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Amigdalitis

Amigdalitis

Es la  inflamación de las amígdalas palatinas.
Las amígdalas palatinas son acúmulos de tejido linfoideo que junto con otras estructuras de idéntico tejido conforman el denominado anillo de Wal
Las amígdalas palatinas se localizan en la orofaringe, que es la porción de la faringe que se sitúa inmediatamente detrás de la boca.
Aún cuando no se sabe bien cuál es su función, se cree que junto con el resto de estructuras linfoides, las amígdalas constituyen la primera línea de defensa y de respuesta inmunológica (al contactar y reconocer a una gran cantidad de microorganismos y antígenos) ante los patógenos por vía aérea.

Causas

Muchas infecciones agudas comienzan por una amigdalitis. Entre los virus que pueden producir una faringoamigdalitis están los adenovirus,  rinovirus, coronavirus, enterovirus, virus parainfluenza, los virus de la gripe, virus Herpes simple 1 y 2, citomegalovirus, virus Epstein- Barr (estos dos últimos implicados en la mononucleosis infecciosa), el virus del sarampión, de la rubéola, de la parotiditis, etc. De las producidas por bacterias destaca de forma característica la faringoamigdalitis por Streptococcus pyogenes que afecta a los niños en edad escolar y adolescentes, disminuyendo su frecuencia a partir de los 18- 20 años.  Las faringoamigdalitis producidas por esta bacteria además de ser importantes por su frecuencia lo son por las complicaciones que pueden producir como la fiebre reumática y cuadros de glomerulonefritis. Otras bacterias que pueden producir este cuadro son los estreptococos de los grupos C y G, bacterias anaerobias de la cavidad bucal, Arcanobacterium haemolyticum, Corynebacterium diphtheriae (responsable de la difteria), Neisseria gonorrhoeae.
En la boca y en la faringe siempre hay microorganismos. Así se describen formando parte de la  flora normal de la cavidad bucal bacterias como estreptococos, neiserias, estafilococos, levaduras, etc. Por alteraciones del medio estas bacterias pueden convertirse en patógenos (productores de enfermedad) para el mismo huésped. Una infección vírica puede determinar alteraciones que favorezcan la infección bacteriana secundaria de la amígdala.

Diagnóstico

Como en todas las enfermedades, el diagnóstico debe ser dado por un especialista, para que descarte otros posibles problemas y establezca el tratamiento adecuado para cada persona, tomando en cuenta sus antecedentes de salud y su edad.
El diagnóstico de la amigdalitis es fácil de dar, porque al abrir la boca y explorarla se nota que las amígdalas han crecido y están enrojecidas y en ocasiones se pueden observar también secreción amarillenta o que están cubiertas por una película blancuzca.
Se logran ver bien, cuando el médico presiona la lengua hacia abajo con un palito desechable, llamado “abatelenguas” y con ayuda de una lamparita puede observar el estado de las anginas y determinar el grado de complicación existente.
Si la amigdalitis se presenta con mucha frecuencia o afecta a los demás miembros de la familia, es necesario realizar un examen de laboratorio que consiste en tomar una muestra de la secreción de las anginas, utilizando un palito con algodón en la punta. Este estudio se llama exudado faríngeo y permite detectar el tipo de bacteria o virus que está provocando la enfermedad.
Este procedimiento en ocasiones produce una sensación momentánea de vómito, que se pasa inmediatamente. Con el resultado el médico podrá administrar de forma más efectiva el medicamento y tratamiento a seguir.
Recuerde que nunca debe automedicarse, el riesgo es muy grande porque además de que quizá no esté utilizando el correcto, muchas personas son alérgicas a ciertas sustancias y pueden ocasionarles hasta la muerte.

