.

Diagnóstico

Los profesionales de la salud pueden chequear el colesterol en niños en edad escolar con un simple análisis de sangre. La realización de esta prueba es especialmente importante si hay un fuerte historial familiar de enfermedad cardíaca o si el padre del niño tiene el colesterol alto. Los resultados del análisis de sangre revelarán si el colesterol del niño es demasiado alto.
La detección se aconseja para los niños con antecedentes familiares de colesterol alto o grasas en la sangre, o con una historia familiar de enfermedad cardiaca prematura. También se recomienda para niños que tienen sobrepeso,  diabetes o presión arterial alta.

El primer examen se recomienda después de los 2 años y antes de los 10 años. Los niños menores de 2 años no deben ser examinados. Si el perfil lipídico en ayunas es normal, el niño puede ser examinado de nuevo en tres a cinco años.

Síntomas

Un niño puede tener el colesterol alto por una variedad de razones tales como la obesidad, diabetes, enfermedad hepática, enfermedad renal, o el hipotiroidismo. Si una prueba inicial muestra el colesterol alto, el pediatra comprobará la sangre de su hijo de nuevo por lo menos 2 semanas más tarde para confirmar los resultados. Si todavía es alta, el médico también determinará si su hijo tiene una condición subyacente.
Un reciente informe del gobierno de EE.UU. indica que hay buena evidencia de que los niños con problemas de colesterol se convierten en adultos con colesterol alto. Por lo tanto, es importante controlar el colesterol de los niños que pueden tener un mayor riesgo de niveles elevados de colesterol.

Tratamiento

Todavía existe controversia respecto a cuándo comenzar el tratamiento y que medicación usar. Lo primero es individualizar cada caso: conocer los antecedentes familiares de enfermedad coronaria (infarto, angina, etc.), la edad en que apareció, el nivel de colesterol-LDL que se mantiene después de hacer una dieta adecuada y, sobre todo, si es niño o niña, ya que el sexo masculino tiene más riesgo de desarrollar un infarto.
En los niños a partir de los 3 años el tratamiento inicial es una dieta baja en grasas saturadas y colesterol, y usar el aceite de oliva para mantener el aporte nutricional y calórico necesario. Además, es importante mantener un peso adecuado, realizar actividad física y evitar el tabaco en los adolescentes.

También durante la adolescencia fluctúan los niveles de colesterol, tendiendo a disminuir. Una niña con un colesterol igual o superior a 280 y sin antecedentes de ECP en la familia, tiene bajo riesgo; mientras que la misma niña con igual colesterol, y con antecedentes de ECP en la familia tiene alto riesgo.

Un niño con colesterol igual o superior a 270-280 y sin antecedentes de ECP tiene un riesgo moderado. Sin embargo la presencia de enfermedad cardiovascular en la familia condiciona un alto riesgo.

Así, un niño varón con colesterol superior a los 270-280 mg/dl y que tenga un padre/madre con una enfermedad coronaria a los 35 años es un candidato claro a un tratamiento precoz. Sin embargo, en una niña con un ligero aumento del colesterol y sin familiares con enfermedad coronaria antes de los 65 años, se puede demorar el tratamiento hasta después de los 18 años. La mayoría de los medicamentos hipolipemiantes no han sido evaluados en su seguridad a largo plazo con niños, por lo que deben usarse con precaución.
Tratamiento con fármacos
El tratamiento con fármacos debe considerarse en aquellos niños en quienes las medidas dietéticas no han sido eficaces para reducir el colesterol, y dependiendo del riesgo cardiovascular que presenten.

El tratamiento de elección hasta el momento son las resinas secuestradoras de ácidos biliares en el intestino. Las resinas no se absorben y son seguras a largo plazo. En general, los niños toleran mejor las resinas que los adultos, y los efectos adversos están limitados al tracto gastrointestinal (mal sabor de boca, flatulencia y estreñimiento).

Si un niño tiene una alimentación variada, no sería necesario dar suplementos de vitaminas liposolubles. No existen evidencias de que el crecimiento y desarrollo del niño se afecten por el tratamiento crónico con dieta y resinas. Las resinas suelen ser seguras y se pueden empezar a tomar a los 6 años en los niños y a partir de los 10-12 años en las niñas.

El uso de las estatinas en niños, es un tema controvertido. Se han realizado estudios a corto y medio plazo con estatinas en niños entre 10 y 17 años, observándose una reducción considerable del colesterol, sin evidencia de efectos adversos graves, ni alteraciones en el crecimiento y en la maduración sexual.

Por eso, parece recomendable tratar con estatinas solo a los niños mayores de 10 años y en las niñas, a partir de los 17 años, cuando los niveles de colesterol son muy elevados y cuando existe enfermedad cardiovascular prematura en los familiares de primer grado.

En todos los casos, es fundamental la colaboración activa de los niños y sus padres, ya que estos medicamentos hay que tomarlos de por vida.

La Agencia Nacional del Medicamento de Estados Unidos, ha aprobado recientemente el uso de lovastatina en niños con HF que, a pesar de un tratamiento dietético adecuado, continúen con concentraciones elevadas de colesterol total y colesterol LDL; o bien, cuando existen antecedentes de cardiopatía isquémica prematura en uno de los padres, generalmente antes de los 40 años.

La indicación sería en niños varones a partir de los 10 años de edad, y en las niñas un año después de la menarquía (primera menstruación). En los estudios realizados con lovastatina durante un año, no se han observado alteraciones en el desarrollo ni en la maduración sexual de los niños.

