LA CIRCUNCISION
La circuncisión se menciona en el siglo V antes de Cristo por Heródoto, que la nombra en el segundo libro de sus Historias y le atribuye su origen a los egipcios. Este origen parece confirmado por los numerosos vestigios arqueológicos, el más antiguo es un grabado de la tumba de Ankhamahor (entre 2300 y 2200 antes de Cristo) que representa una circuncisión practicada con una piedra de sílex en un hombre de pie.
Esta práctica se encuentra extendida en el judaísmo, cuya realización es una práctica obligatoria desde hace más de 3.500 años, cuando el patriarca Abraham fue circuncidado por una orden divina, según los textos bíblicos.
La circuncisión del frenillo se practica cuando el frenillo es demasiado corto o tenso. En estas ocasiones el afectado puede notar molestias o incluso dolor cuando se encuentra en erección o durante el acto sexual. Es recomendable circuncidarlo en estos casos, pues es muy común que el frenillo llegue a romperse y a sangrar profusamente.
La operación es más simple que la fimosis y a las dos semanas normalmente el afectado está completamente recuperado.
La circuncisión por razones médicas se practica principalmente cuando el prepucio es demasiado estrecho y no permite que el glande se deslice durante la erección (fimosis), provocando dolor o cuando es demasiado largo (prepucio redundante) y mantiene condiciones deficientes de higiene en el glande. Estudios poblacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a aquellos que padecen este problema como tratamiento la circuncisión. En algunos países donde la circuncisión neonatal no es común, esta práctica puede ser un tema tabú, y la gente que padece de este problema puede estar reticente a circuncidarse. Entre las principales indicaciones médicas de la circuncisión se encuentran:
* La fimosis.
* La balanopostitis crónica.
* infecciones virales.
No existen otras formas realmente efectivas de tratar la fimosis, los tratamientos que evitan la circuncisión y pretenden conservan el prepucio termiman manteniedo solamente un tejido que se infecta una y otra vez. Se han realizado estudios que han demostrado que la circuncisión reduce aproximadamente un 65% la probabilidad del contagio del SIDA de la mujer hacia el varón en una relación sexual vaginal, además del contagio de herpes y de papiloma.
Por ello recomiendan la circuncisión universal para todos los hombres con nivel de higiene y sanidad óptimos. Los pacientes portadores de Virus Papiloma Humano o con lesiones activas requieren una circuncisión para eliminar el tejido más comprometido, disminuir la carga viral y mejorar las condiciones de higiene; todo esto disminuye la probabilidad de contagio a la pareja.