Síntomas

Los síntomas de la amigdalitis incluyen dolor de garganta (que puede ser experimentado como un dolor a los oídos), dolor / dificultad para tragar, tos, dolor de cabeza, mialgia (dolor muscular), fiebre y escalofríos. La amigdalitis se caracteriza por signos de amígdalas rojas, hinchadas, que pueden tener una capa purulenta exudativa de manchas blancas (es decir, pus). Hinchazón de los ojos, la cara y el cuello pueden ocurrir.
En algunos casos, los síntomas de la amigdalitis pueden confundirse con los síntomas de la mononucleosis infecciosa por VEB, conocido coloquialmente como el mono (EE.UU.) o fiebre glandular (otra parte). Los síntomas comunes de la mononucleosis incluyen fatiga, pérdida del apetito, agrandamiento del bazo, inflamación de los ganglios linfáticos, y un severo dolor de garganta, a veces acompañado de parches exudado de pus.
También es importante entender que los síntomas se experimentan de forma diferente para cada persona. Los casos que son causadas por bacterias son a menudo seguidas de erupciones en la piel y enrojecimiento de la cara. La amigdalitis es causada por un virus desarrollan síntomas que son similares a la gripe, tales como secreción nasal o dolores por todo el cuerpo. A pesar de que la infección no se cura inmediatamente, los síntomas de la amigdalitis tienden a mejorar 2 ó 3 días después de iniciado el tratamiento.
Amigdalitis aguda es causada por bacterias y virus, y se acompaña de síntomas de dolor de oído al tragar, mal aliento, salivación y, junto con dolor de garganta y fiebre. En este caso, la superficie de la amígdala puede ser de color rojo brillante o tener una capa de color blanco grisáceo, mientras que los ganglios linfáticos en el cuello pueden estar inflamados.
La forma más común de la amigdalitis aguda es la faringitis por estreptococo, que puede ser seguido por los síntomas de la erupción de la piel, neumonía y otitis. Esta rama particular de la amigdalitis puede causar daños en las válvulas del corazón y los riñones si no se tratan. Cansancio extremo y malestar general también tienen experiencia con esta condición con la ampliación de los ganglios linfáticos y las adenoides.
Amigdalitis crónica es una infección persistente en las amígdalas. Dado que esta infección es repetitiva, criptas o bolsas se pueden formar en las amígdalas, donde las bacterias pueden almacenar. Con frecuencia, las piedras pequeñas, con mal olor se encuentran dentro de estas criptas que se hacen de grandes cantidades de sulfa. Estas piedras causan un síntoma de una garganta llena o una garganta que tiene algo atrapado en la parte posterior. Un mal aliento que se caracteriza por el olor a huevos podridos (debido a la sulfa) es también un síntoma de esta afección.
Otros síntomas que pueden ser causados por la amigdalitis que normalmente no están asociados a ella son los ronquidos y trastornos del sueño. Estas condiciones se desarrollan como las amígdalas se agrandan y comienzan a obstruir otras áreas de la garganta. La voz de una persona es generalmente afectada por este tipo de enfermedad y cambios en el tono de voz de una persona normalmente tiene. Mientras que una persona sólo puede llegar a ser ronca, es posible que la laringitis a desarrollar si la garganta se usa demasiado, mientras que las amígdalas se hincha o inflaman. Otros síntomas comunes que se pueden experimentar con amigdalitis incluyen vómitos, estreñimiento, una lengua que se siente con pelo o borrosa, dificultad para abrir la boca, dolores de cabeza y una sensación de sequedad en la boca o el algodón.

Tratamiento

Si la causa de la amigdalitis es una bacteria como el estreptococo, se administran antibióticos para curar la infección, los cuales se pueden aplicar una vez como inyección o tomarse por vía oral durante 10 días.
Si se utilizan pastillas antibióticas, se deben tomar durante todo el tiempo prescrito por el médico. NO deje de tomarlas sólo porque la molestia cesó, ya que así es posible que la infección no se cure.
Otros tratamientos abarcan:
• Tome líquidos fríos o chupe paletas de helados
• Tome líquidos, sobre todo suaves y tibios (no calientes)
• Hágase gárgaras con agua tibia con sal
• Chupe pastillas (que contengan benzocaína o ingredientes similares) para          reducir el dolor (éstas no deben usarse con niños pequeños debido al riesgo    de ahogamiento)
• Tome medicamentos que no necesiten receta médica, como paracetamol          (Tylenol) o ibuprofeno para reducir el dolor y la fiebre. NO le administre            ácido acetilsalicílico (aspirina) a un niño, dado que este medicamento ha          sido asociado con el síndrome de Reye.
Algunas personas que presentan infecciones repetitivas pueden necesitar cirugía para extirparles las amígdalas (amigdalectomía).

Prevención

La prevención de las amigdalitis, es similar a la de todas las enfermedades respiratorias y entre las medidas a considerar están:
  • Alimentarse bien consumiendo frutas y verduras sobre todo las que contienen vitamina C, como los cítricos.Abrigarse bien en época de frío, protegiendo la boca y nariz y evitar permanecer con ropa mojada durante largo rato.
  • Alejarse lo más que se pueda de personas que están enfermas o al hacerlo cubrir la boca y nariz con un pañuelo o cubrebocas.
  • Descansar al menos 8 horas diarias para mantener saludable el sistema inmunológico.
  • No fumar o permanecer en lugares en donde otras personas lo hacen.
  • Tomar al menos dos litros de agua potable y limpia diariamente.
  • Mantener limpios los espacios en donde realizamos las actividades diarias, la casa, escuela, oficina y calle.
  • Ante cualquier síntoma acudir al médico y seguir el tratamiento asignado, no suspenderlo, aunque se sienta mejoría, el tratamiento completo garantiza la erradicación total del microorganismo que causa de la enfermedad.
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