Prevención

Las recomendaciones indican que el colesterol no debe superar los 200 mg. aunque lo normal es que no supere los 180 mg. y nos referimos al colesterol total, ya que hay dos tipos de colesterol, el bueno y el malo (Ldl), el nivel de este último debería situarse por debajo de los 110 mg. El resto debería ser colesterol bueno y siempre debería superar los 45 mg.

Es posible que un pequeño sufra de hipercolesterolemia familiar, es decir, que sea hereditario. Con esta enfermedad, aunque se realice una dieta baja en grasas prácticamente no descienden los niveles y es necesario administrar una medicación suplementaria.
En este caso es importante excluir los alimentos grasos que suministran grandes dosis de colesterol como pueden ser los huevos, la mantequilla o los embutidos entre otros.

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Colesterol Alto

Colesterol Alto

El colesterol elevado en sangre es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular.
El colesterol es una sustancia que el cuerpo necesita para su normal funcionamiento. De hecho es esencial para la vida. El colesterol forma parte de la membrana celular (cubierta o envoltorio de las células), de muchas hormonas que regulan el funcionamiento del organismo y de los ácidos biliares que forman parte de la bilis que nos permite digerir las grasas, por mencionar sólo algunos ejemplos. Sin colesterol no podríamos vivir. Pero un exceso de colesterol puede ser perjudicial. El exceso de colesterol en sangre aumenta el riesgo de padecer infarto cardíaco o angina de pecho y otros problemas vasculares.

Causas

A pesar de ser una sustancia necesaria en el organismo, el colesterol se vuelve peligroso, cuando su nivel aumenta de manera considerable en la sangre de un individuo o cuando las arterias del mismo se encuentran enfermas, por lo que puede contribuir a dificultar la circulación de la sangre, y a la larga esto se traduce en enfermedades cardiovasculares muy graves.
Algunas causas de tener el colesterol alto son:
• Dieta alta en grasas saturadas
• Un estilo de vida sedentario
• Entorno que provoca demasiado estrés y por consiguiente su tensión                  arterial puede estar alta
• Malos hábitos como el fumar, beber alcohol, o consumir alguna droga
Factores todos, que endurecen y estrechan las arterias paulatinamente              (arterioesclerosis) y sobrecargan al corazón llevándolo a sufrir infartos al        miocardio, que avece llevan a la muerte prematura en los adultos.

Diagnóstico

Para medir el colesterol sólo es necesaria una prueba de sangre antes de la cual no debe ingerirse ningún alimento o bebida, de modo que se asegure que todos los alimentos ya han sido completamente digeridos y que éstos no afectarán los resultados de la prueba.
La muestra de sangre se utiliza para determinar la cantidad de LDL (colesterol malo), HDL (colesterol bueno) y triglicéridos en la sangre. El colesterol en la sangre se mide en unidades llamadas milimoles por litro de sangre (mmol/ litro). En teoría, lo recomendado es que se tenga un nivel total de colesterol en la sangre de menos de 5mmol/litro, y un nivel de colesterol LDL menor de 3mmol/litro.
Cualquier persona puede hacerse una prueba para descartar el colesterol alto, pero ésta es especialmente importante en los siguientes casos:
  • Personas mayores de 40 años de edad
  • Personas con historia clínica familiar de enfermedades cardiovasculares o enfermedades del corazón
  • Personas con sobrepeso u obesidad
  • Personas con presión arterial alta
Existen otros factores que pueden complicar el estado de salud de una persona con el colesterol alto, como:
• Tabaquismo
• Dieta
• Índice de Masa Corporal
• Factores de riesgo tratables, como la presión arterial elevada y la                         diabetes

Síntomas

En realidad los síntomas de colesterol elevado están emparentados con los síntomas propios de una enfermedad vascular, ya que recordemos que una de las causas del origen de esta enfermedad es la concentración elevada de colesterol LDL en sangre. Los síntomas de enfermedad vascular que pueden aparecer son:
• Adormecimiento de las extremidades.
• Hinchazón de extremidades.
• Mareos.
• Pérdida de equilibrio.
• Visión borrosa.
• Dolor en el pecho.
• Agitación al caminar o realizar las actividades físicas diarias.
Un signo característico de colesterol alto es la presencia de pequeños bultos amarillentos alrededor de los ojos denominados xantomas
Como podrá observar estos síntomas están asociados a afecciones vasculares, ya que el colesterol elevado en sangre por encima de 200 mg/dl, puede ocasionar patologías vasculares, tales como infarto de miocardio, isquemias cardíacas y ataques cerebrales, arteriosclerosis, etc.
Si bien los síntomas de colesterol alto no son específicos y únicos, estar atentos a los síntomas vasculares anteriormente mencionados ayuda a prevenir las consecuencias derivadas de una hipercolesterinemia, para esto es importantísimo realizarte controles periódicos de sangre.

Tratamiento

Antes de iniciar un tratamiento, hay que realizar un diagnóstico completo y exacto de las dislipemias, es decir, determinar si se trata de una dislipemia primaria o secundaria a otras enfermedades o tratamientos.
El primer escalón terapéutico en la hipercolesterinemia es la dieta y el ejercicio. Así, la dieta ideal es la mediterránea que tiene un mayor aporte de ácidos grasos mono y poliinsaturados, de efectos beneficiosos para nuestro organismo. Es pobre en ácidos grasos saturados y colesterol.
La peculiaridad fundamental del aceite de oliva es que tiene, como ácido graso principal, ácido oleico, perteneciente a la familia de los monoinsaturados, y suponiendo un 70-80% de su composición grasa. En menor cantidad también tiene ácido palmítico (10-15%), el principal ácido graso saturado, linoleico (10-15%), que pertenece a los ácidos poliinsaturados, y en mucha menor concentración, ácido linolénico, un poliinsaturado presente en una concentración en torno al 1%. No obstante, a pesar de su escasez, tiene una gran importancia biológica por pertenecer, junto al linoleico, a los ácidos grasos esenciales para la vida.
El segundo escalafón terapéutico sería el ejercicio físico realizado con asiduidad. Favorece al organismo porque descienden los niveles de colesterol, disminuye la tensión arterial y se consigue una sensación subjetiva y real de salud.
Si tras un periodo de entre seis y nueve meses de tratamiento con dieta y ejercicio físico, los niveles de colesterol persisten, habrá que pasar a un tercer escalafón terapéutico: el tratamiento farmacológico. Es importante entender que las medicinas jamás pueden sustituir el estilo de vida saludable y la dieta mediterránea.

Prevención

Algunos cambios en el estilo de vida son importantes para cualquiera que tenga alto el colesterol. Es probable que su médico le recomiende:
  • Seguir una dieta saludable para el corazón que incluya abundante pescado, frutas, vegetales, frijoles (habichuelas), granos y pan ricos en fibra y grasas saludables como el aceite de oliva.
  • Bajar de peso si es necesario. Bajar tan sólo de 5 a 10 libras (2.3 a 4.5 kg) puede reducir el colesterol. Bajar de peso también puede ayudarle a reducir su presión arterial.
  • Hacer ejercicio de forma regular la mayoría, si no todos los días de la semana. Caminar es un excelente ejercicio que la mayoría de las personas pueden hacer. Una buena meta es 30 minutos o más todos los días.
  • Dejar de fumar. Dejar de fumar puede elevar el HDL y mejorar la salud del corazón.
  • Cambiar viejos hábitos puede no ser fácil, pero es muy importante para ayudarle a vivir una vida más larga y más saludable. Tener un plan puede ayudar. Comience con pasos pequeños. Por ejemplo, comience añadiendo una fruta o un vegetal al día por una semana. En lugar de postre, haga una caminata corta.
Si estos cambios en el estilo de vida no reducen su colesterol lo suficiente, o si su riesgo de tener un ataque al corazón es elevado, es posible que también necesite tomar medicamentos para bajar el colesterol, como una estatina. Conocer su riesgo de tener un ataque al corazón es importante, porque le ayuda a usted y a su médico a decidir cómo tratar su colesterol.
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Grasas: lo bueno y lo malo

Grasas en la dieta: Lo bueno y lo malo

Grasas Saturadas e Insaturadas
Grasas Saturadas e Insaturadas

Ciertas grasas deben ser parte de una dieta saludable. Se puede reducir el riesgo de la enfermedad. Sin embargo, usted debe asegurarse de que  está comiendo grasas “buenas” en vez de grasas “malas”.

Grasas  necesaria en la dieta

Su cuerpo utiliza la grasa como energía. También se utiliza la grasa para construir el tejido nervioso y las hormonas y para controlar la inflamación. La grasa también ayuda al cuerpo a absorber las vitaminas A, D, E y K a partir de los alimentos que consume. Sin embargo, el consumo excesivo de grasa puede contribuir a la obesidad. Las calorías de las grasas se transforman en grasa más fácilmente que los carbohidratos o las proteínas. La grasa en su dieta puede confundir su apetito, por lo que no puede decir cuando usted está lleno. Algunas grasas también aumentan el colesterol total y la presión arterial, y puede aumentar el riesgo de algunos tipos de cáncer, enfermedades cardíacas y diabetes.

Cantidad necesaria

La grasa contiene 9 calorías por gramo – más del doble de calorías de carbohidratos y proteínas, que tienen 4 calorías por gramo. Toda persona tiene diferentes necesidades de calorías. Su médico puede ayudarle a determinar cuántas calorías  usted necesita y cómo muchos de estos pueden provenir de las grasas. Si usted tiene sobrepeso, la Asociación Americana del Corazón recomienda que usted obtenga menos del 30% del total de calorías de la grasa. Por lo tanto, si su cuerpo necesita 2.000 calorías al día, usted puede tener hasta 65 gramos de grasa cada día.

Grasas “malas”

Limitar o evitar estas grasas:
•    La grasa saturada se encuentra generalmente en productos de origen animal, como carne, pollo, huevos y productos lácteos como el queso, la crema y la  leche al 2%. De palma, coco y otros aceites tropicales, así como la manteca de cacao, también contienen grasas saturadas. Muchos bocadillos, tales como postres, patatas fritas y papas a la francesa, tienen un alto contenido en grasas saturadas. Una dieta alta en grasas saturadas puede aumentar el colesterol LDL (“malo”). Los niveles de colesterol  pueden ponerlo en riesgo de enfermedad cardíaca.
•    Las grasas trans son un tipo de grasas hidrogenadas artificiales por lo general se encuentran en los alimentos procesados, como galletas, pasteles, donas, galletas, snacks y alimentos congelados, y en los alimentos fritos, como las papas fritas y aros de cebolla. La grasa trans es especialmente mala para usted. Se reduce el colesterol HDL (“colesterol bueno”), mientras que colesterol LDL (“colesterol malo”)  aumenta y los triglicéridos. Todos los fabricantes de alimentos están ahora obligados a la lista de grasas trans en las etiquetas de nutrición. Sin embargo, los alimentos pueden tener un máximo de 0,5 gramos de grasas trans por porción y ser etiquetado libre de grasas trans. Para evitar por completo, consulte la lista de ingredientes y evitar los aceites parcialmente hidrogenados.
La Asociación Americana del Corazón recomienda que usted obtenga menos del 7% del total de calorías de grasas saturadas y menos del 1% de las grasas trans. Por lo tanto, si su cuerpo necesita 2.000 calorías al día, usted debe comer menos de 15 gramos de grasa saturada y menos de 2 gramos de grasas trans.

Las grasas buenas

•    Las grasas monoinsaturadas se encuentran en el aceite de canola, oliva, aguacate y maní y otros frutos secos, así como en las legumbres (frijoles y guisantes secos), aceitunas, semillas, nueces, mantequillas de frutos secos y fruta fresca.
•    Las grasas poliinsaturadas se encuentran en los aceites vegetales como el aceite de maíz, girasol y cártamo, así como las semillas de sésamo, semillas de girasol, maíz, soya, y muchos otros tipos de cereales, legumbres, frutos secos y semillas.
•    Omega-3 los ácidos grasos se encuentran normalmente en pescados y mariscos, como el salmón, el arenque, las sardinas y la caballa. También se pueden encontrar en las semillas de lino, aceite de linaza y las nueces.
Los estudios han demostrado que estas grasas, si se utiliza en lugar de grasas saturadas, puede ayudar a bajar su nivel de colesterol total. Los ácidos grasos omega-3 son especialmente beneficiosos, los estudios han demostrado que también puede disminuir el riesgo de inflamación o un ataque al corazón si está en riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

Consejos para una dieta saludable

Usted no tiene que cortar todas las grasas de su dieta, pero debe limitar la cantidad de grasa que come. Trate de comer alimentos preparados con grasas no saturadas y evitar los alimentos que son altos en grasas saturadas y trans. Otras cosas que puede hacer son:
•    Evite la comida rápida. Que casi siempre contiene grasas trans.
•    Limite la cantidad de carne roja que consume. En su lugar, trate de comer pescado al horno o a la parrilla, pollo y proteínas vegetales.
•    Use aceite de canola cuando están en el horno.
•    Utilice aceite de oliva, cuando esté cocinando, para aderezar ensaladas y para untar en el pan.
•    Hacer elecciones más saludables aperitivos . Por ejemplo, un tentempié con un puñado de maní sin sal o frijoles de soya (soja) en lugar de papas fritas.
•    Pruebe con una rodaja de aguacate en su sándwich o en su ensalada, o agregar las nueces o los garbanzos a una ensalada.
•    Use margarina líquida o blanda en lugar de mantequilla. Busque la margarina que contiene grasa saturadas y sin grasas trans.

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Enfermedad de las Arterias Coronarias

Enfermedad de las Arterias Coronarias

Disminuya su riesgo

EAC
EAC

Otros nombres: EAC, arteriosclerosis coronaria, la aterosclerosis coronaria
La enfermedad arterial coronaria (EAC) es el tipo más común de enfermedad cardíaca. Es la principal causa de muerte en los Estados Unidos, tanto en hombres como en mujeres.
La EAC ocurre cuando las arterias que suministran sangre al músculo cardíaco se endurecen y se estrechan. Esto se debe a la acumulación de colesterol y otros materiales, llamada placa, en sus paredes internas. Esta acumulación se denomina aterosclerosis. A medida que crece, menos sangre puede fluir a través de las arterias. Como resultado, el músculo cardíaco no recibe la sangre o el oxígeno que necesita. Esto puede conducir a dolor en el pecho (angina) o un ataque al corazón. La mayoría de los infartos ocurren cuando un coágulo de sangre de repente interrumpe el suministro de sangre al corazón, causando un daño permanente al corazón.
Con el tiempo, EAC  también puede debilitar el músculo cardíaco y contribuir a la insuficiencia cardíaca y arritmias. La insuficiencia cardíaca significa que el corazón no puede bombear la sangre adecuadamente al resto del cuerpo. Las arritmias son cambios en el ritmo de latido normal del corazón.
La enfermedad arterial coronaria (EAC) es a veces llamada enfermedad de las arterias coronarias. Una arteria coronaria es un vaso sanguíneo que lleva sangre al músculo del corazón. Las arterias son como tubos angostos. Una sustancia grasa llamada placa se acumula en las arterias, bloqueando o disminuyendo el flujo de sangre y oxígeno. Esto puede ocurrir en cualquier arteria, pero cuando ocurre en las arterias coronarias, el músculo cardíaco no recibe la sangre y el oxígeno que necesita para funcionar correctamente. La enfermedad coronaria puede dar lugar a problemas de salud graves, como angina de pecho (dolor o presión en el pecho) y ataques cardíacos.

Causas

Tanto los hombres como las mujeres pueden tener EAC. Puede ser hereditario (en su familia). También se puede desarrollar a medida que se envejece y se acumula placa en las arterias. Usted puede tener EAC  si tiene sobrepeso o si tiene presión arterial alta o diabetes. El colesterol alto también puede conducir a la EAC.  EAC  puede dar a raíz de los hábitos no saludables tales como fumar, consumir una dieta alta en grasas y no hacer suficiente ejercicio.

El colesterol

El colesterol es una sustancia serosa que su cuerpo produce y utiliza para proteger los nervios, formar tejidos celulares y producir ciertas hormonas. También está presente en la carne y los productos lácteos que consume. Hay varios tipos de colesterol, incluyendo lipoproteínas de baja densidad (LDL) y lipoproteínas de alta densidad (HDL). El colesterol LDL se denomina colesterol “malo” porque se pueden acumular en el interior de las arterias, causando que se estrechen en la placa. HDL se llama colesterol “bueno” porque protege a las arterias de la acumulación de placa. Muchos de los alimentos, incluso si no contienen colesterol, contienen grasas que pueden aumentar o disminuir el LDL o colesterol HDL. Hable con su médico acerca de cómo su dieta puede afectar sus niveles de colesterol.

Cómo  reducir el riesgo de la enfermedad coronaria (EAC)

1. No fumar. La nicotina aumenta la presión arterial, ya que hace que el cuerpo libere adrenalina, lo que hace que sus vasos sanguíneos se constriñen y que su corazón lata más rápido. Si usted fuma, pregunte a su médico para ayudarle a hacer un plan para dejar de fumar.
2. Controle su presión arterial. Si usted tiene presión arterial alta, su médico puede sugerir formas para bajarla. Si está tomando medicamentos para la presión arterial alta, asegúrese de tomárselo exactamente como su médico se lo indique.
3. Ejercicio. El ejercicio regular puede fortalecer su corazón y reducir el riesgo de enfermedades del corazón. El ejercicio también puede ayudar si usted tiene presión arterial alta. Antes de comenzar cualquier nuevo programa de ejercicios, hable con su médico acerca del tipo de ejercicio adecuado para usted. Una buena meta para el ejercicio regular es la de mantener la actividad física durante al menos 30 minutos a la vez, de 4 a 6 veces por semana.
4. Pregúntele a su médico acerca de tomar una dosis baja de aspirina cada día. La aspirina ayuda a prevenir la EAC, pero tomarla también tiene algunos riesgos.
5. Pregúntele a su médico acerca de tomar suplementos vitamínicos. Algunos estudios han demostrado que la vitamina E puede disminuir el riesgo de una persona de sufrir un ataque cardíaco. Otras vitaminas también pueden ayudar a proteger contra EAC.
6. Coma una dieta saludable. Añadir los alimentos a su dieta con bajo contenido de colesterol y grasas saturadas, ya que el cuerpo convierte las grasas saturadas en colesterol. Hable con su médico acerca de qué alimentos debe evitar.

¿Qué pasa si hacer cambios de estilo de vida no ayuda?

Su cuerpo necesita tiempo para responder a los cambios que ha realizado. Su médico hará un seguimiento de su progreso. Si su nivel de colesterol no ha mejorado después de 6 meses a 1 año, su médico puede recetarle un medicamento para bajar el colesterol. Sin embargo, todavía tendrá que mantener el estilo de vida saludable cambios que le  ayudará a que el medicamento funcione.

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Nivel de sangre la proteína no puede influir en la efectividad de las estatinas

Un nuevo estudio echa por tierra la idea de que la lucha contra los experimentos para cura  del colesterol conocidos como estatinas funcionan mejor en personas con altos niveles de una proteína determinada y puede no funcionar en absoluto en aquellos con niveles bajos.

Los investigadores encontraron que los medicamentos funcionan de la misma – al menos en los pacientes del corazón, los hombres mayores con presión arterial alta y diabetes – independientemente de los resultados de una prueba que busca para las concentraciones de proteína C-reactiva llamada.

“La conclusión es, si tiene una enfermedad vascular o diabetes, usted obtendrá beneficios sustanciales del tratamiento con estatinas,” dijo el Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, que no estuvo involucrado en el de investigación.

Sin embargo, señaló Fonarow, los resultados no dicen si los niveles de la proteína afectará a la eficacia de los medicamentos en personas sanas.

Según Fonarow, las investigaciones sugieren que las estatinas reducen el riesgo de enfermedad cardiaca “eventos” – tal como un ataque al corazón – un 24 por ciento a 52 por ciento. “Los beneficios cardiovasculares de las estatinas se extiende a los hombres y mujeres, viejos y jóvenes, e incluso a los pacientes con niveles basales de colesterol LDL inferior a 100 miligramos por decilitro [mg / dcl]”, dijo. LDL, o colesterol lipoproteína de baja densidad, es el tipo que causa la placa a la forma, estrechar las arterias.

Algunas investigaciones han relacionado los niveles de proteína C reactiva para la efectividad mejor o peor. En el nuevo estudio, los investigadores en el Reino Unido asignado 20.536 hombres y mujeres con alto riesgo de problemas cardiacos o de tomar la estatina Zocor (simvastatina) o un placebo durante un promedio de cinco años.

El estudio, publicado en línea el 28 de enero en la revista The Lancet, no encontró ninguna relación entre los niveles de la proteína y los beneficios de la droga. Incluso las personas con bajos niveles de colesterol LDL y la proteína – que cree que quizás inmune a los efectos de la droga – mostraron beneficios.

En el panorama general, señaló Fonarow, la gente no debe preocuparse acerca de los niveles de la proteína en sus cuerpos.

“Los pacientes interesados en su salud cardiovascular debe ser más centrado en lograr saludables de LDL-colesterol, presión arterial y los niveles de peso corporal junto con la práctica de ejercicio diario, una dieta saludable, no fumar y evitar el humo de segunda mano”, dijo.

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el tiempo frente a la televisión y a la computadora puede afectar el corazón

Pasar más tiempo frente a una televisión o monitor de computadora, conocido como “tiempo de pantalla” se relaciona con señales de que el corazón necesita más tiempo para recuperarse del ejercicio, una indicación de mala salud cardiaca.

En el nuevo estudio, publicado en línea el 17 de enero de Heart Asia, participaron más de 2,000 personas, todos treintañeros y estadounidenses, que no tenían enfermedad cardiaca. Los participantes realizaron una prueba de esfuerzo de ocho minutos, lo que permitió a los investigadores determinar cuánto tiempo tardaba su frecuencia cardiaca en volver a la normalidad tras una actividad vigorosa.

El corazón de las personas que pasaban más tiempo delante de las pantallas de televisión y de la computadora tendía a tardar más tiempo en recuperarse, incluso cuando los investigadores tomaron en cuenta otros posibles factores y trataron de reducir su influencia en las estadísticas.

Lo mismo ocurrió entre los que no hacían mucho ejercicio o nada en absoluto, según el Dr. Jien-Jiun Chen, del Centro Cardiovascular del Hospital Yun-Lin y sus colegas de la Universidad Nacional de Taiwán en Douliou, Taiwán.

Otra investigación relacionó pasar más tiempo frente a una pantalla con la obesidad, el metabolismo anormal de la glucemia y el síndrome metabólico, que en conjunto elevan el riesgo de enfermedad cardiaca, apuntaron los autores del estudio en un comunicado de prensa del editor de la publicación. Agregaron que en comparación con otros comportamientos sedentarios, el tiempo frente a una pantalla gasta menos energía que leer, escribir o conducir.

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EL colesterol ‘bueno’ elevado por sí mismo podría no proteger el corazón

Por mucho tiempo, se ha pensado que los niveles elevados de colesterol HDL (el “bueno”) protegen contra la enfermedad cardiaca. Sin embargo, una nueva investigación halla que tener niveles elevados de colesterol HDL podría ser menos importante que lo bien que funcione este tipo de colesterol, es decir, lo bien que funciona para eliminar el colesterol excesivo del organismo.

El colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL) realiza esta limpieza actuando como un barco que elimina el colesterol indeseado de células llamadas macrófagos y transportándolo al hígado, en donde el organismo puede eliminarlo. Esto ayuda a evitar que el colesterol se acumule en las paredes arteriales, lo que conduce a las plaquetas distintivas de la enfermedad cardiaca, según explicó el Dr. Daniel Rader, director de cardiología preventiva de la Universidad de Pensilvania.

Los bajos niveles de HDL se relacionan intensamente con mayor riesgo de enfermedad cardiaca, pero lo contrario no siempre es así. Durante años, los expertos se mostraron perplejos ante el hecho de que algunos de los que tenían niveles elevados de colesterol HDL todavía estaban en alto riesgo de enfermedad cardiaca. De hecho, un ensayo sobre torcetrapib, un medicamento que elevaba los niveles de colesterol HDL se suspendió en 2006 cuando se conoció que la gente que tomaba el medicamento estaba en mayor riesgo de ataque cardiaco y muerte.

Esto condujo a los investigadores a suponer que podría haber algo sobre la manera en que funcionaba el HDL de una persona que podría ser más importante que los niveles de este tipo de colesterol.

En el estudio, Rader y sus colegas tomaron muestras de sangre y midieron el espesor de las paredes de los vasos sanguíneos de la arteria carótida de 203 adultos sanos. Rader anotó que el espesor de la carótida indica placa arterial y riesgo de enfermedad cardiaca.

Los investigadores luego tomaron el HDL de la sangre y lo aplicaron a macrófagos derivados de líneas celulares del ratón. En humanos y ratones, los macrófagos son glóbulos blancos que se tragan a los microbios invasores como primera línea de defensa. También absorben el colesterol, lo que también contribuye a la formación de placas e inflamación en las paredes arteriales.

Los participantes cuyo colesterol HDL era menos capaz de eliminar el colesterol de los macrófagos tendían a tener una arteria carótida más gruesa.

“La función del HDL fue un precursor aún mejor del espesor de las paredes de la carótida que el nivel de HDL mismo”, aseguró Rader, autor principal del estudio. Los investigadores llaman a esta función “capacidad de eflujo del colesterol”.

El estudio aparece en la edición del 13 de enero de la revista New England Journal of Medicine.

En otro experimento, los investigadores midieron la función del HDL de 442 personas que se sometieron a cirugía de derivación por una arteria obstruida y 351 personas que no tenían enfermedad cardiaca.

Los investigadores hallaron que los que tenían enfermedad cardiaca presentaban peor función de HDL que los que no la tenían, incluso luego de ajustar por factores de riesgo tradicionales.

“Hallamos que la gente que presentaba obstrucciones tenían capacidad significativamente inferior para promover la eliminación del colesterol que quienes no tenían obstrucciones”, según Rader. “La medida de la función del HDL fue un mucho mejor precursor de la probabilidad de tener arterias obstruidas que la medida del colesterol HDL mismo”.

Eso no significa que el HDL elevado no ayude, anotó el Dr. Robert Eckel, ex presidente de la American Heart Association y profesor de medicina de la Universidad de Colorado. En general, las personas que tienen niveles levados de HDL también tienen una mejor función, según Eckel.

Sin embargo, los hallazgos explican por qué algunas personas que tienen HDL elevado de todos modos sufren de enfermedad cardiaca.

“Veo mucha gente que tiene enfermedad cardiaca pero también niveles elevados de HDL. ¿Qué pasa ahí? ¿Por qué no están protegidos? El estudio podría sugerir que el HDL no está funcionando adecuadamente para cumplir su función”, aseguró Eckel.

Lo contrario también podría ser cierto, si alguien tiene niveles bajos de HDL, quizá nunca desarrolle enfermedad cardiaca porque su HDL funciona muy bien.

“Solo que los niveles de HDL de alguien sean elevados no predice necesariamente que su función también lo sea”, aseguró Rader. “Y solo porque el HDL es bajo no significa que su función de HDL, es decir, su capacidad para eliminar el colesterol, también lo sea”.

Las estatinas, medicamentos populares para reducir el colesterol, reducen los niveles de LDL, el colesterol “malo”. Cuando los macrófagos absorben el LDL, generalmente se adhiere a las paredes arteriales, se acumula y forma placa.

Las estatinas no afectan los niveles de colesterol HDL, según Rader.

Rader anotó que no existe una prueba disponible para el público para la función del HDL y probablemente no haya una a corto plazo. Señaló que los investigadores también desconocen qué causa el mal funcionamiento del HDL para eliminar el colesterol en exceso, algo que será tema de investigaciones futuras.

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Las bebidas azucaradas podrían poner a los adolescentes en riesgo de enfermedad cardiaca

Investigadores de la Universidad de Emory informan que los adolescentes cuyas dietas incluyen muchas bebidas y comidas azucaradas muestran señales físicas de estar en mayor riesgo de problemas cardiacos en la edad adulta.

Los investigadores informaron que, entre los 2,157 adolescentes que participaron en la Encuesta nacional de examen de la salud y la nutrición (National Health and Nutrition Examination Survey, NHANES), la cantidad promedio de azúcar añadido que consumieron en un día fue de 119 gramos (476 calorías), el 21.4 por ciento de todas las calorías que consumían a diario.

“Necesitamos ser conscientes del consumo de azúcar”, según la autora principal e investigadora posdoctoral Jean Welsh.

“Este es un contribuyente importante de las calorías de nuestra dieta y estas asociaciones podrían ser muy negativas”, dijo. “Las bebidas suaves y las gaseosas azucaradas son el contribuyente principal de azúcar añadido y una gran fuente de calorías sin otros nutrientes importantes”.

Reconocer los efectos negativos del azúcar añadido podría ayudar a la gente, sobre todo a los adolescentes a reducir la cantidad de azúcar que consumen, agregó Welsh.

“Los padres y los adolescentes necesitan tener en cuenta la cantidad de azúcar añadido que consumen y reconocer que hay varias implicaciones negativas para la salud, aunque no inmediatas, pero sí en el tiempo”, dijo.

El informe aparece en la edición en línea del 10 de enero de Circulation.

El equipo de Welsh halló que los adolescentes que consumían la mayor cantidad de azúcar añadido presentaban niveles 9 por ciento más altos de colesterol LDL (el “malo”) y niveles de triglicéridos (otro tipo de grasa en la sangre) 10 por ciento superiores, frente a los que consumían la menor cantidad de azúcar añadido. Los adolescentes que consumían la mayor cantidad de azúcar añadido tenían niveles inferiores de colesterol HDL (el “bueno”) que los que consumían la mayor cantidad de azúcar añadido.

Además, los investigadores hallaron que los adolescentes que consumían la mayor cantidad de azúcar añadido mostraron señales de resistencia a la insulina, lo que puede conducir a diabetes y se relaciona con el riesgo de enfermedad cardiaca.

La American Heart Association recomienda un límite superior para la ingesta de azúcar añadido, según la cantidad de calorías que se necesite. “La mayoría de las mujeres estadounidenses [incluidas las adolescentes] deberían consumir hasta cien calorías provenientes de azúcares añadidos al día. La mayoría de los hombres, no más de 150 calorías”, según la asociación.

Una advertencia a estos hallazgos es que, debido a la manera en que se realizó el estudio, no está claro si los azúcares añadidos causaron los distintos niveles de colesterol, solo que están relacionados. Además, los investigadores anotaron que la información solo es para un día y podría no reflejar la dieta usual de los adolescentes.

Al comentar sobre el estudio, el Dr. David L. Katz, director del Centro de Investigación sobre la Prevención de la facultad de medicina de la Universidad de Yale, aseguró que “este estudio no prueba que el azúcar de la dieta sea un factor de riesgo cardiaco en esta población, aunque lo sugiere fuertemente”.

El artículo tiene tres mensajes importantes, dijo. Primero, el azúcar de la dieta en una población representativa de adolescentes es cerca del doble del nivel recomendado.

Segundo, entre mayor sea la ingesta de azúcar, mayores serán las señales de riesgo cardiaco, incluido un alto nivel de colesterol LDL (el “malo”) y un bajo nivel de colesterol HDL (el “bueno”). Tercero, el perjuicio aparente del azúcar en exceso es mayor entre los adolescentes que tienen exceso de peso que entre los que no.

“El azúcar de ningún modo es la única amenaza para la salud de los adolescentes o adultos en la dieta”, advirtió Katz. “Pero ahora tenemos evidencia de que ciertamente cuenta entre las amenazas importantes para ambos. Reducir la ingesta de azúcar entre los adolescentes para evitar que se conviertan en adultos con diabetes o enfermedad cardiaca, es una prioridad legítima de nutrición para la salud pública”, dijo.

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La obesidad tiene un costo muy alto

El costo económico total de sobrepeso y obesidad en los Estados Unidos es $ 270 mil millones por año, mientras que el costo en Canadá es de aproximadamente $ 30 mil millones al año, según muestra un nuevo estudio.

El cuestan $ 300 mil millones totales en los Estados Unidos y Canadá es el resultado de: una mayor necesidad de atención médica ($ 127 millones de dólares), pérdida de productividad de los trabajadores debido al aumento de las tasas de mortalidad ($ 49 millones), la pérdida de productividad debido a la discapacidad de trabajadores activos ($ 43 millones de dólares), y pérdida de productividad debido a la incapacidad total ($ 72 millones de dólares), dijo que la Sociedad de Actuarios (SOA).

Las personas se consideran con sobrepeso si su índice de masa corporal (IMC) está entre 25 y 29,9 y obesidad si su IMC es superior a 30.

Cuando los investigadores SOA separado el coste económico del sobrepeso y la obesidad en los Estados Unidos en 2009, encontraron que se trataba de 72 mil millones dólares para el sobrepeso y 198 mil millones dólares para la obesidad.

Los resultados se basan en una revisión de artículos publicados principalmente entre enero de 1980 y junio de 2009.

“El sobrepeso y la obesidad se ha demostrado que aumentar la tasa de varias condiciones médicas comunes adversos, lo que resulta en este extraordinario costo económico para la sociedad”, dijo el autor del estudio, Don Behan en un comunicado de prensa de SOA.

“No podemos retroceder y pasar por alto el hecho de que el sobrepeso y la obesidad son factores de aumento de los costos y perjudiciales efectos económicos. Es hora de que los actuarios, la comunidad de empleadores y el sector de los seguros a tomar acción y ayudar a los consumidores a tomar decisiones inteligentes y saludables”, añadió.

Una encuesta de SOA en línea de 1.000 adultos encontró que el 83 por ciento estaría dispuesto a seguir un programa de estilo de vida saludable si reciben incentivos por parte de su plan de seguro de salud.

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Aceite de pescado ayuda a la insuficiencia cardiaca

Para los pacientes de insuficiencia cardiaca cuya afección se controla con la atención estándar, los complementos de ácidos grasos omega 3 parecen mejorar su condición aún más, sugiere un estudio pequeño.

“Añadir ácidos grasos poliinsaturados n-3, incluso en pacientes que han experimentado una mejora importante [con el tratamiento estándar] mostró una mayor mejora en la función cardiaca y la capacidad de ejercicio”, aseguró el Dr. Mihai Gheorghiade, coautor del estudio y profesor de cardiología de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.

Esto muestra que incluso en pacientes que responden a terapia “podemos hacer un trabajo mucho mejor”, añadió. “Esto abre la puerta para el potencial de una terapia natural, los llamados macronutrientes, en la gestión de la insuficiencia cardiaca“.

Gheorghiade advirtió que este estudio no es concluyente, pero los nutrientes como los ácidos grasos omega 3 podrían extender la vida y la calidad de vida de estos pacientes.

El estudio aparece en la edición en línea del 5 de enero de la revista Journal of the American College of Cardiology.

El equipo de Gheorghiade asignó aleatoriamente a 133 pacientes de insuficiencia cardiaca con síntomas mínimos y que tomaban terapia estándar, que incluía bloqueadores beta en dosis elevadas (de dos gramos) de complementos de ácidos grasos omega 3 o a un placebo.

Luego de un año, los que recibieron el complemento de omega 3 mostraron un aumento de 10.4 por ciento en la función cardiaca, en comparación con una reducción del cinco por ciento entre los que tomaban el placebo, encontraron los investigadores.

Además, los niveles de oxígeno en sangre aumentaron 6.2 por ciento en los pacientes que tomaron omega 3, y disminuyeron 4.5 por ciento entre los que tomaban el placebo. El tiempo de ejercicio también aumentó en 7.5 por ciento entre los que recibían los complementos, mientras que se redujo en 4.8 por ciento entre los que recibían el placebo, añadieron.

Por otra parte, entre los que tomaban el complemento el índice de hospitalización fue de seis por ciento durante el año, frente a treinta por ciento entre los que tomaban el placebo.

Gheorghiade especuló que los complementos mejoraron el metabolismo del corazón. “Se trata de un ejemplo en que una terapia no tradicional también podría funcionar”, señaló.

Sin embargo, se necesitan estudios de mayor tamaño para realmente ver si este complemento ayuda a prolongar la vida, planteó Gheorghiade. “Es promisorio, pero no concluyente”, dijo. “Pero sería un error no estudiar el valor de los macro y micronutrientes en la gestión de la insuficiencia cardiaca”.

Gheorghiade no recomienda que las personas tomen grandes cantidades de este complemento con la esperanza de evitar la enfermedad cardiaca. Si se debe tomar un complemento o no es un tema que pacientes y médicos deben conversar, aconsejó.

El tratamiento tiene que personalizarse al paciente individual, señaló. “No es un libro de cocina”, añadió Gheorghiade.

El Dr. W.H. Wilson Tang, profesor asistente de medicina de la Clínica Cleveland y coautor de un editorial acompañante en la revista, dijo que “los estudios sobre los ácidos grasos omega 3 en la insuficiencia cardiaca aún no se han evaluado con eficacia, según las limitaciones de sus diseños”.

Tang añadió que “necesitamos saber cuáles son las dosis y la programación potenciales de intervención antes de poder demostrar eficazmente si una intervención funciona o no”.

El estudio actual sugirió que dosis mucho más altas de las comúnmente usadas podrían tener algún efecto no observado por estudios más grandes, apuntó.

“Tomando esto en cuenta, cada vez se cuestiona más si todo método de tratamiento necesita mega ensayos para demostrar la eficacia. El debate actual es si una intervención relativamente segura como el aceite de pescado debería recomendarse en base a los datos disponibles. Actualmente, está escrito en algunas directrices, pero no muchos médicos los recomiendan activamente”, apuntó Tang.

Douglas “Duffy” MacKay, vicepresidente de asuntos científicos y de la regulación del Council for Responsible Nutrition, que representa al sector de los complementos, señaló que “todos los adultos deben obtener 500 miligramos de ácidos grasos omega 3, ya sea de la dieta o de complementos, para apenas mantener la salud cardiaca”.

La American Heart Association también recomienda que las personas tomen ácidos grasos omega 3 para la salud cardiaca, con al menos dos porciones a la semana de pescado graso, como atún, sardinas o salmón, caballa, arenque o trucha de lago.

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